Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

10 noviembre 2011

El perdón

La idea real del perdón es llegar a sentir que nunca pasó, que nunca te hicieron daño porque en realidad nadie tiene capacidad de hacerte daño. Si alguien te hiere es porque has puesto ese poder en sus manos, y ese alguien no sabe qué hacer con ese poder y te agrede. Tu ser no puede sufrir ataques, y toda defensa que hagas en tu vida va en contra de tu paz. La paz comienza cuando dejamos de querer tener la razón.

El perdón es una llave que cierra ciclos. Independientemente de cómo actúes ante cualquier cosa, ante una institución o una persona, siempre terminarás perdonándote a ti mismo, porque fueron tus pensamientos los que crearon las energías hacia esa persona, institución o cosa.

No seas esclavo de tu pasado, sumergete en los sublimes mares, bucea por las profundidades y nada hacia horizontes lejanos. De ese modo regresarás respetándote a ti mismo, con una nueva fuerza, con una experiencia singular, que al ser relatada hará olvidar el pasado.

Nada real puede ser amenazado, nada irreal existe, en eso consiste la paz de Dios.

Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado.

Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo.
Se perdona en la medida en que se ama.
Aprende a olvidar. El olvido te libera de la venganza y es una manera sutil de perdón.

Perdonar es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos, idiosincracias, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales, que tiene una capacidad limitada y siempre es digna de respeto y amor.

Si acaso todos los hombres nos reconociéramos como hijos pródigos, podríamos vivir la experiencia fuerte del amor misericordioso del Padre.

Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.


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