Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

01 octubre 2012

El valor del silencio

Tomas Alva Edison llegó a Nueva York en 1869 sin un centavo, cansado del abuso que habían cometido contra él y un inventor amigo en la invención de mejoras al telégrafo. Tras pasar varios días sin comer, empezó a buscar trabajo hasta que llegó a la Bolsa de Valores de Nueva York, donde una nueva máquina telegráfica que mostraba el precio del oro estaba descompuesta y nadie sabía cómo repararla. Edison no solo reparó la máquina sino que la mejoró haciendo que los cambios en los precios se registraran automáticamente. La patente se llamó "Universal Stock Ticker".

Inmediatamente fue contratado por el General Marshall Lefferts quien presidía la Compañía de Telégrafos de la Bolsa de Nueva York y Nueva Inglaterra. El afamado ingeniero lo llamó a su oficina y le dijo:
-"Joven, quiero arreglar este asunto de sus invenciones. ¿Cuánto cree que debe recibir por ellas?"

Edison cuenta en sus memorias que ya tenía una idea de cuánto cobrar, tomando en consideración el tiempo y la labor, por la que merecía USD $ 5.000, pero que se conformaría con USD $ 3.000. Cuando el momento psicológico llegó, no tuvo el valor de nombrar esa enorme suma, así que dijo:
-"Bien, General, ¿qué le parece si usted me hace una oferta?"
Entonces le contestó:
-"¿Qué le parecen USD $ 40.000?"

Edison casi se desmaya, temía que su corazón estallara y solo replicó que le parecía justo.
-"Muy bien, dijo el General Lefferts, haré que preparen el contrato; regrese en tres días y le daré su dinero".

Con ese dinero, Edison construyó sus famosos laboratorios en Nueva Jersey donde creó la mayoría de sus invenciones, incluyendo el fonógrafo, la bombilla eléctrica y el teléfono mejorado.


Esta historia hizo famoso a Edison, quien era conocido por no reaccionar impulsivamente, tal vez ayudado por su temprana sordera que lo hacía concentrarse en lo que hacía y hacer siestas en lugar de dormir como los demás. Su capacidad para esperar lo premio varias veces con beneficios de todo tipo.

A veces consideramos que la gente que escucha o se abstiene de saltar en una conversación con una palabra rápida no es confiable o inteligente. Esta es una percepción no solo equivocada sino prejuiciada. Numerosos estudios en comunicación interpersonal muestran que las personas que escuchan son valoradas como mejores comunicadores que los que no. Cuando hablan se han ganado el derecho a la atención de todos.

La Biblia reitera una y otra vez la importancia de las palabras, como decirlas, cuales decir, y cuando no hablar. Compara al que habla mucho con el necio, y el imprudente. Edison aprendió la importancia de esperar, y no saltar con sus propias percepciones antes de escuchar las de los demás.

En estos tiempos de alta demanda y competitividad los mejores no son los que hablan mucho, o desean controlar la conversación teniendo la última palabra, sino los que meditan bien lo que van a decir después de haber escucha a la otra parte. En mis cursos de comunicación en la universidad nunca deja de sorprenderme cuan afianzado esta el mito de que "la comunicación es para estar de acuerdo o lograr un acuerdo". Nada más equivocado. Nos comunicamos para comprendernos mutuamente, sin que ello implique que compartamos la tesis u opiniones de la otra parte.

La importancia de la comunicación humana radica en conocernos, establecer vínculos, aprender y crecer juntos respetando el criterio ajeno, sin por ello renunciar a lo que creemos. Estar de acuerdo es posible, pero no es la meta primaria de comunicarnos. Para poder experimentar la comunicación efectiva necesitamos primero aprender a escuchar.

Tengo un reto para ti hoy. Cuando te pregunten lo que sea, cuenta hasta 10 antes de abrir tus labios, y no digas nada si no tienes la respuesta sabia o lo que vas a contestar no edifica a nadie. Si nuestras palabras no ayudan, para que dejar que ese pequeño instrumento que se llama lengua levante una llamita que queme un bosque entero.

"En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente." -Proverbios 10:19



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