Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

11 noviembre 2013

Hacia una sociedad más altruista

Este pasado mes de Septiembre fue publicado en francés el libro de 920 páginas en el que he estado trabajando intensamente por los últimos 5 años “Un Caso para el Altruismo" (Plaidoyer pour l’altruisme) (la edición en inglés está programada para Enero 2015).

La cooperación, escribió Martin Nowak, es "el arquitecto de la creatividad a través de la evolucion: desde las creaturas unicelulares hasta las multicelulares y desde los montículos de hormigas a pueblos y ciudades. Sin cooperación no puede haber ni construcción ni complejidad en la evolución".

Parece que, hoy en día, necesitamos pasar al siguiente nivel de cooperación para ser capaces de enfrentar los muchos retos de nuestros tiempos. Cada uno de estos retos tiene su temporalidad y prioridad. Una gran dificultad consiste en reconciliar las tres diferentes escalas de tiempo y los tres tipos de preocupaciones: La economía a corto plazo, la satisfacción de vida a mediano plazo y el medio ambiente a largo plazo.

La economía y finanzas están evolucionando a un ritmo acelerado. La satisfacción de vida se mide de manera proporcional a un proyecto de vida, una carrera, familia, generación y duración de una vida. La evolución del medio ambiente es medida en términos de milenia y eras pero el ritmo de velocidad en cuanto a cambios ambientales se ha acelerado considerablemente.

No debemos, sin embargo, renunciar a la idea de reconciliar estas tres escalas de tiempo. El altruísmo es el hilo conductor vital que puede enlazar y armonizar sus requerimientos. El altruísmo no es meramente un sentimiento noble, ni un ideal ingenuo sino, hoy más que nunca, algo necesario.

Si tenemos más consideración hacia los otros, no caeremos en especulaciones egoístas con los ahorros de aquellos que han confiado en nosotros.

Si tenemos más consideración hacia los otros, nos preocuparemos por la calidad de vida de aquellos que nos rodean y nos aseguraremos que su situación mejore.

Finalmente, si tenemos más consideración por las generaciones futuras, no sacrificaremos ciegamente este mundo que habremos que heredarles en pos de nuestros gustos y deseos de corto plazo.

El altruísmo es por tanto, nuestra clave para sobrevivir y el factor determinante de la calidad de nuestra existencia actual y futura. Debemos tener la perspicacia para reconocerlo y la audacia para decirlo.

En su esencia, el altruísmo es un “estado mental benevolente”, que consiste en la preocupación por el destino de aquellos que nos rodean y deséandoles el bien, fortalecido por nuestra determinación de actuar para su beneficio. El “valorar a los otros” es el estado mental fundamental para la generación del altruísmo. Cuando estamos en nuestra zona de comfort mental, se expresa a si mismo como benevolencia hacia cualquiera que pueda acercase al campo de la atención de uno y se traduce como buenos deseos, prestanza y voluntad. Como ha sido demostrado por el psicólogo Danuel Batson, cuando se percibe una necesitad en los otros, desarrollamos rapidamente una preocupación empática que trae consigo la urgencia de satisfacer esa necesidad. Cuando la necesidad se relaciona con el deseo de ser feliz, el valorar a los demás y la benevolencia darán cabida a la realización de esta aspiración. Cuando la necesidad está relecionada con el sufrimiento, el valorar a los demás y la compasión nos llevará a querer remediar su sufrimiento y sus causas.

A nivel individual, la colaboración entre los neurocientíficos y los contemplativos han demostrado que el altruísmo y la compasión son herramientas que pueden ser cultivadas a través de un entrenamiento. Estos estudios han distinguido las diferencias entre empatía (la facultad de resonar con los sentimientos de otros), el amor-bondadoso (el deseo que otros puedan ser felices) y la compasión (el deseo que puedan estar libres dels ufrimiento).

A nivel de sociedad, las investigaciones en este campo de la evolución cultural también han demostrado que los valores culturales humanos pueden cambiar más rapidamente que nuestros genes y traer consigo una transformación importante en nuestras sociedades.

¿Cómo podemos provocar un cambio hacia una cultura más compasiva y altruísta? Primero necesitamos reconocer la importancia del altruísmo. Luego tenemos que cultivarla a nivel individual y desde ahí detonar los cambios culturales. Las culturas y los individuos se moldean mutuamente tanto como dos cuchillos se pueden usar para afilarse uno al otro.

Matthieu Ricard (2013)
(Plaidoyer pourl’altruisme. Nil Editions)


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