Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

24 abril 2014

No puedes tener a Dios y también tener miedo

Hablando en términos generales, la mayoría de las personas tienen miedo de su potencial y de convertirse en aquello que imaginan en sus momentos más gloriosos y perfectos.  En consecuencia, el miedo se convierte en nuestro estado habitual y evitamos de forma sistemática nuestra divinidad.

Sugiero que tu máximo potencial es llegar a conocer tu propia divinidad.  Sin embargo, tu condicionamiento te ha hecho creer que es casi sacrílego suponer que eres divino.  Te han dicho que la divinidad es para Dios y quizá sus santos elegidos, pero no para ti.  Así, el miedo a tu potencial te impide conocer a Dios y acceder a las soluciones espirituales.

Básicamente, hay dos emociones predominantes: el amor y el miedo.  Y esos estados emocionales no pueden experimentarse al mismo tiempo.  Si tienes miedo has eliminado el amor, y viceversa.  Las escrituras nos recuerdan: "el amor perfecto arroja de sí todo miedo".  También nos dicen una y otra vez: "Dios es amor, y el que mora en el amor mora en Dios y Dios en él" (1 Juan 4:16).  Así que evidentemente, la solución consiste en deshacerte de todo miedo y la única manera de hacerlo es pararte en un momento de miedo y ver si puedes sustituirlo por amor.  En el momento en que sustituyes el miedo por amor has introducido una solución espiritual al problema que rodea al miedo.  Recuerda siempre, en momentos de miedo, que Dios no puede residir donde reside el miedo.

Estoy seguro de que conoces el dicho de que nuestro mayor miedo es el miedo a lo desconocido.  Si es cierto, ¿cómo podemos remediarlo?  Familiarizándonos con aquello que desconocemos y que tememos.  Entonces desaparecerá.  ¿Y qué es lo que creemos desconocido?  Dios, el espíritu, la consciencia superior y, en definitiva, el amor.  Cualquier miedo que albergues te hace señor de un fantasma.  Afróntalo, siéntelo.  Elimina el miedo sintiendo que el amor o la presencia de Dios reside en el mismo lugar en que estaba el miedo.

He descubierto que en mi vida raras veces tengo miedo.  Los viejos miedos al fracaso, o a tener que soportar la desaprobación de los demás, o a no saber cómo saldrían las cosas simplemente ya no prosperan en mi mundo interior.  No es porque haya alcanzado cierto nivel de éxito, o de posesiones materiales (sé por experiencia que las personas que consiguen un alto nivel de éxito material tienen mucho miedo de perderlo), sino porque tengo sentimientos de amor más fuertes de los que tenía.  Y porque sé que nunca estoy solo o separado de Dios.  Si descubres que lo que más temes es tan sólo una ilusión de la mente, ya sabes cuál es el siguiente paso en tu desarrollo.  La erradicación de ese miedo, en definitiva, se logra con la introducción del espíritu, que no puede vivir en el mismo espacio que el miedo.

No puedes tener a Dios y también tener miedo.  Sólo un ateo teme y cualquiera que tema es ateo.  Todo miedo significa que no se cree en Dios en ese momento.  Ten presente estas dos observaciones.  Una es de las Escrituras: "No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo" y una de los sufies: "Tu mayor don reside tras la puerta llamada miedo...".

Wayne W. Dyer

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