07 septiembre 2011

Abandonar los deseos

Si buscas ser feliz, procura no perseguir tus deseos, porque ellos no son respuesta para tu vida.  Para ser feliz, abandona tus deseos o transfórmalos, entendiendo preferentemente su limitado valor.  La realización de los deseos trae alivio y bienestar, no felicidad.

Piensa en algo que desees intensamente.  Examina esos deseos uno por uno y pregúntate: "¿No sería maravilloso que yo pudiese ser feliz, se realizasen o no esos deseos?"

Concientízate de que hay millares de personas verdaderamente felices sin las cosas o personas que tú tan ardientemente deseas.

Ahora dile a cada una de esas cosas o personas deseadas: "Quiero sinceramente ser feliz sin ustedes, porque ustedes no son mi felicidad".  No puedes permitirte vivir con falsas identificaciones; admite que ellas no son más que preferencia personal.

No existe ningún impulso, en la naturaleza humana, de ser importante, de ser de algún modo más que los otros, o de ser considerado más de lo que los otros son.

El deseo de ser popular, exitoso o aún amado es una necesidad creada.  El único impulso natural que existe es el de ser libre, la libertad del oneroso deseo de ser importante, exitoso, popular o amado.

Estar libre de la necesidad de ser recompensado, aplaudido, es la libertad digna de nuestra estatura de hijos de Dios.

Anthony de Mello
(Ejercicios de superación)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario