10 abril 2017

Caminaba entre todos los demás

Caminaba el hombre entre todos los demás, con tal dignidad que le es propia a quien en la confianza de ser hijo del Altísimo, cumple cabalmente su destino.

Ante el dolor del látigo y las espinas, mostraba su mensaje: “no soy carne, no soy cuerpo y tampoco Ustedes lo son”, vayamos un paso adelante, que protegidos estamos en cualquier umbral.

Ante una mente que sabe de juicios injustos, ofensas y desatinos ajenos, mostraba también: “no soy mente, no soy ninguna idea, ni Ustedes lo son” sigamos hacia arriba, donde reside el corazón.

Ante las lágrimas de una Madre y el desconcierto de sus discípulos, siguió mostrando: “no soy sentimientos que terminan en esta tierra, ni apegos que hagan sufrir, ni Ustedes lo son”, continuemos el ascenso con certeza en la luz y el reencuentro.

Ante la soledad de la más sublime entrega total, mostró el mayor de los ejemplos “Yo soy espíritu, el divino, el incorruptible e inmortal”, Padre: "en tus manos encomiendo mi espíritu y el de Ustedes también".

“Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Y respondió el otro, reprendiéndole: ¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. Y le dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 39-43).

"No he venido a traer mensajes de dolor, he venido a mostrarles la luz en el camino de la vida"



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