Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

23 mayo 2017

Escucha el revoloteo

Si las mariposas pueden vivir en el estómago,
Si las nubes se levantan y los pajarillos cantan,
Si los probables son posibles,
Si los posibles son alcanzables,
Si lo que querías no se cumplió y lo que se cumplió no lo buscabas,
Si detrás de cada pregunta está la misma mirada,
Si el espejo no te devuelve la imagen que deseabas,
Si los días se hacen años y los años se van volando,
Si mañana será mejor que ayer pero hoy no haces nada,
Si llevas toda la vida esperando desesperada,

Entonces, princesa, hija mía…
Levántate. Despierta. Y escucha el revoloteo.

Eleva el ancla, la mirada y el alma.
Surca el mar desconocido y atrévete a perderte en el infinito
pues no hay horizonte difuso sino destino aún no escrito....

Angel Gris


22 mayo 2017

Lecciones que aprendí cuando me deshice de todo lo innecesario

“La simplicidad es la máxima satisfacción” -Leonardo da Vinci-

Siempre me consideré una persona minimalista que apreciaba y valoraba lo poco que tenía, o al menos que lo intentaba. Pero mi armario lleno de ropa, así como la gran cantidad de libros que se amontonaban en mis estanterías e invadían otros muebles indicaban todo lo contrario. Poseía demasiados objetos decorativos, diseñados con otro propósito. Así fue como empecé a deshacerme de todo lo innecesario. Fue entonces cuando surgieron 5 lecciones que aprendí y que modificaron por completo mi vida.

1. Ahora sí uso lo que tengo

Una de las primeras lecciones que aprendí es que más objetos no implica más opciones. De hecho, tardé mucho en darme cuenta de que a pesar de toda la ropa que tenía en mi armario siempre terminaba poniéndome lo mismo. Algunas prendas las consideraba solo para momentos especiales, otras eran demasiado nuevas como para ponérmelas en mi día a día. Al final quedaban relegadas al fondo del armario, donde las únicas prendas útiles eran tres o cuatro contadas.

Así que lo que hice fue “hacer limpieza”. Me deshice de todo aquello a lo que no le daba uso y también empecé a utilizar lo que tanto me gustaba: dejé de imaginar cómo sería un estreno y me puse a estrenar. De hecho, hasta descubrí prendas que no sabía que tenía y que me encantaban. ¿Cómo podía haberlas dejado relegadas a un segundo lugar?

2. Me lo pienso dos veces antes de comprar algo


Sin duda alguna, el paso anterior fue esencial para llegar a esta otra lección. Cuando fui consciente de la ropa que tenía, pero de la que no me había dado cuenta, ya no tenía necesidad de comprar esas prendas que quería.

Lo mismo me ocurrió con objetos, libros y otros enseres. Sé que la publicidad intenta vender y nos hace creer que necesitamos algo que en realidad no es así. Un nuevo ordenador, un nuevo chocolate, la mejor de las plantillas para los pies… En fin, demasiados elementos que al final terminan sin ser utilizados o ingeridos.

En cuestión de alimentos, ¿qué probabilidad hay de que los tome antes de que caduquen? Esta es una pregunta que siempre me hago, sobre todo cuando paso por la parte de los lácteos. Comprar alimentos para que se estropeen no tiene sentido, así como comprar cosas para que tan solo ocupen espacio. ¡Este es muy valioso!

3. Menos cosas, menos tiempo

Lo mejor de tener menos es que las actividades de limpieza se reducirán de forma considerable. Personalmente, me llevaba un tiempo atroz limpiar todo el baño porque entre la ropa sucia, los productos para cabello y cuerpo, revistas, demasiadas toallas… Era un verdadero caos. Qué decir de la habitación, repleta de libros que jamás iba a leer. Al final terminaba pasando más tiempo trasladando los objetos de un lugar a otro que en limpiar.

Por eso, al tener solo lo justo y necesario, lo que realmente voy a usar, puedo aprovechar mejor mi tiempo y eso siempre es algo que se tiene que agradecer. El tiempo es muy valioso y cuanto menos lo perdamos invirtiéndolo en acciones innecesarias mucho mejor. Así que menos cosas me permitían limpiar y ordenarlo todo mucho más rápido.

4. Empecé a centrarme en el presente

Una de las penúltimas lecciones que aprendí fue que todo ese desorden que me rodeaba estaba muy relacionado con mi pasado y mi presente. Había elementos de los que no me quería deshacer porque me recordaban a un momento en especial o eran un regalo. Sin embargo, no les iba a dar uso, ya sea porque no me gustaban o porque estaban estropeados e inutilizados.

Otros, como ya mencioné al principio, se acumulaban por el miedo a poder necesitarlas en un futuro. Hasta que fui consciente de que si en algún momento quería algo podría comprarlo, sin necesidad de guardarlo hasta ese momento. Porque, tal vez, quizás ese momento jamás surgiría y, entonces, la acción no tendría sentido alguno.

Por eso, empecé a centrarme más en el presente, valorando lo que tenía, desechando lo que sobraba, liberándome de esos “y si…”, olvidándome de esos “es que me recuerda a…”. El coleccionismo con una justificación previsora se terminó. 

5. Yo no soy mis cosas

Esta es una de las últimas lecciones que aprendí y que me resultaron verdaderamente útiles. Muchas veces pensamos que somos lo que poseemos, quizás porque lo dotamos de un gran valor. Pero, al final son todo objetos, así que me hice una pregunta, ¿qué ocurriría si se me quemase el coche, por ejemplo? Me sentiría mal, sí, pero se puede reemplazar.

Recuerdo una noticia en un pueblo de Alicante, hace unos meses, que relataba como un hombre había muerto por intentar evitar que una gran riada arrastrase su coche. ¿La consecuencia? Murió ahogado. ¿De verdad vale la pena dar la vida por lo material?

Deshacerme de lo que sobraba en mi vida me abrió los ojos ante nuevas perspectivas. Las lecciones que aprendí me enseñaron que puedo querer lo que tengo, darle valor, pero jamás convertirme en una esclava de estos objetos ni permitir que ellos sean los que definan mi vida. Porque lo material no da la felicidad y, aunque sí aprecie algunos objetos. Así, ¿cuánto dinero he perdido en aquellos que nunca tendrán una verdadera utilidad? ¿Cuánto nuevo no ha entrado a mi vida por no tener espacio para ello?

“Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas” -Dalai Lama-

Raquel Lemos Rodríguez


12 mayo 2017

La soberbia pierde al hombre

Muchas cosas se arreglan sencillamente con una disculpa a tiempo, con no seguir en el error, con aceptación, preguntando simplemente o actuando con humildad.

Somos todos seres humanos en busca de otros seres humanos y el encontrarlos nos provoca empatía, nos lleva a bajar la guardia, pero la soberbia es la voz del ego lastimado o confrontado con la verdad y solo opera cuando se han acabado las razones, cuando la inseguridad es tal, que nos obliga a acorazarnos.

De fondo la soberbia busca reconocimiento, sin ningún sustento, no es muestra de carácter, es testimonio de debilidad y más de fondo la raíz es el miedo, porque entre más duras se colocan las sinrazones, más miedo tienen de caer, de verse expuestas.

Colaborar con los cambios, no cerrarse ante ellos y estar siempre dispuestos a aprender nos hace flexibles y más aptos para sobrevivir, para crecer, la humildad es siempre la herramienta del sabio que educa a su ego para trabajar a su favor, que gana simpatias y que en base al respeto por la verdad, obtiene siempre aceptación.

La soberbia nos aleja de la gente, nos cierra los caminos, nos infla sin elevarnos, tan solo para hacernos caer. "Tened compasión del soberbio, se haya perdido y no lo quiere decir, si le acaricia a contrapelo se defenderá, si lo hace a favor, puede que se ponga a llorar".

"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano" San Agustin.


10 mayo 2017

Por esas madres diferentes

Hoy brindemos por las Madres diferentes, por las que son causa y no solo origen, por las que adoptan, por las que crean, por las que eligen, por todas las que tienen por profesión el cuidar, por las que amparan, por las que protegen, por las que hacen de este, un mundo mejor.

Por las que son hermanas, tías, abuelas, vecinas y se hicieron cargo, por quienes fueron encima de la sangre en la misión de educar y cuidar, por las que dieron sin créditos, por las que amaron con réditos, porque quien es adulto, entiende que la maternidad más que un instinto, es una elección de vida, hay quien quiso y no pudo, hay quien pudo y no quiso, hay a quien le robaron el tiempo, hay a quien se le fue entre las manos.

Por todas ellas que hicieron nidos con sus propias plumas y canciones inventadas en sus desvelos, por quienes lo enfrentaron solas, por quienes eligieron quedarse y siguen presentes en sus frutos, gracias a ellas este mundo es diferente y les está agradecido.

Lucia Toranzo N.

08 mayo 2017

Lente de contacto

Brenda era una joven mujer que fue invitada a escalar rocas. Aunque esto le causaba mucho miedo, fue con su grupo a un tremendo risco de granito. A pesar de su temor, se colocó el equipo, tomó un extremo de la cuerda y comenzó a enfrentar la roca.

En determinado momento, llegó a un borde, donde pudo tomar un respiro.Mientras estaba ahí, la cuerda de seguridad golpeó contra un ojo de Brenda y le sacó su lente de contacto. Bueno, ahí estaba ella en el borde de la roca, con cientos de metros bajo ella y cientos de metros sobre ella.Por supuesto que buscó y buscó, esperando que hubiera caído en el borde, pero simplemente no estaba el lente.

Ahí estaba ella, lejos de casa, con su vista borrosa. Empezó a sentir desesperada y comenzó a enfadarse, por lo que oró al Señor para que la ayudase a encontrar su lente.  Cuando llegó a la cima, un amigo examinó su ojo y su ropa buscando el lente, pero no lo pudieron encontrar. Se sentó, desalentada, con el resto de la gente, esperando a que los demás llegaran a la cima.

Miró hacia las montañas, pensando en un verso de la Biblia acerca de que los ojos del Señor observan toda la tierra y pensó:-"Señor, Tú puedes ver estas montañas. Tú conoces cada piedra y cada hoja, y Tú sabes exactamente dónde está mi lente de contacto. Por favor ayúdame."

Finalmente, bajaron. Al pie de la montaña había un nuevo grupo de alpinistas comenzando a enfrentar el risco.Uno de ellos gritó:-"¡Oigan, jóvenes! ¿Alguien perdió un lente de contacto?"

Bueno, esto hubiera sido suficientemente inquietante, pero... ¿Sabes cómo el alpinista vio el lente de contacto? Una hormiga se movía lentamente a través de la roca, cargando el lente.

Brenda me dijo que su padre era caricaturista. Cuando ella le platicó esta increíble historia de la hormiga, la oración y el lente de contacto, él dibujó una caricatura de una hormiga cargando un lente de contacto, diciendo:-"Señor, no sé por qué Tú quieres que yo cargue esta cosa. No puedo comérmela, y está extremadamente pesada. Pero si eso es lo que Tú quieres que yo haga, yo la cargaré para Ti."

Somos creación de Dios, no somos Dios. Tenemos una mirada corta, aunque Dios nos sugiere muchas veces que adoptemos la mirada larga, su perspectiva divina. No pude empezar a vivir esto realmente hasta que deje de preguntar ¿por qué? y me enfoque más en el ¿para qué? Todo tiene un propósito, nada ocurre por accidente, usted y yo somos parte de un plan sobrenatural, y nuestros destinos y experiencias se cruzaran tarde o temprano, sea a través de nuestras virtudes o defectos, nuestros frutos o magros resultados.

Dios no juega a los dados escribió Einstein. Ya lo creo. Entiendo que muchas cosas que hago porque El las ha puesto en mi corazón no producen el fruto que pienso deberían, pero como la hormiguita debo replantear mi pregunta respondiendo este es parte del plan, gracias Señor por cumplir con mi parte aunque no conozca todos los detalles.

Creo que probablemente nos haría bien a algunos de nosotros decir hoy:"Señor, no sé por qué quieres que yo lleve esta carga. No veo nada bueno en ello y es bastante pesada. Pero si Tú quieres que yo la cargue, lo haré para Ti...".


01 mayo 2017

¿Qué te está deteniendo?

Olvídate de esa labor. Comienza esa relación.
O emprende esa labor. Olvídate de esa relación.
Da el paso.

Di sí cuando realmente quieras decir sí.
Di no cuando realmente quieras decir no.
Quédate. O vete.
O lo que sea.

Pero no creas la mentira
de que hay algo que te está ‘deteniendo’
para vivir tu verdad.

Nada te detiene,
porque eres Vida.
Eres Libre.

Lo único que te ‘detiene’
es el miedo, la culpa y la vergüenza.

Sin embargo, ¡incluso eso es mentira!
Porque el miedo, la culpa y la vergüenza
no tienen poder sobre ti.
Son sólo sentimientos.

Es tu rechazo a enfrentarlos
y a sentirlos
y a acogerlos
lo que te detiene.
¡Así que no pueden detenerte!

Olvídate de esa labor. Comienza esa relación.
O emprende esa labor. Olvídate de esa relación.
Di sí cuando realmente quieras decir sí.
Di no cuando realmente quieras decir no.
Quédate. O vete. O aguarda.
Da el maldito paso.

¡Y siente el miedo, la culpa, la vergüenza!
Deja que vivan en ti.
¡Deja que ardan!
¡Aleluya!
¡Da el paso de todos modos!
Incluso con el desasosiego.
Incluso con el miedo.
Qué más da.
Son sólo sentimientos.
Puedes abrazarlos.
Puedes incluirlos
en tu nueva vida.

¡Da el paso! ¡Sí!
Tiembla, suda, y da el paso.
Siéntete libre al fin.
Siéntete vivo al fin.
Temblando, sí, ¡pero vivo!

Jeff Foster


28 abril 2017

Dos formas de ver la vida

Un famoso escritor estaba en su sala de estudio. Él tomo la pluma y comenzó a escribir:
El año pasado, tuve una cirugía y me quitaron la vesícula biliar. Tuve que quedarme pegado a la cama debido a esta cirugía por un largo tiempo. 
El mismo año en que llegue a la edad de 60 años y que tuve que renunciar a mi trabajo favorito. Había pasado 30 años de mi vida en esta editorial. 
El mismo año que experimenté el dolor por la muerte de mi padre. 
Y en el mismo año mi hijo fracaso en su examen médico, porque él tuvo un accidente de coche. Tuvo que quedarse en la cama en el hospital con el yeso durante varios días. La destrucción del coche fue otra pérdida. 
Al final escribió: ¡Ay! Eran tan malos años !!

Cuando la esposa del escritor entró en la habitación, encontró a su marido mirando triste perdido en sus pensamientos. Desde detrás de la espalda ella leyó lo que estaba escrito en el papel. Salió de la habitación en silencio y volvió con otro papel y lo colocó al lado del papel de su marido. Cuando el escritor vio el papel, se encontró con esto escrito en él:
El año pasado finalmente me deshice de mi vesícula biliar debido a que había pasado años con el dolor. Cumplí 60 con buena salud y me retiré de mi trabajo. Ahora puedo utilizar mi tiempo para escribir algo mejor con un mayor enfoque y paz. 
El mismo año, mi padre, a la edad de 95, sin depender de nadie o sin ninguna condición crítica conoció a su Creador. 
El mismo año, Dios bendijo a mi hijo con una nueva vida. Mi coche fue destruido, pero mi hijo se mantuvo con vida sin obtener ninguna discapacidad. 
Al final, ella escribió: Este año fue una inmensa bendición de Dios y pasó BIEN !! 

¿Te das cuenta? Los mismos incidentes, pero con diferentes puntos de vista.

En la Vida Cotidiana debemos ver que No es la Felicidad la que nos hace AGRADECIDOS
Sino que el AGRADECIMIENTO es el que nos hace FELICES.
SIEMPRE, SIEMPRE, PERO SIEMPRE hay algo que AGRADECER.