Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

22 junio 2026

Las Nueve (The Nine)

Durante setenta años, Hélène se sentó a la mesa con las manos impecablemente cuidadas. Nadie diría que bajo esas uñas pulidas aún vivían los fantasmas de las tenazas de la Gestapo. La colgaron de los brazos hasta que sus hombros se rindieron. La ahogaron y la revivieron en un baño de azulejos hasta que sus pulmones olvidaron cómo respirar. Le arrancaron las uñas con tenazas. Simplemente encendió otro cigarrillo y cambió de tema. Era una de nueve. Todas menores de treinta. Todas marcadas para morir. 

En abril de 1945, hicieron lo impensable: salieron de una marcha de la muerte nazi y se metieron en una zanja. Yacieron en el barro, con el corazón latiéndoles con fuerza, lamiendo la tierra porque la sed las había vuelto salvajes. Cuando las botas de los guardias se desvanecieron, se estrecharon las manos, se miraron las cabezas rapadas y los ojos hundidos, y rieron; un sonido salvaje y denso que demostraba que aún estaban vivas.

Ahora solo tenían que cruzar caminando la Alemania devastada por la guerra y llegar a las líneas estadounidenses antes de que las atraparan o las mataran. Gwen Strauss, sobrina nieta de Hélène, pasó una década persiguiendo estas sombras y su increíble historia. Lo que encontró fue un mapa de lo que cuesta seguir siendo humano cuando el mundo te quiere muerto. 

1. Podrían haber sobrevivido mejor solas. 
Nueve mujeres demacradas y harapientas son un objetivo. Una mujer podría haberse escabullido entre los árboles sin ser vista. Pero se negaron. Cuando a una se le enrojecieron los pies, las demás la cargaron. Cuando la desesperación se apoderó de ellas, Josée las atrajo con su canto. Si iban a morir, morirían como un "nosotras".

2. La historia las olvidó porque eran mujeres. 
Los hombres vestían uniformes y tenían monumentos. Las mujeres contrabandeaban armas y escondían niños, luego volvían a casa y doblaban la ropa. Guardaron silencio para protegernos de la verdad. Las obligamos a un silencio que parecía paz, pero en realidad era una larga y solitaria pesadilla. Les debemos mirar las cicatrices que pasaron setenta años escondiendo tras sonrisas ensayadas. 

3. Sobrevivir no significa que estés bien. 
Algunos construyeron vidas hermosas. Otros permanecieron prisioneros de pesadillas hasta su último aliento. Puedes ser un héroe y aun así estar irremediablemente destrozado. Puedes ganar la guerra y aun así perder el sueño durante sesenta años. Nos encantan las historias donde los sobrevivientes "superan", pero "Las Nueve" nos muestra la verdad: a veces sobrevivir es simplemente arrastrar tus fantasmas hasta la meta contigo.

Verán, esta historia es una advertencia. La oscuridad que construyó Ravensbrück es parte permanente de la sombra humana. Pero estas nueve mujeres nos dejaron un rastro de migas. Nos mostraron que cuando el mundo se convierte en una marcha de la muerte, la única salida es saltar juntas a la zanja. Lean esto porque mujeres comunes hicieron lo imposible. 

Léanlo porque sus nombres merecen ser pronunciados en voz alta. Nueve mujeres. Saltaron juntas a la zanja. Cruzaron Alemania juntas. Sobrevivieron juntas. Y muchos años después, por fin conocemos sus nombres.



20 junio 2026

El mundo unido por un balón

 Recuerdo que en 1986 cantabamos "México 86, México 86, el mundo unido por un balón"... en aquel entonces era yo adolescente y no sabíamos nada de las cosas que manejan el mundo, solo sabíamos que había un mundial de futbol, que todos jugaban en México, y que teníamos que recibir a los extranjeros con alegría.   Y conocimos en Monterrey a los Ingleses... y el verano en Monterrey nos hizo aceptar que tal vez nuestra vestimenta no era tan adecuada, pues todos vestíamos más formales... los Ingleses andaban en bermudas coloridas y chanclas, y buscaban refrescarse con lo que había a la mano.  Aprendimos a vestir más ligeros si queríamos sobrevivir a las altas temperaturas en Monterrey.

Hoy, 40 años después, volvemos a recibir parcialmente un mundial de Futbol, hoy somos más conscientes de los hilos que mueven el mundo, y entendemos que a pesar de todos los intereses que han luchado por quitarle al pueblo su deporte, esto es superior a ellos.  Es cierto que este mundial, o las entradas a los estadios son para los que tienen mucho dinero, y que los que logran entrar sin ser de esa élite es porque se endeudaron, o se ganaron el boleto con alguna promoción.  Pero se les olvida que el futbol es del pueblo (hombres y mujeres), que es de los que se apasionan con el futbol, ya sea en temporadas regulares o en competencias internacionales por equipos o por paises, como es lo de hoy.   

El futbol le pertenece a los niños chiquitos, medianos y grandes, que practican el deporte, o que simplemente gozan pateando una pelota. 

El futbol le pertenece a los padres (mamás y papás) o tíos que llevan a sus hijos, sobrinos, o amiguitos a cada juego y los alientan, invirtiendo tiempo y dinero.

El futbol le pertenece a todos aquellos que no necesitan invertir en un equipo deportivo especializado, con un balón es suficiente.

El futbol le pertenece a aquellos que arman equipos y crean sus propias ligas, y compiten como si fuera un mundial dándolo todo.

El futbol le pertenece a los que no tienen las condiciones adecuadas para jugarlo, y aún así se animan a seguir jugando.

El futbol le pertenece a todo aquél que ríe jugando, que goza viendo, que alienta, y que es parte de su día a día.

El futbol le pertenece a aquel aficionado del deporte, de un equipo local, nacional o internacional, y que semanalmente lleva un seguimiento.

El futbol le pertenece al estadista, que lleva conteo de goles, jugadas y tiempos y demás.

El futbol le pertenece a todo aquel que reconoce a los grandes jugadores, leyendas y son sus heroes y que los motiva a hacer su mejor esfuerzo para llegar a ser como ellos, tomando como ejemplo de disciplina.

El futbol le pertenece a aquel que se sienta frente a la TV solo o en familia o con amigos, y alienta a su equipo, celebra los goles o le dice al entrenador o jugadores cómo hacerlo mejor.

El futbol le pertenece al que está en la oficina, al obrero, al que trabaja con esfuerzo, y que buscan la manera de ver y alentar a su deporte.

El futbol es de todos, hombres, mujeres, y niños, adolescentes, jovenes, y todos es TODOS... ya seas experto o no, por los motivos que tengas, el futbol es TUYO.

Hoy se demuestra que quizá por unos momentos TODOS podemos disfrutar y olvidar un poquito la realidad de nuestro caotico mundo.  

No dejemos que nos quiten lo que es nuestro, el futbol es de todos, y debemos seguir luchando porque así siga siendo, el deporte del pueblo... El mundo unido por un Balón.

Edith Reyna-Villarreal



18 junio 2026

Lo que no se dice de una hija cuando ve a su padre apagarse

Hay algo que pocas veces se nombra
Lo que pasa dentro de una hija cuando comienza a ver a su padre cambiar.
Porque no es solo preocupación. 

Es algo más profundo, más silencioso, más difícil de explicar.
Un día lo mira… y sabe que algo no es igual.
No es la misma mirada.
No es la misma energía.
No es la misma presencia.

Y aunque su papá sigue ahí… hay una sensación extraña dentro de ella: Como si algo se estuviera yendo poco a poco, en silencio.

Y entonces empieza a sentir cosas que no esperaba.
Siente tristeza… pero no sabe bien por qué.
Porque no ha perdido a su papá, pero algo dentro de ella sí se siente como pérdida.
Siente impotencia.
Quiere ayudarlo.
Quiere hacer algo.
Quiere verlo como antes.
Pero no sabe cómo… y eso duele más de lo que imaginaba.

A veces se desespera.
Piensa: “¿Por qué no reacciona?”
“¿Qué más puedo hacer?”
Y justo después… llega la culpa.
Culpa por pensar así.
Culpa por no tener respuestas.
Culpa por sentir que no está siendo suficiente.

También hay momentos en los que se cansa.
Porque amar así… también agota.

Y aunque no lo diga, muy en el fondo aparece un miedo: “¿Lo estoy perdiendo?”
Y eso… no siempre se puede hablar.

Porque nadie te enseña qué hacer cuando tu papá, el que siempre fue fuerte, empieza a irse hacia adentro.
Nadie te enseña cómo acompañar sin invadir.
Cómo amar sin querer cambiar.
Cómo quedarte… sin romperte.

Pero en medio de todo eso, también empieza a pasar algo.
La hija comienza a transformarse.
Aprende a mirar más profundo.
A sentir más.
A sostener emociones que antes evitaba.
Aprende que amar… no siempre es resolver.
A veces es solo estar.
Estar cuando no hay palabras.
Estar cuando no hay respuestas.
Estar cuando duele.

Y poco a poco entiende algo que cambia todo: Que no vino a salvar a su papá.
Vino a acompañarlo.
Y en ese acompañar… también se encuentra a sí misma de una forma más real, más humana, más verdadera.

Porque hay procesos que no solo transforman a quien los vive… también transforman profundamente a quien decide quedarse.



16 junio 2026

Los colores de México son los mismos que de la navidad

Que bello es que un mundial que ha sido marcado por la opulencia, el consumismo y la apariencia, haya sido un niño con un suéter de navidad quien se ganó el corazón de la gente.
 
Su alma es pura, y poco le importó que su ropa no fuera de marca, o que fuera la oficial, tampoco le importó que lo miraran entre risas burlonas ni que lo juzgaran en redes sociales.
 
Ese amiguito se ganó el respeto, porque entiende que cuando hay, hay, y si no hay, no hay tiempo para sentirnos mal, en esta vida se resuelve, le guste o no le guste al mundo.  Y sí lo importante son los colores.
 
Ese niño nos demostró la mayor riqueza de esta vida: aprender a ser feliz con lo que se tiene... y seguramente no habrá jersey que lo haga más feliz, que aquel que un día compre con su esfuerzo.
 
Muchos fuimos ese niño, y hoy quizás podemos comprar lo que antes quisiéramos, pero no somos ni la mitad de felices, porque no entendíamos que lo que nos hace realmente feliz son los momentos.

 



15 junio 2026

Nos dejaron todo

Su madre murió a los noventa y tres años. Y Plum Johnson pensó: "¿Qué tan difícil puede ser? Sé comprar bolsas de basura". Después de veinte años cuidando a sus padres ancianos; primero a su padre con Alzheimer, luego a su madre cascarrabias, Plum y sus tres hermanos finalmente cayeron de rodillas, con sentimientos de dolor y alivio. Ahora tenían que vaciar y vender la casa familiar: veintitrés habitaciones que no habían sido ordenadas en medio siglo. Lo que pensó que le llevaría seis semanas, le llevó dieciséis meses. Porque en algún punto entre las cintas de regalo planchadas que su ahorrativo padre británico guardaba y el huracán del acaparamiento sin complejos de su madre sureña, Plum se dio cuenta de que no solo estaba clasificando cosas; estaba buscando pruebas de quiénes eran realmente sus padres. Y lo que encontró en cartas viejas y rincones olvidados cambió todo lo que creía saber sobre ellos.

1. El matrimonio que presenciaste fue solo la mitad de la historia. 
Al crecer, Plum recordaba cómo su padre, un hombre de orden y tradición, había sofocado las ambiciones artísticas de su madre y posiblemente alimentado el alcoholismo por el que la hacía sentir culpable. Pero las cartas personales revelaban que su difícil matrimonio había estado desgarrado desde el principio por la separación y temperamentos opuestos; sin embargo, en última instancia, fue "un logro difícil" que ambos habían elegido conscientemente. La relación de sus padres existía mucho antes que ella. Leyendo sus cartas, comprendió: eran dos personas que intentaban desesperadamente amarse a pesar de todo lo que les perjudicaba. 

2. Las peores cualidades de tu madre solían ser sus necesidades insatisfechas. 
La persona "intrusiva, exigente y posesiva" que Plum conocía era en realidad una mujer que deseaba una cercanía con su hija que nunca había compartido con su propia madre. Todos esos años sintiéndose asfixiada... no era control. Era hambre. De la relación que nunca tuvo. De una hija que realmente pudiera dejarla entrar. Esto no borra la dificultad. Pero transforma el resentimiento en dolor por lo que ambos se perdieron.

3. Vaciar una casa significa decidir en quién te convertirás. 
Aunque el objetivo era vender la casa que ninguno de ellos podía permitirse, Plum se volvió más ambivalente, intentando encontrar la manera de comprarla ella misma. Porque vender significaba admitir: este capítulo había terminado. Cada caja que empacaba era un paso hacia la persona en la que tendría que convertirse. Y no estaba lista. 

Te recomiendo leer esto si te enfrentas a la tarea de vaciar la casa de tus padres. Léelo si tuviste una relación complicada con tu madre y esperas comprenderla antes de que sea demasiado tarde. Verás, al final de nuestras vidas, nos convertimos solo en recuerdos y cosas así. Y si tenemos suerte, alguien revisa ambos: encuentra nuestras cartas, comprende nuestras dificultades y finalmente ve quiénes éramos realmente debajo de todo el desorden.



11 junio 2026

Los niños de Lidice

Los niños de Lidice, una de las historias más tristes de la Segunda Guerra Mundial.

En un rincón tranquilo de la República Checa, lejos del bullicio de Praga, se encuentra un monumento desgarrador.

Son 82 estatuas de bronce a tamaño real: 42 niñas y 40 niños. Permanecen inmóviles sobre la hierba, mirando hacia el horizonte. Algunos parecen buscar a sus padres. Otros se apoyan en sus compañeros. Ninguno sonríe.

No son figuras simbólicas. Cada rostro fue modelado a partir de fotografías reales de los niños de Lidice.

La historia comenzó el 10 de junio de 1942. Como represalia por el atentado contra el alto oficial nazi Reinhard Heydrich, las fuerzas alemanas arrasaron por completo el pequeño pueblo de Lidice. Los hombres fueron fusilados, las mujeres deportadas a campos de concentración y los niños separados de sus familias.

De los niños de Lidice, 82 fueron asesinados en el campo de exterminio de Chełmno. Solo 17 sobrevivieron a la guerra.

Décadas después, la escultora checa Marie Uchytilová decidió dedicar su vida a devolverles un rostro y un lugar en la memoria. Trabajó durante casi veinte años estudiando fotografías, edades y rasgos de cada uno de ellos para que ninguna figura fuera igual a otra.

Terminó los modelos en yeso en 1989, pero falleció antes de ver la obra concluida. Gracias al esfuerzo de su esposo y a miles de donaciones, las esculturas fueron instalándose poco a poco hasta completarse en el año 2000.

Si visitas la República Checa, Lidice merece mucho más que una parada rápida. El memorial se encuentra a menos de 30 minutos de Praga y forma parte de un amplio recinto que incluye museos, jardines y el impresionante rosal con más de 24.000 plantas en memoria de las víctimas.



08 junio 2026

Beautiful Boy

Hay libros que llegan con suavidad, y otros que llegan como una ola rompiente: inevitables, devastadores e imposibles de olvidar. Beautiful Boy de David Sheff es este último. No es una historia sobre la adicción desde dentro, sino desde el límite: desde la impotencia y el dolor de un padre que ve a su hijo desaparecer en una fuerza con la que no puede razonar, arrebatarle el amor ni controlarlo. Es una historia de devoción llevada al límite, de esperanza que se niega a morir incluso cuando la lógica se lo ruega, y de amor que se mantiene en pie entre los escombros mucho después de que las respuestas fallan. 

Sheff escribe con una moderación que agudiza el dolor. No sensacionaliza la adicción; la vuelve ordinaria y aterradora a la vez. Un hijo que una vez fue vibrante, curioso y tierno se vuelve poco a poco irreconocible, no porque esté perdido, sino porque la adicción es una maestra del disfraz. Lo que se despliega es una meditación sobre la crianza, el miedo, la culpa y la cruda verdad de que el amor no garantiza la salvación. La reflexión que sigue se nutre de ese terreno emocional: siete lecciones que se mueven como escenas, mezclando dolor, devoción y ajuste de cuentas. Juntas, forman un espejo y un mapa para cualquiera que haya amado a alguien a quien no pudo salvar.

1. La adicción no se anuncia como destrucción 
Llega silenciosamente, camuflada como experimentación, curiosidad y el riesgo típico de la adolescencia. En Beautiful Boy, los primeros momentos parecen casi inofensivos en retrospectiva, lo que los hace tan inquietantes. Esta lección se desarrolla al comprender que el peligro no siempre parece peligroso al principio. La consciencia a menudo llega demasiado tarde, y aprender esto transforma nuestra comprensión de la vigilancia, la negación y el arrepentimiento. 

2. El amor no puede controlar las decisiones de otra persona 
Pocas verdades son más dolorosas que esta. La devoción de Sheff por su hijo es inquebrantable, pero impotente ante las garras de la adicción. Esta lección se sitúa en la tensión entre el amor incondicional y la impotencia total. Confronta el mito de que el amor, si es lo suficientemente fuerte, puede solucionarlo todo, y lo reemplaza con una verdad más silenciosa y dura: el amor puede acompañar, pero no dominar. 

3. La culpa es un lenguaje que el duelo aprende rápidamente 
Los padres buscan en sus recuerdos el momento que perdieron, el error que cometieron, la señal que ignoraron. Esta lección se desarrolla a través de la autointerrogación y el tormento silencioso. Sheff captura la facilidad con la que la culpa se convierte en compañera de crisis, susurrando culpas donde no se puede probar ninguna. La sanación no comienza con respuestas, sino con liberarse de la creencia de que el control alguna vez existió realmente.

4. La adicción fractura a toda la familia Nunca se confina en un solo cuerpo. 
La narrativa muestra cómo hermanos, matrimonios, rutinas e identidades se desmoronan bajo el peso del miedo constante. Esta lección revela la adicción como una enfermedad relacional que reconfigura los hogares en torno a la incertidumbre y la supervivencia. Invita a los lectores a considerar la compasión no solo por el adicto, sino por quienes orbitan el caos. 

5. La recuperación no es una línea recta: es una serie de retornos y pérdidas 
La esperanza surge. La recaída la destruye. Luego, la esperanza resurge. Esta lección es cinematográfica en su repetición: cada intento de recuperación conlleva tanto promesa como terror. Sheff se niega a ofrecer una redención sencilla, en cambio, honra la agotadora realidad de amar a alguien cuya curación no se puede apresurar ni garantizar. La perseverancia se convierte en su propia forma de valentía. 

6. Comprender la adicción cambia la forma en que asignamos la culpa 
El libro reemplaza gradualmente el juicio moral con claridad científica y emocional. Esta lección se desarrolla a medida que la educación se convierte en compasión. La adicción se revela no como un fallo de carácter, sino como una condición compleja y crónica, moldeada por la biología, la psicología y el entorno. La comprensión no borra el dolor, pero suaviza la crueldad, tanto hacia los demás como hacia uno mismo.

7. El amor que perdura es un acto silencioso de resistencia 
Incluso cuando los resultados son inciertos, el amor permanece. La lección final no se trata de rescate, sino de presencia. Sheff demuestra que permanecer —emocional, espiritual y relacionalmente— es su propio desafío a la desesperación. El amor se vuelve menos una cuestión de arreglar y más de presenciar, dar espacio y negarse a que la adicción tenga la última palabra sobre la conexión. 

Beautiful Boy perdura porque cuenta la verdad sin alivio ni romance. Deja a los lectores con dolor, pero también con una mayor capacidad de empatía: por los padres, por las familias, por quienes luchan en silencio. Mucho después de la última página, su mensaje resuena suave y dolorosamente: puedes hacerlo todo bien y aun así perder el control, pero el amor que permanece honesto, informado y perdurable sigue importando. Esta reflexión se convierte en un espejo —que revela los límites del amor— y un mapa —que nos guía hacia la compasión, la humildad y la valentía de permanecer presentes cuando la certeza desaparece.