Te quiero contar algo sobre el árbol que hace posible todo esto.
El árbol del cacao no puede crecer en pleno sol.
No es una debilidad, es su naturaleza. Necesita sombra, humedad, y la compañía de árboles más grandes que lo protejan. En Tabasco, donde crece el cacao criollo, ese árbol protector se llama cacahuananche. Los agricultores lo conocen bien. Sin él, no hay cacao. Con él, el ecosistema entero se sostiene, las raíces profundas retienen el suelo, las hojas alimentan la tierra, la sombra regula la temperatura.
El árbol del cacao no puede crecer en pleno sol.
No es una debilidad, es su naturaleza. Necesita sombra, humedad, y la compañía de árboles más grandes que lo protejan. En Tabasco, donde crece el cacao criollo, ese árbol protector se llama cacahuananche. Los agricultores lo conocen bien. Sin él, no hay cacao. Con él, el ecosistema entero se sostiene, las raíces profundas retienen el suelo, las hojas alimentan la tierra, la sombra regula la temperatura.
Es una relación que lleva siglos funcionando exactamente así.
El cacao criollo que cultivamos no se da en monocultivo. Se da en medio de biodiversidad real, otros árboles, otros ciclos, suelo vivo. Esa forma de cultivar es más lenta, más exigente, y produce menos volumen que los métodos industriales. También es la única forma en que este cacao puede existir.
El cacao criollo que cultivamos no se da en monocultivo. Se da en medio de biodiversidad real, otros árboles, otros ciclos, suelo vivo. Esa forma de cultivar es más lenta, más exigente, y produce menos volumen que los métodos industriales. También es la única forma en que este cacao puede existir.






