Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

13 agosto 2026

Un clavo, un vidrio, dolor o imaginación

Se me cayó una copa en la cocina.
Un pedacito de vidrio se me enterró en el pie y me duele dar cada paso.
Esperando a que me lo saquen…

Me acordé de DOS historias MUY raras que me contó un amigo.

La primera:
De un obrero que cayó sobre un clavo de 15 centímetros.
Atravesó su bota completa.
El dolor era tan brutal que lo sedaron con fentanilo.

Peeeero….

Al quitarle la bota...
El clavo había pasado entre dos dedos.
No tenía nada… ni sangre, ni medio rasguño. NADA.
(Dudé que fuera cierta. Pero lo es)

Y espera… que la segunda historia es aún mejor.
De otro obrero.

Que le rebotó una pistola de clavos en la cara.
Sintió el golpazo, OBVIO.
Pero se puso hielo, tomó pastillas, y siguió con su vida.
Seis días después, como la “”"muela"””” seguía molestando, fue al dentista.

Radiografía:



Un clavo de 10 cm.
Enterrado en el cráneo.
Entró por el labio.
Seis días vivió pensando que era un moretón.

¿Te das cuenta?

Uno creyó ver el clavo entrar y drama total.
El otro creyó que fue un golpazo nada más, PERO tenía un clavo en el cerebro y le dolía como si fuera un moretón.

Lo loco es...

Que si así funcionan las creencias con clavos gigantescos...

Imagínate con todo lo demás.

Un saludo,

Julián.
PD: Mi pie está bien. Y para mi tranquilidad, no aluciné.
El vidrio sí existía y ya me lo sacaron.

10 agosto 2026

El Camino (de Santiago) de regreso a casa

La mayoría de la gente se prepara para el Camino. 
Entrenan. 
Planifican. 
Eligen el equipo. 
Piensan en la distancia. 
Y eso está bien. 
Pero hay una parte para la que casi nadie se prepara… 

El camino de vuelta a casa. 

Quienes lo hacen por primera vez a menudo no lo ven venir. 
Están concentrados en el camino que tienen por delante. 
Pero quienes ya lo han hecho… lo saben. 
Saben que no son los kilómetros lo que se queda grabado. 
Es el ritmo. 
Caminar. 
Comer. 
Descansar. 
Dormir. 
Día tras día. 

Y de repente… ese ritmo desaparece. 
Estás de vuelta en un mundo que se mueve más rápido de lo que tu cuerpo puede seguir. 
De vuelta al ruido. 
A los horarios. 
A la presión. 
Y algo se siente… raro. 

No porque algo esté mal. 
Sino porque algo ha cambiado. 

Esa es la parte de la que nadie habla. 
Por eso escribí *The Camino Blues*. 

No sobre el Camino en sí. 
Sino sobre lo que sucede después. 
Así que, si te estás preparando para tu caminata… prepárate para ambos sentidos. 
No solo para el camino que tienes por delante. 
Sino también para el camino de regreso a casa. 

Porque ahí es donde comienza la verdadera integración.



06 agosto 2026

El miedo y sus senderos

 Quizá por eso el verdadero viaje no terminó al bajar de la montaña.  Terminó cuando entendí que algunas de las cargas mpas pesadas que llevamos los mexicanos, no van en nuestras mochilas, van en nuestro miedo.

La montaña tiene una virtud poco común: pone todo en perspectiva.  Yo volví a comprobarlo luego de caminar más de 160 kilómetros en una retadora expedición alrededor del Mont Blanc.

El esfuerzo físico terminó siendo apenas una parte de la experiencia, donde lo verdaderamente desafiante no fueron los ascensos -muy demandantes físicamente-, sino los encuentros a los que nos somete la montaña, con uno mismo primero, y el montón de preguntas que aparecen cuando el ruido mental cotidiano se va desvaneciendo con los pasos.

El objetivo era rodear el pico más alto de Europa Occidental (4,805 metros) atravesando Francia, Italia y Suiza, en una de las rutas de senderismo más apreciadas del mundo, por la belleza de sus paisajes y la huella de sus historias.

Apenas hace ocho décadas esos mismo senderos en los valles de Saboya tenían un significado completamente distinto al que hoy atrae a miles de senderistas y alpinistas de todo el mundo.

Durante la Segunda Guerra Mundial eran rutas de supervivencia, en las que se organizaba la resistencia francesa contra la ocupación nazi.

Del lado italiano, muchos encontraron refugio en esas montañas para combatir al facismo.  Civiles perseguidos y puostos aliados derribados, cruzaron esos mismos pasos intentando llegar a la neutralidad de Suiza.

Esos mismo caminos que hoys e recorren buscando paisajes espectaculares, durante la guerra se recorrían para salvar la vida, y esa sola idea me obligó a relativizar cualquier queja que pudiera presentarse en el camino.

Porque hubo jornadas de más de veinte kilómetros con desniveles superiores a los mil trecientos metros.  Horas caminando bajo un sol intenso, calor, falta de sombra y aprendiendo a administrar cada sorbo de agua o reserva de energía.

La montala tiene una regla sencilla: Cada metro cuesta exactamente lo que tiene que costar, donde la naturaleza es tan generosa como amenazante puede ser.  

Los glaciares acompañan prácticamente todo el trayecto, imposibles de ignorar.  Y caminar frente a esas enormes masas de hielo produce una mezcla de admiración y angustia.

Porque hace apenas unas décadas descendían mucho más por las laderas del macizo y hoy retroceden inevitablemente con la acelarada pérdida de hielo, consecuencia del calentamiento global, provocado principalmente por la irresponsable actividad humana.

Mientras caminábamos bajo temperaturas inusualmente altas para esas montañas, los glaciares parecían recordarnos que aquello que creíamos permanentesmente, también está desapareciendo.

Guías y habitantes de la región coincidían en que éste ha sido uno de los veranos con mayor afluencia de senderistas que recuerden.  Personas de todos los continentes recorríamos las mismas veredas.

Dormir en refugios en lo alto de las montañas es un aprendizaje aparte.  Habitaciones compartidas, agua racionada y espacios reducidos a lo estrictamente indispensable, exponen de manera más sabia, que uno necesita mucho menos de lo que imagina.

Y ahí llegó para mí la revelación más inesperada:

Cada tarde dejábamos las mochilas en un espacio común.  Carteras, pasaportes, dinero, equipo.  Todo permanecía durante horas al alcance de cualquiera.  Nadie vigilaba.  Nadie preguntaba.  Nadie desconfiaba.

Yo sí.

Varias veces regresé únicamente para comprobar que mi cartera seguía donde la había dejado.  Nunca ocurrió nada.  Nadie tomó algo que no le perteneciera.

Entonces entendí que el problema no estaba en el refugio, estaba en mí, o mejor dicho, en el país del que vengo.

En México hemos aprendido demasiado bien a desconfiar, antes que a confiar.  Porque nos hemos visto obligados a calcular por dónde caminar, dónde estacionarnos, qué reloj usar, a qué hora sacar dinero del cajero y de qué no hablar.

Lo hemos hecho tantas veces que ya dejamos de verlo como una consecuencia de la inseguridad en la qué vivimos y lo hemos asumido como una forma normal de vivir.  No lo es.

Ése fue para mí el aprendizaje más inesperado en el Mont Blanc.  Yo pensaba que la palabra "resistencia" pertenecía más a la historia de esas montañas, y al final entendí que está en todos, de maneras muy distintas.

Así como está entre quienes alguna vez cruzaron esos pasos huyendo de la guerra, hoy está en una naturaleza que intenta sobrevivir al deterioro que nosotros mismos provocamos.

Está en el cuerpo cuando tiene que dar un paso más después de horas de caminata.  Y también aparece cuando una sociedad aprende a convivir con el miedo hasta dejar de reconocerlo como una excepción.

Quizá por eso el verdadero viaje no terminó al bajar de la montaña.  Terminó cuando entendí que algunas de las cargas más pesadas que llevamos los mexicanos, no van en nuestras mochilas.  Van en nuestro miedo.

La inseguridad es una herida colectiva que ha permanecido abierta durante tanto tiempo que ya dejamos de sentir su peso.  Ésa es, quizá  la victoria más silenciosa y dolorosa de la violencia.

Mónica Garza



03 agosto 2026

Cambia tu cerebro cada día

Ya conoces esa sensación. Entras en una habitación e inmediatamente olvidas por qué. Estás mirando el móvil mientras escuchas a medias a un ser querido. Terminas un largo día sintiéndote agotado, irritable y culpable porque no te queda nada que ofrecer a las personas que más te importan. Solía ​​aceptar esto como el precio de la adultez, hasta que me di cuenta de que estaba agotada y que mis relaciones, mi estado de ánimo y mi paz estaban pagando las consecuencias. Fue entonces cuando leí "CAMBIA TU CEREBRO CADA DÍA" del Dr. Daniel G. Amen. Sonaba como una promesa audaz, pero resultó ser el salvavidas práctico y reconfortante que no sabía que necesitaba. No es solo un libro; es una conversación de un año con un amigo sabio que te ofrece un nuevo y poderoso hábito cada mañana.

El Dr. Amen, psiquiatra y especialista en trastornos cerebrales, ha dedicado décadas a estudiar el funcionamiento de nuestro cerebro. En este libro, condensa ese conocimiento en 366 lecturas diarias, una para cada día del año, incluyendo el año bisiesto. Lo que más me gusta es que no te pide que transformes tu vida en un fin de semana. En cambio, ofrece prácticas sencillas y basadas en la evidencia que se integran en tu día a día, ayudándote a "reconfigurar" tu cerebro para alcanzar la felicidad, la paz interior y el éxito. A medida que avanzaba en la lectura, comencé a notar cambios en mi energía y paciencia. 

Aquí hay cinco lecciones profundas que me han marcado y que podrían cambiar tu vida también. 

1. Tu cerebro es el centro de mando de tu vida amorosa
Nunca había pensado en mi relación de pareja como algo conectado con la salud de mi cerebro, pero el Dr. Amen lo ilustra maravillosamente. Cuando tu cerebro está sano, eres menos irritable, te concentras más en lo que dice tu pareja y estás mejor preparado para manejar conflictos. Comencé a aplicar las prácticas diarias de atención plena que se sugieren en el libro, y fue como si se apagara el ruido estático en mi cabeza. De repente, estaba realmente presente durante las conversaciones, lo que profundizó nuestra conexión de una manera que se sentía completamente nueva después de años juntos.

2. La "Tipificación Cerebral" te ayuda a comprender por qué haces lo que haces. 
Una de las secciones más fascinantes para mí fue la de "Tipificación Cerebral". El Dr. Amen explica que no todos los cerebros están conectados de la misma manera. Algunas personas luchan contra la impulsividad, otras contra la ansiedad y otras contra la falta de energía. En lugar de sentirme culpable por mis dificultades específicas (como mi tendencia a distraerme), aprendí que están vinculadas a un patrón cerebral específico. No se trata de etiquetarse a uno mismo, sino de comprender el "por qué" de nuestro comportamiento para poder aplicar la estrategia adecuada para corregirlo. 

3. Domina a los "Dragones del Pasado". 
Todos tenemos cargas emocionales, pero el Dr. Amen se refiere a estos patrones de pensamiento negativos como "dragones del pasado" que nos atormentan en el presente. Ya sea la persistente inseguridad de un suceso de la infancia o la cicatriz de una decepción amorosa pasada, estos dragones aparecen y nos roban la alegría. Los ejercicios diarios ofrecen una manera de reconocer a estos intrusos y, con delicadeza pero con firmeza, apartarlos. Fue como ordenar mi desván mental: pesado al principio, pero increíblemente liberador una vez que el espacio estuvo despejado.

4. Pequeños cambios nutricionales generan grandes cambios emocionales.
Antes pensaba que la comida solo afectaba mi cintura. El Dr. Amen me hizo ver que la comida es medicina —o veneno— para nuestro estado de ánimo. Explica la química de la felicidad y cómo lo que comemos impacta directamente nuestros niveles de serotonina y dopamina. Al incorporar algunos de sus sencillos consejos nutricionales, noté que mis famosos cambios de humor y bajones de energía de la tarde comenzaron a estabilizarse. No solo comía para mi cuerpo; alimentaba la estabilidad de mi mente. 

5. Las relaciones requieren una mente sana 
Quizás la conclusión más reconfortante fue aprender que el mejor regalo que puedes darle a tu familia es tu propia mente sana. El Dr. Amen enfatiza que al fortalecer tu mente, evitas convertirte en una carga para tus seres queridos en el futuro y enriqueces sus vidas ahora mismo. Cuando estás menos estresado y más concentrado, ríes con más facilidad y te conectas más profundamente. Este libro no es solo de autoayuda; Es una guía para "recibir ayuda de los demás" asegurándose de que muestres la mejor versión de ti mismo.

Si te sientes constantemente cansado, abrumado o simplemente desanimado, te recomiendo este libro sin dudarlo. Lo tengo en mi mesita de noche y cada mañana leo la página que me corresponde. Es un recordatorio constante de que tenemos el poder de moldear nuestra mente y, al hacerlo, podemos transformar nuestras vidas por completo, un día a la vez.



30 julio 2026

Dendrocronología

La dendrocronología es la ciencia que estudia, fecha y analiza los anillos de crecimiento anual de los árboles. Permite a los científicos datar de forma exacta la edad de la madera y reconstruir las condiciones climáticas y ambientales del pasado a partir de los patrones de grosor, densidad y composición de cada anillo.  Viene del griego Dendro - árbol, Crono- tiempo, Logos - conocimiento.

Los anillos de crecimiento son como las páginas de un diario antiguo con historias que en otro tiempo sabíamos leer.

Ver en los colores de la madera las cicatrices del tiempo, porque sus anillos son sus años de vida, los anillos más anchos narran épocas de buen crecimiento, abundancia de recursos, pero los anillos más estrechos se ve que el árbol tuvo sed y donde hubo sequía extrema la madera se oscureció, si hay anillos carbonizados o con manchas aún más oscuras sobrevivió a un incendio, cuando hubo inundaciones o heladas, los anillos de la madera tuvieron cambios de tono abruptos, coloracion plateada por oxicación o contacto con el aire como las canas, como el tiempo, tonalidades de verdes, azules y negros por la compañía de los hongos.  

Leer los anillos en un tronco es como acariciar la piel del pasado, ver dónde dolió, dónde resistió, y dónde floreció, porque los árboles no tienen voz pero nosotros podemos escuchar lo que el tiempo escribió en silencio.



27 julio 2026

Una mujer sin importancia

Hay momentos en la vida en los que te topas con una historia tan extraordinaria, tan llena de valentía serena y desafiante, que no se queda en tu mesita de noche, sino que te sigue por toda la casa, se queda en tus pensamientos mientras lavas los platos y te susurra en mitad de la noche. Leer "Una mujer sin importancia" de Sonia Purnell fue precisamente esa experiencia para mí. Es el tipo de libro que te hace querer erguirte un poco más y mirar a las personas silenciosas de la habitación con otros ojos, preguntándote a qué cosas imposibles podrían haber sobrevivido. 

Esta no es una biografía histórica anodina. Es una misión de rescate conmovedora y emocionante, que saca la increíble historia real de Virginia Hall de las notas a pie de página de la historia y la coloca firmemente en el foco de atención que ella evitó con tanta maestría. Virginia, una estadounidense con una pierna protésica a la que apodó "Cuthbert", se convirtió en la espía aliada más buscada en Francia por la Gestapo. Los nazis la conocían como "la coja", un fantasma que jamás pudieron atrapar. Purnell no solo nos cuenta la valentía de Virginia; nos sumerge en los empapados campos franceses, los cafés llenos de humo y peligro, y los gélidos y solitarios viajes en tren, haciéndonos sentir el miedo constante y persistente a ser descubiertas. Sentimos el peso de sus secretos, el dolor de su sacrificio y el fuego de su determinación.

Lo que hace que este libro sea tan profundamente identificable no es el espionaje, sino su humanidad. Es una historia sobre sentirse subestimado y usar esa misma suposición como tu mejor arma. Trata sobre el poder silencioso de la perseverancia cuando el mundo te dice que no perteneces a ese lugar. Leer sobre Virginia, una mujer a la que el establishment desestimó repetidamente, orquestando redes de resistencia sin ayuda de nadie y burlando al régimen más brutal de la historia, es como una inyección de esperanza pura y sin diluir. Es un testimonio de que una persona, armada con ingenio y voluntad, realmente puede marcar la diferencia. Te dejará asombrado, no solo por Virginia Hall, sino por el potencial incalculable que camina entre nosotros cada día. 

Aquí hay cinco lecciones que aprendí de este magnífico libro, lecciones que resuenan mucho después de la última página:

1. Tus debilidades percibidas pueden ser tus mayores fortalezas. 
El mundo veía la pierna protésica de Virginia, "Cuthbert", como una limitación. Ella la convirtió en un disfraz. Los nazis buscaban un agente ágil y en forma; nunca imaginaron que su presa más esquiva fuera una mujer incapaz de correr. El libro nos enseña a ver lo que nos hace "diferentes" no como una carga, sino como una ventaja única. 

2. La persistencia es una forma de rebelión. 
Virginia fue rechazada para una carrera diplomática simplemente por ser mujer. Le dijeron "no" casi a cada paso antes de la guerra. Pero no interiorizó ese rechazo. Esperó, se adaptó, y cuando el mundo estaba en llamas, sus habilidades se volvieron indispensables. Es un poderoso recordatorio de que un "no" a menudo es solo un "todavía no" o un "no está aquí", y que nuestro momento llegará si nos mantenemos preparados.

3. El verdadero coraje a menudo es invisible. 
El heroísmo de Virginia no se basó en grandes gestos cinematográficos. Se trataba del terror cotidiano y agobiante de mantener una tapadera, de recordar una identidad falsa bajo tortura, de tomar una decisión en una fracción de segundo que podía significar la vida o la muerte de decenas de personas. Me enseñó que los actos de valentía más profundos suelen ocurrir en los momentos más silenciosos y menos celebrados. 

4. Una persona puede cambiar el curso de los acontecimientos. 
Es fácil sentirse pequeño e impotente en un mundo vasto y complejo. Virginia Hall fue una sola mujer, que operó en gran medida sola, y aun así cambió radicalmente el resultado de la guerra en su rincón de Francia. Su historia es un recordatorio conmovedor de que la acción individual, impulsada por la convicción, tiene un efecto dominó mucho más allá de lo que podemos imaginar.

5. La historia está llena de heroínas olvidadas. 
El título, "Una mujer sin importancia", es una amarga ironía. El libro me obligó a confrontar cuántas historias como la de Virginia aún esperan ser contadas, sobre mujeres cuyas contribuciones fueron marginadas, robadas o simplemente olvidadas. Despertó el deseo de mirar más allá de los libros de historia tradicionales y cuestionar las historias que nos estamos perdiendo. 

"Una mujer sin importancia" es más que una biografía. Es un regalo. Es una invitación a conocer a una mujer que se convertirá en una inspiración para toda la vida, una amiga que desconocías tener y un arma secreta en tu propia lucha contra la duda. Lo recomiendo encarecidamente.



23 julio 2026

Valora a los que tienes cerca

Hoy tomé esta foto en una habitación destruida en Tanaguarenas.

En medio del polvo y los escombros, había un cartel que decía: “¿Quieres casarte conmigo?”
Alguien lo escribió con amor. Alguien lo guardó con ilusión. Y ahora está aquí, entre paredes que ya no existen.

No sé si esa persona sobrevivió. No sé si su historia de amor tuvo un final feliz. Pero esta foto me recordó algo que no quiero olvidar:

Debemos valorar a nuestra familia, y a nuestros amigos. No sabemos cuándo va a ser el último beso. El último abrazo. La última canción. El último “te quiero”.

A veces no nos da tiempo de despedirnos. A veces el suelo tiembla y todo cambia en un segundo.
Por eso hoy quiero recordarte: valora a los que tienes cerca. Abraza sin razón. Di “te quiero” sin esperar. No dejes para mañana lo que puedes decir hoy.

Y mientras tanto, sigamos orando por los que lo perdieron todo. Por los que perdieron a sus seres queridos, sus casas, sus sueños. Y también por los que han perdido la esperanza.