Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

02 febrero 2026

Primero la oración

No importa lo que hagas a lo largo del día, orar primero te mantiene conectado con Aquel que más te ama. No esperaba que este libro cambiara algo en mí como lo hizo. Orar Primero no es solo otro recordatorio de la importancia de la oración, sino un manual para redescubrir cómo debe sentirse la oración: un salvavidas, no un último recurso. 

Chris Hodges escribe con el corazón de un pastor y la claridad de un maestro. Descompone la oración en ritmos accesibles y factibles, manteniendo intacta la maravilla que la rodea. Lo que más me gustó es cómo Hodges saca la oración del intimidante ámbito de las "palabras perfectas" y la coloca justo donde pertenece en la vida cotidiana.  Enseña que la oración no se trata de actuar, ni está reservada para momentos de crisis; se trata de construir una relación con Dios tan fuerte que sustente cada decisión, cada desafío, cada alegría. Leer Orar Primero fue un suave pero poderoso empujón para realinear mis prioridades. No se trata de «orar después de agotar todas las opciones», sino de «orar antes de entrar en la reunión, la decisión, la conversación difícil, la incertidumbre». La sabiduría de Hodges es profundamente práctica, pero también está impregnada de esperanza.

Lecciones de Orar Primero: 

1. La oración es la primera respuesta, no el último recurso. La vida cambia cuando la oración se convierte en el punto de partida de cada acción, en lugar de algo que buscamos con desesperación. 

2. La oración construye intimidad, no distancia. Dios desea una relación personal, y la oración es la puerta de entrada; no una fórmula para conseguir cosas, sino una manera de estar con Él. 

3. Los patrones de oración aportan claridad. Usar marcos como el Padre Nuestro ayuda a estructurar nuestras conversaciones con Dios, cimentándonos en la adoración, la gratitud y la entrega. 

4. La oración fortalece la fe en lo invisible. Al hablar con Dios a diario, recordamos que su perspectiva es más grande que la nuestra y que vale la pena confiar en su tiempo. 

5. La oración protege nuestra paz. La ansiedad pierde fuerza cuando se reemplaza con la oración constante; lo que nos agobia se entrega a Dios.

6. La oración cambia nuestra forma de amar a los demás. Orar por los demás nos ablanda el corazón, disipa la amargura y alinea nuestras acciones con la compasión. 

7. Ora primero, actúa después. Ya sean pequeñas o decisivas, las decisiones cobran sabiduría y fuerza cuando se basan primero en la oración. 

Chris Hodges no solo te explica por qué la oración es importante, sino que te muestra cómo convertirla en el centro de tu vida. Este libro es inspirador y práctico, y nos recuerda que el cambio más transformador no comienza con nuestro esfuerzo, sino con la presencia de Dios.



29 enero 2026

La mansedumbre

La mansedumbre de espíritu es una de las virtudes más incomprendidas, y por eso, quizás, una de las más raras y preciosas.

No es la cansada resignación de quien depone las armas por falta de fuerza, ni la pasividad de quien acepta lo injusto por pusilanimidad. Por el contrario, es una fuerza activa, una energía dirigida y sabia.
Personalmente lo defino como un gran regalo, pero es más exacto verlo como un arte del discernimiento interior, que se conquista con rigor.

La mansedumbre es, principalmente, la capacidad de soportar el peso de la realidad, y del propio ser en ella, sin la necesidad de distorsionarla o de reaccionar impulsivamente para defenderse de un dolor percibido.

Nos permite vivir sin alterar la realidad, porque el hombre sin mansedumbre utiliza la ira, la agresión, la crítica cínica o la excesiva emocionalidad como un martillo para remodelar el mundo circundante, tratando de hacerlo adherirse a su frágil expectativa.

La mansedumbre, en cambio, es un acto de coraje intelectual y espiritual: es la aceptación lúcida de que la realidad es lo que es, compleja e imperfecta, y que nuestro poder reside no en cambiarla con la fuerza bruta de las emociones negativas, sino en cambiarla a través de la sabiduría del control intencional.
En este sentido, su esencia se revela a través de sus compañeros aparentemente contradictorios: delicadeza y agudeza.

La delicadeza es la sensibilidad refinada que permite tocar el mundo sin dejar arañazos, interactuar con los demás con respeto por su dignidad y vulnerabilidad. Es la capacidad de calibrar la propia palabra y acción para obtener el efecto deseado con el mínimo daño colateral.

La agudeza es la prueba de que la mansedumbre no es obtusidad sentimental. Requiere una visión extremadamente clara y penetrante (aguda) de las situaciones y los caracteres.

La persona mansa no ignora la traición, la injusticia o la tontería; los ve con mayor claridad que quien está cegado por la furia.

Y precisamente porque los ve con tanta claridad distante, puede elegir la respuesta más efectiva y moralmente elevada, en lugar de reaccionar a ciegas.

La gran lección que la mansedumbre nos ofrece es esta: la verdadera fuerza no reside en el poder con el que se expresa el ego, sino en la autoridad con la que se contiene. 

Es el intervalo silencioso entre el estímulo y la respuesta, ese espacio sagrado donde reside nuestra libertad más profunda.

Quien no es manso es esclavo de sus propias reacciones, una marioneta movida por los hilos de las ofensas, los miedos y las frustraciones.

Quien es manso es el dueño de sí mismo, capaz de suspender el juicio impulsivo y de responder, no de reaccionar, desde un centro de paz e inteligencia.

Es un regalo que no se recibe, sino que se cultiva, día tras día, en la agotadora disciplina de no alterar el tono de la voz cuando es provocado, de no ceder al sarcasmo fácil, de no dejarse llevar por el torrente de emociones negativas.
La gentileza es, en última instancia, la expresión más alta de la dignidad humana, el sello de un alma que ha encontrado su tranquilidad no en la ausencia de tormenta, sino en su ojo.

Una vida vivida con mansedumbre no es una vida menos intensa o menos significativa; es una vida donde la intensidad se transforma en profundidad y el significado se imprime no con el estruendo, sino con la solidez tranquila y duradera de la verdad.

Isabella Grumo



26 enero 2026

Como vivir con tus Hijos Adultos

¿Qué significa liberar sin perder? Se nos dice que la crianza es un proceso de soltar. Sin embargo, nadie nos prepara completamente para la desconcertante etapa en la que los hijos se convierten en adultos, no en teoría, sino en carne y hueso. Las reglas cambian de la noche a la mañana: lo que antes era guía ahora puede sonar a interferencia; lo que antes era provisión ahora puede percibirse como control. El libro de Jim Burns "Lidiando con la Vida con Tus Hijos Adultos" es menos un libro de estrategias que un mapa honesto a través de este terreno desconocido. No solo pregunta cómo mantener la conexión, sino cómo amar bien en medio de roles cambiantes, expectativas incumplidas y el delicado equilibrio entre cercanía y libertad. Es una historia sobre cómo aprender que el amor debe evolucionar como lo hacen los hijos: madurando, expandiéndose y, a veces, rindiéndose. 

7 Lecciones de "Lidiando con la Vida con Tus Hijos Adultos"

1. Dejar ir no es abandono, es confianza. 
Los padres a menudo temen que soltarse signifique perder a sus hijos por completo. Burns replantea el dejar ir no como abandono, sino como un acto de confianza: confiar en los valores inculcados, confiar en su capacidad para aprender de los errores y, en última instancia, confiar en el proceso mismo de la vida. Es una invitación a pasar de la gestión de los resultados al respeto a la autonomía. La paradoja es que cuando los padres dejan ir con gracia, la conexión a menudo se profundiza en lugar de disminuir. 

2. Los consejos sin invitación pueden sentirse como una intrusión. 
Una sugerencia bienintencionada puede interpretarse como un juicio cuando no se solicita. Los hijos adultos anhelan respeto por su independencia, incluso cuando tienen dificultades. Burns insta a los padres a cambiar las soluciones inmediatas por la curiosidad: hacer preguntas, escuchar atentamente, esperar a que se abra la puerta en lugar de forzarla. Un consejo dado en el momento oportuno, con la actitud adecuada, se convierte en un regalo. Un consejo impuesto demasiado rápido se convierte en una cuña. 

3. Los límites protegen el amor, no lo disminuyen. 
Los padres pueden confundir el amor incondicional con una adaptación sin fin, especialmente cuando se enfrentan a las dificultades económicas, el estilo de vida o los errores recurrentes de sus hijos adultos. Burns enfatiza que los límites no son barreras, sino barandillas que garantizan que las relaciones se mantengan sanas. Decir "no" a las conductas propicias puede ser un acto de amor, previniendo ciclos de dependencia y resentimiento. De esta manera, los límites son la base sobre la que se cultiva el respeto.

4. El cambio de la autoridad a la influencia es esencial. 
En la infancia, los padres ejercen autoridad; en la edad adulta, su rol se transforma en influencia. La autoridad exige obediencia; la influencia invita a la confianza. Burns enseña que la transición requiere humildad: aceptar que el control ya no es el camino hacia la relación. La influencia surge a través del respeto, la constancia y la autenticidad. Cuando los hijos ven a sus padres como guías en lugar de gobernantes, se inclinan hacia ellos en lugar de alejarse. 

5. Los padres deben lamentar la pérdida del ideal. 
Muchos padres albergan sueños ocultos para sus hijos: sobre carreras profesionales, matrimonios, fe o estilo de vida. Cuando la realidad diverge, la decepción puede convertirse en un resentimiento silencioso. Burns invita a los padres a reconocer este dolor en lugar de ocultarlo. Al lamentar la pérdida del "hijo que imaginé", los padres crean espacio para abrazar al hijo que tienen. Este trabajo de duelo no es un rechazo, sino una reorientación del amor hacia lo real. 

6. El amor a veces parece restricción. 
El impulso de rescatar nunca desaparece por completo, incluso cuando los hijos crecen. Sin embargo, intervenir demasiado rápido puede robarles resiliencia. Burns insiste en que la moderación no es indiferencia, sino un amor disciplinado que permite que la lucha se convierta en una maestra. A veces, la decisión más difícil, pero a la vez la más amorosa, que un padre puede tomar es dar un paso atrás y dejar que su hijo adulto enfrente el peso de sus propias decisiones.

7. La conexión se construye con respeto, no con control. 
En el centro del mensaje de Burns reside la verdad de que las relaciones entre adultos prosperan gracias al respeto mutuo. Los padres que ceden el control, respetan los límites y cambian la autoridad por la influencia, descubren un nuevo tipo de relación: una marcada por la honestidad, la dignidad y una conexión duradera. El respeto no significa estar de acuerdo en todo; significa priorizar la relación por encima de tener la razón. 

El libro de Jim Burns, "Cómo vivir con tus hijos adultos" no es un manual para resolver tensiones familiares, sino una reflexión sobre la transformación, tanto de los hijos como de los padres. Nos recuerda que el amor debe madurar para sobrevivir, que aferrarse demasiado puede sofocar y que dejar ir con confianza es uno de los actos más valientes que un padre puede realizar. Es un espejo para quienes navegan por las complejidades de esta etapa, mostrando tanto el dolor de la liberación como la alegría de redescubrir la relación. También es un mapa que guía a los padres hacia un nuevo panorama donde el objetivo ya no es el control sino la conexión, ya no moldear sino simplemente amar.




22 enero 2026

La teoría de la Silla

Hubo un punto en mi vida en el que escuché hablar de la teoría de la silla… y desde entonces empecé a ver mis relaciones con otros ojos. Incluso mi lugar dentro de ellas.

La idea es sencilla, pero dice mucho:
Todas las personas tienen una mesa en su vida.
En las mesas correctas, cuando llegas, alguien mueve una silla sin que lo pidas.
Te hacen espacio.
Te miran.
Te integran.
Tu presencia se siente natural, cómoda, bienvenida.

Pero también existen las otras mesas.
Las que te dejan de pie.
Las que te hacen sentir de más.
Las que parecen evaluarte para decidir si mereces quedarte.

Y aquí viene la parte incómoda:
Cuando tienes que pedir tu lugar una y otra vez, esperar o hacerte chiquita para encajar… no es culpa tuya.
Simplemente no es tu mesa.
No te quedes luchando por espacios donde te tratan como un extra.
No insistas donde tu presencia incomoda.
Busca los lugares donde tu presencia suma.
Tu silla sí existe.
Solo falta que te sientes en la mesa correcta.



19 enero 2026

De lo que hablo cuando hablo de correr

Hay libros que tratan menos de lo que dicen ser y más de todo lo que hay bajo la superficie. "De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami, puede que se centre en las carreras de larga distancia, pero en esencia, trata sobre la disciplina de vivir, la soledad de la introspección y la resistencia necesaria para recorrer cualquier camino con sentido. Murakami entrelaza el ritmo de sus kilómetros con el ritmo de su escritura, demostrando que ambos exigen persistencia, paciencia y la disposición a estar a solas con los propios pensamientos. Este no es solo un libro sobre correr; es una meditación sobre el oficio, sobre la resiliencia, sobre el diálogo silencioso entre el cuerpo y el alma cuando el mundo se derrumba. Se convierte en un espejo para quien persigue algo difícil y en un mapa para quienes aprenden a perseverar en el camino. 

Aquí se presentan siete lecciones profundamente reflexivas extraídas de las memorias de Murakami, cada una de las cuales se desarrolla como metáfora y verdad a la vez: 

1. La disciplina es más fuerte que la motivación 
Murakami revela que lo que lo impulsa a superar maratones —y novelas— no son los arrebatos de pasión, sino la disciplina diaria. La motivación puede flaquear, pero la disciplina, practicada con constancia, es la mano firme que construye la resistencia y el éxito.

2. La soledad no es vacío, sino profundidad 
Correr largas distancias refleja la soledad de escribir. En ambos casos, Murakami no encuentra soledad, sino claridad, una oportunidad para escucharse a sí mismo. La soledad, cuando se abraza, puede ser un crisol donde se descubren verdades más profundas. 

3. El cuerpo guarda su propia sabiduría 
Cada carrera le enseña a Murakami que el cuerpo no es simplemente una máquina que se debe impulsar, sino un compañero que se debe respetar. La resistencia requiere escuchar, controlar el ritmo y respetar los límites; lecciones que se extienden a nuestra forma de vivir y trabajar. 

4. La resistencia se construye en lo cotidiano 
Los grandes logros no nacen de momentos extraordinarios, sino de la repetición de pequeñas rutinas sin glamour. Kilómetros recorridos en silencio, palabras escritas en silencio: estos actos aparentemente ordinarios se acumulan en algo extraordinario. 

5. El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional 
Correr inevitablemente trae incomodidad, al igual que la vida y el arte. Murakami traza la línea entre el dolor, que no podemos evitar, y el sufrimiento, que surge de cómo lo entendemos. La resistencia significa aprender a soportar el dolor sin dejar que nos defina.

6. La identidad se forja a largo plazo 
La identidad de Murakami, tanto como corredor como escritor, es inseparable de las largas y solitarias horas que dedica a cada uno. La identidad no se construye en momentos de reconocimiento, sino en el compromiso privado e invisible de seguir presente. 

7. El viaje importa más que la meta 
Ya sea en un maratón o en un manuscrito, Murakami nos recuerda que el verdadero significado no reside en cruzar la meta, sino en quiénes nos convertimos en el camino. El proceso nos transforma mucho más que el resultado. 

En esencia, "De qué hablo cuando hablo de correr" es menos un libro sobre atletismo que sobre el arte de la perseverancia: cómo seguimos avanzando, una milla o una palabra a la vez, a través de las temporadas de esfuerzo y duda. Es un espejo para cualquiera que haya luchado por perseverar, y un mapa para quienes anhelan encontrar significado en el ritmo de la dedicación diaria. Murakami nos recuerda que la carrera que vale la pena correr no es contra los demás, sino contra los límites que nos imponemos.



17 enero 2026

Caminata por la Paz

Se han dado cuenta de una noticia que en un inicio apenas tenía algunos reflectores, sobre unos monjes budistas haciendo una caminata por la paz en Estados Unidos, desde Texas hasta Washinghton DC.
Desde un inicio caminan con un auto que los cuida, y su perro Aloka a quien habían rescatado y adoptado en su monasterio, y aun así sufrieron un accidente en Noviembre, aún en Texas, con otro carro que atropelló a uno de los monjes y a quien le tuvieron que amputar una pierna, el está bien, y dice acompañarlos en espíritu.  Hoy la ruta está siendo cuidada y custodiada por voluntarios y autoridades.

Esta caminata silenciosa ha impactado tanto a la comunidad que la gente busca la ruta por la que van y deciden acompañarlos por tramos.  Hay imágenes en muchos puntos del camino.

La caminata inició el 26 de Octubre de 2025, y serán aprox. 120 días hasta concluir en Febrero 2026.
Este peregrinar tiene una simple y profunda intención: Invitar a todos a despertar la paz y la bondad amorosa, y la no-violencia en un mundo tan tenso por la división y la inconformidad.

Alrededor de 19 monjes guiados por Bhikkhu Pannakara, transforman cada paso en meditación, no es una demanda política, sino en silencio, muestran una practica espiritual tan arraigada en ellos.

Todos se preguntan lo mismo:
"¿Por qué algunos monjes van descalzos?" 
"¿Dónde están sus zapatos?" 
"¿Están bien?" 
Y, sinceramente, esa preocupación dice mucho de nosotros. 

Aquí está la parte que la gente pasa por alto: caminar descalzo es intencional. 
Algunos usan calcetines. 
Otros usan el calzado más sencillo posible. 
Algunos no usan ninguno. 

No porque no tengan zapatos. 
No porque estén siendo desatendidos. 
Porque es parte de su disciplina espiritual. 
Su elección. 
Su práctica. 
Con los pies en la tierra. 
Literal y espiritualmente. 

Cada monje sigue el camino que se alinea con sus propias creencias. 

¿Y la compasión que han demostrado? 
Eso sí que importa. 

Pero detente un segundo. 
Detente de verdad. 
Estos son monjes. 
Personas que eligen el silencio sobre el ruido. 
La quietud sobre el caos. 
La oración sobre la indignación. 

No buscan atención. 
No discuten en línea. 
No se involucran en cada controversia. 

Así que pregúntate esto… ¿qué significa que las personas dedicadas al silencio sientan la necesidad de cruzar el país pidiendo paz? 

Mientras el resto de nosotros estamos ocupados gritando, navegando, luchando y aturdiéndonos… quienes viven en silencio están dando la voz de alarma. 

Si quienes dedican sus vidas al silencio se están moviendo, tal vez el resto deberíamos dejar de hablar cinco segundos y escuchar de verdad.

La caminata por la paz es un recordatorio vivo de que el cambio duradero no siempre llega por la fuerza ni por el ruido. A veces llega silenciosamente, mediante pasos conscientes, corazones abiertos y la valentía de vivir los propios valores a la vista del mundo.

Edith Reyna-Villarreal





16 enero 2026

Un año de haberte dicho adiós Mamá

Hace justo un año dejaste de estar aquí con nosotros, Dios tenía ese día preparado encontrarse contigo, aunque fue un día difícil y doloroso para ti, te fuiste en paz y tranquila, estuvimos juntas hasta tu último aliento, sabías que no te iba a dejar sola, como tampoco nunca te dejamos ninguno de tus hijos.

Este año sin ti pasó rápido, y es que aunque estuvimos tranquilos con tu partida y el saber que estás hoy en mejor lugar, con salud plena, y disfrutando en la presencia de Dios, la realidad es que no estábamos preparados para la segunda parte, para la tristeza y el vacío de tu espacio que llegaron los días posteriores, al silencio de la casa, a la oscuridad y puerta cerrada, el decirle adiós a algunas de tus cosas, y al constante recordarte y tener tu voz en mi oído, y a llorar tu ausencia, a estar triste, y a romper en llanto en los momentos menos esperados.  Un año sin maquillaje en gran parte, porque las lagrimas no piden permiso, solo aparecen, y eso también es bueno.  Con momentos de sobresalto olvidando que ya no estás.  Y fue muy raro sentir tu perdida y la de papá en conjunto este año.   

Tanto papá como tú fueron un pilar de nuestra comunidad, tanta gente los quería y apreciaba sus palabras, consejos, y fueron cercanos a todos, y por supuesto a nosotros también, cada día sus palabras y sus enseñanzas resuenan en nosotros.  Dejaron un lugar muy difícil de llenar.  

No dejamos de agradecer tus enseñanzas, tu amor demostrado en servicio, tu temple, tu paciencia, tu amor por la gente y tu familia, tus palabras de corrección y consuelo, tu hermosa y potente voz cantando, tus oraciones por todo y por todos cada día, y tu perdón para los que intentaron hacerte daño, y para los que te olvidaron.

Es increíble pensar que esa persona sencilla, amable, empática, bondadosa, generosa, amorosa, con una pasión tan grande por servir a Dios, que hacía todo acompañado de una amplia sonrisa, haya sido el regalo más grande que Dios me dio al elegirla como mi mamá, y que estaré toda mi vida agradecida por eso.  La extraño muchísimo, aunque sé que nos dejó el camino trazado para seguir viviendo buscando a Dios cada día en todo e intentar servirle aunque sea un poquito como ella.   Siempre extrañaré tus deliciosas comidas hechas con tanto amor.

Terminaste tu tarea, llenaste tu propósito, fuiste una mujer en todo el sentido mujer Virtuosa, Hija, Hermana, Prima, Esposa, Madre, Tía, Sobrina, Suegra, Abuela, Amiga, Hermana (de la religión), etc.  

Gracias por tu vida.  Siempre en mi mente y corazón.