Soñé a mamá y a papá, como hace mucho tiempo no lo hacía, estaban juntos, jóvenes y sanos.
Estábamos en un lugar o casa grande que no conocía, yo estaba preparándome para viajar, como lo hago tan frecuentemente, y olvidé bajar la maleta y le pedí a Papá que me ayudara a bajarla, lo hizo, sonreía y recuerdo que volteaba a verlo y le dije "qué sería de mí sin ti", y lo agarraba a besos.
Después subía unas escaleras y ahí estaba mamá, sonriente, me despedía de ella y la abrazaba y no la quería soltar, primero no entendía por qué me tenía que despedir, y cuando la abrace y sin soltarla empecé a llorar, porque entendí que ya no estaban aquí, lloré tal vez de alegría por la oportunidad de verlos y abrazarlos, y desperté con una sonrisa.
… luego leí esto
… luego leí esto ———
Cuando nos abrazamos, nuestros corazones se conectan y sabemos que no somos seres separados. Abrazar con atención y concentración puede traer reconciliación, curación, comprensión y mucha felicidad. La práctica del abrazo atento ha ayudado a muchos a reconciliarse entre ellos: padres e hijos, madres e hijas, amigos y amigos, y muchos otros.
Podemos practicar abrazar con un amigo, nuestra hija, nuestro padre, nuestro compañero o incluso con un árbol. -Thich nhat hanh
Cuando nos abrazamos, nuestros corazones se conectan y sabemos que no somos seres separados. Abrazar con atención y concentración puede traer reconciliación, curación, comprensión y mucha felicidad. La práctica del abrazo atento ha ayudado a muchos a reconciliarse entre ellos: padres e hijos, madres e hijas, amigos y amigos, y muchos otros.
Podemos practicar abrazar con un amigo, nuestra hija, nuestro padre, nuestro compañero o incluso con un árbol. -Thich nhat hanh
---------
Los extraño cada día y siempre estaré agradecida de haberlos tenido en mi vida.
Edith Reyna-Villarreal






