Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

16 febrero 2026

Psicopatología de la vida cotidiana

Leí este libro hace dos años y se lo he regalado a la mayoría de mis amigos. Las críticas que recibí fueron fantásticas: algunos se mostraron inquietos, otros fascinados, y algunos juraron que nunca volverían a ver su "lapsus lingüístico" de la misma manera. Hace poco, vi que estaba acumulando polvo en mi estantería y decidí volver a leerlo. Esta vez, me impactó aún más profundamente. 

En Psicopatología de la vida cotidiana, Freud toma los pequeños errores que ignoramos —olvidar un nombre, colocar mal un objeto, decir la palabra equivocada— e insiste en que no son accidentes en absoluto. Son pistas, grietas en la superficie de nuestro ser pulido, por donde se filtra el inconsciente. Lo que parece trivial, argumenta, suele ser lo más revelador. Al principio, resulta inquietante. Si cada cita olvidada o frase torpe tiene un significado oculto, entonces nada en la vida carece de sentido. Pero ese es precisamente el punto de Freud: nuestro inconsciente nunca duerme. Nos moldea constantemente, incluso cuando creemos tener el control total. 

Cinco lecciones que me quedaron grabadas: 

1. No existen los accidentes puros 
Los deslices, los errores y los olvidos a menudo revelan lo que no estamos dispuestos a admitir conscientemente. ¿Ese nombre que "olvidaste"? Quizás no querías recordarlo. ¿Esa palabra que dijiste "accidentalmente"? Quizás se acercaba más a la verdad de lo que pretendías.

2. El inconsciente habla en susurros 
Freud muestra cómo el inconsciente no se anuncia con audacia. Se esconde en los contratiempos cotidianos. El reto es escuchar atentamente esos susurros en lugar de ignorarlos. 

3. La autoimagen es frágil 
Nos gusta creer que somos racionales, coherentes y que tenemos el control. Freud nos recuerda con qué frecuencia nuestro inconsciente socava esa imagen pulida. La superficie pulida del yo siempre está agrietada. 

4. La negación tiene un costo 
Cuanto más ignoramos o negamos estos "pequeños errores", más poder adquieren. La consciencia, aunque incómoda, nos da la oportunidad de integrar en lugar de suprimir. 

5. La vida cotidiana es un mapa 
Este libro me enseñó a ver mi vida cotidiana de otra manera. Cada tropiezo, pausa o lapsus de memoria puede ser una migaja que apunta hacia verdades más profundas. Lo ordinario nunca es simplemente ordinario. Leer a Freud nunca es ligero, pero es infinitamente gratificante. 

Psicopatología de la Vida Cotidiana no solo analiza los errores; te hace ver los tuyos con nuevos ojos. Al principio es desconcertante, pero también extrañamente liberador, como darte cuenta de que las sombras con las que tropiezas te pertenecen. Cerré el libro recordando por qué lo compartí con mis amigos: no porque entretenga, sino porque inquieta. Y a veces, la inquietante es justo lo que necesitamos para despertar a nosotros mismos.



14 febrero 2026

El amor no es una fecha en el calendario

El amor no es una fecha en el calendario.

No es solo una promesa, ni un gesto romántico, ni una palabra dicha en voz alta.

El amor es una fuerza antigua.
Es lo que nos ha mantenido vivos desde el principio de los tiempos.

Amor es cuidar.
Amor es agradecer.
Amor es reírnos de nosotros mismos.
Amor es perdonar.
Amor es volver al cuerpo cuando la mente se dispersa.
Amor es elegir, una y otra vez, lo que nos nutre.

Celebrar el amor es recordar que estamos aquí para sentir.
Las muchas formas de amar

A lo largo de la vida, aprendemos que el amor no se expresa de una sola manera.
A veces es presencia silenciosa.
A veces es una carcajada compartida.
A veces es un límite puesto con compasión.
A veces es una mesa servida con cuidado.
A veces es una taza caliente sostenida entre las manos.

Amamos cuando escuchamos.
Amamos cuando honramos nuestros ciclos.
Amamos cuando cuidamos nuestra energía.
Amamos cuando nos permitimos descansar.

Y también amamos cuando elegimos conscientemente lo que llevamos a nuestro cuerpo.

El cacao: un alimento para el corazón

Desde hace miles de años, el cacao ha sido mucho más que un alimento.
Para las culturas originarias de Mesoamérica, el cacao era sagrado:
un puente entre lo humano y lo divino,
un símbolo de fertilidad, abundancia y vida,
un alimento reservado para rituales de celebración, unión y agradecimiento.

El cacao acompañaba nacimientos, transiciones, encuentros importantes.
Se bebía para abrir el corazón, para fortalecer el espíritu, para recordar la conexión con la tierra.

No era un lujo.
Era un acto de devoción.
Ritual, cuerpo y presencia

Hoy, en un mundo que se mueve rápido, el ritual vuelve a ser un refugio.
No como algo rígido o solemne, sino como un gesto sencillo que nos regresa a nosotros mismos.

Preparar cacao puede ser un ritual cotidiano:
molerlo, calentarlo, servirlo con intención,
respirar antes del primer sorbo.

Ese momento —aunque dure solo unos minutos— es una forma de amor propio.
Una pausa para sentir.
Una elección consciente de nutrir el cuerpo y el alma.
Amar nuestra existencia humana

El cacao nos recuerda algo esencial:
sentir es seguro.
habitar el cuerpo es un regalo.
estar vivos es motivo suficiente para celebrar.

Amar nuestra existencia humana implica abrazar lo que somos:
nuestra luz y nuestra sombra,
nuestros ciclos,
nuestros procesos,
nuestras contradicciones.

El amor no es perfección.
Es presencia.
Celebrar el amor, todos los días

El amor se cultiva.
Se practica en lo cotidiano.
Vive en los pequeños gestos repetidos con intención.

Cada taza de cacao es una invitación a volver a ti.
A honrar el cuerpo.
A agradecer la vida tal como es.

Que este sea un recordatorio suave:
el amor no siempre grita.
A veces simplemente se bebe, despacio.

Con amor,

María Cobar



12 febrero 2026

La transformación puede ser a veces dramática.

No hay mejor ejemplo en la naturaleza que la metamorfosis.  Basta con ver la transformación de una oruga en una mariposa, una increíble transformación en la funcionalidad, la apariencia, la organización de los componentes y el propósito, mientras que transforma un gusano de aspecto desagradable, voraz, inestable y rastrero en una criatura delicada, agraciada y voladora.

Los biólogos nos dicen que dentro de las células del tejido de las orugas hay células llamadas células imaginativas. Ellos resuenan en una frecuencia diferente. También son tan diferentes de las otras células de las orugas que el sistema inmunológico del gusano piensa que son enemigas y trata de destruirlas.
Pero las nuevas células imaginativas siguen apareciendo, y son cada vez más. De repente, el sistema inmunológico de la oruga no puede destruirlas lo suficientemente rápido y se vuelven más fuertes al conectarse entre sí hasta formar una masa crítica que reconoce su misión de lograr el increíble nacimiento de una mariposa.

En 1969, Margaret Mead dijo: "Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos cariñosos y dedicados puede cambiar el mundo. Es ciertamente lo único que ha tenido éxito".
Creo firmemente, junto con muchos otros, que hay una efervescencia evolutiva dentro del tejido de la sociedad actual.
A pesar del clamor del miedo predominante, la codicia, el consumo desbordante y la violencia expresada a través de los tejidos de la sociedad, hay una unión de células imaginativas que están revelando un mundo diferente, una transformación, una metamorfosis".

El poeta uruguayo Mario Benedetti escribió: "¿Qué pasaría si un día, al despertar, nos diéramos cuenta de que somos mayoría?
Digo que las células imaginativas dominarían y sacarían a la mariposa de un mundo parecido a un gusano".

Este es el momento de despertar. Grupos de células imaginativas se están agrupando en todas partes; comienzan a reconocerse unos a otros; están desarrollando las herramientas organizativas para aumentar el nivel de conciencia, de modo que se manifieste la siguiente etapa de nuestra sociedad humana, para realizar una nueva sociedad que sea comparable a la actual como una mariposa a una oruga.

Una nueva dimensión de la vida, una sociedad más compasiva y justa, una humanidad con raíces de felicidad y comprensión mutua.

El deseo es que todos nos convirtamos en células imaginativas; conectémonos con los demás, reunámonos, aunados y juntos intentemos construir una Alianza para una Nueva Humanidad.

(Deepak Chopra - de "Una Nueva Humanidad")

Serin Alar



09 febrero 2026

La fuerza de nuestras cicatrices

¿Alguna vez te has detenido a observar las líneas silenciosas que la vida ha grabado en tu corazón? ¿Esas costuras invisibles que zumban suavemente cuando crees que nadie te ve? La Fuerza en Nuestras Cicatrices es un suave empujón hacia esos lugares, esos que quizás ocultas incluso de ti mismo. Leer a Bianca Sparacino es como apoyarse en una presencia cálida y sabia que susurra: «Está bien. Tus grietas no son defectos; son evidencia de que has vivido, de que has amado, de que has sobrevivido». Este libro no ofrece respuestas fáciles ni te pide que seas perfecto. En cambio, abre un espacio para sentir plenamente, para confrontar la tensión entre la vulnerabilidad y la resiliencia, y para darte cuenta de que precisamente los lugares que has intentado ocultar son los que poseen una fuerza extraordinaria. Recorramos juntos las lecciones que se asientan silenciosamente tras cada página: 

1. Tus cicatrices no son vergonzosas; son sagradas. 
Cada marca, cada recuerdo que duele, lleva consigo una historia de resistencia. Sparacino nos recuerda que nuestras cicatrices hablan un lenguaje de supervivencia. Cuando las tratamos como relatos sagrados en lugar de cargas, comenzamos a honrar nuestra propia resiliencia y permitimos que otros también la honren.

2. La vulnerabilidad es el latido de la conexión. 
Da miedo dejar que alguien vea tus partes sensibles, ¿verdad? Pero Sparacino enseña que es precisamente esta exposición lo que nos une. La vulnerabilidad no es debilidad; es el ritmo a través del cual fluyen la empatía, la intimidad y la comprensión. 

3. El dolor no es el enemigo; es una guía. 
En lugar de huir de la incomodidad, imagina invitarlo a sentarse a tu lado un rato. El dolor esconde lecciones si nos detenemos lo suficiente para escuchar. Nos enseña dónde estamos vivos, dónde somos sensibles y dónde podemos crecer con gracia. 

4. La autocompasión es revolucionaria. 
Con demasiada frecuencia, la voz interior nos critica por ser imperfectos. Sparacino te invita a responder con ternura. ¿Qué pasaría si, en lugar de condenar, afrontaras cada error, cada flaqueza, con la calidez que ofrecerías a un buen amigo? Ese simple acto transforma la narrativa de tu vida. 

5. La valentía reside en las decisiones discretas. 
Dar la cara, decir la verdad, aceptar tu verdad: estos actos parecen pequeños, pero son profundos. Sparacino nos recuerda que la valentía no es la ausencia de miedo, sino la persistencia para seguir adelante a pesar de él. Tu valentía diaria se convierte en una fuerza extraordinaria.

6. La sanación es comunitaria. 
Hay una magia sutil cuando las heridas se comparten con cariño. Ver y ser visto —honrar nuestras cicatrices y reconocer las de los demás— crea conexión. Las reflexiones de Sparacino iluminan los hilos invisibles que unen nuestras luchas, enseñándonos que la empatía es un bálsamo poderoso. 

7. El crecimiento es un mosaico, no un monolito. 
La sanación no es una línea recta. Es un mosaico de momentos, reveses y pequeñas victorias. Cada pausa tierna, cada acto de reflexión, contribuye a la visión más amplia de quiénes nos estamos convirtiendo. Las palabras de Sparacino nos recuerdan que debemos ser pacientes, curiosos y amables con nosotros mismos a lo largo del camino. 

 Así que, esta es la verdad en la que ella insiste discretamente: tus cicatrices no son debilidades que ocultar. Son invitaciones a sentir más profundamente, a conectar más plenamente, a caminar por la vida con la gracia que solo proviene de reconocer tanto la luz como la sombra. Sostener este libro es como sostener un espejo y una brújula a la vez. Refleja la profundidad de tu resiliencia, a la vez que señala la posibilidad de vivir con mayor valentía, ternura y verdad. Deja que tus cicatrices hablen, que te guíen y que te recuerden que, incluso en nuestros momentos más desgarrados, estamos profundamente completos.



05 febrero 2026

¿Qué significa comer sano?

Hace años en la casa de mi papá, él y yo estábamos conversando con su amigo, Larry.  El hermano menor de Larry había fallecido de cáncer hacía poco. Larry empezó a hablar del tema y dijo "mi hermano comía muy sano...era el más saludable de la familia y aún así murió de cáncer entonces la comida no es importante...todo es genético".

Yo me quedé pensando, ¿qué significa que comía sano?

OYYYYEEEE.... NO estoy diciendo que comer sano es lo único importante para la salud (jamás diría eso)... tampoco estoy diciendo que al "comer sano" evitamos el cáncer...

Sólo estoy diciendo que es muy general decir eso "comer sano" y llegar a conclusiones.

El otro día pasó también.

El sábado enseñé un taller de herbolaria. En la clase hubo una señora que tenía una onda muy particular. Yo tenía la sensación en la clase que ella quería mucho mostrar cuánto sabía a todos. Cada grupo es tan distinto y sentí esa necesidad de ella entonces en ciertos momentos le di el espacio que ella deseaba sin perder la estructura y el contenedor de taller. Esa todo una danza enseñar presencial.

Al final de la clase, ella me acercó y me preguntó "qué recomiendas para la menopausia porque yo como muy sano y pensé que no iba a tener problemas en la menopausia pero la estoy pasando muy mal".

Antes de poder contestarle algo, ella seguía y me dijo que ya estaba tomando hierbas para su hígado y justo después salió! No pude conversar más pero reflexionando en sus palabras, pensaba...

¿Qué significa "comer sano"?

Para la mayoría de la gente en USA, "comer sano" es

--no comer demasiado / --no comer mucho

--comer pollo sin piel

--comer pescado

--evitar carne roja

--comer verduras al vapor y ensaladas con aderezos "light"

--no comer postre (o solo de vez en cuando)

--no comer pan

--tomar alcohol solo los fines de semana

--tomar mucha agua

Estoy generalizando mucho pero creo que si paras 100 personas en la calle, esta lista sería un buen resumen de lo que mucha gente cuenta como "sano".

En realidad esa lista NO es una lista "sana."...no es un menú que nutre las hormonas....no es un menú con alimentos densos en nutrientes...podría ir línea por línea para hablar del por qué esta estructura está equivocada.

Otra cosa: La menopausia no es un evento aislado...pues es la acumulación de cómo vivimos nuestros años fértiles...de cómo está nuestra tiroides...de cuánto y cómo nos movemos...de nuestra relación con el cambio y con la vejez...de si nos sentimos seguras o no (en todos los sentidos) etc. etc. etc. etc. etc. etc. etc.

Y pues la salud en general no es algo aislado...es la acumulación de tantas cosas, empezando con la salud de mamá y papá cuando nos concibieron!!

Comer sano para mi es...

--tener apetito/ comer suficiente (que realmente es bastante!!)

--desayunar en la primera media hora o hora del día para romper el ayuno de noche

--incluir carne roja en el menú semanal

--hacer caldo con huesos

--usar el caldo también como vehículo para la medicina herbal (aromáticas al final de la cocción, raíces y hongos al principio)

--usar grasas en la cocina que usaban nuestras bisabuelas

--incluir alimentos del mar (mariscos, pescado, algas) en el menú semanal o por lo menos un par de veces al mes si no vivimos cerca del mar

--tomar leche entera fermentada, mejor todavía si es cruda y de una granja local

--comer verduras sin pesticidas, mejor aún si algo que consumimos viene de nuestro huerto o de un huerto que conocemos

--tener algún fermento que forma parte de nuestro menú semanal o hasta diario

--variar lo que comemos según la estación del año en la que estamos

--hidratarnos con agua con minerales y también con infusiones herbales

--tener un par de hierbas que conocemos bien y que son parte de nuestras vidas

--comer con gente que nos gusta

etc. etc. etc. etc.

La comida no es todo pero es mucho. Es parte del viaje.

comida, luz, amigos, familia, contacto físico, propósito, un sentido de pertenecer, tiempo limitado en internet, más tiempo en la naturaleza, caminar, etc. etc. etc. etc.

Katita



02 febrero 2026

Primero la oración

No importa lo que hagas a lo largo del día, orar primero te mantiene conectado con Aquel que más te ama. No esperaba que este libro cambiara algo en mí como lo hizo. Orar Primero no es solo otro recordatorio de la importancia de la oración, sino un manual para redescubrir cómo debe sentirse la oración: un salvavidas, no un último recurso. 

Chris Hodges escribe con el corazón de un pastor y la claridad de un maestro. Descompone la oración en ritmos accesibles y factibles, manteniendo intacta la maravilla que la rodea. Lo que más me gustó es cómo Hodges saca la oración del intimidante ámbito de las "palabras perfectas" y la coloca justo donde pertenece en la vida cotidiana.  Enseña que la oración no se trata de actuar, ni está reservada para momentos de crisis; se trata de construir una relación con Dios tan fuerte que sustente cada decisión, cada desafío, cada alegría. Leer Orar Primero fue un suave pero poderoso empujón para realinear mis prioridades. No se trata de «orar después de agotar todas las opciones», sino de «orar antes de entrar en la reunión, la decisión, la conversación difícil, la incertidumbre». La sabiduría de Hodges es profundamente práctica, pero también está impregnada de esperanza.

Lecciones de Orar Primero: 

1. La oración es la primera respuesta, no el último recurso. La vida cambia cuando la oración se convierte en el punto de partida de cada acción, en lugar de algo que buscamos con desesperación. 

2. La oración construye intimidad, no distancia. Dios desea una relación personal, y la oración es la puerta de entrada; no una fórmula para conseguir cosas, sino una manera de estar con Él. 

3. Los patrones de oración aportan claridad. Usar marcos como el Padre Nuestro ayuda a estructurar nuestras conversaciones con Dios, cimentándonos en la adoración, la gratitud y la entrega. 

4. La oración fortalece la fe en lo invisible. Al hablar con Dios a diario, recordamos que su perspectiva es más grande que la nuestra y que vale la pena confiar en su tiempo. 

5. La oración protege nuestra paz. La ansiedad pierde fuerza cuando se reemplaza con la oración constante; lo que nos agobia se entrega a Dios.

6. La oración cambia nuestra forma de amar a los demás. Orar por los demás nos ablanda el corazón, disipa la amargura y alinea nuestras acciones con la compasión. 

7. Ora primero, actúa después. Ya sean pequeñas o decisivas, las decisiones cobran sabiduría y fuerza cuando se basan primero en la oración. 

Chris Hodges no solo te explica por qué la oración es importante, sino que te muestra cómo convertirla en el centro de tu vida. Este libro es inspirador y práctico, y nos recuerda que el cambio más transformador no comienza con nuestro esfuerzo, sino con la presencia de Dios.



29 enero 2026

La mansedumbre

La mansedumbre de espíritu es una de las virtudes más incomprendidas, y por eso, quizás, una de las más raras y preciosas.

No es la cansada resignación de quien depone las armas por falta de fuerza, ni la pasividad de quien acepta lo injusto por pusilanimidad. Por el contrario, es una fuerza activa, una energía dirigida y sabia.
Personalmente lo defino como un gran regalo, pero es más exacto verlo como un arte del discernimiento interior, que se conquista con rigor.

La mansedumbre es, principalmente, la capacidad de soportar el peso de la realidad, y del propio ser en ella, sin la necesidad de distorsionarla o de reaccionar impulsivamente para defenderse de un dolor percibido.

Nos permite vivir sin alterar la realidad, porque el hombre sin mansedumbre utiliza la ira, la agresión, la crítica cínica o la excesiva emocionalidad como un martillo para remodelar el mundo circundante, tratando de hacerlo adherirse a su frágil expectativa.

La mansedumbre, en cambio, es un acto de coraje intelectual y espiritual: es la aceptación lúcida de que la realidad es lo que es, compleja e imperfecta, y que nuestro poder reside no en cambiarla con la fuerza bruta de las emociones negativas, sino en cambiarla a través de la sabiduría del control intencional.
En este sentido, su esencia se revela a través de sus compañeros aparentemente contradictorios: delicadeza y agudeza.

La delicadeza es la sensibilidad refinada que permite tocar el mundo sin dejar arañazos, interactuar con los demás con respeto por su dignidad y vulnerabilidad. Es la capacidad de calibrar la propia palabra y acción para obtener el efecto deseado con el mínimo daño colateral.

La agudeza es la prueba de que la mansedumbre no es obtusidad sentimental. Requiere una visión extremadamente clara y penetrante (aguda) de las situaciones y los caracteres.

La persona mansa no ignora la traición, la injusticia o la tontería; los ve con mayor claridad que quien está cegado por la furia.

Y precisamente porque los ve con tanta claridad distante, puede elegir la respuesta más efectiva y moralmente elevada, en lugar de reaccionar a ciegas.

La gran lección que la mansedumbre nos ofrece es esta: la verdadera fuerza no reside en el poder con el que se expresa el ego, sino en la autoridad con la que se contiene. 

Es el intervalo silencioso entre el estímulo y la respuesta, ese espacio sagrado donde reside nuestra libertad más profunda.

Quien no es manso es esclavo de sus propias reacciones, una marioneta movida por los hilos de las ofensas, los miedos y las frustraciones.

Quien es manso es el dueño de sí mismo, capaz de suspender el juicio impulsivo y de responder, no de reaccionar, desde un centro de paz e inteligencia.

Es un regalo que no se recibe, sino que se cultiva, día tras día, en la agotadora disciplina de no alterar el tono de la voz cuando es provocado, de no ceder al sarcasmo fácil, de no dejarse llevar por el torrente de emociones negativas.
La gentileza es, en última instancia, la expresión más alta de la dignidad humana, el sello de un alma que ha encontrado su tranquilidad no en la ausencia de tormenta, sino en su ojo.

Una vida vivida con mansedumbre no es una vida menos intensa o menos significativa; es una vida donde la intensidad se transforma en profundidad y el significado se imprime no con el estruendo, sino con la solidez tranquila y duradera de la verdad.

Isabella Grumo