Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

07 septiembre 2026

El arte perdido de leer las señales de la naturaleza

Un mundo que antaño hablaba constantemente se ha vuelto, para muchas personas, visualmente silencioso. 

No porque haya dejado de comunicarse, sino porque la atención se ha desviado hacia otros lugares. El cielo sigue cambiando de forma antes de que cambie el tiempo. El viento sigue trazando dibujos sobre el agua y la hierba. Los árboles siguen registrando la dirección, la luz y el paso del tiempo de formas visibles para quienes saben observar. Sin embargo, gran parte de este lenguaje pasa ahora inadvertido; no porque haya desaparecido, sino porque ha caído en el olvido. 

*El arte perdido de leer las señales de la naturaleza*, de Tristan Gooley, es una guía para recuperar esa forma de mirar. La obra no trata la naturaleza como algo lejano o meramente estético; por el contrario, presenta el mundo natural como un sistema continuo de señales, donde la observación se convierte en una habilidad que puede aprenderse, perfeccionarse y practicarse. El libro se sitúa en la intersección entre la ciencia, la intuición y la atención minuciosa. 

Estas son las tres ideas que más me marcaron.

1. La naturaleza se comunica constantemente, pero es la atención la que determina si se la comprende.
Gooley demuestra que el significado en la naturaleza no es algo raro ni está oculto en sucesos extraordinarios; se encuentra presente en los detalles cotidianos. El ángulo de la luz solar sobre una superficie. La forma en que crece el musgo en los árboles. El movimiento de las nubes a través de las distintas capas del cielo. No se trata de interpretaciones poéticas añadidas a posteriori, sino de patrones con un significado práctico. El libro replantea la observación como una forma de lectura: el entorno genera información continuamente, y la habilidad reside en percibirla sin pasar por alto los detalles por ir demasiado deprisa. 

2. Pequeños indicios del entorno pueden revelar sistemas de mayor envergadura en funcionamiento.
Una de las enseñanzas fundamentales del libro es que ninguna señal existe de forma aislada; a menudo, una sola observación conecta con patrones más amplios. La dirección del viento puede sugerir la presencia de determinados sistemas meteorológicos. El crecimiento de las plantas puede indicar el grado de exposición solar a lo largo del tiempo. El comportamiento animal puede reflejar cambios que no son visibles a simple vista. La obra invita a cambiar la perspectiva: pasar de fijarse en detalles aislados a comprender sistemas interconectados. Lo que parece insignificante cobra sentido cuando se sitúa en un contexto más amplio de causa y efecto.

3. La vida moderna no ha eliminado la inteligencia natural; simplemente la ha embotado por falta de uso. 
Gooley no presenta la lectura de la naturaleza como una habilidad mística perdida, sino como una destreza que se debilita cuando no se practica. En los entornos humanos de antaño, leer el paisaje era esencial para la supervivencia; en los entornos modernos, se ha vuelto opcional y, por tanto, a menudo se descuida. El libro sugiere que esta forma de percepción sigue latente en todos nosotros, pero requiere reactivarse mediante la atención y la repetición. No se trata de volver al pasado, sino de agudizar la percepción en el presente. 

Mucho después de haber cerrado el libro, lo que perdura es una manera más serena de transitar por el mundo. No más rápida ni más lenta, sino más consciente. Permanece como un recordatorio de que el entorno nunca está verdaderamente en silencio y de que gran parte de lo que consideramos un paisaje ordinario es, en realidad, un flujo constante de información a la espera de ser percibido de nuevo.



03 septiembre 2026

Se ha ido Yayoi Kusama

Se ha ido Yayoi Kusama (草間弥生), una de las notables artistas que Japón le dio al mundo. Desde aquí, nuestro pequeño homenaje a esta genial creadora.

Trabajó con una gran cantidad de medios incluyendo pintura, escultura, arte performance e instalaciones; la mayoría de los cuales centran su interés temático en la psicodelia por la repetición y los patrones. Kusama fue una precursora de los movimientos del arte pop, el minimalismo y el arte feminista e influenció a sus contemporáneos, Andy Warhol y Claes Oldenburg. A pesar de haber sido olvidada después de dejar la escena del arte neoyorquino a principios de la década de 1970, Kusama fue reconocida en vida como una de las artistas más importantes de Japón y fue una voz importante del vanguardismo. Recibió numerosos premios. Su estilo de arte fue muy personal.

Aunque sus instalaciones inmersivas viajan constantemente por todo el planeta, existen lugares fijos e icónicos donde se conserva permanentemente su legado:

Museo Yayoi Kusama (草間彌生美術館): Edificio exclusivo de cinco pisos dedicado enteramente a su obra. Está ubicado en el distrito de Shinjuku (新宿), dentro de la capital nipona, Tokio (東京).

Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto (松本市美術館): Se localiza en su ciudad natal de Matsumoto (松本), en la Prefectura de Nagano. El exterior del recinto y múltiples áreas están completamente intervenidos con sus motivos.

Isla de Naoshima (直島): Célebre isla del arte en el Mar Interior de Seto (瀬戸内海), donde se exhiben de forma fija sus famosas esculturas gigantes de calabazas al aire libre.

Características artísticas
Patrones infinitos: Su marca registrada son los lunares o puntos, llamados Polka dots (ポルカドット), que cubren lienzos, objetos cotidianos y cuerpos humanos enteros.

Salas de espejos infinitos: Creadora de los masivos Infinity Mirror Rooms (インフィニティ・ミラー・ルーム). Habitaciones con paredes cubiertas de espejos y pequeñas luces LED flotantes que generan un espacio tridimensional ópticamente interminable.

La icónica calabaza: El uso constante de la calabaza o Kabocha (南瓜) como un elemento recurrente en esculturas de fibra de vidrio. Representa para ella una forma vegetal de gran calidez espiritual y simpatía anatómica.

Autodestrucción y fusión: Su concepto base es la "auto-obliteración" o Jiko Shometsu (自己消滅). Busca difuminar el límite real entre el individuo y el vasto universo a través de la repetición visual absoluta.

Había nacido en marzo de 1929 en el seno de una familia tradicional dedicada al comercio de semillas vegetales en Matsumoto (松本市). Desde los diez años comenzó a experimentar intensas alucinaciones visuales y auditivas donde veía el entorno cubierto por redes y puntos fijos. Al no tener apoyo familiar para su salud mental ni para su vocación artística, comenzó a pintar de manera obsesiva para poder procesar sus visiones. Tras estudiar el estilo de pintura tradicional japonés conocido como Nihonga (日本画) en Kioto (京都), migró a los Estados Unidos en 1957 con el respaldo epistolar de la pintora Georgia O'Keeffe. Durante la década de 1960 en Nueva York se transformó en una líder radical de la vanguardia. Organizó revolucionarios actos artísticos públicos improvisados conocidos como Happenings (ハプニング), influyendo directamente a artistas como Andy Warhol y Claes Oldenburg. 

En 1973 regresó permanentemente a Japón afectada por crisis psiquiátricas. Desde 1977 ingresó de manera voluntaria a un hospital psiquiátrico de Tokio, espacio frente al cual montó su taller y continuó creando arte diario con un éxito crítico global rotundo hasta sus últimos días de vida, falleciendo el 14 de agosto de 2026 a la edad de 97 años.

Kusama llegó a denunciar públicamente que Andy Warhol "copió" su concepto de repetición serial en las paredes tras ver una de sus exhibiciones de fotocopias seriadas en Nueva York.

En 2021, un tifón arrastró al mar su icónica calabaza amarilla gigante instalada en el muelle de la isla de Naoshima (直島). El personal local rescató los fragmentos del agua y la restauró meticulosamente por su incalculable valor cultural.

En dos ocasiones históricas (2012 y 2023), colaboró de manera masiva con la casa de moda de lujo francesa Louis Vuitton, cubriendo con sus tradicionales lunares coloridos las fachadas de tiendas insignias en París, Nueva York y Tokio.

Más allá de las artes visuales, posee una notable carrera en la literatura. Escribió múltiples novelas de vanguardia y colecciones de poesía, llegando a ganar el prestigioso premio literario Yomioari (読売文学賞) en su país natal.



31 agosto 2026

Encontrándome

Una voz puede cargar con toda una vida antes de que el rostro aprenda a sostenerla. 

Mucho antes de los premios, las alfombras rojas o el reconocimiento, a menudo existe un comienzo más silencioso. Uno marcado por la escasez, la presión y la constante negociación entre quién eres y lo que el mundo está dispuesto a ver. Para algunos, la supervivencia no es solo física; es emocional. Consiste en aprender a existir en espacios que no fueron diseñados para acogerte plenamente y, aun así, encontrar la manera de permanecer intacto. 

*Finding Me*, de Viola Davis, es un libro de memorias que recorre ese tipo de comienzo y el largo camino que le sigue. Relata su trayectoria desde una infancia marcada por la pobreza y la inestabilidad en Rhode Island hasta convertirse en una de las actrices más aclamadas de su generación. Sin embargo, en esencia, el libro no trata sobre el éxito. Trata sobre el precio del silencio, el peso de la invisibilidad y el proceso de recuperar un «yo» que había quedado sepultado bajo la necesidad de sobrevivir. 

Aquí presento las tres ideas que más me marcaron.

1. La supervivencia a menudo precede a la comprensión. 
Los primeros años de vida de Viola Davis estuvieron marcados por condiciones que dejaban poco espacio para la reflexión. El hambre, la inestabilidad y el miedo no son experiencias abstractas; son realidades cotidianas. El libro muestra cómo, en tales entornos, la supervivencia se vuelve instintiva más que reflexiva. No se trata de comprender primero lo que sucede para luego reaccionar; uno reacciona para resistir, y la comprensión llega mucho más tarde. Esto da lugar a una vida en la que el procesamiento emocional se posterga y el sentido de las cosas a menudo se reconstruye en la edad adulta a partir de fragmentos de las experiencias tempranas. 

2. El éxito no cura automáticamente el costo de la supervivencia. 
Una de las tensiones más poderosas de las memorias es el contraste entre los logros externos y las heridas internas. Aunque Davis construye una carrera extraordinaria, la huella emocional de sus primeros años no desaparece. El libro revela que el éxito y la sanación no son el mismo proceso. El reconocimiento del mundo exterior no resuelve automáticamente la sensación interna de carencia, miedo o invisibilidad que se gestó desde el principio. Sanar requiere un tipo de trabajo diferente, uno que no puede completarse únicamente a través de los logros.

3. Encontrarse a uno mismo suele ser un acto de retorno a aquello que en su día fue silenciado. 
El título de las memorias cobra un papel central en su significado. «Finding me» (Encontrarme) no trata de descubrir a alguien totalmente nuevo. Se trata de recuperar partes de uno mismo que fueron reprimidas para poder sobrevivir. A través de la reflexión, la terapia y el relato de su propia historia, Davis empieza a reconectar con emociones, recuerdos y verdades que antes no se expresaban. El libro sugiere que la identidad no es solo algo que se construye mirando hacia el futuro; es también algo que se rescata de aquello que alguna vez estuvo enterrado o fue negado. La plenitud, en este sentido, no consiste en crear algo de la nada, sino en integrar lo que estaba fragmentado. 

Mucho después de cerrar el libro, lo que perdura es una conciencia más profunda de la complejidad y las múltiples capas que puede tener una vida humana. No solo en términos de éxito o adversidad, sino en esa distancia silenciosa entre quiénes parecemos ser y quiénes tuvimos que llegar a ser para seguir adelante. La obra permanece como un recordatorio de que encontrarse a uno mismo rara vez es un instante único de claridad. Es un largo retorno hacia voces que fueron silenciadas a la fuerza, y el aprendizaje, finalmente, de cómo permitir que vuelvan a ser escuchadas.



27 agosto 2026

Viendo a Garrik

Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...» 
Y el cómico reía. 
Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. 

Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. 
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte». 
-Viajad y os distraeréis. 
- ¡Tanto he viajado! 
-Las lecturas buscad. 
-¡Tanto he leído! 
-Que os ame una mujer. 
-¡Si soy amado! 
-¡Un título adquirid! 
-¡Noble he nacido! 
-¿Pobre seréis quizá? 
-Tengo riquezas 
-¿De lisonjas gustáis? 
-¡Tantas escucho! 
-¿Que tenéis de familia? 
-Mis tristezas 
-¿Vais a los cementerios? 
-Mucho... mucho... 
-¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? 
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos. 
-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

-¿A Garrik? 
-Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa. 
-¿Y a mí, me hará reír? 
-¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? 
-Así -dijo el enfermo- no me curo; 
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! 
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe! 
Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa. 
El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.



24 agosto 2026

La regla de los 5 segundos

El cambio rara vez fracasa porque las personas no sepan qué hacer. 
Fracasa porque, al llegar el momento de actuar, la mente interrumpe el proceso de inmediato. 
Surge la duda. 
Se empieza a pensar demasiado. 

Las excusas se forman con la rapidez suficiente para sustituir la intención antes de que esta se convierta en acción. Lo que comienza como una decisión clara a menudo se disuelve en vacilación en cuestión de segundos. *La regla de los 5 segundos* introduce una interrupción sencilla en ese patrón. Mel Robbins presenta una técnica diseñada para salvar la brecha entre la intención y la acción antes de que la mente tenga tiempo de disuadirte. La idea no trata sobre la motivación, sino sobre el impulso generado mediante la acción inmediata. Estas son las tres ideas que más me marcaron.

1. A menudo, la acción debe preceder a la motivación, no seguirla. 
Robbins cuestiona la creencia común de que las personas necesitan sentirse preparadas antes de actuar. En realidad, esperar a sentirse listo suele provocar retrasos. El libro sugiere que la motivación es frecuentemente el resultado de la acción, no su causa. Al actuar de inmediato tras tomar una decisión —aunque sea de forma sencilla—, se genera un impulso antes de que la duda pueda apoderarse de la situación. La cuenta atrás de cinco segundos se convierte en un puente entre el pensamiento y la conducta. 

2. La mente se resiste naturalmente al cambio mediante la vacilación. 
Una de las ideas centrales del libro es que la vacilación no es neutral. A menudo, es el espacio donde el miedo, la inseguridad y el exceso de análisis toman el control. A los pocos instantes de decidir emprender algo desafiante, el cerebro empieza a generar motivos para evitarlo. Robbins plantea esta resistencia como una reacción automática, no como un fracaso personal. La regla interrumpe este patrón al desviar la atención del pensamiento hacia la acción física inmediata.

3. Los pequeños actos de valentía se acumulan para transformar la identidad
El libro destaca que el uso reiterado de la regla no se limita a la productividad o a la creación de hábitos; moldea gradualmente la percepción que una persona tiene de sí misma. Cada vez que alguien actúa a pesar de las dudas, refuerza una nueva identidad basada en la determinación de llevar a cabo la acción en lugar de evitarla. Con el tiempo, estos pequeños actos de valentía se traducen en una mayor confianza en uno mismo. 

Mucho después de haber cerrado el libro, lo que perdura es una relación más sencilla con la acción misma. La obra no elimina el miedo ni la duda, pero les resta poder. Permanece como un recordatorio de que la transformación a menudo no requiere una planificación perfecta ni certeza emocional, sino simplemente la disposición a actuar en esos primeros segundos, antes de que la vacilación se convierta en una decisión.



20 agosto 2026

La presencia divina en nuestras vidas

La gente me pregunta cómo superé los momentos más difíciles de mi lucha contra la enfermedad de Lyme.

Les digo la cruda verdad:
No fui yo quien lo superó.

No; algo más vasto que yo mismo me sacó adelante. Algo misterioso y amoroso me sostuvo y me ayudó a atravesarlo.

Cuando mi cuerpo estaba totalmente agotado, cuando mi mente era una niebla aterradora, cuando ya no quedaba energía, voluntad ni fuerzas propias a las que recurrir, cuando no me quedaba nada que dar, algo más profundo que el esfuerzo personal me sostuvo. Me dio aliento.

Era, y es, la Presencia silenciosa que susurra: «Nunca te dejaré, nunca te abandonaré».

Es la llama piloto, siempre encendida.

Es pura Gracia, simple y llanamente: nos sostiene en la oscuridad cuando nosotros no podemos sostenernos a nosotros mismos.

Este fue el gran descubrimiento de mi enfermedad: en lo más profundo del abismo, más allá de lo que creía poder soportar —y más allá incluso de eso—, la presencia divina ya estaba allí.
No estás solo en la oscuridad, amigo; nunca estás solo en la oscuridad.

Jeff Foster



17 agosto 2026

Como se siente encontrarse a uno mismo

Soy escéptica ante los libros de autoayuda ilustrados. Me preocupa que sean superficiales, con bonitas imágenes que enmascaren tópicos vacíos. Me preocupa que sean infantiles, como libros para colorear para adultos que se niegan a madurar. Empecé a leer *Cómo se siente encontrarse a uno mismo* de Meera Lee Patel esperando poner los ojos en blanco y pasar a otro libro. 

Pero no puse los ojos en blanco. Lo leí despacio, página a página, durante muchas mañanas con mi café. Subrayé pasajes. Respondí preguntas en un cuaderno aparte. Lloré un poco, no de tristeza, sino por la silenciosa comprensión de sentirme comprendida. 

Este no es un libro que te grite. No promete una "nueva versión de ti" en treinta días. No ofrece un plan de diez puntos para la felicidad. Es una guía amable, reflexiva y visualmente impactante para la tarea más compleja que existe: descubrir quién eres realmente, no quién crees que deberías ser.

Patel, autora también del aclamado libro «Empieza donde estás», ha creado algo excepcional: una obra que ofrece consuelo y, a la vez, un desafío. El consuelo reside en sus palabras, honestas, tiernas y comprensivas. Escribe sobre sus propias luchas con el propósito, la pertenencia y la inseguridad. Normaliza la experiencia de sentirse perdida, de superar a personas y lugares, de no saber qué depara el futuro. El desafío surge de sus preguntas: «¿A qué te aferras que ya has superado?», «¿Qué harías hoy si no tuvieras miedo a ser juzgada?», «¿Quién eres cuando nadie te observa?». 

El libro está estructurado como una serie de gráficos ilustrados, ensayos breves y preguntas para la reflexión. Las ilustraciones son vibrantes y oníricas, con paletas de acuarela que transitan de azules fríos a naranjas cálidos a medida que el libro avanza de la confusión a la claridad. El diseño es intencional, no decorativo. Cada página invita a detenerse, a respirar, a reflexionar sobre una sola idea. 5 lecciones que aprendí de este libro:

1. No estás perdido, estás en un lugar donde no has estado antes.
 
Esta es la idea central del libro, y es liberadora. Gastamos mucha energía reprochándonos por no saber adónde vamos. Patel sugiere que la sensación de estar "perdido" suele ser simplemente la sensación de estar en un lugar nuevo, un lugar que aún no hemos explorado. La solución no es entrar en pánico, sino ser curioso, explorar y aceptar que no saber no es un fracaso, sino el comienzo del descubrimiento. 

2. Dejar ir no es una traición. 
Patel escribe sobre el doloroso proceso de superar a personas, lugares y versiones de nosotros mismos. Nos da permiso para dejar ir, no con ira ni resentimiento, sino con gratitud por lo que fue y honestidad sobre lo que es. Puedes amar a alguien y aun así necesitar dejarlo atrás. Puedes atesorar un recuerdo y aun así cerrar la puerta. Dejar ir no es una traición, es crecer.

3. Tus sentimientos no son problemas que resolver. 
Tratamos las emociones difíciles como fallos del sistema. Patel propone una relación diferente: la curiosidad. ¿Qué intenta decirte esta tristeza? ¿Qué protege esta ira? ¿A qué apunta este miedo? Los sentimientos no son obstáculos que superar. Son información. Y cuanto más amablemente los abordemos, más claramente se comunicarán. 

4. No necesitas ser especial para merecer algo. 
Esta lección aparece a lo largo del libro, a menudo en los márgenes, en frases pequeñas y fáciles de pasar por alto. Patel argumenta que nos han vendido un mito: que debemos ser extraordinarios para merecer amor, atención y una buena vida. Ella lo rechaza. Mereces algo porque existes. No por tus logros, tu apariencia o tu productividad. Eres suficiente, ahora mismo, tal como eres. No algún día. Hoy.

5. Encontrarse a uno mismo no es un destino, sino una práctica continua. 
El título podría resultar engañoso. Sugiere un momento de llegada, un descubrimiento final. Pero Patel es claro: encontrarse a uno mismo no es algo que se hace una sola vez y se da por terminado. Es una práctica. Un regreso diario. La disposición a volver a plantearse las preguntas, porque las respuestas cambian a medida que uno cambia. El objetivo no es llegar a un punto. El objetivo es seguir participando en el proceso. 

Patel escribe: «Has estado cargando con mucho peso. Las expectativas de los demás. Viejas historias que ya no te sirven. El peso de quien creías que debías ser. ¿Y si, solo por hoy, soltaras algo de eso? No para siempre. Solo por hoy. ¿Qué espacio tendrías entonces?». 

Leí esa frase y dejé el libro. Reflexioné sobre ella durante un buen rato. Me di cuenta de que había estado cargando con cosas que nunca me correspondieron: las decepciones de los demás, mis propios estándares imposibles, una versión del éxito en la que ni siquiera creía. Solté algo de eso. No fue una gran transformación. Fue un pequeño suspiro. Pero ese suspiro ha cambiado mis días desde entonces.