Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

05 octubre 2026

Camino sin Senderos

Hace poco, un amigo me preguntó hacia qué objetivo encaminaba mis esfuerzos. Debería haber sido una pregunta sencilla. Sin embargo, me vi hablando de plazos, responsabilidades y de la siguiente tarea pendiente en mi lista. En algún momento de mi respuesta, me di cuenta de que no había descrito realmente la vida que deseaba; solo había descrito la vida que estaba manteniendo. 

Esa conversación permaneció en mi mente mientras leía *The Pathless Path* (Camino sin senderos), de Paul Millerd. Millerd tenía aquello que muchas personas pasan años persiguiendo: una carrera respetada, seguridad financiera y la reconfortante sensación de que todo marchaba según lo planeado. Y, aun así, decidió dejarlo todo atrás. No lo hizo porque tuviera todas las respuestas, sino porque se había cansado de llevar una vida que parecía exitosa desde fuera, pero que por dentro le hacía sentirse cada vez más desconectado.

Esa es la parte del libro que no logré sacarme de la cabeza. En realidad, no trata sobre dejar el trabajo. Trata sobre tener la valentía de admitir que la vida que todos aplauden tal vez no sea la que encaja contigo. No dejaba de pensar en la facilidad con la que heredamos las definiciones de éxito de los demás. Acumulamos metas tal como acumulamos muebles. Un cargo mejor. Un sueldo más alto. Otro logro que exhibir. Rara vez nos detenemos a preguntarnos si algo de eso sigue siendo realmente nuestro. Millerd plantea esa pregunta una y otra vez. Sin alzar la voz. Sin la seguridad de quien intenta convencerte.

Es más bien como un amigo sentado al otro lado de la mesa, preguntándose si alguna vez has confundido estar ocupado con estar vivo. Valoré que él nunca pretenda que la alternativa sea sencilla. No hay grandes promesas aguardando al otro lado de la incertidumbre. 
Hay dudas. 
Hay desvíos equivocados. 
Hay mañanas en las que el camino conocido parece más seguro que aquel que estás creando para ti mismo. 

Esa honestidad hizo que confiara en él. Muchos libros pretenden entregarnos un mapa. Este admite, con discreción, que algunos de los viajes más significativos comienzan cuando el mapa deja de tener sentido. 

Cerré el libro pensando en aquella pregunta que planteó mi amigo. ¿Hacia qué objetivo me dirijo? Todavía no tengo una respuesta perfecta. Pero sé que mi respuesta es cada vez más honesta. A veces, ese es el primer paso en un camino que nunca estuvo destinado a parecerse al de los demás.



01 octubre 2026

Oubaitori, no compares tu vida con la de los demás

Existe un concepto japonés llamado Oubaitori 桜梅桃李, que significa que no debes comparar tu vida con la de los demás. 

La palabra se forma de los kanjis de los nombres de cuatro árboles —cerezo, ciruelo, melocotonero y ciruelo japonés—; dado que cada uno florece en un momento distinto, ninguno llega tarde: simplemente siguen su propio ritmo.  

Cada árbol florece a su manera y en su momento exacto sin competir ni imitar a los demás.
Ninguna flor es superior a otra; todas embellecen el paisaje a su propia manera

Quizás a las personas nos ocurra lo mismo. 
Algunas etapas llegan antes y otras tardan un poco más, pero tener ritmos diferentes no significa que algo esté mal, solo es cuestión del tiempo preciso.
Acepta que tus logros y tu crecimiento ocurren a tu propio ritmo.
Concéntrate en tus propias fortalezas y en mejorar tú mismo cada día.



30 septiembre 2026

Bendice el agua

No solo te bañes… bendice el agua y pídele que te limpie el alma también.
El agua no es solo un líquido.
Es una conciencia.
Es energía viva que escucha, memoriza y transforma.
Cada vez que te duchas, no solo estás limpiando tu cuerpo…
Estás tocando un portal sagrado que puede liberar emociones, pensamientos y cargas invisibles.

Antes de que el agua toque tu piel, háblale:
- Llévate lo que ya no me sirve.
- Libérame del miedo, la culpa, la tristeza.
- Devuélveme a mí mismo, limpia mi energía, calma mi alma.

El agua responde a tu intención.
Acaricia tu campo energético, entra en tus poros y se lleva lo viejo, lo denso, lo estancado.
Es un acto de amor propio.
Es una forma de rezar con el cuerpo.
De sanar sin palabras… solo con presencia.

La próxima vez que te bañes, no lo hagas con prisa.
Hazlo con conciencia.
Porque no estás solo bajo el agua…
Estás siendo sostenido por uno de los elementos más puros del universo.



28 septiembre 2026

Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo

Envejecer es algo que la mayoría de la gente desea. 
Pero nadie quiere convertirse en la persona que en silencio se prometió a sí mismo que nunca sería. 
La persona que deja de aprender. 
Que deja de escuchar. 
Que deja de probar cosas nuevas. 
Que deja de fijarse en el mundo más allá de su rutina. 
Ese miedo es el tema central de *Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo*, de Steven Petrow. Y lo maravilloso es que, en realidad, no se trata de un libro sobre el envejecimiento.

Es un libro sobre cómo mantenerse vivo. 
Petrow comenzó a escribir sobre los comportamientos que esperaba evitar al envejecer. No porque le temiera a la vejez, sino porque quería afrontarla con honestidad, humor y autoconciencia. El resultado es una colección de observaciones sobre los hábitos, actitudes y decisiones que, silenciosamente, pueden hacer que la vida se vuelva más pequeña. Escribe sobre la importancia de mantener la curiosidad. Porque la curiosidad es una de las primeras cosas que la gente pierde cuando decide que ya lo sabe todo. Escribe sobre las relaciones.
Sobre vivir el presente. 
Sobre no convertirse en esa persona que cuenta historias interminables del pasado y se olvida de vivir el presente. 

La fuerza de este libro reside en que Petrow no se burla de las personas mayores. Se burla de la tendencia humana a resistirse al cambio. De esas pequeñas maneras en que nos convencemos de que el mundo era mejor antes, de que nuestras opiniones siempre son correctas o de que aprender algo nuevo ya no es necesario. El humor funciona porque nos reconocemos en él. No solo en nuestras versiones mayores. También en las actuales.

Una de las lecciones más importantes del libro es que el envejecimiento no solo afecta al cuerpo. También afecta a la mente. Una persona puede envejecer manteniendo una mente abierta, curiosa y dispuesta al cambio. O puede quedar atrapada por hábitos y creencias que le impiden vivir la vida plenamente. 

La experiencia del audiolibro añade calidez, ya que el estilo conversacional de Petrow hace que la lectura se sienta como escuchar a un amigo reflexivo compartiendo reflexiones mientras toman un café. El humor fluye con naturalidad, pero tras las bromas se esconde un mensaje sincero sobre cómo convertirse en la persona de la que uno se siente orgulloso en cada etapa de la vida.

Este libro no te pide que luches contra el envejecimiento. 
Te pide que lo afrontes de otra manera. 
Que sigas aprendiendo. 
Que sigas conectando. 
Que sigas riéndote de ti mismo. 
Que sigas creciendo. 

Porque el objetivo no es evitar envejecer. Nadie puede hacer eso. El objetivo es evitar que te hagas pequeño a medida que envejeces. "Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo" nos recuerda que la sabiduría no consiste en tener menos preguntas. Consiste en mantener la curiosidad suficiente para seguir haciéndolas. Algunos libros te enseñan cómo añadir más años a tu vida. Este te recuerda cómo añadir más vida a esos años.



24 septiembre 2026

Cacao es un gran tesoro

Tenemos recibos de hace 500 años.

Decimos que el cacao era uno de los grandes tesoros de México.
Pero no tienes que creernos.
Tenemos recibos. De hace casi 500 años. 

En la Matrícula de Tributos, un documento elaborado en el siglo XVI, quedaron registrados los bienes que distintas provincias entregaban como tributo al poder mexica.

Había textiles, plumas preciosas, jade, oro.
Y sí: cacao.
Mucho cacao.
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En sus páginas todavía pueden verse representados los costales de semillas que llegaban desde las regiones productoras.
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No estaban ahí como decoración.
Eran riqueza.
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El cacao era suficientemente valioso como para ser contado, almacenado, transportado y registrado junto a algunos de los bienes más preciados de su tiempo.

Y quizá por eso nos gusta tanto llamarlo: oro comestible.
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Porque no es una frase que inventamos solamente para que el cacao suene bonito.
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Hace siglos, hubo personas llevando cuentas exactas de cuánto cacao tenían.
Nosotros solo estamos intentando que volvamos a entender por qué.



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21 septiembre 2026

Empezaré de nuevo el lunes

Hay una frase que muchos hemos dicho más veces de las que nos gustaría admitir: Empezaré de nuevo el lunes. 
Después de la comida que prometimos que sería la última poco saludable. 
Después del hábito que juramos dejar por fin. 
Después de otro día de sentirnos decepcionados con nosotros mismos. 

El lunes se convierte en ese momento mágico donde todo vuelve a empezar. 
Una página en blanco. 
Un nuevo comienzo. 
Una versión de nosotros mismos que por fin lo hace todo bien.

Pero ¿qué sucede cuando llega el lunes una y otra vez y sentimos que estamos empezando de nuevo? 

Esa pregunta es el eje central del libro *I’ll Start Again Monday* (Empezaré de nuevo el lunes), de Lysa TerKeurst. Y, en realidad, no es un libro sobre la comida. No del todo. Es un libro sobre las hambres más profundas que llevamos dentro. Lysa TerKeurst es autora, conferencista y fundadora de Proverbs 31 Ministries; ha dedicado años a escribir sobre la fe, la identidad y las luchas que surgen en el espacio que existe entre lo que creemos y cómo vivimos realmente. En este libro, aborda una de las batallas más personales que muchas personas enfrentan: la relación entre la comida, las emociones, el autocontrol y la vergüenza.

Su enfoque no consiste en crear otro conjunto estricto de reglas. Se trata de comprender por qué buscamos cosas que no pueden satisfacernos plenamente. Porque a menudo el problema no es la comida. El problema es aquello de lo que intentamos escapar. La soledad. El estrés. La decepción. La sensación de que nos falta algo. Una de las ideas más poderosas del libro es que el hambre física no es la única hambre que experimentamos.

Hay necesidades emocionales. Necesidades espirituales. El anhelo silencioso de sentirse amado, seguro, valorado y suficiente. Y cuando esas necesidades quedan insatisfechas, a menudo intentamos llenar esos vacíos con consuelos pasajeros. TerKeurst escribe con honestidad sobre sus propias luchas, no desde la supuesta certeza de tenerlo todo resuelto, sino desde la perspectiva de alguien que comprende lo que se siente al hacerse promesas a uno mismo y luego romperlas. Esa honestidad es lo que hace que el libro conecte con el lector.

Ella no escribe desde una posición de superioridad ante la lucha. Escribe desde la perspectiva de alguien que te acompaña en ella. El libro también cuestiona una creencia común: Que el cambio comienza cuando finalmente alcanzamos la disciplina necesaria. TerKeurst propone algo diferente: El verdadero cambio comienza cuando dejamos de sentir vergüenza y empezamos a afrontar nuestras dificultades abiertamente. Porque la vergüenza nos hace escondernos. 

La gracia nos da el valor para cambiar. Hay una ternura que impregna todo el libro, lo que lo convierte más en una conversación sobre la identidad que en un simple plan de dieta.

¿Quién eres cuando fracasas? 
¿Te conviertes en alguien que se rinde? 
¿O en alguien que vuelve a intentarlo? 
Esa pregunta es importante porque el crecimiento rara vez sigue una línea recta. 

Habrá lunes en los que vuelvas a empezar. Habrá momentos en los que reaparezcan viejos patrones. Pero el objetivo no es convertirte en una persona que nunca atraviesa dificultades. El objetivo es convertirte en una persona que sabe cómo retomar el camino. *I’ll Start Again Monday* es, en el fondo, un recordatorio de que la transformación no se construye a base de perfección. Se construye mediante pequeñas decisiones repetidas con paciencia y honestidad. 

Puede que ese lunes que tanto esperas no sea el día en que todo cambie. Quizás el verdadero comienzo sea el momento en que dejas de huir de aquellas partes de ti que necesitan sanar. Algunos libros te ofrecen un plan. Este te ofrece compasión para el camino. Y, a veces, eso es precisamente lo que te ayuda, por fin, a seguir adelante.



17 septiembre 2026

¿Eres de los que se quejan o de los que resuelven?

En dos minutos de lectura, quizá descubras de qué lado estás.

Ayer fue el Grito de Independencia en mi país, México.
Un evento que o nos saca el patriotismo… o nos lo hunde un poco más.

Pero seas mexicano o no, quiero hacerte una pregunta:
¿Cuál es tu actitud ante lo que sucede en tu país?

¿Eres de los que se quejan y todo lo ven mal, o de los que resuelven, empujan y siguen adelante?

Es muy fácil criticar.
Ser odioso en las redes, despotricar contra nuestros propios conciudadanos y hasta contra nuestros amigos; esos que después vemos alrededor de una mesa, compartiendo el pan, y hacemos como si no pasara nada.

Es triste tirar juicios al aire, como una ametralladora que dispara sin tener un blanco. Solo sacando nuestras inconformidades; esas que, muchas veces, también tienen algo que ver con nosotros mismos.

Responsabilidad. Esa es la palabra.

A todos hacemos responsables de nuestros fracasos, menos a nosotros mismos.

Y cuando ponemos nuestra esperanza en una persona, un partido político o un movimiento, tarde o temprano llegará la insatisfacción.

Porque ningún ser humano puede satisfacer integralmente a otro ser humano.

Por eso, como cristianos, ponemos nuestra mirada en Cristo.
En él sí encontramos aquello que ninguna persona, gobierno o sistema puede ofrecernos por completo.

Y cuando aparecen barreras, problemas o injusticias, los hijos de Dios no estamos llamados a quedarnos simplemente quejándonos.

Nos levantamos.

Trabajamos.

Resolvemos.

Confiamos en Dios y usamos las habilidades y talentos que él mismo nos ha dado.

No nos detenemos. Avanzamos.

La Biblia dice que vivimos en medio de cosas que pueden ser sacudidas. Hageo habló de Dios haciendo temblar los cielos, la tierra y las naciones. Siglos después, Hebreos retomó esas palabras para recordarnos algo extraordinario:

Nosotros hemos recibido un reino inconmovible.

Todo a nuestro alrededor puede cambiar.

Gobiernos. Economías. Ideologías. Circunstancias.

Cristo y su Reino, no.

Quizá por eso nuestra tarea no sea pasarnos la vida juzgando todo lo que está mal, sino preguntarnos qué podemos hacer nosotros con aquello que Dios ha puesto en nuestras manos.

Porque el juicio final le pertenece a Dios.

A nosotros nos toca confiar, trabajar y avanzar.

Así que esta semana te propongo algo sencillo:
Menos juicio. Más acción.

¿Cómo ves?

¿Te unes?

Te abrazo,

Davo Guzmán