Amaneces, por así decirlo… derrotado.
Ni “El Canelo” Álvarez y su filosofía del 50% alcanzan para motivarte.
Él dice que habrá días difíciles en los que no te sentirás al 100% y quizá solo puedas dar el 50%. Pero ese 50% es tu 100% de ese día. Así que debes darlo todo.
A veces recuerdo esas palabras y me animo…
Pero, siendo sincero, no siempre funcionan.
Porque la vida es difícil.
Y te explico por qué.
Tolkien, autor de El Señor de los Anillos, decía que la historia es una “larga derrota”, aunque en ella podemos alcanzar a ver algunos destellos de la victoria final.
Todo parece ir desgastándose poco a poco.
El mundo, a causa del pecado, está en decadencia.
Y no se trata solamente de una decadencia espiritual. También es material.
Por más que avance la tecnología y nuestra vida sea cada vez más cómoda, este mundo continúa caminando hacia su fin.
Y nosotros también.
En ese sentido, la vida puede parecer una larga derrota.
Y esto no es pesimismo. Es reconocer una realidad.
Pero Dios, nuestro Padre amoroso, tuvo misericordia de nosotros y nos dio una salida: Cristo.
En él estamos seguros.
Cuando ponemos nuestros ojos en él y confiamos, nuestra perspectiva de la vida cambia.
Sí, la historia puede parecer una larga derrota…
Pero sabemos que al final todo será renovado. Habrá cielos nuevos y tierra nueva, y estaremos con Cristo.
Y eso no es todo.
Mientras llega ese día, no estamos solos.
Su Espíritu habita en nosotros.
Su Palabra nos sostiene.
Y Cristo, quien todo lo llena en todo, está con nosotros.
Como dice aquella canción:
“Todo está a tus pies, has vencido”.
Esa es la clave.
Al final, Cristo es quien vence.
Y nosotros venceremos con él.
Todo parece ir desgastándose poco a poco.
El mundo, a causa del pecado, está en decadencia.
Y no se trata solamente de una decadencia espiritual. También es material.
Por más que avance la tecnología y nuestra vida sea cada vez más cómoda, este mundo continúa caminando hacia su fin.
Y nosotros también.
En ese sentido, la vida puede parecer una larga derrota.
Y esto no es pesimismo. Es reconocer una realidad.
Pero Dios, nuestro Padre amoroso, tuvo misericordia de nosotros y nos dio una salida: Cristo.
En él estamos seguros.
Cuando ponemos nuestros ojos en él y confiamos, nuestra perspectiva de la vida cambia.
Sí, la historia puede parecer una larga derrota…
Pero sabemos que al final todo será renovado. Habrá cielos nuevos y tierra nueva, y estaremos con Cristo.
Y eso no es todo.
Mientras llega ese día, no estamos solos.
Su Espíritu habita en nosotros.
Su Palabra nos sostiene.
Y Cristo, quien todo lo llena en todo, está con nosotros.
Como dice aquella canción:
“Todo está a tus pies, has vencido”.
Esa es la clave.
Al final, Cristo es quien vence.
Y nosotros venceremos con él.
un abrazo,
Davo
Davo






