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Conozco a un chico que comparte ceremonias de cacao. Cuando le pregunté si ha visto un árbol de cacao me dijo que no. Nunca lo ha visto, nunca ha sentado al lado de ese maestro, nunca ha tocado una mazorca, nunca ha chupado el rico mucílago que envuelve las semillas. Él compra cacao en polvo para sus ceremonias sin conocer su origen, de que granja viene. Es difícil para mi mente no juzgarlo. Vivimos en Mexico.
Con los recursos que tiene ese hombre, es muy fácil y accessible que haga un viaje a Tabasco para conocer el cacao. Claro que hay millones de seres en el planeta que tienen una relación con esa planta (o sea comen chocolate) y ellos no conocen el árbol. Pero ellos no están compartiendo ceremonias de cacao. .
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Seguro que él tiene un buen corazón y ganas de hacer bonitas cosas en el mundo. Yo creo que eso es bueno. Y también creo que es bueno ser prácticos y “terrenales”. Quizás los que manejen las ceremonias más poderosas del cacao son las hermosas familias campesinas que cuidan día tras día sus árboles y que cosechan las magnificas mazorcas. A ellos les debemos mucho...de eso se trata saber de donde viene lo que consumes. De eso se trata rezar con tu vida!! Rezar con el cacao. 






Katita Williamson



