Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
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15 diciembre 2020

Rezar con el cacao

Yo creo que la espiritualidad también tiene que ser práctico. La vida cotidiana es la verdadera ceremonia. La vida es el rezo. A veces me cuesta entender la espiritualidad “nueva era” de plumas y cuarzos y manifestaciones milagrosas de abundancia. Lo estuve hablando con Alonso y me dijo que le gusta decirles a las personas que hablan sobre la abundancia, “te doy una pala y un pedazo de tierra, ahora...crea abundancia!”

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Conozco a un chico que comparte ceremonias de cacao. Cuando le pregunté si ha visto un árbol de cacao me dijo que no. Nunca lo ha visto, nunca ha sentado al lado de ese maestro, nunca ha tocado una mazorca, nunca ha chupado el rico mucílago que envuelve las semillas. Él compra cacao en polvo para sus ceremonias sin conocer su origen, de que granja viene. Es difícil para mi mente no juzgarlo. Vivimos en Mexico. Con los recursos que tiene ese hombre, es muy fácil y accessible que haga un viaje a Tabasco para conocer el cacao. Claro que hay millones de seres en el planeta que tienen una relación con esa planta (o sea comen chocolate) y ellos no conocen el árbol. Pero ellos no están compartiendo ceremonias de cacao.
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Seguro que él tiene un buen corazón y ganas de hacer bonitas cosas en el mundo. Yo creo que eso es bueno. Y también creo que es bueno ser prácticos y “terrenales”. Quizás los que manejen las ceremonias más poderosas del cacao son las hermosas familias campesinas que cuidan día tras día sus árboles y que cosechan las magnificas mazorcas. A ellos les debemos mucho...de eso se trata saber de donde viene lo que consumes. De eso se trata rezar con tu vida!! Rezar con el cacao.

Katita Williamson


16 enero 2019

La meditación: un amorío

En la meditación, deja ir todos los planes y resultados.

Tu único trabajo es ser curioso/a acerca de lo que emerge.

Hazte amigo/a de cada pensamiento, sensación, sonido, sentimiento cuando aparezca.
¡Hazte amigo/a de tu inhabilidad de "hacer amigos" también!

¡Empapa tu desagrado, tu resistencia, tu frustración con consciencia!
No intentes "deshacerte" de ningún aspecto de tu experiencia.
Tus locos pensamientos - sólo obsérvalos.
Sentimientos incómodos - sólo respira con ellos.
Llora con ellos. Ríete con ellos.
La parte de ti que odia la meditación - Interésate en ella también.
En lugar de pelear con ella o ignorarla, dale la bienvenida al vasto campo que eres Tú.

El/La niño/a en ti que no puede quedarse quieto/a.
Que quiere estar en otro lugar.
Que se siente "mal" por pensar pensamientos y sentir sentimientos.
Que quiere escaparse hacia temibles o brillantes futuros.
¡Dale la bienvenida a él o a ella con brazos abiertos, en el presente!

La meditación es un vasto campo de posibilidades.
Donde puedes conocer todo sobre ti mismo/a.

Y
enamorarte.

Jeff Foster

25 junio 2018

Todos los sentimientos son música

Los pianistas necesitan completo e inmediato acceso a las 88 teclas, blancas y negras, sostenidas y bemoles, altas y bajas, para poder honrar y tocar todo el espectro de la emoción humana, moviéndose desde las profundidades del dolor, abandono y desesperación hasta las alturas del éxtasis religioso y espiritual!

Y TÚ necesitas acceso a todos tus sentimientos también, desde el aburrimiento a la dicha, desde la confusión a la claridad, desde la alegría a la rabia. Todos los sentimientos son sagrados, hechos de consciencia, y nunca errores o aberraciones o inherentemente "equivocados" o "vergonzosos"! ¡Sólo son notas esperando a ser tocadas! ¡No música sino parte de la música!

Y todos los sentimientos acarrean gran sabiduría, si tan solo puedes detenerte, respirar, y escuchar. Si puedes invitar tu atención afuera de la línea de la historia (pasado y futuro) y dejar que esa atención empape tu cuerpo Ahora, escucharás su llamada, lo que necesitan, como te están protegiendo, por qué son esenciales. El miedo ha venido a guiarte hacia lo Desconocido y protegerte de el peligro de la arrogancia, el engreimiento y la inconsciencia. El enojo te está pidiendo que te pares, hables fuerte, caigas en el auto-cuidado y auto-respeto y pelees amorosamente por la Verdad. La tristeza ha venido a suavizarte, derretir tu duro corazón, re-conectarte con la hermosa impermanencia de las cosas, traerte más cerca del suelo sagrado.

¡Dejemos de avergonzar cada sentimiento, cada sensación del cuerpo, agradable o desagradable, sostenida o bemol, para que cada cosquilleo y palpitación y revoloteo en el vientre, pecho, garganta y cabeza sea una celebración, una nota esencial en la sinfonía que es la Vida!

Jeff Foster


17 enero 2014

Los visitantes

"Incluso si una madre puede olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Os he esculpido en la palma de mi mano." - Isaías 49

Ayer creíste estar despierto. Pero hoy te diste cuenta que habían oleadas de dolor, miedo, cansancio, soledad, aburrimiento, pena o frustración surgiendo en ti, sin previo aviso. Amigo, estas no son ningún enemigo ni tampoco ningún signo de tu fracaso, sino viajeros exhaustos, anhelando la íntima calidez de tu presencia. No ignores a tus visitantes, no te distraigas con comida, internet, drogas, compras o con el próximo 'subidón' espiritual. Recuerda tu compromiso original de encontrarte con la vida bajo sus propios términos. Tómate el tiempo de recibir a estos visitantes, estas partes de ti mismo que habías ignorado, contáctate con ellas a través de tu cuerpo para que puedas darles vida en donde quiera que aparezcan. La Resurrección está muy cerca.

No te olvides de ti mismo cuando más te necesitas. Rompe el ciclo de abuso justo en donde comenzó. Abraza el dolor, el miedo, la soledad como abrazarías a tu hijo recién nacido. Los visitantes no se quedarán para siempre, tampoco se irán cuando tú digas, porque son anteriores al libre albedrío o a la ausencia de éste. Los visitantes desean tu presencia, desean ser vistos como olas en la inmensidad de tu océano, no como amenazas para la consciencia, sino expresiones de la consciencia.

A las sensaciones hormigueando, ardiendo, danzando en tu estómago, pecho, garganta, susúrrales: 'Estoy aquí. No las abandonaré. Hay dignidad en su danza, mis pequeñas...'.

Jeff Foster