Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
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27 febrero 2016

10 Chaquetas mentales que nos hacemos para no viajar

Para NO viajar hay millones pretextos que nos hacemos, pero la verdad es que la mayoría de las veces son sólo eso, pretextos.

1.- No tengo dinero
Decir no tengo dinero es como un mantra, entre más veces lo repitas más se hará realidad. Hubo una vez un ciudadano desesperado por no tener dinero, se sentó un parque, grito, lloró, se quejó, aventaba maldiciones, se volvía a quejar, gritaba y se quejaba de nuevo, sudaba, al final de tan desgastante ritual su cartera seguía tan vacía como al inicio. Quejarse no sirve de nada.

La única manera de tener dinero es trabajando y ahorrando. No importa cuanto ganes siempre puedes ahorrar y no importa cuanto ahorres siempre se puede viajar con eso.

Cuando estaba en la prepa un compañero de clase llegó a Vallarta con 17 pesos y dos latas de atún, pidiendo aventón. Y aquí mismo les he contado la historia de Joe Knolle que viajó a Europa en barco carguero y gastando un cantidad ridículamente baja..

Por supuesto que se necesita dinero para viajar pero no necesitas gastar una fortuna en tu viaje. Hay para todos los bolsillos.

2.- No tengo tiempo
Si no tienes tiempo para viajar en mi opinión no tienes tiempo para vivir. El tiempo es aún más valioso que el dinero. El tiempo no se puede guardar, ahorrar ni postergar, pero sí se puede invertir. Es ahora o nunca. Ni el hombre más millonario puede comprar tiempo. Si no tienes tiempo para ti de qué sirve tenerlo.

Vivimos en una sociedad que cualquier acto de autoestima lo llamamos egoísmo y al placer de la vida lo llama banalidad. Hay que hacerse el tiempo, querer es poder. ¿Para qué trabajamos sino es para disfrutar la vida?.

El único caso que creo puede atarnos a no tener tiempo para viajar es cuando se tiene un familiar enfermo y hay que cuidarlo. Aunque aún en esas circunstancias estoy pensando en argumentos para darse una escapada.

3.- No tengo quien me acompañe
Si no tienes quien te acompañe pues viaja solo. Y si te da miedo viajar solo estás perdiéndote la oportunidad de descubrirte a ti mismo durante el viaje.

Ya en  este video expuse mis razones para viajar sólo aunque sea una vez en la vida.

4.- Es peligroso
Por supuesto que viajar es peligroso! Te puede abrir la mente!.

El sentido común es el aliado del viajero. El mundo es un lugar peligroso, te puede caer un coco sentado en una palmera o te pueden asaltar afuera de tu casa.

Hace unas semanas conocí a una mujer de 85 años en San Blass, Nayarit que a su edad sigue tejiendo las ramadas de su restaurante. Le pregunté si no era peligroso para su edad estar haciendo eso y ella me contestó. “Hasta sentado se muere uno”.
Me quedo con eso.

5.- Tengo miedo a los aviones
Los aviones, los tiburones, los terremotos. Todos esos peligros tan poco probables que nos han hecho temblar gracias a las noticias y las películas de Hollywood.

La realidad es otra. La probabilidad de que nuestro avión se caiga es realmente muy baja y los sistemas de navegación mejoran año con año. Las estadísticas muestras que década tras década los accidentes de avión se reducen.

Según el sitio zonafranca.mx las probabilidades de morir en un accidente aéreo son 1 entre 10,048 mientras que las de morir en un accidente de coche son 1 entre 84.

Sí, ultimamente ha habido algunos accidentes, pero hay 8 millones de vuelos al año!!!.

6.- No hablo inglés
Aquí hay de dos. Aprende o viaja por puros países de habla hispana (que son muchos).

El inglés es el idioma del viajero, y si quieres visitar lugares exóticos lo recomendable es que lo hables lo mejor posible.

Si de plano no se te da el idioma pues viaja por todos los países que hablen español, hay mucho que ver!.

7.- No me darán la visa
Pues si ya tienes esa mentalidad, creo que entonces tienes razón.

Hace tiempo escribí un artículo sobre los mitos de las visas. A los mexicanos la que más nos preocupa es la visa estadounidense, pero Estados Unidos no es el único país del mundo al que podemos viajar. Hay muchos más!!! Y dependiendo tu nacionalidad necesitarás o no visa. Abre tus horizontes.

8.- Mejor compro algo material
Existe la creencia de que gastar tu dinero en cosas materiales o tangibles es la manera perfecta de invertir el dinero. Un coche, ropa nueva, una tele, un celular. Pero según un estudio publicado por el Huff Post revela que el dinero gastado en viajes genera más felicidad que el gastado en bienes materiales.

9.- Es poco/ es mucho tiempo
Le tenemos miedo a ambas, a los viajes muy cortos porque creemos que gastar en un boleto de avión para 3 días es un exceso y en el otro extremo ausentarnos de nuestro trabajo o vida normal por un mes para muchos es impensable.

La verdad es que viajar tres días o tres meses, es una decisión propia pero esas vacaciones ayudarán al descenso del stress. Así que no importa si es mucho o poco VIAJA!!

10.- ¿Y si me sale trabajo?
Esta es una “chaqueta mental” muy común de los “free-lancers”. Y es que al trabajar por proyecto es difícil hacer planes a largo plazo. Pero en realidad aquí hay una ventaja. De cierta forma tu eres tu jefe, así que planea tu viaje, compra un seguro de cancelación, si te sale el proyecto de tu vida cancela el viaje y si te sale un trabajito que no te emociona no lo hagas y lánzate a la aventura.


Siempre hay pretextos para no viajar y la vida no se detiene. Si llegamos a viejos nos arrepentiremos de todas esas aventuras que pudimos hacer y no hicimos.

¡VIAJA AHORA!

Alan Estrada


23 octubre 2014

Lo que sucede, sucede.

"No olvides que lo que sucede, sucede. Mira y verás lo que ya está ocurriendo.
Ahora, ahora, y también ahora, la vida sólo es un problema cuando aparecen las preguntas:

< ¿Debería hacer otra cosa? >
< ¿He tomado la decisión correcta? >
< ¿Qué pasará conmigo? >

Todas estas cuestiones emergen ahora y creemos que, cuando encontremos su respuesta, nos liberaremos de la confusión.
Pero, ¿realmente disponemos, en este sentido, de alguna elección? ¿Podemos pensar acaso en el modo de salir de la confusión?

Trata ahora de no pensar en un elefante. Hagas lo que hagas, no pienses en un elefante.....¿Puedes elegir no pensar en un elefante?
Decide no pensar en un elefante y trata de conseguirlo.

Como ves, no tienes, al respecto, ninguna elección.
Pero, ¿cómo puedes pensar siquiera, si no puedes elegir no pensar en un elefante, en la posibilidad de elegir sobre cuestiones más importantes?

Lo que sucede, sucede… y entonces llega el “yo” y se empeña en negarlo. ¡Es imposible!

Jeff Foster


15 julio 2013

Cuatro estaciones

Había un hombre que tenía cuatro hijos. El buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño.
Cuando todos ellos habían ido y regresado; él los llamó y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, el dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, el dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.
Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

El les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, por solo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones han pasado.
-"Si te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño."



El sabio Salomón escribió que hay tiempo o estación para todo en la vida. Lo que vemos, lo que sentimos, lo que comunicamos y hacemos manifiesta la huella indeleble del tiempo, de las estaciones de la vida.  A menudo sobrestimamos lo que puede ocurrir en un año y subestimamos lo que puede pasar en una década. Un paso a la vez, un momento a la vez es la mejor forma de vivir el presente.

Tal vez no podamos hacer nada por el pasado, y el futuro se nos escapa por más que planeemos, solo tenemos el presente, este espacio y tiempo, para hacer lo que nos corresponde, cumplir nuestra misión. Vea con humildad el presente, reconozca sus limitaciones y enfóquese en lo que sabe que ha sido llamado a hacer lo más posible.

No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto.
No juzgues la vida por solo una estación difícil.
Persevera a través de las dificultades y malas rachas… mejores tiempos vienen adelante.

Las estaciones no marcan el fin, sino dan perspectiva a nuestra jornada

Deténgase un momento y reflexione. Cierre sus ojos y recuerde el paisajes más bello que haya encontrado en su vida. Quédese ahí un momento. Aunque el paisaje cambie o desaparezca, nadie lo puede arrebatar de su alma. Atesore esos momentos, disfrútelos. Son suyos, porque dan significado a cada día de nuestra temporada en esta Tierra.


25 junio 2013

Vivir en el aquí y ahora

Vivir en el aquí y ahora no significa que nunca pienses en el pasado o que no planifiques tu futuro. La idea es no permitirte que te revuelques en el pasado, lamentándote de lo que pasó o dejó de pasar o bien el estar siempre preocupado por el futuro. Si estás bien enraizado en el presente , el pasado es una herramienta de investigación, el objeto de tu atención y de tu concentración . Puedes entender muchísimas cosas si miras en en tu pasado. Sin embargo estás en tu presente

Mira lo que te está pasando. ¿Te gusta?.  Entonces continua haciendo lo que has estado haciendo. ¿No te gusta? Investiga que estuviste haciendo y cámbialo.  Es pura agricultura . Si quieres tener tomates, estate muy presente en lo que haces para que lo que plantes sean realmente semillas de tomate . Sino, no tendrás tomates, seguro tendrás pepinos y no entenderás por qué los tienes si tu querías tomates ....

Y de aquí viene aquello de gestionar tu presente: estar muy atento a lo que plantaste para cambiarlo si no te gusta y estar muy seguro de lo que quieres para poder plantarlo ahora .

Lama Dondrub


04 abril 2013

Todo el mundo está un poco enfermo

Inmediatamente después de la tragedia en Newtown (Connecticut, Estados Unidos) Thich Nhat Hanh compartió un mensaje que podemos poner en práctica en esta época:

“Hay mucha gente enferma en nuestra sociedad. Parecen personas normales pero profundamente en el interior no tienen paz. Hace unos días un hombre de este tipo cogió unas cuantas armas y fue a una escuela infantil. Disparó a su madre; disparó a veinte niños. Veintisiete personas murieron en el disparo de Connecticut porque no había descanso ni paz en él. Hay mucha gente así que parece normal por fuera.

En nuestra sociedad, todo el mundo está un poco enfermo. Quizás tenemos una gran enfermedad, pequeña o leve, pero todos estamos enfermos hasta cierto punto. Es por eso que necesitamos sanarnos. Necesitamos ser sólidos, pacíficos y tranquilos.

Podemos sanarnos, podemos sanar nuestro desespero. Tan sólo vuelve a tu hogar, estate completamente presente con tu inspiración, estate completamente presente con tu espiración. Suelta tu ira, tu irritación, tu dispersión, tu pensamiento sobre esto y aquello. Estate completamente presente con tu inspiración, calmado, liberado, y, así, puedes sanar.

Lentamente contemplas las pequeñas heridas, la gran herida, y comprendes, y, así, puedes sanar. Vuelve a tu inspiración y espiración, y reside en el momento presente ahí donde estás. Cuando este hombre disparó a los niños no tenía un resentimiento particular en contra de estos niños y maestros. ¡Qué preciosos niños, son como ángeles! ¿Cómo puedes coger un arma y dispararles? Él debe estar muy enfermo. Pero por fuera parece estar bien. Enviamos nuestra buena energía a estos niños, y también a toda la gente enferma que no puede sanarse. Tenemos que sanarnos en el momento presente. Vive profundamente tu momento presente. La sanación puede tener lugar aquí y ahora, residiendo en el momento presente, residiendo en cada respiración y en cada paso”.


Thich Nhat Hanh


07 febrero 2013

Nuestra relación con Dios

Se dice que nuestra relación con DIOS dependerá en mucho del estado de consciencia en el que nos encontremos en ese momento: cuando nuestro sistema nervioso está en el proceso de respuesta de la agresión y la huida, estamos asustados, aquí proyectamos a Dios como un Dios protector.

Cuando estamos en la etapa de respuesta del ego, que es la re-activa, proyectamos a un Dios todo poderoso y controlador.

Cuando tenemos paz interna Dios es el redentor. Cuando somos intuitivos Dios es comprensión. Cuando somos creativos Dios es el gran creador. Cuando somos Visionarios Dios se nos manifiesta como Milagros. Y cuando nos conectamos con la Fuente ¡¡¡Dios lo es Todo!!!..

Herdins Petit Garcia


28 septiembre 2012

No pospongas la vida

No pospongas la vida...¡Vívela hoy!

"Mi mensaje es muy sencillo:
no pospongas la vida.
No esperes al mañana,
porque nunca llega.
¡Vívela hoy!

Jesús les dice a sus discípulos:
"Fijaos en los lirios del campo.
No trabajan, no tejen, no hilan...
y a pesar de todo,
ni Salomón tenía tanta belleza
como esos simples lirios".

¿Cuál es la belleza de esa simple flor?
Su aceptación absoluta.
En su ser no hay ningún programa que la obligue a mejorar.
La flor está aquí y ahora;
baila con el viento,
toma el sol,
habla con las nubes,
se duerme con el calor de la tarde,
coquetea con las mariposas...
disfruta, es, ama, es amada".

Osho



04 agosto 2012

Cada vez mas alerta

"Por lo general, no somos conscientes de nuestras actividades cotidianas... Así que te sugiero que empieces por hacerte consciente de las actividades cotidianas. Estate alerta mientras caminas; estate alerta mientras comes. Estate atento a lo que haces. Presta atención a cada actividad, estate con ella. No divagues aquí y allá; no hagas las cosas como un zombi; no actúes como si te encontraras en estado de hipnosis profunda. Cuando hables, estate plenamente alerta a lo que dices, y así nunca tendrás que arrepentirte de nada.
Cuando dices: "Lo siento. No quería decir lo que he dicho", demuestras estar dormido, no ser consciente. Cuando dices: "No sé cómo hice esto ni por qué. No sé cómo pudo suceder. Lo hice en contra de lo que sentía", recuerda que obraste dormido. Eres un sonámbulo.

Estate cada vez más alerta; eso es lo que significa estar aquí y ahora. En este instante me estás escuchando: sé sólo oídos. En este instante me estás viendo: sé sólo ojos, ojos plenamente alertas; no dejes que ni siquiera un pensamiento te cruce por la mente; no dejes que nada te distraiga, que ninguna nube oscurezca tu entendimiento. Enfoca toda tu atención en mí --escucha totalmente, ve totalmente--, pon toda tu atención en estar conmigo aquí-ahora. Ése es el primer paso".

Osho


31 julio 2012

Ausentes


Según antiguas tradiciones tibetanas, Dios viene muchas veces a visitarnos a cada uno, pero se marcha porque sencillamente no nos encuentra. No estamos en casa. Es decir, que no estamos donde estamos. Que estamos presentes, sí, corporalmente, físicamente donde está en aquel momento nuestro cuerpo externo, pero que nuestra mente, nuestra alma, nuestra conciencia están lejos, están dispersas, están perdidas sin saber dónde están. Dios llama a la puerta, pero no hay nadie en casa. Nadie contesta. Se pone ante nuestros ojos, pero no le vemos. Habla a nuestro interior, pero no le escuchamos. No estamos en casa. Estamos ausentes de nosotros mismos. Ésa es nuestra dolencia. Una visita de cortesía no es un encuentro de conciencias. Un apretón de manos puede ser un mero frotar de piel. Y con frecuencia estamos fuera de nuestra piel. Dios no nos encuentra porque nosotros no nos hemos encontrado a nosotros mismos. Ése es el secreto del recogimiento, la contemplación, la unión: estar en casa cuando Dios llama.

Carlos G. Vallés


30 julio 2012

La gente invierte su tiempo en prepararse...

La mezquindad, la avaricia, es ya hoy día algo congénito, creado y sustentado por el patrón base de la sociedad, que te incita a arrebatar cosas a la gente y a no dar nada. La sociedad te hace ambicioso, y el hombre ambicioso acaba siendo avaro. Sea cual sea la ambición -mundana o no-, la persona ambiciosa se vuelve avariciosa, mezquina, porque pone continuamente toda su energía en prepararse para el futuro y no puede permitirse el lujo de vivir y de compartir. Nunca está aquí, en el ahora; ¿y cómo puede uno compartir en el futuro? Sólo es posible compartir en el presente. O hay quienes preservan su carácter, su virtud, para una vida futura, para el paraíso; ¿cómo podrían compartir nada ahora? Lo único que hacen es acumular, prepararse para un gran acontecimiento que esperan que tenga lugar en el futuro, pero en este preciso instante son pobres.

Las personas ambiciosas son siempre pobres y, a causa de su pobreza, se vuelven mezquinas, lo acaparan todo, se dedican a acaparar cosas inútiles.

Tal vez no actuéis así con las cosas materiales, pero en vuestro corazón todos lo hacéis; si entráis en vuestro corazón, en vuestra mente, veréis que se han convertido en una chatarrería, en un basurero. Habéis ido acumulando en ellos montañas de cosas inservibles, y nunca habéis hecho una limpieza. No dejáis de acumular basura, y después os sentís pesados, sentís que lleváis una carga a cuestas, os sentís trastornados, y surge así una fealdad interior.

Pero intenta comprender cuál es la base de la avaricia; la avaricia está implícita en la idea de vivir en algún lugar y momento futuros. Si vives aquí y ahora, no eres avaricioso, porque puedes compartir lo que tienes. ¿Para qué ibas a querer atesorar nada? ¿Para qué ibas a acumular? No tienes la necesidad de saber que mañana llegará; podría no llegar. ¿Qué razón hay entonces para no compartir, para no disfrutar? En este momento la vida florece en ti. Disfruta de ello, compártelo; porque cuando lo compartes se intensifica, se vuelve más vital, cuando lo compartes aumenta, crece.

Así pues, la cuestión es comprender que no hay futuro, que el futuro es una creación de la mente ambiciosa. El futuro no forma parte del tiempo, sino de la ambición, porque la ambición necesita espacio para desarrollarse. No puedes satisfacer tu ambición ahora. Ahora puedes satisfacer la vida, pero la ambición no; la ambición está en contra de la vida, es antivida.

No tienes más que mirarte y mirar a los demás. La gente se pasa la vida preparándose, porque un día va a vivir; pero ese día nunca llega. La gente invierte todo su tiempo en prepararse, y luego un día se muere. El día de vivir no llegará nunca, pues si te dedicas demasiado a los preparativos, éstos se convertirán en una obsesión; lo único que harás será prepararte y prepararte. Es como si alguien se dedicara a almacenar alimentos para hacer uso de ellos en el futuro y, entretanto, pasara hambre y finalmente muriera. Eso es lo que les está sucediendo a millones de personas; mueren rodeadas de bienes de los que podrían haber hecho uso... ¡Hubieran podido tener una vida rica y hermosa!".

Osho


14 marzo 2012

Vive ahora

No te detengas por lo que aún no ha sucedido o por lo que ya está terminado. Vive ahora, con todo lo que tienes.


No hay necesidad de esperar a que todo sea perfecto. Vive ahora en este momento, con lo que tienes, antes de que tus únicas oportunidades se hayan ido.


Algunas cosas pueden resultar grandes, y otras cosas pueden ser decepcionantes. Vive ahora, cuando se puede hacer todo lo posible con lo que tienes.


Aun cuando los desafíos parecen imposibles y abrumadores, siempre hay algo que puedes hacer para marcar una diferencia positiva. Vive ahora, hazlo ahora.


Ninguna acción se pierde cuando se lleva a cabo con auténtico propósito. Vive ahora, con significado, y aprovecha este momento para traer nueva riqueza a tu mundo.


Estas aquí ahora para disfrutar, experimentar, crear y lograr,amar y vivir. Vive ahora, porque ahora es el momento precioso de tu vida.


Ralph Marston



13 diciembre 2011

Si confiara

Dios:

Si confiara en Ti la mitad de lo que creo confiar…
me abandonaría por completo en Ti, sin temores,
sin peros, con la plena convicción de estar
en las mejores manos.

Si confiara en Ti la mitad de lo que afirmo confiar…
no miraría con temor las nubes negras, sino
con la esperanza de que después de la tormenta
siempre vuelve a brillar el sol.

Si confiara en Ti la mitad de lo que intento confiar…
tendería mi mano hacia Ti, cerraría los ojos y
me dejaría llevar por tus brazos amorosos con
plena confianza.

Si confiara en Ti la mitad de lo que anhelo confiar…
viviría con más frecuencia el Ahora, disfrutando
de los mágicos momentos que la vida
nos regala cada día.

Si confiara en Ti la mitad de lo que digo confiar…
no intentaría darte instrucciones al dirigir mis
oraciones hacia ti, sino te pediría siempre
que se haga Tu voluntad.


10 diciembre 2011

Alejandro y Diógenes

Diógenes, el místico griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla de un río, sobre la arena, tomando el sol desnudo.

Era un hombre hermoso. Cuando el alma es hermosa, surge una belleza que no es de este mundo… Alejandro no podía creer la belleza y la gracia que tenía aquel hombre y le dijo:

-Señor -jamás había llamado `Señor` a nadie en su vida-, señor me ha impresionado mucho su persona, además he oído hablar de su gran sabiduría. Me gustaría hacer algo por usted, ¿Qué podría hacer yo por usted?

- Muévete un poco hacia un lado, pues me estás tapando el sol, esto es todo, no necesito nada más – dijo Diógenes.

-Si tengo una nueva oportunidad de volver a la tierra, le pediré a Dios que me convierta en Alejandro de nuevo y si esto no es posible, que me convierta en Diógenes – dijo Alejandro

Diógenes se rió y dijo:
-¿Quién te impide serlo ahora mismo? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos, ¿a dónde van? ¿Para qué?.

-Voy a la India a conquistar el mundo entero -dijo Alejandro.

-¿Y después que vas a hacer? -preguntó Diógenes.

-Después voy a descansar.

-Estás loco.
Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar, ¿por qué no lo haces ahora? Y te digo más si no descansas ahora nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en el camino, en medio del viaje.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que le recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador pero no le dio tiempo de descansar antes de morir.

01 diciembre 2011

Permanecer contento

La felicidad es el fin último de la humanidad; fíjate en todas tus acciones de cualquier día.  Puedes clasificarlas en dos partes: una para obtener placer y la otra para evitar el dolor.  Piensa en todo lo que estás haciendo en la vida ahora mismo.  Todo se resume a la búsqueda de la felicidad, ¿quién no quiere ser feliz?

Recuerdo una interesante anécdota sobre la felicidad.

Un vagabundo estaba felizmente sentado en la banqueta, sin hacer nada.
¿Qué estás haciendo ahí? ¡Estás perdiendo el tiempo, tonto!  Haz algo de provecho -dijo alguien que pasaba por ahí.
- ¿Y qué crees que debo hacer, oh gran maestro?
- Trabaja, consigue un empleo en algún lugar y no estés ahí sin hacer nada.
- ¿Y para qué? -preguntó el vagabundo
- Para tener dinero para vivir -dijo el transeúnte.
- ¿Y qué voy a hacer con el dinero? -quería saber el vagabundo.
- Podrás vivir mejor, tener un hogar, casarte y tener hijos -el transeúnte estaba impacientándose.
- ¿Y luego? -insistió.
- Serás feliz y disfrutarás la vida. 
El transeúnte estaba seguro de haber convencido al vagabundo.  Pero la respuesta de éste le hizo ver que no era así.
Le contestó con una sonrisa -¿Ser feliz y disfrutar la vida? ¡Eso es lo que estoy haciendo ahora!

No es que te pida que te vuelvas como el vagabundo, que pierdas el tiempo sin hacer nada.  El objetivo de la historia es ilustrar el hecho de que la felicidad no es como la percibimos; es muy diferente y entenderla nos será de mucha utilidad.

Muchos consideramos que la felicidad es un destino.  Hacemos afirmaciones como: Seré feliz cuando...
Gane tal cantidad de dinero
Todos me quieran
Tenga ese aparato
Viaje por todo el mundo
Me asciendan a.....

Tienes que darte cuenta de que no necesitas una razón para ser feliz.  ¿Cuál sería la diferencia si lograras estos objetivos?  ¡Sólo que te darás permiso de ser feliz!  ¿Ves qué absurdo?

La felicidad que buscas no es algo externo, está dentro de ti.  Excepto que estableciste ciertas reglas para cuando "te permitas ser feliz".  Modifica esas reglas y será más fácil alcanzar la felicidad.  Rómpelas y serás feliz para siempre.

Una de las "reglas para ser feliz" más hermosa es de uno de mis amigos.  Dice que todos los días siente una avalancha de felicidad en cuanto se levanta.  ¿Cómo?  Mi amigo dice:  "Estoy vivo y en la tierra, ¡es una razón excelente para ser feliz!"  Con una regla así, seguramente serás feliz por mucho, mucho tiempo.

Date cuenta de que la felicidad es una decisión - puedes decidir ser feliz.  Una vez que lo hagas y que tu decisión sea fuerte, nada podrá cambiarla.  Necesitas tener una fuerte determinación.  Sólo por el día de hoy, toma la decisión mental de permanecer feliz sin importar las circunstancias.  Toma esa decisión ahora.

Una vez que la hayas tomado, felicítate. ¡Mereces una palmadita en la espalda!  Pero espera, tienes que ser fuerte y apegarte a tu decisión.  No dejes que las circunstancias o los eventos echen a perder la maravillosa resolución que has hecho.  Eso vendrá de la conciencia de que tú eres el único responsable de toda la felicidad y de toda tu tristeza.

Abhishek Thakore


22 noviembre 2011

El roble

En la plaza central del pueblo debían quitar un gran roble, el enorme árbol, que con el paso de los años se había convertido en un símbolo del lugar. Hasta en el escudo del pueblo se dibujaba su silueta. El roble se había enfermado de un extraño virus. Corría el riesgo de caerse y de contagiar a los árboles más cercanos. Ya se había hecho todo lo posible por salvarlo y la triste determinación de derribarlo provocaba en los vecinos una profunda sensación de impotencia.

No es fácil determinar la causa de un problema y no es el camino más agradable tomar la decisión de solucionarlo.

Los leñadores llegaron una mañana con sierras automática y hachas. Los vecinos se reunieron en la plaza para presenciar su caída. Esperaban oír el estrépito producido por el choque del inmenso árbol contra el suelo. Suponían que los hombres empezarían a cortarlo por el tronco principal en un lugar lo más pegado a la tierra. Pero en vez de ésto los hombres colocaron escaleras y comenzaron a podar las ramas más altas

En ese orden de arriba hacia abajo cortan desde las más pequeñas hasta las más grandes. Así cuando terminaron con la copa del árbol, sólo quedaba el tronco central, y en poco tiempo más aquel poderoso roble yacía cuidadosamente cortado en el suelo.

El sol, ahora cubría el centro del parque, su sombra ya no existía, era como si no hubiera tardado medio siglo en crecer, como si nunca hubiera estado allí. Los vecinos preguntaron por qué los hombres se habían tomado tanto tiempo y trabajo para derribarlo. El más experimentado leñador explicó: cortando el árbol cerca del suelo, antes de quitar las ramas, se vuelve incontrolable y en su caída, pueden quebrar los árboles más cercanos o producir otros destrozos. Es más fácil manejar un árbol cuando más pequeño se le hace.

El inmenso árbol de la preocupación, que tantos años ha crecido en cada uno de nosotros, puede manejarse mejor si se lo hace lo mas pequeño posible. Para lograrlo, es aconsejable podar en principio, los pequeños obstáculos que nos impiden el disfrutar de cada día y así ir quitando el temor de que en el intento de librarnos de éstos y mejorar, todo se derrumbe.

En ese orden, quitando del comienzo los pequeños problemas podemos, gradualmente ir llegando al tronco principal de nuestras preocupaciones. Para cambiar hay que realizar una tarea a la vez, quitar las ramas de la preocupación de una en una, ocuparnos y no preocuparnos.

Reconocer nuestros errores y tener el valor para enfrentarlos, establecer las prioridades y los objetivos en la vida y mantener una verdadera determinación para librarnos poco a poco de todo el peso que nos impide trabajar, crecer, disfrutar y vivir, transformando nuestras ansiedades, miedos y preocupaciones en coraje, esperanza y fe.


"Con el paso de los años he aprendido que nada en la vida es irremediablemente trágico; hasta una lágrima al resbalar por la mejilla hace cosquillas."


19 noviembre 2011

El círculo del 99

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar.

-"Paje" -le dijo- "¿Cuál es el secreto?"
-"¿Qué secreto, Majestad?"
-"¿Cuál es el secreto de tu alegría?"
-"¡No hay ningún secreto, Alteza!"
-"No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira."
-"No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto."
- "¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿Por qué?"
-"Majestad, no tengo razones para estar triste. Amo a Dios sobre todo, su Alteza me honra permitiéndome atenderlo, tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?"

-"Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar," dijo el rey-.
-"Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!!!!"
-"Pero, Majestad, no hay otro secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando..."
-"Vete, ¡Vete antes de que llame al verdugo!"

El sirviente sonrió un poco asustado, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
-"¿Por qué él es feliz?"
-"Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo."
-"¿Fuera del círculo?"
-"Así es."
-"¿Y eso es lo que lo hace feliz?"
-"No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz."
-"A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz."
-Así es.
-¿Y cómo salió?
-Nunca entró
-¿Qué circulo es ese?
-El círculo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.-
-"La única manera para que entendiera, sería mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
-Eso, obliguémoslo a entrar.
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
-No hace falta, Su Majestad.
-Si le damos la oportunidad, él entrará solito, solito. Son pocos los hombres tan grandes que sean capaces de resistir.
-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-No, al contrario. Pensará que es su fortuna.
-Y después, cuando se sienta infeliz, ¿no podrá salir?-
-Si podría, pero muy pocos hombres son capaces de lograrlo. Les llamamos "santos".
-Que esperas, hagamos la prueba.
-Majestad, ¿Está dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
-Sí
-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!
-¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso? Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
-Hasta la noche. Así fue.

Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste.”

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido de la bolsa sobre la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían, ¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60 hasta que formó la última pila: 9 monedas!!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.-“No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
-"¡Me robaron" -gritó- "me robaron, malditos!!"
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.

Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99”.
-“99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. "Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo, pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no."

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguno de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla.

Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.

-“Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera decirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡¡¡Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender.... vender.... Vender.... estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99...

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y amargado.
-"¿Qué te pasa?"- preguntó el rey de buen modo.
-"Nada me pasa, nada me pasa".
-"Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo."
-"Hago mi trabajo, ¿No? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje del círculo del 99.

Es fácil engañarnos creyendo que nuestros talentos, habilidades, experiencias, antecedentes y hasta dones son de nuestra propiedad. Peor aún, creer que son un fin en sí mismo, cuando son simplemente equipamiento para cumplir una misión en esta tierra mayor a nosotros. La codicia y la avaricia comprometen nuestro llamado y dañan a quienes más amamos. Pregúntate honestamente hoy, ¿De quién es todo lo que me ha sido confiado?



18 noviembre 2011

Tu última respiración

Siempre estamos viendo esto por última vez. Nunca podemos estar seguros de contar con otro instante. Esto es precioso y frágil. Siempre es la última vez que verás la silla, la última vez que verás el techo y la última vez que verás la alfombra. Siempre es la última vez que verás tus manos. Y ésta siempre será tu última respiración. Pensar que mañana seguiremos aquí es una muestra de arrogancia extraordinaria. ¿Quién puede dar por sentado que mañana seguirá aquí? ¿Acaso nos lo merecemos? Pero lo más hermoso en que, aun sin merecérnoslo, disfrutamos de ello. Ésa es la gracia. Aunque no nos lo merecemos, disfrutamos de ello... hasta que dejamos de disfrutar.

¡Qué malos, Dios mío, hemos sido! ¡Qué cosas tan feas hemos hecho en nuestra vida! ¡Cómo nos hemos enfadado con los demás! ¡Cuánto les hemos juzgado! ¡Pero la gracia es que, aunque no nos lo merezcamos, esto está, no obstante, aquí! ¡Un auténtico regalo!

No nos merecemos esto. Esto es un regalo que se nos da independientemente de lo que hayamos hecho, independientemente de lo que hayamos logrado o dejado de lograr e independientemente de lo que creamos o dejemos de creer. No somos nada pero, en este mismo instante, se nos ofrece todo. Todo lo que necesitamos. ¡Qué arrogancia pensar que merecemos más! En la raíz de toda búsqueda espiritual está la arrogancia, el narcisismo y el ego. ¡En la raíz está el yo! ¡En la raíz siempre está el yo! ¡Yo me merezco esto! ¡Yo me merezco aquello!

Ahí es donde empieza todo, en el yo. Yo Yo quiero. Yo necesito. Ese "yo", esa persona, que tan sólida y real parece, no está presente en el sueño profundo sin sueños. Ahí sencillamente no hay persona, deseos, objetivos ni necesidades. Es por esto por lo que toda búsqueda se asienta en el vacío, toda búsqueda carece de fundamento, es un mero castillo en el aire.

Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)

25 octubre 2011

Estar aquí y ahora

"He oído un chiste judío. Dos viejos amigos se encontraron después de muchísimos años. Entonces un amigo le dijo al otro: "No te he visto en 25 años. ¿Cómo está tu chico, tu hijo Harry?".

El otro dijo: "Eso es un hijo. Es un gran poeta. En todo el país se oye su voz, se cantan sus canciones, y los que entienden de poesía dicen que tarde o temprano le darán el Premio Nobel".

El otro amigo dijo: "¡Maravilloso! Y háblame de tu segundo hijo, Benny. ¿Cómo está?".

El amigo dijo: "Estoy muy contento con mi segundo hijo. Es un líder, un gran líder político. Tiene miles y miles de seguidores, y estoy seguro de que tarde o temprano va a ser el primer ministro de este país".

Entonces el amigo dijo: "¡Caray! ¡Qué afortunado eres! ¿Y qué hay de tu tercer hijo, Izzie?".

El padre se puso muy triste y dijo: "¿Izzie? Izzie no ha cambiado. Es sastre. Pero te aseguro que si no fuera por Izzie estaríamos todos muriéndonos de hambre".

Pero el padre estaba triste porque Izzie es sólo un sastre. Y el poeta y el gran político, el gran líder... son sueños. Izzie es la realidad..., el sastre. "Pero si no fuera por Izzie, estaríamos todos muriéndonos de hambre", dijo.

No podrías existir si no fuera por este momento. Eso es real. Pero nunca estás contento con él. Eres feliz en tus sueños del futuro sobre premios Nobel, primeros ministros... Ahora mismo, "Izzie" es sólo sastre. Tu realidad es donde estás enraizado; tus sueños no son tu base. Son falsos. Acepta tu realidad en el momento presente. Percíbela, afróntala sea la que sea, y no dejes que la mente se vaya al futuro. El futuro es deseo. Si no puedes estar aquí y ahora, entonces todo es sólo un sueño.

Osho



11 octubre 2011

Estar aquí y ahora requiere de mucha inteligencia

Un hombre le preguntó a su psicoanalista tras muchos días de psicoanálisis... 


Dijo:"Creo que el verdadero problema no es mi mente, el verdadero problema es la gente con la que trabajo: mi jefe, mi tesorero, los empleados. Las personas con las que trabajo son el verdadero problema. De manera que psicoanalizar sólo mi mente no va a ayudar".

El psicoanalista preguntó: "¿Cuál es exactamente el problema con las personas con las que trabajas?".


Él dijo: "Son absolutamente holgazanas. Nadie quiere trabajar, todos siguen posponiendo". El psicoanalista dijo: "Haz una cosa: prepara carteles bonitos. Escribe en los carteles con mayúsculas: ¡HAZLO AHORA! ¡MAÑANA NO LLEGA NUNCA! MAÑANA ES LA MUERTE, LA VIDA ES HOY. Y pon este cartel en todos los rincones de tu oficina, para que lo encuentren miren donde miren. Esto hará mella en ellos".


Después de tres días, el psiquiatra telefoneó a su paciente. Su mujer contestó la llamada y dijo: "Está en el hospital porque sus compañeros le han dado una buena paliza".
Él dijo: "¿Por qué?"

La mujer dijo: "Creo que ha sido debido a tu consejo".


De manera que se apresuró al hospital. El hombre estaba con muchos dolores, tenía fracturas en todo el cuerpo.
Le preguntó: "¿Qué ha sucedido?"


El hombre dijo: "Es por ti y tu estúpido consejo. El tesorero se escapó inmediatamente con todo el dinero: ¡HAZLO AHORA! ¡MAÑANA NO LLEGA NUNCA! ¡MAÑANA ES LA MUERTE!.  Simplemente dejó una nota: "He estado pensando en escaparme con el dinero durante muchos años, pero si es así, que mañana es la muerte, entonces ahora es el momento".  Mi Jefe se ha escapado, se ha fugado con la secretaria. Y los demás trabajadores se abalanzaron sobre mí y empezaron a pegarme. Dijeron: "Siempre habíamos querido pegarte, y estábamos posponiendo".



Me preguntas: "¿No puede ser peligroso a veces la enseñanza de estar aquí-ahora?"  Puede serlo si trabajas en semejante oficina, o si tienes a semejantes personas dentro de tu cabeza...


Estar aquí-ahora requiere mucha inteligencia. No es el mensaje para los mediocres. Cuando te digo que estés aquí-ahora, estoy otorgando muchísimo respeto a tu inteligencia. Ésta es mi manera de mostrarte respeto. Tienes que ser digno de él.


Estar aquí-ahora significa estar muy alerta, despierto, consciente, para que este momento ya no esté recargado de pasado, ya no esté recargado de futuro, para que este momento esté aligerado de toda basura y sea claro, puro, inocente. Y en esa inocencia encontrarás la puerta a Dios.


Pero recuerda siempre: puedes tergiversar, cambiar el significado, imponer tus propias ideas a las mayores enseñanzas y destruirlas. Todo depende de ti.

Osho



30 agosto 2011

Hacer el bien en tu barrio

He aquí algunos extractos de una entrevista realizada a un cantante: «Tengo la suerte de hacer lo que me gusta: cantar, tocar un instrumento, viajar mucho y hacerme amigos. Pero cada vez que vuelvo a verlos, todos me dicen lo mismo: Todo va de mal en peor, la situación se ha empeorado… Si mis amigos me preguntan: ¿Qué hay que hacer?, les contesto: Pongan su energía en su barrio. Cada uno en su barrio; ahí es en donde se pueden hacer muchas cosas…».

Este consejo me recordó el coro de una canción para niños: «En mi barrio hay mucha gente, ¡en mi barrio hay mucha gente que se puede querer!». Efectivamente, la posibilidad de hacer bien siempre está al alcance de nuestra mano.

Un proverbio de la Biblia dice: “En el rostro del entendido aparece la sabiduría; mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra” (Proverbios 17:24). Ser inteligente consiste en hacer hoy lo que uno tiene delante de sí, que es su responsabilidad. Por el contrario ser necio es pensar que si uno estuviese en otro lugar, en otra situación, al “extremo de la tierra”, sí que podría hacer el bien. También es argüir que en otros tiempos la vida era más fácil, o que lo será mañana, para finalmente no hacer nada.
En realidad, es aquí y ahora que puedo hacer el bien. La Escritura es más precisa, pues afirma que tanto el bien como el mal se deciden en el corazón de cada uno. Las personas reciben de Dios la fuerza para hacer el bien… incluso en el propio barrio.