Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

01 octubre 2026

Oubaitori, no compares tu vida con la de los demás

Existe un concepto japonés llamado Oubaitori 桜梅桃李, que significa que no debes comparar tu vida con la de los demás. 

La palabra se forma de los kanjis de los nombres de cuatro árboles —cerezo, ciruelo, melocotonero y ciruelo japonés—; dado que cada uno florece en un momento distinto, ninguno llega tarde: simplemente siguen su propio ritmo.  

Cada árbol florece a su manera y en su momento exacto sin competir ni imitar a los demás.
Ninguna flor es superior a otra; todas embellecen el paisaje a su propia manera

Quizás a las personas nos ocurra lo mismo. 
Algunas etapas llegan antes y otras tardan un poco más, pero tener ritmos diferentes no significa que algo esté mal, solo es cuestión del tiempo preciso.
Acepta que tus logros y tu crecimiento ocurren a tu propio ritmo.
Concéntrate en tus propias fortalezas y en mejorar tú mismo cada día.



30 septiembre 2026

Bendice el agua

No solo te bañes… bendice el agua y pídele que te limpie el alma también.
El agua no es solo un líquido.
Es una conciencia.
Es energía viva que escucha, memoriza y transforma.
Cada vez que te duchas, no solo estás limpiando tu cuerpo…
Estás tocando un portal sagrado que puede liberar emociones, pensamientos y cargas invisibles.

Antes de que el agua toque tu piel, háblale:
- Llévate lo que ya no me sirve.
- Libérame del miedo, la culpa, la tristeza.
- Devuélveme a mí mismo, limpia mi energía, calma mi alma.

El agua responde a tu intención.
Acaricia tu campo energético, entra en tus poros y se lleva lo viejo, lo denso, lo estancado.
Es un acto de amor propio.
Es una forma de rezar con el cuerpo.
De sanar sin palabras… solo con presencia.

La próxima vez que te bañes, no lo hagas con prisa.
Hazlo con conciencia.
Porque no estás solo bajo el agua…
Estás siendo sostenido por uno de los elementos más puros del universo.



28 septiembre 2026

Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo

Envejecer es algo que la mayoría de la gente desea. 
Pero nadie quiere convertirse en la persona que en silencio se prometió a sí mismo que nunca sería. 
La persona que deja de aprender. 
Que deja de escuchar. 
Que deja de probar cosas nuevas. 
Que deja de fijarse en el mundo más allá de su rutina. 
Ese miedo es el tema central de *Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo*, de Steven Petrow. Y lo maravilloso es que, en realidad, no se trata de un libro sobre el envejecimiento.

Es un libro sobre cómo mantenerse vivo. 
Petrow comenzó a escribir sobre los comportamientos que esperaba evitar al envejecer. No porque le temiera a la vejez, sino porque quería afrontarla con honestidad, humor y autoconciencia. El resultado es una colección de observaciones sobre los hábitos, actitudes y decisiones que, silenciosamente, pueden hacer que la vida se vuelva más pequeña. Escribe sobre la importancia de mantener la curiosidad. Porque la curiosidad es una de las primeras cosas que la gente pierde cuando decide que ya lo sabe todo. Escribe sobre las relaciones.
Sobre vivir el presente. 
Sobre no convertirse en esa persona que cuenta historias interminables del pasado y se olvida de vivir el presente. 

La fuerza de este libro reside en que Petrow no se burla de las personas mayores. Se burla de la tendencia humana a resistirse al cambio. De esas pequeñas maneras en que nos convencemos de que el mundo era mejor antes, de que nuestras opiniones siempre son correctas o de que aprender algo nuevo ya no es necesario. El humor funciona porque nos reconocemos en él. No solo en nuestras versiones mayores. También en las actuales.

Una de las lecciones más importantes del libro es que el envejecimiento no solo afecta al cuerpo. También afecta a la mente. Una persona puede envejecer manteniendo una mente abierta, curiosa y dispuesta al cambio. O puede quedar atrapada por hábitos y creencias que le impiden vivir la vida plenamente. 

La experiencia del audiolibro añade calidez, ya que el estilo conversacional de Petrow hace que la lectura se sienta como escuchar a un amigo reflexivo compartiendo reflexiones mientras toman un café. El humor fluye con naturalidad, pero tras las bromas se esconde un mensaje sincero sobre cómo convertirse en la persona de la que uno se siente orgulloso en cada etapa de la vida.

Este libro no te pide que luches contra el envejecimiento. 
Te pide que lo afrontes de otra manera. 
Que sigas aprendiendo. 
Que sigas conectando. 
Que sigas riéndote de ti mismo. 
Que sigas creciendo. 

Porque el objetivo no es evitar envejecer. Nadie puede hacer eso. El objetivo es evitar que te hagas pequeño a medida que envejeces. "Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo" nos recuerda que la sabiduría no consiste en tener menos preguntas. Consiste en mantener la curiosidad suficiente para seguir haciéndolas. Algunos libros te enseñan cómo añadir más años a tu vida. Este te recuerda cómo añadir más vida a esos años.



24 septiembre 2026

Cacao es un gran tesoro

Tenemos recibos de hace 500 años.

Decimos que el cacao era uno de los grandes tesoros de México.
Pero no tienes que creernos.
Tenemos recibos. De hace casi 500 años. 

En la Matrícula de Tributos, un documento elaborado en el siglo XVI, quedaron registrados los bienes que distintas provincias entregaban como tributo al poder mexica.

Había textiles, plumas preciosas, jade, oro.
Y sí: cacao.
Mucho cacao.
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En sus páginas todavía pueden verse representados los costales de semillas que llegaban desde las regiones productoras.
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No estaban ahí como decoración.
Eran riqueza.
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El cacao era suficientemente valioso como para ser contado, almacenado, transportado y registrado junto a algunos de los bienes más preciados de su tiempo.

Y quizá por eso nos gusta tanto llamarlo: oro comestible.
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Porque no es una frase que inventamos solamente para que el cacao suene bonito.
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Hace siglos, hubo personas llevando cuentas exactas de cuánto cacao tenían.
Nosotros solo estamos intentando que volvamos a entender por qué.



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21 septiembre 2026

Empezaré de nuevo el lunes

Hay una frase que muchos hemos dicho más veces de las que nos gustaría admitir: Empezaré de nuevo el lunes. 
Después de la comida que prometimos que sería la última poco saludable. 
Después del hábito que juramos dejar por fin. 
Después de otro día de sentirnos decepcionados con nosotros mismos. 

El lunes se convierte en ese momento mágico donde todo vuelve a empezar. 
Una página en blanco. 
Un nuevo comienzo. 
Una versión de nosotros mismos que por fin lo hace todo bien.

Pero ¿qué sucede cuando llega el lunes una y otra vez y sentimos que estamos empezando de nuevo? 

Esa pregunta es el eje central del libro *I’ll Start Again Monday* (Empezaré de nuevo el lunes), de Lysa TerKeurst. Y, en realidad, no es un libro sobre la comida. No del todo. Es un libro sobre las hambres más profundas que llevamos dentro. Lysa TerKeurst es autora, conferencista y fundadora de Proverbs 31 Ministries; ha dedicado años a escribir sobre la fe, la identidad y las luchas que surgen en el espacio que existe entre lo que creemos y cómo vivimos realmente. En este libro, aborda una de las batallas más personales que muchas personas enfrentan: la relación entre la comida, las emociones, el autocontrol y la vergüenza.

Su enfoque no consiste en crear otro conjunto estricto de reglas. Se trata de comprender por qué buscamos cosas que no pueden satisfacernos plenamente. Porque a menudo el problema no es la comida. El problema es aquello de lo que intentamos escapar. La soledad. El estrés. La decepción. La sensación de que nos falta algo. Una de las ideas más poderosas del libro es que el hambre física no es la única hambre que experimentamos.

Hay necesidades emocionales. Necesidades espirituales. El anhelo silencioso de sentirse amado, seguro, valorado y suficiente. Y cuando esas necesidades quedan insatisfechas, a menudo intentamos llenar esos vacíos con consuelos pasajeros. TerKeurst escribe con honestidad sobre sus propias luchas, no desde la supuesta certeza de tenerlo todo resuelto, sino desde la perspectiva de alguien que comprende lo que se siente al hacerse promesas a uno mismo y luego romperlas. Esa honestidad es lo que hace que el libro conecte con el lector.

Ella no escribe desde una posición de superioridad ante la lucha. Escribe desde la perspectiva de alguien que te acompaña en ella. El libro también cuestiona una creencia común: Que el cambio comienza cuando finalmente alcanzamos la disciplina necesaria. TerKeurst propone algo diferente: El verdadero cambio comienza cuando dejamos de sentir vergüenza y empezamos a afrontar nuestras dificultades abiertamente. Porque la vergüenza nos hace escondernos. 

La gracia nos da el valor para cambiar. Hay una ternura que impregna todo el libro, lo que lo convierte más en una conversación sobre la identidad que en un simple plan de dieta.

¿Quién eres cuando fracasas? 
¿Te conviertes en alguien que se rinde? 
¿O en alguien que vuelve a intentarlo? 
Esa pregunta es importante porque el crecimiento rara vez sigue una línea recta. 

Habrá lunes en los que vuelvas a empezar. Habrá momentos en los que reaparezcan viejos patrones. Pero el objetivo no es convertirte en una persona que nunca atraviesa dificultades. El objetivo es convertirte en una persona que sabe cómo retomar el camino. *I’ll Start Again Monday* es, en el fondo, un recordatorio de que la transformación no se construye a base de perfección. Se construye mediante pequeñas decisiones repetidas con paciencia y honestidad. 

Puede que ese lunes que tanto esperas no sea el día en que todo cambie. Quizás el verdadero comienzo sea el momento en que dejas de huir de aquellas partes de ti que necesitan sanar. Algunos libros te ofrecen un plan. Este te ofrece compasión para el camino. Y, a veces, eso es precisamente lo que te ayuda, por fin, a seguir adelante.



17 septiembre 2026

¿Eres de los que se quejan o de los que resuelven?

En dos minutos de lectura, quizá descubras de qué lado estás.

Ayer fue el Grito de Independencia en mi país, México.
Un evento que o nos saca el patriotismo… o nos lo hunde un poco más.

Pero seas mexicano o no, quiero hacerte una pregunta:
¿Cuál es tu actitud ante lo que sucede en tu país?

¿Eres de los que se quejan y todo lo ven mal, o de los que resuelven, empujan y siguen adelante?

Es muy fácil criticar.
Ser odioso en las redes, despotricar contra nuestros propios conciudadanos y hasta contra nuestros amigos; esos que después vemos alrededor de una mesa, compartiendo el pan, y hacemos como si no pasara nada.

Es triste tirar juicios al aire, como una ametralladora que dispara sin tener un blanco. Solo sacando nuestras inconformidades; esas que, muchas veces, también tienen algo que ver con nosotros mismos.

Responsabilidad. Esa es la palabra.

A todos hacemos responsables de nuestros fracasos, menos a nosotros mismos.

Y cuando ponemos nuestra esperanza en una persona, un partido político o un movimiento, tarde o temprano llegará la insatisfacción.

Porque ningún ser humano puede satisfacer integralmente a otro ser humano.

Por eso, como cristianos, ponemos nuestra mirada en Cristo.
En él sí encontramos aquello que ninguna persona, gobierno o sistema puede ofrecernos por completo.

Y cuando aparecen barreras, problemas o injusticias, los hijos de Dios no estamos llamados a quedarnos simplemente quejándonos.

Nos levantamos.

Trabajamos.

Resolvemos.

Confiamos en Dios y usamos las habilidades y talentos que él mismo nos ha dado.

No nos detenemos. Avanzamos.

La Biblia dice que vivimos en medio de cosas que pueden ser sacudidas. Hageo habló de Dios haciendo temblar los cielos, la tierra y las naciones. Siglos después, Hebreos retomó esas palabras para recordarnos algo extraordinario:

Nosotros hemos recibido un reino inconmovible.

Todo a nuestro alrededor puede cambiar.

Gobiernos. Economías. Ideologías. Circunstancias.

Cristo y su Reino, no.

Quizá por eso nuestra tarea no sea pasarnos la vida juzgando todo lo que está mal, sino preguntarnos qué podemos hacer nosotros con aquello que Dios ha puesto en nuestras manos.

Porque el juicio final le pertenece a Dios.

A nosotros nos toca confiar, trabajar y avanzar.

Así que esta semana te propongo algo sencillo:
Menos juicio. Más acción.

¿Cómo ves?

¿Te unes?

Te abrazo,

Davo Guzmán



14 septiembre 2026

Como escuchar con intención

La mayoría de la gente piensa que escuchar es algo natural. 
Alguien habla. 
Esperamos nuestro turno. 
Preparamos nuestra respuesta. 
Asentimos con la cabeza en los momentos oportunos. 
Y a eso le llamamos escuchar. 
Pero la verdadera escucha es mucho más rara. 
Porque escuchar no es simplemente oír palabras. 
Es prestar atención a la persona que las pronuncia. 

En Cómo escuchar con intención, Patrick King explora una de las habilidades más ignoradas en la conexión humana: La capacidad de hacer que alguien se sienta realmente escuchado.

El libro comienza con una simple observación. Muchas conversaciones fracasan no porque las personas no sepan comunicarse, sino porque a menudo se preparan para responder en lugar de intentar comprender. Escuchamos desde nuestra propia experiencia. Nuestras suposiciones. Nuestras opiniones. Nuestro deseo de tener razón. King invita a los lectores a abordar las conversaciones de manera diferente. A ser más curiosos. A hacer mejores preguntas. A detenerse lo suficiente para comprender lo que la otra persona realmente está diciendo.

Una de las ideas más valiosas del libro es que los buenos oyentes no son pasivos. Son participantes activos. Perciben el tono. Prestan atención a las emociones que se esconden tras las palabras. Reconocen lo que se dice y lo que se evita. Porque la comunicación no se compone solo de oraciones. Se compone de pausas. Expresiones. Cambios de energía. Pequeños detalles que revelan lo que alguien realmente quiere decir. El libro también explora por qué escuchar es difícil. A veces nos distraemos.

A veces nos entusiasma compartir nuestras propias historias. Otras veces nos centramos más en demostrar nuestra valía que en conectar con otra persona. King demuestra que escuchar mejor no significa guardar silencio. Se trata de estar presente. 

Estas ideas se perciben menos como técnicas de comunicación y más como recordatorios para bajar el ritmo y prestar atención. Porque las personas recuerdan cómo las hacen sentir las conversaciones. Recuerdan si se sintieron juzgadas o comprendidas. Ignoradas o valoradas. Interrumpidas o respetadas. 

*Cómo escuchar con intención* es, en el fondo, un libro sobre la conexión. En un mundo donde todos quieren ser escuchados, quien aprende a escuchar de verdad se convierte en alguien excepcional. Y valioso.

Algunos libros te enseñan a hablar mejor. Este te enseña algo quizás aún más importante: Cómo estar completamente presente cuando otra persona está hablando.



10 septiembre 2026

Cuando sientes que la vida es una larga derrota

Hay días en los que abres los ojos, recuerdas lo difícil que puede ser la vida y no hay idea motivacional que logre animarte.

Amaneces, por así decirlo… derrotado.

Ni “El Canelo” Álvarez y su filosofía del 50% alcanzan para motivarte.

Él dice que habrá días difíciles en los que no te sentirás al 100% y quizá solo puedas dar el 50%. Pero ese 50% es tu 100% de ese día. Así que debes darlo todo.

A veces recuerdo esas palabras y me animo…

Pero, siendo sincero, no siempre funcionan.

Porque la vida es difícil.

Y te explico por qué.

Tolkien, autor de El Señor de los Anillos, decía que la historia es una “larga derrota”, aunque en ella podemos alcanzar a ver algunos destellos de la victoria final.

Todo parece ir desgastándose poco a poco.

El mundo, a causa del pecado, está en decadencia.

Y no se trata solamente de una decadencia espiritual. También es material.

Por más que avance la tecnología y nuestra vida sea cada vez más cómoda, este mundo continúa caminando hacia su fin.

Y nosotros también.

En ese sentido, la vida puede parecer una larga derrota.

Y esto no es pesimismo. Es reconocer una realidad.

Pero Dios, nuestro Padre amoroso, tuvo misericordia de nosotros y nos dio una salida: Cristo.
En él estamos seguros.
Cuando ponemos nuestros ojos en él y confiamos, nuestra perspectiva de la vida cambia.

Sí, la historia puede parecer una larga derrota…
Pero sabemos que al final todo será renovado. Habrá cielos nuevos y tierra nueva, y estaremos con Cristo.

Y eso no es todo.

Mientras llega ese día, no estamos solos.
Su Espíritu habita en nosotros.
Su Palabra nos sostiene.
Y Cristo, quien todo lo llena en todo, está con nosotros.

Como dice aquella canción:
“Todo está a tus pies, has vencido”.

Esa es la clave.

Al final, Cristo es quien vence.
Y nosotros venceremos con él.

un abrazo,

Davo



07 septiembre 2026

El arte perdido de leer las señales de la naturaleza

Un mundo que antaño hablaba constantemente se ha vuelto, para muchas personas, visualmente silencioso. 

No porque haya dejado de comunicarse, sino porque la atención se ha desviado hacia otros lugares. El cielo sigue cambiando de forma antes de que cambie el tiempo. El viento sigue trazando dibujos sobre el agua y la hierba. Los árboles siguen registrando la dirección, la luz y el paso del tiempo de formas visibles para quienes saben observar. Sin embargo, gran parte de este lenguaje pasa ahora inadvertido; no porque haya desaparecido, sino porque ha caído en el olvido. 

*El arte perdido de leer las señales de la naturaleza*, de Tristan Gooley, es una guía para recuperar esa forma de mirar. La obra no trata la naturaleza como algo lejano o meramente estético; por el contrario, presenta el mundo natural como un sistema continuo de señales, donde la observación se convierte en una habilidad que puede aprenderse, perfeccionarse y practicarse. El libro se sitúa en la intersección entre la ciencia, la intuición y la atención minuciosa. 

Estas son las tres ideas que más me marcaron.

1. La naturaleza se comunica constantemente, pero es la atención la que determina si se la comprende.
Gooley demuestra que el significado en la naturaleza no es algo raro ni está oculto en sucesos extraordinarios; se encuentra presente en los detalles cotidianos. El ángulo de la luz solar sobre una superficie. La forma en que crece el musgo en los árboles. El movimiento de las nubes a través de las distintas capas del cielo. No se trata de interpretaciones poéticas añadidas a posteriori, sino de patrones con un significado práctico. El libro replantea la observación como una forma de lectura: el entorno genera información continuamente, y la habilidad reside en percibirla sin pasar por alto los detalles por ir demasiado deprisa. 

2. Pequeños indicios del entorno pueden revelar sistemas de mayor envergadura en funcionamiento.
Una de las enseñanzas fundamentales del libro es que ninguna señal existe de forma aislada; a menudo, una sola observación conecta con patrones más amplios. La dirección del viento puede sugerir la presencia de determinados sistemas meteorológicos. El crecimiento de las plantas puede indicar el grado de exposición solar a lo largo del tiempo. El comportamiento animal puede reflejar cambios que no son visibles a simple vista. La obra invita a cambiar la perspectiva: pasar de fijarse en detalles aislados a comprender sistemas interconectados. Lo que parece insignificante cobra sentido cuando se sitúa en un contexto más amplio de causa y efecto.

3. La vida moderna no ha eliminado la inteligencia natural; simplemente la ha embotado por falta de uso. 
Gooley no presenta la lectura de la naturaleza como una habilidad mística perdida, sino como una destreza que se debilita cuando no se practica. En los entornos humanos de antaño, leer el paisaje era esencial para la supervivencia; en los entornos modernos, se ha vuelto opcional y, por tanto, a menudo se descuida. El libro sugiere que esta forma de percepción sigue latente en todos nosotros, pero requiere reactivarse mediante la atención y la repetición. No se trata de volver al pasado, sino de agudizar la percepción en el presente. 

Mucho después de haber cerrado el libro, lo que perdura es una manera más serena de transitar por el mundo. No más rápida ni más lenta, sino más consciente. Permanece como un recordatorio de que el entorno nunca está verdaderamente en silencio y de que gran parte de lo que consideramos un paisaje ordinario es, en realidad, un flujo constante de información a la espera de ser percibido de nuevo.



03 septiembre 2026

Se ha ido Yayoi Kusama

Se ha ido Yayoi Kusama (草間弥生), una de las notables artistas que Japón le dio al mundo. Desde aquí, nuestro pequeño homenaje a esta genial creadora.

Trabajó con una gran cantidad de medios incluyendo pintura, escultura, arte performance e instalaciones; la mayoría de los cuales centran su interés temático en la psicodelia por la repetición y los patrones. Kusama fue una precursora de los movimientos del arte pop, el minimalismo y el arte feminista e influenció a sus contemporáneos, Andy Warhol y Claes Oldenburg. A pesar de haber sido olvidada después de dejar la escena del arte neoyorquino a principios de la década de 1970, Kusama fue reconocida en vida como una de las artistas más importantes de Japón y fue una voz importante del vanguardismo. Recibió numerosos premios. Su estilo de arte fue muy personal.

Aunque sus instalaciones inmersivas viajan constantemente por todo el planeta, existen lugares fijos e icónicos donde se conserva permanentemente su legado:

Museo Yayoi Kusama (草間彌生美術館): Edificio exclusivo de cinco pisos dedicado enteramente a su obra. Está ubicado en el distrito de Shinjuku (新宿), dentro de la capital nipona, Tokio (東京).

Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto (松本市美術館): Se localiza en su ciudad natal de Matsumoto (松本), en la Prefectura de Nagano. El exterior del recinto y múltiples áreas están completamente intervenidos con sus motivos.

Isla de Naoshima (直島): Célebre isla del arte en el Mar Interior de Seto (瀬戸内海), donde se exhiben de forma fija sus famosas esculturas gigantes de calabazas al aire libre.

Características artísticas
Patrones infinitos: Su marca registrada son los lunares o puntos, llamados Polka dots (ポルカドット), que cubren lienzos, objetos cotidianos y cuerpos humanos enteros.

Salas de espejos infinitos: Creadora de los masivos Infinity Mirror Rooms (インフィニティ・ミラー・ルーム). Habitaciones con paredes cubiertas de espejos y pequeñas luces LED flotantes que generan un espacio tridimensional ópticamente interminable.

La icónica calabaza: El uso constante de la calabaza o Kabocha (南瓜) como un elemento recurrente en esculturas de fibra de vidrio. Representa para ella una forma vegetal de gran calidez espiritual y simpatía anatómica.

Autodestrucción y fusión: Su concepto base es la "auto-obliteración" o Jiko Shometsu (自己消滅). Busca difuminar el límite real entre el individuo y el vasto universo a través de la repetición visual absoluta.

Había nacido en marzo de 1929 en el seno de una familia tradicional dedicada al comercio de semillas vegetales en Matsumoto (松本市). Desde los diez años comenzó a experimentar intensas alucinaciones visuales y auditivas donde veía el entorno cubierto por redes y puntos fijos. Al no tener apoyo familiar para su salud mental ni para su vocación artística, comenzó a pintar de manera obsesiva para poder procesar sus visiones. Tras estudiar el estilo de pintura tradicional japonés conocido como Nihonga (日本画) en Kioto (京都), migró a los Estados Unidos en 1957 con el respaldo epistolar de la pintora Georgia O'Keeffe. Durante la década de 1960 en Nueva York se transformó en una líder radical de la vanguardia. Organizó revolucionarios actos artísticos públicos improvisados conocidos como Happenings (ハプニング), influyendo directamente a artistas como Andy Warhol y Claes Oldenburg. 

En 1973 regresó permanentemente a Japón afectada por crisis psiquiátricas. Desde 1977 ingresó de manera voluntaria a un hospital psiquiátrico de Tokio, espacio frente al cual montó su taller y continuó creando arte diario con un éxito crítico global rotundo hasta sus últimos días de vida, falleciendo el 14 de agosto de 2026 a la edad de 97 años.

Kusama llegó a denunciar públicamente que Andy Warhol "copió" su concepto de repetición serial en las paredes tras ver una de sus exhibiciones de fotocopias seriadas en Nueva York.

En 2021, un tifón arrastró al mar su icónica calabaza amarilla gigante instalada en el muelle de la isla de Naoshima (直島). El personal local rescató los fragmentos del agua y la restauró meticulosamente por su incalculable valor cultural.

En dos ocasiones históricas (2012 y 2023), colaboró de manera masiva con la casa de moda de lujo francesa Louis Vuitton, cubriendo con sus tradicionales lunares coloridos las fachadas de tiendas insignias en París, Nueva York y Tokio.

Más allá de las artes visuales, posee una notable carrera en la literatura. Escribió múltiples novelas de vanguardia y colecciones de poesía, llegando a ganar el prestigioso premio literario Yomioari (読売文学賞) en su país natal.



31 agosto 2026

Encontrándome

Una voz puede cargar con toda una vida antes de que el rostro aprenda a sostenerla. 

Mucho antes de los premios, las alfombras rojas o el reconocimiento, a menudo existe un comienzo más silencioso. Uno marcado por la escasez, la presión y la constante negociación entre quién eres y lo que el mundo está dispuesto a ver. Para algunos, la supervivencia no es solo física; es emocional. Consiste en aprender a existir en espacios que no fueron diseñados para acogerte plenamente y, aun así, encontrar la manera de permanecer intacto. 

*Finding Me*, de Viola Davis, es un libro de memorias que recorre ese tipo de comienzo y el largo camino que le sigue. Relata su trayectoria desde una infancia marcada por la pobreza y la inestabilidad en Rhode Island hasta convertirse en una de las actrices más aclamadas de su generación. Sin embargo, en esencia, el libro no trata sobre el éxito. Trata sobre el precio del silencio, el peso de la invisibilidad y el proceso de recuperar un «yo» que había quedado sepultado bajo la necesidad de sobrevivir. 

Aquí presento las tres ideas que más me marcaron.

1. La supervivencia a menudo precede a la comprensión. 
Los primeros años de vida de Viola Davis estuvieron marcados por condiciones que dejaban poco espacio para la reflexión. El hambre, la inestabilidad y el miedo no son experiencias abstractas; son realidades cotidianas. El libro muestra cómo, en tales entornos, la supervivencia se vuelve instintiva más que reflexiva. No se trata de comprender primero lo que sucede para luego reaccionar; uno reacciona para resistir, y la comprensión llega mucho más tarde. Esto da lugar a una vida en la que el procesamiento emocional se posterga y el sentido de las cosas a menudo se reconstruye en la edad adulta a partir de fragmentos de las experiencias tempranas. 

2. El éxito no cura automáticamente el costo de la supervivencia. 
Una de las tensiones más poderosas de las memorias es el contraste entre los logros externos y las heridas internas. Aunque Davis construye una carrera extraordinaria, la huella emocional de sus primeros años no desaparece. El libro revela que el éxito y la sanación no son el mismo proceso. El reconocimiento del mundo exterior no resuelve automáticamente la sensación interna de carencia, miedo o invisibilidad que se gestó desde el principio. Sanar requiere un tipo de trabajo diferente, uno que no puede completarse únicamente a través de los logros.

3. Encontrarse a uno mismo suele ser un acto de retorno a aquello que en su día fue silenciado. 
El título de las memorias cobra un papel central en su significado. «Finding me» (Encontrarme) no trata de descubrir a alguien totalmente nuevo. Se trata de recuperar partes de uno mismo que fueron reprimidas para poder sobrevivir. A través de la reflexión, la terapia y el relato de su propia historia, Davis empieza a reconectar con emociones, recuerdos y verdades que antes no se expresaban. El libro sugiere que la identidad no es solo algo que se construye mirando hacia el futuro; es también algo que se rescata de aquello que alguna vez estuvo enterrado o fue negado. La plenitud, en este sentido, no consiste en crear algo de la nada, sino en integrar lo que estaba fragmentado. 

Mucho después de cerrar el libro, lo que perdura es una conciencia más profunda de la complejidad y las múltiples capas que puede tener una vida humana. No solo en términos de éxito o adversidad, sino en esa distancia silenciosa entre quiénes parecemos ser y quiénes tuvimos que llegar a ser para seguir adelante. La obra permanece como un recordatorio de que encontrarse a uno mismo rara vez es un instante único de claridad. Es un largo retorno hacia voces que fueron silenciadas a la fuerza, y el aprendizaje, finalmente, de cómo permitir que vuelvan a ser escuchadas.



27 agosto 2026

Viendo a Garrik

Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...» 
Y el cómico reía. 
Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. 

Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. 
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte». 
-Viajad y os distraeréis. 
- ¡Tanto he viajado! 
-Las lecturas buscad. 
-¡Tanto he leído! 
-Que os ame una mujer. 
-¡Si soy amado! 
-¡Un título adquirid! 
-¡Noble he nacido! 
-¿Pobre seréis quizá? 
-Tengo riquezas 
-¿De lisonjas gustáis? 
-¡Tantas escucho! 
-¿Que tenéis de familia? 
-Mis tristezas 
-¿Vais a los cementerios? 
-Mucho... mucho... 
-¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? 
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos. 
-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

-¿A Garrik? 
-Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa. 
-¿Y a mí, me hará reír? 
-¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? 
-Así -dijo el enfermo- no me curo; 
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! 
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe! 
Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa. 
El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.



24 agosto 2026

La regla de los 5 segundos

El cambio rara vez fracasa porque las personas no sepan qué hacer. 
Fracasa porque, al llegar el momento de actuar, la mente interrumpe el proceso de inmediato. 
Surge la duda. 
Se empieza a pensar demasiado. 

Las excusas se forman con la rapidez suficiente para sustituir la intención antes de que esta se convierta en acción. Lo que comienza como una decisión clara a menudo se disuelve en vacilación en cuestión de segundos. *La regla de los 5 segundos* introduce una interrupción sencilla en ese patrón. Mel Robbins presenta una técnica diseñada para salvar la brecha entre la intención y la acción antes de que la mente tenga tiempo de disuadirte. La idea no trata sobre la motivación, sino sobre el impulso generado mediante la acción inmediata. Estas son las tres ideas que más me marcaron.

1. A menudo, la acción debe preceder a la motivación, no seguirla. 
Robbins cuestiona la creencia común de que las personas necesitan sentirse preparadas antes de actuar. En realidad, esperar a sentirse listo suele provocar retrasos. El libro sugiere que la motivación es frecuentemente el resultado de la acción, no su causa. Al actuar de inmediato tras tomar una decisión —aunque sea de forma sencilla—, se genera un impulso antes de que la duda pueda apoderarse de la situación. La cuenta atrás de cinco segundos se convierte en un puente entre el pensamiento y la conducta. 

2. La mente se resiste naturalmente al cambio mediante la vacilación. 
Una de las ideas centrales del libro es que la vacilación no es neutral. A menudo, es el espacio donde el miedo, la inseguridad y el exceso de análisis toman el control. A los pocos instantes de decidir emprender algo desafiante, el cerebro empieza a generar motivos para evitarlo. Robbins plantea esta resistencia como una reacción automática, no como un fracaso personal. La regla interrumpe este patrón al desviar la atención del pensamiento hacia la acción física inmediata.

3. Los pequeños actos de valentía se acumulan para transformar la identidad. 
El libro destaca que el uso reiterado de la regla no se limita a la productividad o a la creación de hábitos; moldea gradualmente la percepción que una persona tiene de sí misma. Cada vez que alguien actúa a pesar de las dudas, refuerza una nueva identidad basada en la determinación de llevar a cabo la acción en lugar de evitarla. Con el tiempo, estos pequeños actos de valentía se traducen en una mayor confianza en uno mismo. 

Mucho después de haber cerrado el libro, lo que perdura es una relación más sencilla con la acción misma. La obra no elimina el miedo ni la duda, pero les resta poder. Permanece como un recordatorio de que la transformación a menudo no requiere una planificación perfecta ni certeza emocional, sino simplemente la disposición a actuar en esos primeros segundos, antes de que la vacilación se convierta en una decisión.



20 agosto 2026

La presencia divina en nuestras vidas

La gente me pregunta cómo superé los momentos más difíciles de mi lucha contra la enfermedad de Lyme.

Les digo la cruda verdad:
No fui yo quien lo superó.

No; algo más vasto que yo mismo me sacó adelante. Algo misterioso y amoroso me sostuvo y me ayudó a atravesarlo.

Cuando mi cuerpo estaba totalmente agotado, cuando mi mente era una niebla aterradora, cuando ya no quedaba energía, voluntad ni fuerzas propias a las que recurrir, cuando no me quedaba nada que dar, algo más profundo que el esfuerzo personal me sostuvo. Me dio aliento.

Era, y es, la Presencia silenciosa que susurra: «Nunca te dejaré, nunca te abandonaré».

Es la llama piloto, siempre encendida.

Es pura Gracia, simple y llanamente: nos sostiene en la oscuridad cuando nosotros no podemos sostenernos a nosotros mismos.

Este fue el gran descubrimiento de mi enfermedad: en lo más profundo del abismo, más allá de lo que creía poder soportar —y más allá incluso de eso—, la presencia divina ya estaba allí.
No estás solo en la oscuridad, amigo; nunca estás solo en la oscuridad.

Jeff Foster



17 agosto 2026

Como se siente encontrarse a uno mismo

Soy escéptica ante los libros de autoayuda ilustrados. Me preocupa que sean superficiales, con bonitas imágenes que enmascaren tópicos vacíos. Me preocupa que sean infantiles, como libros para colorear para adultos que se niegan a madurar. Empecé a leer *Cómo se siente encontrarse a uno mismo* de Meera Lee Patel esperando poner los ojos en blanco y pasar a otro libro. 

Pero no puse los ojos en blanco. Lo leí despacio, página a página, durante muchas mañanas con mi café. Subrayé pasajes. Respondí preguntas en un cuaderno aparte. Lloré un poco, no de tristeza, sino por la silenciosa comprensión de sentirme comprendida. 

Este no es un libro que te grite. No promete una "nueva versión de ti" en treinta días. No ofrece un plan de diez puntos para la felicidad. Es una guía amable, reflexiva y visualmente impactante para la tarea más compleja que existe: descubrir quién eres realmente, no quién crees que deberías ser.

Patel, autora también del aclamado libro «Empieza donde estás», ha creado algo excepcional: una obra que ofrece consuelo y, a la vez, un desafío. El consuelo reside en sus palabras, honestas, tiernas y comprensivas. Escribe sobre sus propias luchas con el propósito, la pertenencia y la inseguridad. Normaliza la experiencia de sentirse perdida, de superar a personas y lugares, de no saber qué depara el futuro. El desafío surge de sus preguntas: «¿A qué te aferras que ya has superado?», «¿Qué harías hoy si no tuvieras miedo a ser juzgada?», «¿Quién eres cuando nadie te observa?». 

El libro está estructurado como una serie de gráficos ilustrados, ensayos breves y preguntas para la reflexión. Las ilustraciones son vibrantes y oníricas, con paletas de acuarela que transitan de azules fríos a naranjas cálidos a medida que el libro avanza de la confusión a la claridad. El diseño es intencional, no decorativo. Cada página invita a detenerse, a respirar, a reflexionar sobre una sola idea. 5 lecciones que aprendí de este libro:

1. No estás perdido, estás en un lugar donde no has estado antes.
 
Esta es la idea central del libro, y es liberadora. Gastamos mucha energía reprochándonos por no saber adónde vamos. Patel sugiere que la sensación de estar "perdido" suele ser simplemente la sensación de estar en un lugar nuevo, un lugar que aún no hemos explorado. La solución no es entrar en pánico, sino ser curioso, explorar y aceptar que no saber no es un fracaso, sino el comienzo del descubrimiento. 

2. Dejar ir no es una traición. 
Patel escribe sobre el doloroso proceso de superar a personas, lugares y versiones de nosotros mismos. Nos da permiso para dejar ir, no con ira ni resentimiento, sino con gratitud por lo que fue y honestidad sobre lo que es. Puedes amar a alguien y aun así necesitar dejarlo atrás. Puedes atesorar un recuerdo y aun así cerrar la puerta. Dejar ir no es una traición, es crecer.

3. Tus sentimientos no son problemas que resolver. 
Tratamos las emociones difíciles como fallos del sistema. Patel propone una relación diferente: la curiosidad. ¿Qué intenta decirte esta tristeza? ¿Qué protege esta ira? ¿A qué apunta este miedo? Los sentimientos no son obstáculos que superar. Son información. Y cuanto más amablemente los abordemos, más claramente se comunicarán. 

4. No necesitas ser especial para merecer algo. 
Esta lección aparece a lo largo del libro, a menudo en los márgenes, en frases pequeñas y fáciles de pasar por alto. Patel argumenta que nos han vendido un mito: que debemos ser extraordinarios para merecer amor, atención y una buena vida. Ella lo rechaza. Mereces algo porque existes. No por tus logros, tu apariencia o tu productividad. Eres suficiente, ahora mismo, tal como eres. No algún día. Hoy.

5. Encontrarse a uno mismo no es un destino, sino una práctica continua. 
El título podría resultar engañoso. Sugiere un momento de llegada, un descubrimiento final. Pero Patel es claro: encontrarse a uno mismo no es algo que se hace una sola vez y se da por terminado. Es una práctica. Un regreso diario. La disposición a volver a plantearse las preguntas, porque las respuestas cambian a medida que uno cambia. El objetivo no es llegar a un punto. El objetivo es seguir participando en el proceso. 

Patel escribe: «Has estado cargando con mucho peso. Las expectativas de los demás. Viejas historias que ya no te sirven. El peso de quien creías que debías ser. ¿Y si, solo por hoy, soltaras algo de eso? No para siempre. Solo por hoy. ¿Qué espacio tendrías entonces?». 

Leí esa frase y dejé el libro. Reflexioné sobre ella durante un buen rato. Me di cuenta de que había estado cargando con cosas que nunca me correspondieron: las decepciones de los demás, mis propios estándares imposibles, una versión del éxito en la que ni siquiera creía. Solté algo de eso. No fue una gran transformación. Fue un pequeño suspiro. Pero ese suspiro ha cambiado mis días desde entonces.



13 agosto 2026

Un clavo, un vidrio, dolor o imaginación

Se me cayó una copa en la cocina.
Un pedacito de vidrio se me enterró en el pie y me duele dar cada paso.
Esperando a que me lo saquen…

Me acordé de DOS historias MUY raras que me contó un amigo.

La primera:
De un obrero que cayó sobre un clavo de 15 centímetros.
Atravesó su bota completa.
El dolor era tan brutal que lo sedaron con fentanilo.

Peeeero….

Al quitarle la bota...
El clavo había pasado entre dos dedos.
No tenía nada… ni sangre, ni medio rasguño. NADA.
(Dudé que fuera cierta. Pero lo es)

Y espera… que la segunda historia es aún mejor.
De otro obrero.

Que le rebotó una pistola de clavos en la cara.
Sintió el golpazo, OBVIO.
Pero se puso hielo, tomó pastillas, y siguió con su vida.
Seis días después, como la “”"muela"””” seguía molestando, fue al dentista.

Radiografía:



Un clavo de 10 cm.
Enterrado en el cráneo.
Entró por el labio.
Seis días vivió pensando que era un moretón.

¿Te das cuenta?

Uno creyó ver el clavo entrar y drama total.
El otro creyó que fue un golpazo nada más, PERO tenía un clavo en el cerebro y le dolía como si fuera un moretón.

Lo loco es...

Que si así funcionan las creencias con clavos gigantescos...

Imagínate con todo lo demás.

Un saludo,

Julián.
PD: Mi pie está bien. Y para mi tranquilidad, no aluciné.
El vidrio sí existía y ya me lo sacaron.

10 agosto 2026

El Camino (de Santiago) de regreso a casa

La mayoría de la gente se prepara para el Camino. 
Entrenan. 
Planifican. 
Eligen el equipo. 
Piensan en la distancia. 
Y eso está bien. 
Pero hay una parte para la que casi nadie se prepara… 

El camino de vuelta a casa. 

Quienes lo hacen por primera vez a menudo no lo ven venir. 
Están concentrados en el camino que tienen por delante. 
Pero quienes ya lo han hecho… lo saben. 
Saben que no son los kilómetros lo que se queda grabado. 
Es el ritmo. 
Caminar. 
Comer. 
Descansar. 
Dormir. 
Día tras día. 

Y de repente… ese ritmo desaparece. 
Estás de vuelta en un mundo que se mueve más rápido de lo que tu cuerpo puede seguir. 
De vuelta al ruido. 
A los horarios. 
A la presión. 
Y algo se siente… raro. 

No porque algo esté mal. 
Sino porque algo ha cambiado. 

Esa es la parte de la que nadie habla. 
Por eso escribí *The Camino Blues*. 

No sobre el Camino en sí. 
Sino sobre lo que sucede después. 
Así que, si te estás preparando para tu caminata… prepárate para ambos sentidos. 
No solo para el camino que tienes por delante. 
Sino también para el camino de regreso a casa. 

Porque ahí es donde comienza la verdadera integración.



06 agosto 2026

El miedo y sus senderos

 Quizá por eso el verdadero viaje no terminó al bajar de la montaña.  Terminó cuando entendí que algunas de las cargas mpas pesadas que llevamos los mexicanos, no van en nuestras mochilas, van en nuestro miedo.

La montaña tiene una virtud poco común: pone todo en perspectiva.  Yo volví a comprobarlo luego de caminar más de 160 kilómetros en una retadora expedición alrededor del Mont Blanc.

El esfuerzo físico terminó siendo apenas una parte de la experiencia, donde lo verdaderamente desafiante no fueron los ascensos -muy demandantes físicamente-, sino los encuentros a los que nos somete la montaña, con uno mismo primero, y el montón de preguntas que aparecen cuando el ruido mental cotidiano se va desvaneciendo con los pasos.

El objetivo era rodear el pico más alto de Europa Occidental (4,805 metros) atravesando Francia, Italia y Suiza, en una de las rutas de senderismo más apreciadas del mundo, por la belleza de sus paisajes y la huella de sus historias.

Apenas hace ocho décadas esos mismo senderos en los valles de Saboya tenían un significado completamente distinto al que hoy atrae a miles de senderistas y alpinistas de todo el mundo.

Durante la Segunda Guerra Mundial eran rutas de supervivencia, en las que se organizaba la resistencia francesa contra la ocupación nazi.

Del lado italiano, muchos encontraron refugio en esas montañas para combatir al facismo.  Civiles perseguidos y puostos aliados derribados, cruzaron esos mismos pasos intentando llegar a la neutralidad de Suiza.

Esos mismo caminos que hoys e recorren buscando paisajes espectaculares, durante la guerra se recorrían para salvar la vida, y esa sola idea me obligó a relativizar cualquier queja que pudiera presentarse en el camino.

Porque hubo jornadas de más de veinte kilómetros con desniveles superiores a los mil trecientos metros.  Horas caminando bajo un sol intenso, calor, falta de sombra y aprendiendo a administrar cada sorbo de agua o reserva de energía.

La montala tiene una regla sencilla: Cada metro cuesta exactamente lo que tiene que costar, donde la naturaleza es tan generosa como amenazante puede ser.  

Los glaciares acompañan prácticamente todo el trayecto, imposibles de ignorar.  Y caminar frente a esas enormes masas de hielo produce una mezcla de admiración y angustia.

Porque hace apenas unas décadas descendían mucho más por las laderas del macizo y hoy retroceden inevitablemente con la acelarada pérdida de hielo, consecuencia del calentamiento global, provocado principalmente por la irresponsable actividad humana.

Mientras caminábamos bajo temperaturas inusualmente altas para esas montañas, los glaciares parecían recordarnos que aquello que creíamos permanentesmente, también está desapareciendo.

Guías y habitantes de la región coincidían en que éste ha sido uno de los veranos con mayor afluencia de senderistas que recuerden.  Personas de todos los continentes recorríamos las mismas veredas.

Dormir en refugios en lo alto de las montañas es un aprendizaje aparte.  Habitaciones compartidas, agua racionada y espacios reducidos a lo estrictamente indispensable, exponen de manera más sabia, que uno necesita mucho menos de lo que imagina.

Y ahí llegó para mí la revelación más inesperada:

Cada tarde dejábamos las mochilas en un espacio común.  Carteras, pasaportes, dinero, equipo.  Todo permanecía durante horas al alcance de cualquiera.  Nadie vigilaba.  Nadie preguntaba.  Nadie desconfiaba.

Yo sí.

Varias veces regresé únicamente para comprobar que mi cartera seguía donde la había dejado.  Nunca ocurrió nada.  Nadie tomó algo que no le perteneciera.

Entonces entendí que el problema no estaba en el refugio, estaba en mí, o mejor dicho, en el país del que vengo.

En México hemos aprendido demasiado bien a desconfiar, antes que a confiar.  Porque nos hemos visto obligados a calcular por dónde caminar, dónde estacionarnos, qué reloj usar, a qué hora sacar dinero del cajero y de qué no hablar.

Lo hemos hecho tantas veces que ya dejamos de verlo como una consecuencia de la inseguridad en la qué vivimos y lo hemos asumido como una forma normal de vivir.  No lo es.

Ése fue para mí el aprendizaje más inesperado en el Mont Blanc.  Yo pensaba que la palabra "resistencia" pertenecía más a la historia de esas montañas, y al final entendí que está en todos, de maneras muy distintas.

Así como está entre quienes alguna vez cruzaron esos pasos huyendo de la guerra, hoy está en una naturaleza que intenta sobrevivir al deterioro que nosotros mismos provocamos.

Está en el cuerpo cuando tiene que dar un paso más después de horas de caminata.  Y también aparece cuando una sociedad aprende a convivir con el miedo hasta dejar de reconocerlo como una excepción.

Quizá por eso el verdadero viaje no terminó al bajar de la montaña.  Terminó cuando entendí que algunas de las cargas más pesadas que llevamos los mexicanos, no van en nuestras mochilas.  Van en nuestro miedo.

La inseguridad es una herida colectiva que ha permanecido abierta durante tanto tiempo que ya dejamos de sentir su peso.  Ésa es, quizá  la victoria más silenciosa y dolorosa de la violencia.

Mónica Garza



03 agosto 2026

Cambia tu cerebro cada día

Ya conoces esa sensación. Entras en una habitación e inmediatamente olvidas por qué. Estás mirando el móvil mientras escuchas a medias a un ser querido. Terminas un largo día sintiéndote agotado, irritable y culpable porque no te queda nada que ofrecer a las personas que más te importan. Solía ​​aceptar esto como el precio de la adultez, hasta que me di cuenta de que estaba agotada y que mis relaciones, mi estado de ánimo y mi paz estaban pagando las consecuencias. Fue entonces cuando leí "CAMBIA TU CEREBRO CADA DÍA" del Dr. Daniel G. Amen. Sonaba como una promesa audaz, pero resultó ser el salvavidas práctico y reconfortante que no sabía que necesitaba. No es solo un libro; es una conversación de un año con un amigo sabio que te ofrece un nuevo y poderoso hábito cada mañana.

El Dr. Amen, psiquiatra y especialista en trastornos cerebrales, ha dedicado décadas a estudiar el funcionamiento de nuestro cerebro. En este libro, condensa ese conocimiento en 366 lecturas diarias, una para cada día del año, incluyendo el año bisiesto. Lo que más me gusta es que no te pide que transformes tu vida en un fin de semana. En cambio, ofrece prácticas sencillas y basadas en la evidencia que se integran en tu día a día, ayudándote a "reconfigurar" tu cerebro para alcanzar la felicidad, la paz interior y el éxito. A medida que avanzaba en la lectura, comencé a notar cambios en mi energía y paciencia. 

Aquí hay cinco lecciones profundas que me han marcado y que podrían cambiar tu vida también. 

1. Tu cerebro es el centro de mando de tu vida amorosa. 
Nunca había pensado en mi relación de pareja como algo conectado con la salud de mi cerebro, pero el Dr. Amen lo ilustra maravillosamente. Cuando tu cerebro está sano, eres menos irritable, te concentras más en lo que dice tu pareja y estás mejor preparado para manejar conflictos. Comencé a aplicar las prácticas diarias de atención plena que se sugieren en el libro, y fue como si se apagara el ruido estático en mi cabeza. De repente, estaba realmente presente durante las conversaciones, lo que profundizó nuestra conexión de una manera que se sentía completamente nueva después de años juntos.

2. La "Tipificación Cerebral" te ayuda a comprender por qué haces lo que haces. 
Una de las secciones más fascinantes para mí fue la de "Tipificación Cerebral". El Dr. Amen explica que no todos los cerebros están conectados de la misma manera. Algunas personas luchan contra la impulsividad, otras contra la ansiedad y otras contra la falta de energía. En lugar de sentirme culpable por mis dificultades específicas (como mi tendencia a distraerme), aprendí que están vinculadas a un patrón cerebral específico. No se trata de etiquetarse a uno mismo, sino de comprender el "por qué" de nuestro comportamiento para poder aplicar la estrategia adecuada para corregirlo. 

3. Domina a los "Dragones del Pasado". 
Todos tenemos cargas emocionales, pero el Dr. Amen se refiere a estos patrones de pensamiento negativos como "dragones del pasado" que nos atormentan en el presente. Ya sea la persistente inseguridad de un suceso de la infancia o la cicatriz de una decepción amorosa pasada, estos dragones aparecen y nos roban la alegría. Los ejercicios diarios ofrecen una manera de reconocer a estos intrusos y, con delicadeza pero con firmeza, apartarlos. Fue como ordenar mi desván mental: pesado al principio, pero increíblemente liberador una vez que el espacio estuvo despejado.

4. Pequeños cambios nutricionales generan grandes cambios emocionales.
Antes pensaba que la comida solo afectaba mi cintura. El Dr. Amen me hizo ver que la comida es medicina —o veneno— para nuestro estado de ánimo. Explica la química de la felicidad y cómo lo que comemos impacta directamente nuestros niveles de serotonina y dopamina. Al incorporar algunos de sus sencillos consejos nutricionales, noté que mis famosos cambios de humor y bajones de energía de la tarde comenzaron a estabilizarse. No solo comía para mi cuerpo; alimentaba la estabilidad de mi mente. 

5. Las relaciones requieren una mente sana 
Quizás la conclusión más reconfortante fue aprender que el mejor regalo que puedes darle a tu familia es tu propia mente sana. El Dr. Amen enfatiza que al fortalecer tu mente, evitas convertirte en una carga para tus seres queridos en el futuro y enriqueces sus vidas ahora mismo. Cuando estás menos estresado y más concentrado, ríes con más facilidad y te conectas más profundamente. Este libro no es solo de autoayuda; Es una guía para "recibir ayuda de los demás" asegurándose de que muestres la mejor versión de ti mismo.

Si te sientes constantemente cansado, abrumado o simplemente desanimado, te recomiendo este libro sin dudarlo. Lo tengo en mi mesita de noche y cada mañana leo la página que me corresponde. Es un recordatorio constante de que tenemos el poder de moldear nuestra mente y, al hacerlo, podemos transformar nuestras vidas por completo, un día a la vez.



30 julio 2026

Dendrocronología

La dendrocronología es la ciencia que estudia, fecha y analiza los anillos de crecimiento anual de los árboles. Permite a los científicos datar de forma exacta la edad de la madera y reconstruir las condiciones climáticas y ambientales del pasado a partir de los patrones de grosor, densidad y composición de cada anillo.  Viene del griego Dendro - árbol, Crono- tiempo, Logos - conocimiento.

Los anillos de crecimiento son como las páginas de un diario antiguo con historias que en otro tiempo sabíamos leer.

Ver en los colores de la madera las cicatrices del tiempo, porque sus anillos son sus años de vida, los anillos más anchos narran épocas de buen crecimiento, abundancia de recursos, pero los anillos más estrechos se ve que el árbol tuvo sed y donde hubo sequía extrema la madera se oscureció, si hay anillos carbonizados o con manchas aún más oscuras sobrevivió a un incendio, cuando hubo inundaciones o heladas, los anillos de la madera tuvieron cambios de tono abruptos, coloracion plateada por oxicación o contacto con el aire como las canas, como el tiempo, tonalidades de verdes, azules y negros por la compañía de los hongos.  

Leer los anillos en un tronco es como acariciar la piel del pasado, ver dónde dolió, dónde resistió, y dónde floreció, porque los árboles no tienen voz pero nosotros podemos escuchar lo que el tiempo escribió en silencio.



27 julio 2026

Una mujer sin importancia

Hay momentos en la vida en los que te topas con una historia tan extraordinaria, tan llena de valentía serena y desafiante, que no se queda en tu mesita de noche, sino que te sigue por toda la casa, se queda en tus pensamientos mientras lavas los platos y te susurra en mitad de la noche. Leer "Una mujer sin importancia" de Sonia Purnell fue precisamente esa experiencia para mí. Es el tipo de libro que te hace querer erguirte un poco más y mirar a las personas silenciosas de la habitación con otros ojos, preguntándote a qué cosas imposibles podrían haber sobrevivido. 

Esta no es una biografía histórica anodina. Es una misión de rescate conmovedora y emocionante, que saca la increíble historia real de Virginia Hall de las notas a pie de página de la historia y la coloca firmemente en el foco de atención que ella evitó con tanta maestría. Virginia, una estadounidense con una pierna protésica a la que apodó "Cuthbert", se convirtió en la espía aliada más buscada en Francia por la Gestapo. Los nazis la conocían como "la coja", un fantasma que jamás pudieron atrapar. Purnell no solo nos cuenta la valentía de Virginia; nos sumerge en los empapados campos franceses, los cafés llenos de humo y peligro, y los gélidos y solitarios viajes en tren, haciéndonos sentir el miedo constante y persistente a ser descubiertas. Sentimos el peso de sus secretos, el dolor de su sacrificio y el fuego de su determinación.

Lo que hace que este libro sea tan profundamente identificable no es el espionaje, sino su humanidad. Es una historia sobre sentirse subestimado y usar esa misma suposición como tu mejor arma. Trata sobre el poder silencioso de la perseverancia cuando el mundo te dice que no perteneces a ese lugar. Leer sobre Virginia, una mujer a la que el establishment desestimó repetidamente, orquestando redes de resistencia sin ayuda de nadie y burlando al régimen más brutal de la historia, es como una inyección de esperanza pura y sin diluir. Es un testimonio de que una persona, armada con ingenio y voluntad, realmente puede marcar la diferencia. Te dejará asombrado, no solo por Virginia Hall, sino por el potencial incalculable que camina entre nosotros cada día. 

Aquí hay cinco lecciones que aprendí de este magnífico libro, lecciones que resuenan mucho después de la última página:

1. Tus debilidades percibidas pueden ser tus mayores fortalezas. 
El mundo veía la pierna protésica de Virginia, "Cuthbert", como una limitación. Ella la convirtió en un disfraz. Los nazis buscaban un agente ágil y en forma; nunca imaginaron que su presa más esquiva fuera una mujer incapaz de correr. El libro nos enseña a ver lo que nos hace "diferentes" no como una carga, sino como una ventaja única. 

2. La persistencia es una forma de rebelión. 
Virginia fue rechazada para una carrera diplomática simplemente por ser mujer. Le dijeron "no" casi a cada paso antes de la guerra. Pero no interiorizó ese rechazo. Esperó, se adaptó, y cuando el mundo estaba en llamas, sus habilidades se volvieron indispensables. Es un poderoso recordatorio de que un "no" a menudo es solo un "todavía no" o un "no está aquí", y que nuestro momento llegará si nos mantenemos preparados.

3. El verdadero coraje a menudo es invisible. 
El heroísmo de Virginia no se basó en grandes gestos cinematográficos. Se trataba del terror cotidiano y agobiante de mantener una tapadera, de recordar una identidad falsa bajo tortura, de tomar una decisión en una fracción de segundo que podía significar la vida o la muerte de decenas de personas. Me enseñó que los actos de valentía más profundos suelen ocurrir en los momentos más silenciosos y menos celebrados. 

4. Una persona puede cambiar el curso de los acontecimientos. 
Es fácil sentirse pequeño e impotente en un mundo vasto y complejo. Virginia Hall fue una sola mujer, que operó en gran medida sola, y aun así cambió radicalmente el resultado de la guerra en su rincón de Francia. Su historia es un recordatorio conmovedor de que la acción individual, impulsada por la convicción, tiene un efecto dominó mucho más allá de lo que podemos imaginar.

5. La historia está llena de heroínas olvidadas. 
El título, "Una mujer sin importancia", es una amarga ironía. El libro me obligó a confrontar cuántas historias como la de Virginia aún esperan ser contadas, sobre mujeres cuyas contribuciones fueron marginadas, robadas o simplemente olvidadas. Despertó el deseo de mirar más allá de los libros de historia tradicionales y cuestionar las historias que nos estamos perdiendo. 

"Una mujer sin importancia" es más que una biografía. Es un regalo. Es una invitación a conocer a una mujer que se convertirá en una inspiración para toda la vida, una amiga que desconocías tener y un arma secreta en tu propia lucha contra la duda. Lo recomiendo encarecidamente.



23 julio 2026

Valora a los que tienes cerca

Hoy tomé esta foto en una habitación destruida en Tanaguarenas.

En medio del polvo y los escombros, había un cartel que decía: “¿Quieres casarte conmigo?”
Alguien lo escribió con amor. Alguien lo guardó con ilusión. Y ahora está aquí, entre paredes que ya no existen.

No sé si esa persona sobrevivió. No sé si su historia de amor tuvo un final feliz. Pero esta foto me recordó algo que no quiero olvidar:

Debemos valorar a nuestra familia, y a nuestros amigos. No sabemos cuándo va a ser el último beso. El último abrazo. La última canción. El último “te quiero”.

A veces no nos da tiempo de despedirnos. A veces el suelo tiembla y todo cambia en un segundo.
Por eso hoy quiero recordarte: valora a los que tienes cerca. Abraza sin razón. Di “te quiero” sin esperar. No dejes para mañana lo que puedes decir hoy.

Y mientras tanto, sigamos orando por los que lo perdieron todo. Por los que perdieron a sus seres queridos, sus casas, sus sueños. Y también por los que han perdido la esperanza.



20 julio 2026

El plan de no comprar nada, y llevarse todo

Recuerdo estar de pie en mi cocina, mirando fijamente una despensa tan llena que ni siquiera podía ver el fondo de los estantes, sintiendo que no tenía nada que ponerme. La ironía de ese momento no pasó desapercibida para mí, pero su peso fue aplastante. Nos ahogamos en cosas, y sin embargo, ansiamos conexión, comunidad, un sentido de suficiencia. Ese es el momento emocional exacto en el que necesitaba el libro de Liesl Clark y Rebecca Rockefeller, "El plan de no comprar nada, llevarse todo". 

Este libro no es una severa lección sobre reciclaje ni un manifiesto minimalista que te exige vivir con solo 50 artículos. Es una mano cálida que te extiende sobre la mesa, invitándote a una comida compartida en el barrio. Es la historia de dos amigos que iniciaron un sencillo experimento: regalar un cochecito roto a un vecino en lugar de tirarlo, y sin querer desencadenaron un movimiento global. Leerlo se parece menos a estudiar un manual y más a estar sentado en una acogedora sala de estar, escuchando a un amigo sabio recordarte lo que ya sabías en el fondo: que la verdadera riqueza se mide en relaciones, no en ingresos.

Clark y Rockefeller te guían con delicadeza para alejarte del agotador ciclo del consumismo y acercarte a la alegría liberadora de la economía del regalo. No se trata de privación, sino de abundancia. Se trata de darte cuenta de que la caja "gratis" de una venta de garaje a menudo contiene un tesoro más valioso que cualquier cosa que puedas comprar en línea. 

Aquí tienes cinco lecciones conmovedoras que aprendí de su plan, lecciones que han cambiado mi forma de ver mi hogar y a mis vecinos. 

1. El "Círculo del Regalo" es más fuerte que el dólar 
La filosofía central del libro es que al retirar dinero de un intercambio, se elimina la transacción y se crea una conexión. Regalar una bicicleta que a tu hijo ya no le queda no se trata solo de liberar espacio en el garaje; es un acto de confianza y cariño. Estás entregando un pedazo de la historia de tu familia a otra familia. El receptor se siente visto y apoyado, y tú sientes la alegría pura de la generosidad sin la complicación del pago. Crea una sensación de "nos tenemos unos a otros" que ninguna tarjeta de crédito puede comprar.

2. La gratitud es la droga anticonsumista definitiva 
Los autores ilustran a la perfección cómo la búsqueda constante de la "próxima novedad" es, en realidad, un vacío que intentamos llenar. El proyecto "No compres nada" le da la vuelta a esta situación. Cuando recibes una chaqueta usada en buen estado de un vecino, no solo estás agradecido por la chaqueta, sino por el vecino. Esta gratitud tangible por lo que tienes y con quién lo compartes hace que los anuncios de "nuevas" parezcan aburridos e irrelevantes. Cambia tu mente de "quiero" a "estoy agradecido". 

3. Tu "desperdicio" es el "wow" de alguien más 
Estamos condicionados a ver el final de la vida de un objeto como el final de su vida, y punto. Este libro me enseñó a ver mi desorden como un recurso potencial para mi comunidad. ¿Esa taza solitaria de una conferencia? Podría ser del tamaño perfecto para el artista de la esquina que las usa para guardar pinceles. ¿Esos calabacines extra de tu huerto? Son un festín para una familia que acaba de mudarse. Dejas de ser un consumidor y comienzas a ser un administrador de recursos, redistribuyendo la abundancia.

4. Reduce el riesgo y aumenta la diversión 
Nuestros hogares se han convertido en entornos de alto riesgo, llenos de cosas frágiles que tememos usar y artículos caros que debemos mantener. El libro defiende la belleza del objeto "muy querido". Cuando regalas un rompecabezas al que le falta una pieza, reconoces su imperfección y quien lo recibe lo acepta con humor y creatividad. Esto fomenta una sensación de juego e imperfección en nuestras vidas. No importa si el tazón tiene una pieza rota; sigue haciendo galletas, y la historia de la pieza rota es parte de su encanto. 

5. No estamos destinados a ir solos 
La lección más profunda para mí fue el desmantelamiento del ideal estadounidense hiperindividualista. Creemos que debemos ser autosuficientes y comprarlo todo nosotros mismos. Clark y Rockefeller argumentan que somos más fuertes, más seguros y más felices en una comunidad interdependiente. El libro muestra que al pedir lo que necesitamos (una escalera, un huevo, una mano para movernos) no estamos siendo una carga; Les damos a los demás el don de ser necesitados. Construimos una red de seguridad hecha de bondad humana.

El Plan "No Compres Nada, Llévatelo Todo" me dejó con el corazón lleno y un hogar mucho más vacío y respirable. Es una guía para vivir con más ligereza en el planeta y con más amor. Si alguna vez te has sentido abrumado por tus posesiones y decepcionado con tu vida, este libro es el antídoto que has estado buscando. Me ayudó a encontrar a mi gente, no en una tienda, sino justo al lado.



16 julio 2026

¿Qué hace verdaderamente grande a una persona?

Desde antes del partido entre México e Inglaterra ya se notaba su sencillez.

Harry Kane fue entrevistado una y otra vez previo al partido; había un discurso de respeto hacia la selección mexicana.

El juego empezó.

El estadio estaba encendido. Ni la intensa lluvia lograba apagarlo.

En medio de toda esa algarabía mundialista Inglaterra salió vencedora.

No fue fácil.

Al final se veían varios jugadores ingleses que en lugar de celebrar, estaban tendidos en el campo como muestra de lo dura que fue la batalla.

Y Kane pudo ir corriendo a retar al estadio cantándoles en su cara el triunfo.

Por el contrario, fue y abrazó a Raúl Jiménez y le dijo palabras de aliento.

Por otro lado, su colega, Jude Bellingham, en una muestra de respeto y admiración, fue con la joven promesa mexicana, el pequeño Gil Mora, a intercambiar su camiseta.

Estos gestos de sencillez dicen mucho de estos grandes jugadores.

Hasta pareciera que la fama no les ha hecho el menor daño.

En el mercado del fútbol, solo estos dos jugadores ingleses valen más que toda la selección mexicana, y sin embargo, actuaron con sencillez y humildad.

¡Qué gran ejemplo!

Y más cuando no lo hacen para ganar seguidores.

Se percibe natural.
Así debe ser.
Sería bueno imitar su ejemplo.
Y también recordar el siguiente texto:

“Pero de ninguna caso hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia De Dios”.

Hechos 20:24

Que así sea…

Con aprecio,

Davo Guzmán


13 julio 2026

El coraje de la compasión

Más tarde esa noche, despierta, me di cuenta de lo vacía que me sentía, de lo incómoda que ese juicio persistió mucho después de que el momento hubiera pasado. Leer El coraje de la compasión de Robin Steinberg fue como si alguien entrara en ese espacio inquieto a mi lado y me dijera: «Míralos. Mírate a ti misma. Observa lo que sucede cuando eliges la conexión en lugar del juicio». La obra de Steinberg abrió una ventana a un mundo donde la compasión no es fácil, donde la valentía se mide no por gestos audaces, sino por las decisiones silenciosas que tomamos cada día para reconocer la humanidad, incluso cuando es confusa, incluso cuando nos asusta. De sus palabras, se desplegaban cinco verdades que transformaron mi forma de ver la empatía, la justicia y mi propio corazón. 

La primera lección llegó como un susurro silencioso: la compasión se aprende a través de la presencia y la vulnerabilidad. Pensé en la tarde que pasé junto a una vecina que tenía dificultades con la compra, convenciéndome de que alguien más me ayudaría. Steinberg demuestra que evitar la incomodidad se disfraza de amabilidad, y que la verdadera compasión es apoyar, incluso cuando es inoportuna o desconocida. Ese simple acto de observar se convirtió en una práctica de valentía, un recordatorio de que la empatía comienza con la presencia.

Entonces me di cuenta de que juzgar a menudo refleja nuestros propios miedos e inseguridades. Recordé momentos en la escuela y en el trabajo en los que reducía a alguien a un error, olvidando el contexto de su vida, las batallas invisibles que enfrentaba. Las reflexiones de Steinberg me recordaron que cuando juzgamos a los demás con estándares imposibles sin comprenderlos, simplemente nos sometemos al mismo silencio e incomprensión. La curiosidad, no la condena, abre la puerta a la conexión. 

Una tercera verdad se asentó durante conversaciones tranquilas que tuve con amigos y familiares: escuchar es un acto radical de compasión. Recordé momentos en los que hablé antes de escuchar completamente a otra persona, perdiéndome fragmentos de su historia porque mi mente ya estaba elaborando la respuesta. Steinberg demuestra que reducir la velocidad para escuchar de verdad, sin juicios ni intenciones, es un acto de valentía. Es en esa escucha que encontramos humanidad, tanto en los demás como en nosotros mismos.

En cuarto lugar, vi que aceptar nuestras propias imperfecciones nos permite ver a los demás plenamente. Pensé en las noches que pasé repasando mis propios fracasos, encogiéndome bajo el peso del perfeccionismo. Steinberg nos recuerda que cuando nos liberamos de la tiranía del desempeño impecable, cultivamos la capacidad de tratar a los demás con comprensión y gracia. La compasión crece en el espacio que creamos para nuestra propia humanidad. 

Finalmente, aprendí que la valentía y la compasión son inseparables. Reflexioné sobre las veces que quise intervenir y ayudar, pero dudé, por miedo al rechazo o a la vergüenza. El trabajo de Steinberg me enseñó que la compasión no es pasiva; requiere presencia, riesgo y acción. Elegir interactuar con amabilidad incluso cuando el resultado es incierto es donde reside la verdadera valentía, y al hacerlo afirmamos no solo la humanidad de los demás, sino también la nuestra.



09 julio 2026

Historias del Munidial

Me encantan las historias, y con eventos tan multinacionales y multiculturales como el mundial de fútbol, las historias emergen y ganan un foco especial y nos enriquecen.

Hemos visto historias de niños que no tenían la playera oficial, pero o se hicieron una con estampas recortadas, o usaron una con los colores de la navidad, la creatividad y la emoción de apoyar a tu equipo era lo más importante.  Y hay algunas más profundas como cantar el himno nacional y que se llenen de lagrimas los ojos de emoción, y es que ver a tu equipo darlo todo es indescriptible.  Los abuelos a quien sus nietos les cumplieron su sueño al llevarlos al estadio.  Los países en guerra viendo un partido de fútbol, una alegría que no les pudieron quitar.

Este mundial ha traído unidad de nuestro pueblo, y con los pueblos de otras naciones, los asiáticos emocionados con la calidez mexicana, los europeos, africanos y árabes sintiéndose en casa, a miles de kilómetros.  

Y nos dimos cuenta de algo que sabíamos pero tal vez había pasado desapercibido.  El pueblo está unido, no importa nacionalidad, raza, lengua o credo, la unidad es parte de nuestro ser nos gustan las diferencias, las celebramos sin duda, el pretexto es la fiesta del fútbol.  

Y entendemos que quien nos separa son los gobiernos que definitivamente desean que los pueblos que hoy se abrazan, mañana estén en guerras injustas en las que solo los de arriba ganan.  Ellos nos quieren divididos y desean que nos odiemos, Divide y vencerás es su lema.  Creo que el antídoto es la unión.  Somos más los buenos, y la bondad en el mundo.

Ojalá no olvidemos lo bonito de este verano 2026 en donde sonreímos con extraños, deseamos éxito a otros países, abrazamos las victorias y las derrotas, y conocimos muchas historias de jugadores excepcionales, de leyendas despidiéndose, y de esa sensación de esperanza en la humanidad.  Pues no todo es como las redes a veces lo pintan.  

El mundo es un hermoso espacio en el que todos tenemos un lugar especial.

Edith Reyna-Villarreal