Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

14 enero 2021

Esmalte de color

Hoy en el trabajo le puse esmalte a una nueva inquilina del asilo.

Mientras mirábamos los colores, ella dijo que quería uno transparente.

Lo único que pude pensar fue:
'′ TRANSPARENTE?! Pero no es divertido"

Le pregunté por qué quería uno transparente y ella respondió:
"Mis manos son feas, no quiero atraer la atención sobre ellas".

Y yo le dije: "Sus manos cuentan la historia de su vida. Cuentan una historia de amor, compromiso y aventura. Estas manos tocaron y sostuvieron cosas que la mayoría de la gente solo puede esperar tener un día".
Dicho esto, decidió optar por el esmalte rosa.

A veces los demás encuentran la belleza en lo que nos hace sentir inseguros.



13 enero 2021

No olvidemos enamorarnos del amar

No pretendas a un hombre o a una mujer que no admires, porque si no hay admiración; no habrá respeto. Porque si no surge el respeto, no habrá añoranza. Porque sin admiración, nada tienes que hacer en esa compañía. De la admiración, nace el respeto, la lealtad, la certeza, el deseo, la sensualidad, la confianza, el amor, el cariño y los mejores sentimientos.

La relación óptima que se puede dar entre dos seres es aquella que fluye por igual en todos los niveles del ser, cuando todos los canales receptivos están abiertos y fluyentes.

Cuando cada alma está abierta para el otro y se encantan, cuando ambas mentes se abren al otro y se comprenden, cuando los dos cuerpos se entretienen amorosos en su entrega.
Cuando todo esto sucede la existencia tiñe de amor su exuberancia.
Cuando ese amor-energía-gozo-suspiros y sonrisas fluyen, el ser se inflama, la creatividad florece, la vida reverdece, el entusiasmo canta, el corazón suspira, y las sonrisas susurran su gracia haciéndose poesía.

Así es el amor de quién se enamora de este amar…
Así ha sido, así es, y así será el deleite de este acontecer…

Donnato de la O. El Caminante


11 enero 2021

Lo Que los «Expertos» No nos Dicen Sobre Estar Contento

Hace unas semanas, en la iglesia nos pidieron que escribiéramos una palabra que describiera nuestro estado emocional actual. Escribí: «contento». No es que esté siempre contento. Unas cuantas veces durante los últimos meses me he sentido inquieto, incluso ansioso, por todo lo que ha estado sucediendo. Muchos días puedo decir que estoy empezando a sentirme esperanzado u optimista, pero sentirme satisfecho es mi principal emoción.

Más tarde, busqué la palabra «contento» en un diccionario de sinónimos y descubrí palabras como «satisfecho», «complacido», «tranquilo», «cómodo», «despreocupado» y «feliz». El contentamiento parece servir como una puerta para experimentar la felicidad.

En estos días, industrias enteras parecen dedicadas a sembrar el descontento. De hecho, gran parte de nuestra cultura tiene ese enfoque. Constantemente se nos dice que nunca seremos felices sin el juguete o la herramienta más nueva, el automóvil más brillante y rápido, una casa más grande y lujosa. No nos sentiremos aceptados, nos dicen constantemente, hasta que usemos el tipo correcto de desodorante, bajemos de peso o nuestro equipo favorito gane el gran juego.

Los oradores motivacionales y los libros de autoayuda nos dicen: «si vamos a la deriva, perdemos». Así que nos dirigimos a estar ocupados, sin sentirnos nunca satisfechos. Siempre surge algo más para profundizar nuestros sentimientos de descontento con lo que ya tenemos.

Pienso en el famoso magnate de los negocios al que le preguntaron: «¿Cuánto es suficiente?». Su respuesta fue simple: «Solo un poco más». Si siempre queremos más, nunca tendremos suficiente. Las palabras «más» y «contento» son rivales acérrimos. La satisfacción proviene de ser felices donde estamos y con lo que tenemos. Siempre quiero hacer un mejor trabajo, sentirme más saludable y tener más seguridad financiera. Pero también quiero ser más alegre, ser un mejor amigo y esposo, y pasar más tiempo disfrutando de las bendiciones que ya tengo.

El contentamiento no es un destino. Es una decisión, seguida de paz, alegría y gratitud. Adquirir más cosas no traerá más felicidad; necesitamos apreciar lo que ya tenemos. Este es un tema central en el «Sermón del monte» de Jesús. Habló de ser «pobre en espíritu», «ser manso» (refiriéndose a los que tienen su fuerza bajo control), habló también de «tener hambre y sed de justicia», de ser «misericordioso» y ser «limpio de corazón» [ver Mateo 5:3-8] .

Estas cualidades son las que conducen al contentamiento —enseñó Jesús—, no el adquirir cosas materiales. Jesús continuó diciendo: «No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón» [Mateo 6:19-21 NTV].

El rey Salomón dedicó gran parte del libro de Eclesiastés a contar lo que había aprendido sobre el contentamiento, y el apóstol Pablo escribió: «Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez» [Filipenses 4:12 NVI].

Una amiga que hizo su tesis doctoral sobre agricultura de subsistencia en Centroamérica, estudiando a los más pobres de los pobres. Pregunté si había alguna sorpresa. Inmediatamente comenzó a hablar de lo felices que estaban todos. Estas personas, que apenas se ganaban la vida en una pequeña parcela de tierra, estaban tan felices como podían. Escuché al cantante de country Marty Stuart decir una vez: «Si tengo un billete de cien dólares en el bolsillo y un Cadillac para conducir, estoy satisfecho». Y, ¿quién podría querer más? Pero, la verdad… ¡ni siquiera necesito un Cadillac!

Jim Mathis



07 enero 2021

Indigestión mental por exceso de contenido

No sé tú, pero yo me siento sobrepasado por la enorme cantidad de contenido cautivador que existe en internet:

Artículos
Podcasts
Videos
Webinars
Newsletters
Ebooks
IG Stories
Cursos
Noticias
Documentales
Series
Películas

Es demasiado
y todo me llama la atención
y me abrumo
y me distraigo
y dejo las cosas a medias
y me siento insatisfecho, inquieto e insuficiente.

Tanto contenido me produce una especie de indigestión mental.

¡Y yo no quiero eso!

Yo lo que quiero es ampliar mis horizontes aprovechando las bendiciones del contenido de calidad. Pero sin descuidar mi tranquilidad, mi enfoque y mi salud mental.

¿Y cómo puedo lograrlo?

Aún no tengo la receta final (si es que existe), pero hay cosas que estoy poniendo en práctica y están funcionando (algunas veces más que otras).

Si te pasa lo mismo que a mí, tal vez quieras probar estas 7 recomendaciones que pueden ayudarte a establecer una relación más sana y provechosa con la enorme cantidad de contenido interesante que se genera día con día.

1. Acepta que no vas a poder con todo (y suelta)

Reconoce el hecho de que es imposible digerir todo el contenido que te llama la atención. De hecho es muy poco lo que realmente vas a poder disfrutar con calma y a profundidad. Interiorizar esto, te ayudará a soltar esa ambición de querer estar al tanto de todo.

2. Cambia la palabra “debería” por “podría”

En lugar de decir “debería leer esto” cada vez que encuentres un artículo interesante, mejor di algo así como “podría leer esto, pero prefiero dedicar mi tiempo a esto otro”. En otras palabras, deja de culparte por no revisar todo el contenido que te resulta relevante y empieza a celebrar las decisiones que te ayudan a respetar tus prioridades. ¡Inténtalo! La próxima vez que descubras un video con un título cautivador, di “podría ver este video, pero prefiero usar esos 5 minutos para meditar”.

*Este concepto de debería vs. podría lo saqué del libro How to Communicate Like a Buddhist de Cynthia Kane

3. Elige tus fuentes favoritas (e ignora todo lo demás)

Encuentra 2 ó 3 fuentes que te gusten mucho (por ejemplo, tus podcast favoritos) y consulta únicamente el contenido generado por esas fuentes. Después de un tiempo cambia de fuentes para agregarle variedad al contenido que consumes. Esta idea puede ayudarte a establecer límites y también a tener más certeza de que el contenido que consumas sea de tu agrado.

4. Deja de seguir tantas cuentas

Esto no requiere demasiada explicación. Simplemente permítete eliminar cuentas de tu feed. ¡No tienes que seguir a todo el mundo! Menos es mejor.

5. Limita tu tiempo frente a la pantalla

Este consejo es el más obvio, pero a la vez es el más difícil de llevar a cabo. Trata de establecer una estructura que te permita limitar el tiempo que pasas frente a tu computadora, celular y televisión. Elige horarios del día libres de pantallas y procura realizar actividades “en la vida real” que te ayuden a cultivar un bienestar físico, mental y emocional.

6. Disfruta “el arte de no hacer nada”

Muchas veces consumimos contenido porque sentimos que “estar sin hacer nada” es algo que no tiene ningún provecho. Pero yo he aprendido que los momentos de silencio y quietud sirven para que nuestra mente realice esa “digestión mental” que tanto necesitamos, porque le damos chance a nuestro cerebro de procesar y depurar información.

7. Menos teoría, más práctica

Este consejo aplica especialmente a quienes disfrutan el contenido asociado al desarrollo personal. Muchas veces nos sumergimos tanto en saber más y más, que se nos olvida pasar a la práctica (¡lo más importante!). Mi recomendación es establecer temporadas de muy poca teoría y mucha práctica.

Y esto es todo.

Pedro Campos