Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

31 marzo 2011

Las campanas del templo

El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro.  Tenía un millar de campanas.  Grandes y pequeñas campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo.  Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo replicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos lo escuchaban.

Pero, al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas.  Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían replicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas.  Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas.  Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó, y escuchó con toda atención.  Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla.  Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oír las campanas.  Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.

Persistió en su empeño durante semanas.  Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda.  Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras.... para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo
ningún resultado.  Por fin decidió desistir de su intento.  Tal vez él no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oir las campanas.  O tal vez no fuera cierta la leyenda.  Regresaría a su casa y reconocería su fracaso.  Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, para decir adiós al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros.  Se tendió en la arena,  contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar.  Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable.  Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí mismo.  Tan  profundo era el silencio que producía en su corazón...
¡Y en medio de aquel silencio lo oyó!  El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra... Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo replicaban en una gloriosa armonía, y su  corazón se vió transportado de asombro y de alegría.


Si deseas escuchar las campanas del templo, escucha el sonido del mar.
Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación.
No la rechaces: no reflexiones sobre ella.  Simplemente, mírala.

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

30 marzo 2011

Ser persona amorosa

No sé cómo puedo ser persona sin amar.
No sé cómo puedo vivir sin amar.
No sé cómo puedo admirar el amanecer sin amar.
No sé cómo puedo sonreir sin amar.
No sé cómo puedo calentarme al fuego sin amar.
No sé cómo puedo refrescar mis manos en el agua fresca sin amar.
No sé cómo puedo respirar sin amar.
No sé cómo puedo besar sin amar.
No sé cómo puedo pensar, sentir, hablar, dormir, comer, pasear,
trabajar, descansar, cantar... SIN AMAR.

¿Qué puedo hacer sin amar?
Todo es seco, inerte, lánguido, inútil, sin sentido, pesado, absurdo,
incoherente, amargo, triste, irrelevante, incómodo, desagradable,
estéril, frío, inconsistente.... SIN AMAR.

No sé cómo puedo ser persona sin amar.
No sé cómo puedo vivir sin amar.
No sé cómo puedo admirar el amanecer sin amar.
No sé cómo puedo sonreir sin amar.
No sé cómo puedo calentarme al fuego sin amar.
No sé cómo puedo refrescar mis manos en el agua fresca sin amar.

Sin amor la vida es muerte
Sin amor la muerte es solamente muerte y siempre muerte
Sin amor la persona es un ave con las alas rotas
Sin amor la persona es una fuente de agua seca
Sin amor la persona es un día sin luz
Sin amor la persona es una noche sin luna ni estrellas
Sin amor la persona es un verano sin sol
Sin amor la persona es un valle sin margaritas
Sin amor la persona es un desierto sin arena
Sin amor la persona no es persona
Como decía el poeta: Aquel que camina una sola legua sin amor
camina amortajando hacia su propio funeral.

Dario Lostado
(Vivir como persona)

29 marzo 2011

Educación: Promover la cooperación, no la competencia

¿No es acaso la misión principal de la educación el ofrecer a la niñez la oportunidad de potencializar lo mejor en ellos?

Diversos estudios han demostrado que los niños pequeños que son animados a cooperar con otros en la escuela son capaces de mejorar sus resultados académicos e involucrarse en comportamientos “pro-sociales”, en otras palabras, conductas que promueven resultados positivos para con otros.  Por ejemplo, un estudiante mayor que es puesto a cargo de ayudar a uno más joven con sus estudios.  Investigaciones han demostrado que no solamente aquel quien está siendo ayudado demuestra un progreso en sus resultados sino que también el estudiante mayor muestra avances considerables en sus resultados académicos, aún y cuando no hubiera sido un buen estudiante de principio.  Esta observación, que sorprendió a los investigadores, se puede explicar como el resultado del sentido de responsabilidad que sintió el alumno mayor: este sentimiento lo inspiró a repasar las lecciones de años anteriores y lo impulsó a poner mayor empeño en sus estudios actuales.  Por tanto, cuando la responsabilidad de ser tutor es dada a un alumno mayor, no solo mejora el alumno tutoreado sino también el tutor.

Durante un seminario reciente acerca de la psicología de la felicidad, en el cual participé en Bruselas, Jacques Lecomte (autor de la primera introducción global acerca de la psicología positiva en francés) reportó que se encontró que en las clases en las que se practica el aprendizaje cooperativo, los estudiantes tienen mayor autoestima, están más motivados para aprender, son más capaces de realizar razonamientos complejos, obtienen mejores notas, son más respetuosos con los maestros, son percibidos como más comprensivos y cooperativos y demuestran un mayor comportamiento altruísta; en un salón de clases como este, también se notó un descenso de acoso (bullying), violencia y addición a las drogas.

Para los estudiantes, un buen maestro es aquel que no solo sabe como enseñar sino que también ejemplifica una serie de cualidades humanas como la capacidad de escuchar, bondad, disponibilidad, etc.  Un maestro así, es alguien que les imparte a sus estudiantes un sentido de responsablidad y los coloca en situaciones capaces de ayudar a los otros.  Además, se descubrió que cuando los educadores muestran empatía, el cumplimiento académico de los estudiantes mejora notablemente y en cambio, la violencia intrapersonal y el vandalismo declinan bruscamente.

Matthieu Ricard

28 marzo 2011

Competencia

En el país de los animales se realizó una extraña competencia. En la gran final se enfrentaban Águila "A" y Águila "B". ¿Quién de las dos volaría más alto? La expectación crecía y todos en el bosque estaban pendientes del desenlace.

Fue entonces que la primera acudió a su amigo el cazador con una inusual petición: "Quiero que cuando mi contrincante inicie el vuelo, le lances una flecha para rozarle un ala, de manera que no pueda volar bien.

¡Entonces yo me luciré volando más alto que ella!"

El cazador, que le debía algunos favores decidió ayudarle. Sin embargo le explicó que no tenía flechas "por falta de plumas". Entonces el animal le pidió que arrancara una de su ala derecha y armara con ella la flecha. En el horizonte se dibujó la figura de Águila "B" que iniciaba el vuelo. "¡Rápido, lánzale la flecha!". El hombre apuntó cuidadosamente el arco, y disparó. Pero una ráfaga de viento desvió su flecha.

"¡Rápido, toma otra pluma de mi ala izquierda!". El cazador armó con rapidez la siguiente, apuntó y disparó. Mas la prisa hizo que fallara nuevamente. Águila "A" entró en desesperación y en su afán de perjudicar a su contrincante, urgió a su amigo a tomar una pluma tras otra de sus alas. La operación se repitió por seis veces, con el mismo fallido resultado. El tiempo se venía encima, el animal recriminó a su amigo por no haberle podido ayudar, y partió a competir.

Cuenta la fábula que Águila "A" a medida que aleteaba para elevarse, sentía que le faltaban las plumas que había utilizado, ¡no en volar ella, sino en tratar que la otra no volara!


¿Te suena un tanto conocido todo esto? ¿Conoces gente que utiliza sus pensamientos no para triunfar, sino para tratar que otro fracase? ¡Qué tristeza!

Hay que reconocer que por alguna razón, Dios no repartió los dones a las personas en forma uniforme. Por lo tanto, si tratamos de competir siempre con los demás, puede suceder que si están mejor dotados en algunas áreas que nosotros, nos frustremos. Y si están menos dotados, nos envanezcamos innecesariamente. El objetivo es promover la cooperación, no la competencia.

Debemos reconocer que al tratar de perjudicar a los demás, a quien perjudicamos realmente es a nosotros mismos, eso nos impedirá volar alto.

En todo caso debemos tratar de concentrar esos esfuerzos en desarrollar cualidades que nos beneficien, y por ende también a los demás.

26 marzo 2011

Renunciar al "YO"

El discípulo:  Vengo a ofrecerte mis servicios
El maestro:   Si renuncias a tu "yo", el servicio brotará automáticamente.

Puedes entregar todos tus bienes para ayudar a los pobres y entregar tu cuerpo a la hoguera, y no tener amor en absoluto.

Guarda tus bienes y renuncia a tu "yo".  No quemes tu cuerpo; quema tu "ego".
Y el amor brotará automáticamente.

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

Photo by Edith

25 marzo 2011

Regalo: El perdón

El empaque: El perdón

Tu vida esta plena de logros, luchas y grandes esfuerzos, y aunque a veces no parezca cada día te  vas acercando  paso a paso a lo que tú quieres.

Pero ten cuidado, puedes tener un enemigo, capaz de destruir sin piedad lo que con tanto trabajo has construido.

Me refiero a tus propios resentimientos.

El resentimiento es como tomar un veneno para tratar de envenenar a otro.  Mientras el dolor pasa, el rencor se queda, lo agravas, como a una herida que no se deja sanar.

El resentimiento es un monstruo, que puede tener el tamaño que le des, lo puedes alimentar con los pensamientos de queja y de autocompasión.
Entre más lo hagas crecer más partes de tu vida invadirá.

La energía que le das a ese fantasma, es la misma que puedes usar para construir tus sueños o para tener una vida más plena y feliz que te mereces.
Quien no perdona sin darse cuenta poco a poco se aísla, empieza a olvidar o dejar de disfrutar lo grato de su vida.

Con el rencor haces mas difícil, lo difícil y lo agradable se opaca con el tormento de la amargura.

Digno no es quien resiente, digno es quien perdona.

Que estupida es la venganza que mantiene anclado el dolor.
La venganza sabia es dejarlo ir seguir adelante, es construirse en vez de destruirse.

El perdón es un  regalo, para ti mismo
Es regalarse la paz.
Es soltar la carga
Es decidir mirar la luz de nuevo y con determinación caminar hacia ella, hacia lo mejor de ti, de tu vida.

No perdones para que el otro cambie
Acéptalo, el otro nunca va a ser como tu quieres, eso no depende de ti.

No le des a nadie el poder de hacerte infeliz, perdona por que decides hacerlo, retoma tu poder, tu inmensa capacidad de construir tu propia tranquilidad.

Hoy quiero invitarte a descubrir el regalo de cuidarte de una manera muy especial.

Tu regalo: Soltar, dejar ir, aliviar, perdonar.
Te invito a hacer una lista de los resentimientos que cargas
Tal vez tendrás unos mas pesados y viejos y otros nuevos que has hecho menos dolorosos.

Al frente de cada uno escribe los precios que has pagado en tu vida al no haber soltado este resentimiento, los momentos que has arruinado, las relaciones importantes que has maltratado, las oportunidades que has perdido, el dolor innecesario que en nombre del otro le has generado a tus cercanos.

Después pregúntate ¿qué ganarías en tu vida si decides perdonar?

Y finalmente ¿cómo podrías resolver el resentimiento dentro de ti?

Si quieres dar un paso muy poderoso, quema esa hoja como un símbolo de la decisión de sacar de ti, para siempre el fuego que estaba quemando tu corazón, para sencillamente dejarlo ir.

Después de descubrir tu regalo, escribe ¿cómo fue el ejercicio para ti?, ¿qué descubriste que te va a ayudar a ser mas feliz?

Tu vida vale mucho para que malgastes tus energías luchando contra fantasmas, que te causan dolor, ni tu, ni los tuyos se lo merecen.
 

24 marzo 2011

No tengas miedo

Con la religión nos han metido muchos miedos que están ahí y que hay que solucionar.  "No tengáis miedo", dice Jesús en el Evangelio.  Todo el Evangelio está lleno de estas advertencias:  "No temáis..., no os preocupéis..., no os aflijáis..."  pero nosotros hemos hecho una religión llena de tabúes y temores, llena de ideas falsas y de falsos ídolos.

Había una madre que no consegía que su hijo pequeño regresara a casa antes del anocher, después de jugar.  Para asustarlo, le dijo que había unos espíritus que salían al camino tan pronto se ponía el sol.  Desde aquel momento, el niño ya no volvió a retrasarse.  Pero cuando creció tenía tanto miedo a la oscuridad y al los espíritus que no había manera de que saliera de noche.  Entonces su madre le dio una medalla y lo convenció que mientras la llevara consigo, los espíritus no se atreverían a atacarlo.  El muchacho salió a la oscuridad bien asido de su medalla.  Su madre había conseguido que, además del miedo que tenía a la oscuridad y a los espíritus, se le uniese el miedo a perder la medalla.

La buena religión te enseña a liberarte de los fantasmas, y la mala a fiarte de las medallas.  No metamos a Dios en los fantasmas.


Anthony de Mello
(Autoliberación interior)

23 marzo 2011

Decálogo

Por Matthieu Ricard

Vejez:  Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.

Muerte:  Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia.  Sólo hay un camino: aceptarla.

Soledad:  Existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.

Alegría:  Está dentro de cada uno de nosotros.  Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.

Identidad:  No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos.  Es nuestra naturaleza más profunda, esa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.

Conflictos de pareja minimizarlos:  Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.

Familia:  Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.

Deterioro físico:  Hay que aprender a valorarlo positivamente.  Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.

Relaciones sociales:  Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse.  Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.

Felicidad:  Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos que no existe cuando no la encontremos allí.




Rio Ganges, Photo by Matthieu Ricard
 

22 marzo 2011

Victimas del miedo

Hay en India una bella y aleccionadora historia.

Estaba un viejo junto a un camino, sentado junto a la sombra de un árbol.
Acertó a pasar por allí el espíritu de la peste. 
El viejo le preguntó: ¿A dónde vas?
El espíritu de la peste dijo: Voy a Benarés. Tengo la misión de matar a un centenar de personas.

Pasaron unos días y en Benarés murieron miles y miles de personas, víctimas de la peste, según decían las noticias, que se divulgaron y llegaron a oídos del viejo.
Cuando el espíritu de la peste volvía de cumplir su mortífera misión, se encontró nuevamente con el viejo.
Este, le recriminó al espíritu de la peste porque le había mentido: Dijiste que ibas a matar a cien y has matado a miles. 
No, no, contestó el espíritu de la peste, yo solamente maté a cien.  El miedo mató a los demás.

Miles de veces los estados de ánimo los abandonamos en manos de unas u otras ideas.
Unas ideas provocan miedo y el miedo trastorna el organismo humano y mata.

Dicen muchos: Cambia las ideas negativas en positivas. Vive con ideas positivas y tendrás salud.
Mi voz interior me dice: No vivas de ideas. Vive de tu realidad conocida y sentida por tí mismo.
Tu realidad es La Vida. 

Ninguna idea sobre la vida te dará más vida que La Vida misma.
No vivas en manos de ninguna idea. Las ideas están en ti. No estés y dependas tú de las ideas.
Si te apoyaras en ti, en tu realidad, y no en ideas no temerías nada ni a nadie. Las ideas de miedo pasarán por el cielo de tu vida. Y las mirarás al pasar como se mira una nubecilla viajera pasear por el sereno cielo azul.  Las ideas van y vienen. Pero muchos las albergan en su alma y se convierten en señores y dueñas de sus vidas.  El miedo, los miedos, todos los miedos son producidos por ideas.

Cambia, si quieres, tus ideas. Pero ante todo cambia lo único que te dará seguridad verdadera en todo momento: cambia tus ideas por tu verdadera realidad. No dejes el timón de tu vida en manos de ninguna idea por bella o positiva que ella parezca. Toma el timón en tus propias manos. Eres tú, es tu realidad, es tu inteligencia, es tu amor, el verdadero dueño de tu vida y de tus sentimientos. Estamos bombardeados por palabras y frases: Ten pensamientos positivos, ten actitud positiva en tu mente, vive de ideas positivas, cambia tus ideas negativas en positivas, etc...

Todo eso está bien. Pero no es lo mejor, porque aunque cambies tu modo de comportarte y tu actitud ante la vida mejore, todo ese cambio es inestable como inestables son las ideas en que se apoya. Empieza a ser persona de verdad siendo tú el único conductor consciente, firme, de tus acciones y de tu vida, apoyando tus pensamientos y sentimientos en lo que nunca cambia: tu realidad, tu SER.
¡No temas! Desecha toda idea de miedo.
Acógete a tu Ser que es el mismo Ser de Dios.


Darío Lostado
(Vivir Como Persona)

21 marzo 2011

Más vida por cada vida

Cuando reflexionas sobre los años que ya se han ido, ¿qué tan bien los viviste? ¿qué memorias maravillosas permanecen? ¿el día que engañaste al portero y entraste al colegio, la tontería más grande del año y los días que eras más travieso?  ¿cómo puede alguien recordar los días “normales cuando todos los días eran iguales?  Amigo mío, pregúntate si el año anterior viviste 365 días diferentes o viviste el  mismo día 365 veces.
 
La vida es un regalo maravilloso, pero la vida está hecha de diversas experiencias.  Vives distintos eventos y esas experiencias quedan grabadas en tu mente en forma de hermosos recuerdos.  Así que no son importantes los años de tu vida, sino la vida en tus años.  Una vida sin experiencias nuevas es como la muerte, ya nada es nuevo.  Quizá esa sea la mayor diferencia ente alguien de dos años y alguien de ochenta y dos.
 
Vamos a inventar una nueva unidad para medir nuestra experiencia en la vida – no de manera cronológica.  La unidad se llama “cuentos del abuelo”.  Cuando tengas la edad de tus abuelos, ¿cuántas historias tendrás para contar a tus nietos? ¿Historias sobre tus aventuras y de cuánto te divertiste cuando eras joven?  La pregunta es, ¿cada día es una historia nueva o cada días es una repetición?  Vale la pena pensarlo.
 
Vamos a verlo de otra manera.  Si tu vida pasara por televisión en un canal de 24 horas, ¿qué tan interesante sería verla?  ¿Disfrutarías verte a ti mismo en vivo?  Para la mayoría de las personas, la respuesta sería un no.  ¿Por qué otra razón necesitamos entretenernos con películas y programas de televisión?  ¿Nuestra vida no podría ser tan interesante y absorbente como para no volver a ver otra telenovela?  Es irónico que, a pesar de saber que la vida crece en los momentos que son nuevos y desconocidos, ¡muchos sentimos pánico!  Tenemos tanto miedo de intentar algo nuevo –ya sea conocer gente o hacer cosas nuevas.  ¡No queremos crear más cuentos del abuelo!
 
Amigos míos, entonces salgamos de nuestros capullos y convirtámonos en mariposas que revoloteen con valentía.  Vamos a divertirnos y a disfrutar porque este momento no regresará jamás, vivamos…. ¡más vida por cada vida!

Abhishek Thakore
Photo by David Robledo

19 marzo 2011

Oir y atender

No sé dónde ni cuándo oí esta historia.

Un sacerdote estaba leyendo su brevario en el atrio de su iglesia.  Se le acercó un borrachito, el borrachito del pueblo, con un periódico en la mano y le preguntó:  "Padre, ¿qué es la artritis?"  El cura lo miró despectivamente y siguió leyendo.

El borrachito insistió una y otra vez caminando junto a él y con su pregunta insistente: "Padre, ¿qué es la artritis?"
El cura, cansado, le respondió: "¿Sabes qué es la artritis?  Es la enfermedad de los que se emborrachan y van con mujeres como tú, de los que no trabajan y son viciosos, eso es la artritis".  Y siguió leyendo.  Pero al momento se volvió hacia el borrachito y le preguntó: "Dime, ¿por qué quieres saber qué es la artritis?"   Y el borrachito le dijo:  "Es que aquí en el periódico dice que el Papa tiene artritis".
Es importante atender y comprender a los que nos hablan, sin despreciar a nadie.  Las actitudes despectivas nos dan muchas sorpresas.


Oímos y atendemos con poco interés a los demás.  Eso impide que los comprendamos.  Solemos estar encastillados en nuestro propio torreón.

Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

18 marzo 2011

Libertad de palabra

Por Swami Chidvilasananda
 
Cada persona aprecia y respeta la libertad.  Cuando se usa adecuadamente, aporta lo mejor del ser humano, pero a menudo la gente olvida el auténtico propósito de la libertad.  La buscan por todas partes y cuando finalmente llega a su vida, raramente saben cómo vivir con ella.
 
Entre las muchas libertades que la gente aprecia, la libertad de palabra es una de las principales.  La libertad de palabra es un valioso privilegio, un regalo de gran valor, pero la gente suele olvidar que conlleva una responsabilidad impresionante.
 
La gente suele pensar que la libertad significa tener vía libre para satisfacer los apetitos del ego.  Muy a menudo, se busca la libertad para colmar los insaciables deseos del ego, y en este proceso la consciencia de un bien superior cae en el olvido.  En esta precipitada carrera hacia la gratificación de los apetitos del ego, es fácil olvidarse de las virtudes que hacen que la vida merezca ser vivida:  autocontrol, moderación y consideración por el bien de los demás.  Es fácil olvidarse de lo que beneficia a la sociedad en su conjunto.  Sin saber cómo, uno deja de tener presente que la mano de Dios está en todas las cosas y el discernimiento adecuado simplemente desaparece.  Se evapora la habilidad de distinguir entre los placeres a corto plazo y la felicidad duradera.  Y así, aún cuando obtienes lo que es más beneficioso para ti, no te das ni cuenta.
 
En nombre de ejercer la libertad, de experimentar la libertad, el individuo a menudo se ciega ante lo que da valor a su vida, se ciega ante las virtudes que están escondidas dentro de sí mismo, virtudes que el mundo entero merece y necesita.  Por lo tanto la libertad de palabra no es un derecho que puedas ejercer, sino que la libertad es un estado que el habla pura engendra dentro de ti.  Nunca la subestimes.  El habla pura crea un hermoso ambiente dentro de ti.  Es la forma en que mantenemos viva la intrincada y única bondad de cada cultura, a través de historias, canciones populares, parábolas, poesía, teatro, etc.  Es una de las formas principales en que nos comunicamos unos a otros el amor de Dios.
 
La libertad de palabra es un atributo divinamente humano.  Sin embargo, cuando se abusa de ella, cuando la pones al servicio de cada uno de tus caprichos y apetencias, ya no puede satisfacer su propósito innato.  Es como tomar una copa de dulce néctar, mezclarlo con veneno y ofrecérselo a todo el que te encuentres.  Al principio puede que el habla impulsiva y descontrolada parezca atractiva, verdaderamente muy atractiva, pero el resultado final es espantoso.  Decir todo lo que te apetece es, de alguna manera, como cavar tu propia tumba, como resbalar hacia las fauces de la muerte, la muerte de la moralidad, la muerte de la armonía, la muerte de la conciencia pura.  Cuando dices todo lo que te viene en gana, ahogas la tranquila voz de la voluntad de Dios.   El libro de Los Proverbios dice “cuando las palabras son muchas, la transgresión no falta.  Pero aquel que restringe sus labios es prudente”.
 
¿Te has dado cuenta alguna vez de lo que ocurre cuando hablas y hablas sin parar?  Gradualmente, casi sin darte cuenta, abandonas la esfera del control.   A menudo acabas diciendo más de lo que pretendías.  Das realidad a cosas que ni siquiera querías decir.   Contemplas después de haber dicho algo, en lugar de hacerlo antes de decirlo, de manera que tienes el doble de trabajo.  Cuando hablas sin parar, cuando dices lo que te apetece, hay un cierto tipo de satisfacción durante un rato, pero al mismo tiempo estás muy confundido acerca de esta satisfacción. 
 
Habiendo sucumbido a este tipo de cosas una vez, dos veces, o tres, comienzas a creer que es necesario.  Crees que es tu estilo de hablar y así es como vas a hablar siempre.  Crees que es tu manera de ejercer la libertad de habla.  Usas la libertad de habla para servir a tu impulso descontrolado de hablar.  En ese estado que has creado para ti mismo, es muy difícil cantar la gloria de Dios.  Cuando no hay control en tu habla, disminuyes el poder de tus virtudes.
 
El autocontrol no es contrario a la libertad de habla, sino que en realidad fortalece este gran poder.  El control embellece tu habla y hace que tus palabras sean todavía más apreciadas.  Como dice el verso del Proverbio: “aquel que restringe sus labios es prudente”.  El control honra a la persona que tiene la libertad de escoger las palabras y que posee control sobre su habla.  La palabra prudente posee muchas facetas brillantes y grados de significado.  Significa: sagaz, cauto, discreto, sensato, sensible, cuidadoso, frugal, astuto, perspicaz, ponderado, juicioso, inteligente, sabio.  Con estas cualidades puedes utilizar el poder del habla, la libertad de habla.
 
No puedes arriesgar estas excelentes características en nombre de la libertad de habla.  Debes comprender lo que realmente significa esta libertad.  Cuando estas virtudes gobiernan tu elección de palabras  y cuando tus palabras se emiten en el lugar adecuado, en el momento adecuado y con la gente adecuada, entonces la libertad de habla alcanza su cenit.  Adquiere su auténtica gloria.  De esta forma glorificas la libertad de habla.  No debes usarla como una sirvienta.  Este poder es capaz de crear un mundo que puede transformar y elevar la conciencia de los demás.  Puede ofrecer una gran ayuda a la gente con la que te encuentras y aliviar un corazón lleno de pesar.  Con la pura libertad de habla puedes consolar realmente a aquellos que están tristes.  Y un habla así también renovará tu propia vida continuamente.   Al igual que el amor y el respeto deben ser renovados con cada amanecer,  el habla debe ser contemplada antes de que nazca bajo la forma de sílabas y palabras.    Experimentar este poder del habla es estar verdaderamente lleno de entusiasmo y cantar la gloria de Dios.
 
Cuando hablas sin contemplación, ¿a quién le sirve? A nadie en realidad.  Cuando usas las palabras como armas, ¿qué estás haciendo?  Estás lejos de cantar la gloria de Dios.  Cuando tus palabras están llenas de desdén y las esparces por doquier, la destrucción que causan es peor que una bomba atómica, la reacción dura por siempre.
 
Habla sabiamente o quédate en silencio.  Cuando se usa el silencio con discernimiento, es tan poderoso como el habla misma.  Cuando el habla se usa con buen juicio, es tan fuerte como el silencio.  A veces cuando la gente habla sientes que estás en el seno del silencio.  Te sientes muy en paz contigo mismo y de hecho, buscas su compañía.  Sus palabras están tan llenas de néctar que cuando hablan quieres estar en su compañía.
 
Siempre puedes reconocer el buen o mal carácter de una persona por la forma en que emplea el  lenguaje.  El poder de las palabras es tan grande que pueden alumbrar las nubes más obscuras y revelar la magnificencia del sol dorado.  El habla puede infundir dulce esperanza en el corazón de la humanidad o puede crear un sentimiento de fatalidad inminente que haga desaparecer toda esperanza y valentía.  Siendo este el caso, comienzas a percibir lo delicada que es realmente la libertad de habla.  Es hermosa, es fuerte, es maravillosa, es benevolente y al mismo tiempo, al igual que una flor, es muy delicada.
 
La propia naturaleza de Dios es libertad.  Por tanto, experimentar libertad es experimentar a Dios.  Y dejar que tus palabras fluyan libremente desde el nivel más profundo de tu ser es cantar la gloria de Dios.
 
Si puedes usar la libertad de habla de esta forma, entonces has honrado la libertad.  Al honrar la libertad de habla, estás honrando todos los tipos de libertad a los que tienes derecho.  Y puedes disfrutar de la experiencia de la libertad.  Puedes hablar sin tener que morderte la lengua.  En lugar de eso, puedes usar la lengua para degustar la buena comida que esta tierra provee para nutrir tu ser y tu vida, y puedes decir palabras auténticas desde el nivel más profundo de tu ser.


17 marzo 2011

La paradoja de nuestra época

Tenemos casas más grandes pero menos familia;
más amenidades, pero menos tiempo;

Tenemos más títulos, pero menos sentido común;
Tenemos más conocimiento, pero menos juicio;
Somos más expertos, pero tenemos más problemas;
Tenemos más medicinas, pero menos salud;

Hemos ido hasta la Luna y regresado,
pero es un problema cruzar la calle
y presentarnos a nuestro vecino.

Hemos construido más computadores que les quepa
más información para producir más copias que nunca,
pero tenemos menos comunicación;

Nos hemos extendido en cuanto a cantidad,
pero cortos en calidad.

Estos son los tiempos de las comidas rápidas
pero de lenta digestión;

Hombre alto pero de poco carácter;
Altas ganancias pero pobres relaciones.

Es una época en la que hay mucho en la ventana,
pero nada en la habitación.

Dalai Lama


Photo by Edith

16 marzo 2011

El ataque de corazón espiritual

El corazón del tío Tom era muy débil y el médico le había aconsejado que tuviera mucho cuidado.  De modo que, cuando sus familiares se enteraron que el tío había heredado mil millones de dólares de un pariente difunto, tuvieron miedo de comunicarle la noticia, no fuera a ser que le ocasionara un ataque al corazón.

Así pues, pidieron ayuda al párroco, el cual les aseguró que él encontraría el modo de decírselo.  "Digame Tom", le dijo el Padre Murphy al anciano cardiópata, "si Dios, en su misericordia, le enviara mil millones de dólares, ¿qué haría usted con ellos?"

Tom pensó unos instantes y dijo sin el menor asomo de duda: "Le daría a usted la mitad para la iglesia, Padre"

Al oirlo, el Padre Murphy sufrió un repentino ataque al corazón.


Cuando el próspero empresario sufrió un ataque al corazón, debido a sus esfuerzos por fomentar su imperio industrial, resultó fácil hacerle ver su codicia y su egoísmo.  Cuando el párroco sufrió un ataque al corazón por promover el Reino de Dios, fue imposible hacerle ver que se trataba de codicia y de egoísmo, aunque fuera en una forma más aceptable.  ¿Había estado realmente promoviendo el Reino de Dios o a sí mismo?  El Reino de Dios no necesita ser promovido, sino que él mismo fluye espontaneamente sin necesidad de nuestra anhelante ayuda.  ¡Mucho ojo con nuestra ansia, que puede revelar nuestro egoísmo! ¿O no?

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

15 marzo 2011

La vida fluye

Deja que la vida fluya significa sencillamente:

a) Aceptar lo que traiga cada momento como algo que era inevitable que sucediera,

b) haciendo lo que creamos que debemos hacer en cada momento y

c) sin agobiar innecesariamente nuestra mente con una carga de conceptualizaciones sobre lo que pueda suceder o no en un futuro incierto.

14 marzo 2011

El cambio se puede dar a cualquier edad

Por Matthieu Ricard

El Dalai Lama comúnmente describe al budismo como, antes que nada, una ciencia de la mente.  Esto no es una sorpresa ya que, los textos budistas hacen un énfasis muy particular en el hecho de que las prácticas espirituales (mentales, físicas y orales) tienen directa o indirectamente la intención de transformar a la mente. Sin embargo, como el maestro de meditación Mingyur Rinpoche escribe: “Desafortunadamente uno de los principales obstáculos al que nos enfrentamos es el que, cuando tratamos de examinar la mente, existe una noción profunda y muy comúnmente inconsciente de que ‘nacemos tal como somos y nada de lo que hagamos será capaz de cambiar esto’.”  La verdad es que el estado que generalmente consideramos como ‘normal’ es simplemente nuestro punto de partida y no la meta que deberíamos de estar trazando para nosotros mismos.  ¡Nuestra vida vale mucho más que eso!  Es posible, poco a poco, el lograr un estado ‘óptimo’ de manera de ser.

A un renombrado psicoanalista francés se le preguntó acerca de Ingrid Betancourt, la política franco-colombiana que fue secuestrada mientras realizaba su campaña en Colombia: “¿Pueden seis años de detención en condiciones extremas alterar la personalidad de alguien?”.  Su respuesta fue: “No.  Después de los veinticinco años tu personalidad ya se fija.”  De manera personal, fue alrededor de los veinticinco años que realmente comencé a cambiar.  Esto fue también el caso en muchos de los meditadores que tomaron parte en las investigaciones: comenzaron a experimentar cambios desde el momento en que se comprometieron seriamente en el proceso del entrenamiento mental a través de la meditación.

¿Hasta que grado podemos entrenar nuestra mente para que trabaje de una manera constructiva, capaz de reemplazar la obsesión con bienestar, agitación por calma, odio por bondad?  Hace veinte años, era casi universalmente aceptado por los neurocientíficos, que el cerebro tenía un número determinado de neuronas desde el nacimiento y que este número no cambiaba con las experiencias.  Hoy sabemos que nuevas neuronas se producen hasta el momento mismo de la muerte y hablamos de “neuroplasticidad”, un término que toma en cuenta el hecho de que el cerebro evoluciona continuamente en relación con nuestra experiencia y que un entrenamiento en particular, algo como aprender a tocar un instrumento musical o un deporte, puede traer consigo un cambio profundo.  La atención plena, el altruismo y otras cualidades humanas básicas pueden ser cultivadas de la misma manera y podemos adquirir la metodología que nos permita realizar esto.

Una de las grandes tragedias de nuestros tiempos es el que subestimamos nuestra capacidad de cambio.  Los rasgos de nuestro carácter se perpetúan en tanto no hagamos nada para mejorarlo y continuemos tolerando y reforzando nuestros hábitos y patrones: pensamiento tras pensamiento, día tras día y año tras año.

13 marzo 2011

12 marzo 2011

Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla,  buen abono y riego.  También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:  Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla  Constantemente.   Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos-, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.  Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Tiempo… Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi…nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué…

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá solo estés echando raíces….

Photo by David Robledo



 Nota:  A mis primos David y Leah que están en Japón, y están bien, mis oraciones están con ustedes, sé que ustedes harán la diferencia con la gente que los rodea..... 
La mayoría de las fotos de David Robledo son en Japón... y la de hoy es de un bosque de bambús de Japón.




11 marzo 2011

Servicio desinteresado


Una vez un joven se enamoró con locura de alguien que no correspondía a su afecto.  Su condición era tan angustiante que era incapaz de pensar en nada más.  No encontraba alegría en ninguna cosa.  Estaba fuera de sí.  Al final, uno de sus amigos le habló de un mago que vivía en las afueras del pueblo.  El joven fue directamente allí e imploró al mago su ayuda.

El mago tenía ojos oscuros.  Brillaban con una luz no natural.  Le dijo:
- Si en verdad quieres que te ayude, tienes que seguir mis instrucciones al pie de la letra.
- ¡Lo haré! -gritó el joven-  ¡Haré cualquier cosa!  Sólo quiero superar este sentimiento horrible.
- Entonces -dijo el mago-, no debes decir una sola plegaria durante cuarenta días, ni siquiera durante una crisis.  Ni debes obedecer a Dios de ninguna manera.  No hagas ninguna buena acción por nadie en la tierra.  Sobre todo, no debes mencionar el nombre de Dios ni dar voz a ningún tipo de buena intención.  Si sigues estas instrucciones escrupulosamente, podré configurar una poca de magia para lograr tu propósito.

El joven realmente quería superar esa enfermedad de infatuación y amor no correspondido.  Así que hizo todo lo que el mago le dijo.  A los cuarenta días, regresó a la oscura y misteriosa cabaña donde vivía el mago y pagó una gran cantidad de dinero, todo lo que tenía por un talismán.  Pero no funcionó.
- No seguiste mis instrucciones -le dijo el mago con aspereza-.  Algo bueno ha surgido de ti en los últimos cuarenta días.
- ¡No hice nada! -protestó el joven-.  ¡Lo juro!  Anduve los cuarenta días sin pensar en Dios.  A nadie le hice ningún buen servicio.  No dije una sola palabra amable.  Me abstuve de realizar ninguna acción sagrada.  Huí de cualquier cosa que se acercara a la bondad.  Te doy mi palabra.
- Piensa, hijo, piensa.  Debes haber hecho algo, alguna cosa insignificante.  De lo contrario, este talismán te habría funcionado.

El joven movió la cabezá.  Repasó los cuarenta días, pero no había nada, nada que él pudiera pensar que hubiera roto el conjuro.... a menos qué.... De pronto dijo:
- ¿Podría ser?  Un día que caminaba por la calle hacia mi trabajo, tropecé con una piedra.  Y pensé: "Mejor la quito del camino, para que otro no se tropiece y caiga".
- ¡Ah! ¡Ésa es una buena acción! -dijo el mago, y su voz se puso más severa-.  No ridiculices a ese Dios, cada uno de cuyos mandamientos pasaste por alto durante cuarenta días y, sin embargo, cuya generosidad no permitió que esta pequeña acción se desperdiciara.

Esas palabras prendieron fuego en el corazón del joven.  Ardió tan alto, que consumió su vieja infatuación en un instante y un nuevo estado de amor por Dios empezó a arder dentro de él.  Se fue a su casa y siguió con la practica de su oficio de herrero, ocultando el milagro que había cambiado su vida.  Cada día ganaba un dinar.  Cada noche, le daba su ganancia a los pobres.  Pero su corazón estaba pleno y su felicidad era perfecta.

Puesto que ese estado se encuentra al alcance de todos, Baba Muktananda ofrece este consejo invaluable:  "Trabaja tan desinteresadamente como las nubes que hacen caer la lluvia.  Lleno de concentración, contento y disciplina, con gran alegría y soltura, desempeña tu trabajo diario. Aquieta tu mente; no tengas temor. Nunca invites a la ira.  Realiza tus tareas asignadas para complacer al Señor."

Cuando puedes aceptar la voluntad divina, también eres capaz de entregarte por completo a cada pequeña acción en tu vida.  Cada una de éstas se convierte en una floración fragante, se vuelve digna de respeto, y Dios se agrada de ti.  Hay una gran dicha en el servicio desinteresado.

Al experimentar humildad, la mente se vuelve flexible y el corazón se expande con amor.  Al experimentar respeto, el corazón se expande aún más y las limitaciones empiezan a eliminarse.  Al realizar una buena acción por otro ser humano, con una actitud de desinterés y servicio, su ser entero se llena de una alegría sobrenatural.


Swami Chidvilasananda
(Mi Señor ama un corazón puro)

10 marzo 2011

Regalo: La gratitud

El empaque: Gratitud

Gratitud es permitirse sentir y expresar la gracia.  Las gracias que no se expresan son como las joyas o las ropas finas, que se guardan con recelo y no se disfrutan y que inevitablemente son robadas por el tiempo y el olvido.

Cuando no se agradece se pierde la gracia, entonces lenta e imperceptiblemente todo deja de tener sentido.
Lo que se ama se menosprecia cuando no se agradece.

Quien es ingrato tal vez piensa que esta privando a los demás de las gracias pero eso sería como no beber el agua, para evitar que otro sienta la frescura que alivia la sed.

La soledad es una consecuencia de la ingratitud, quien verdaderamente agradece nunca se siente solo.

Es ingrato quien cree que nada tiene que agradecer.
El ingrato siempre piensa en lo que no ha recibido y así menosprecia lo que le fue dado.
La ingratitud es hermana de la amargura

¿Quienes desde niño nutrieron tu cuerpo?
¿O pagaron por tu techo?
¿Quienes en tu camino han puesto en ti sus afectos?
¿O han tolerado tus despechos?
¿Quienes te han ayudado a descubrir tu sendero?
¿A pararte en tus tropiezos?
¿A reencontrar la esperanza?.

Recuerda aquellos duendes o musas vestidos de amigos o desconocidos, que en instantes dejaron en tu alma huellas que te abrieron universos.

Te invito a conectarte de una manera más consciente y profunda con tu gracia, con tu gratitud.  Te sorprenderás en forma deliciosa.

Comienza por hacer una lista de 24 personas a quienes consideras una contribución en tu vida, escribe el nombre de cada uno y específicamente
lo que le agradeces a cada quien.

De esa lista elige 5 personas, los más importantes para ti y si puedes hacerlo, comunícate con cada uno y diles desde tu corazón lo que agradeces.
No esperes a que se te presente la oportunidad, creala lo mas pronto posible, mañana puede ser demasiado tarde.

Si quieres un bono adicional de satisfacción expresa tu gratitud a 5 personas   que no sean ni tu familia ni amigos y cada día te ayudan a hacerte la vida un poco mas fácil.

Después de expresar tu gratitud te sugiero contestar las siguientes preguntas:

¿Qué ganas en tu vida cuando expresas más abiertamente la gratitud?

¿Cómo se afectaron mis relaciones cuando exprese la gratitud?


Cada persona a tu lado y cada momento de tu vida son una oportunidad para disrutar de tus gracias y entre más las expreses más regalos recibirás.
  


09 marzo 2011

Una hora de gratitud

El descubrimiento de una sorprendente fuente de riqueza en tiempos de escasez

Por Sharon A. Hersh
 
Anoche me fui a la cama sintiéndome alterada y disgustada. Tenía mis razones. Había sido malinterpretada y criticada por una amiga. Mi auto goteaba aceite en el garaje, y ya había hecho un charco. Un cheque que había recibido rebotó. Y otras cosas más…

Pero me desperté esta mañana recordando un compromiso que había hecho conmigo misma, iba a pasar una hora cada día dando gracias. Así que prendí la luz y apagué la alarma del despertador, dos cosas de las que carecen 1.600 millones de personas en todo el mundo. Para alumbrarse y calentarse queman madera y basura (lo cual contamina el aire, una de las principales causas de muerte prematura).  Por tanto, doy gracias por la electricidad.

Lo primero que hago en la mañana es ver lo que hay en mi teléfono celular. Sé que esto suena ridículo, pero me encanta mi celular. A algunas personas podría causarles estrés el estar pegadas de sus teléfonos, pero yo estoy sumamente agradecida por mi teléfono celular, al pensar que en algunas partes del mundo hay personas que tienen poco acceso al teléfono, a la Internet, o incluso al servicio de correo.  Yo fácilmente reviso los nombres de las personas con las que hablé ayer, escucho los mensajes grabados, y leo los mensajes electrónicos que recibí. Y de nuevo doy gracias. Hace poco leí una investigación acerca de la soledad, y sentí una profunda tristeza al saber que la cuarta parte de los encuestados dijeron no tener personas con quién hablar.

Al entrar en el baño para prepararme para el día, un recuerdo me cruza la mente. Mientras conducía mi auto en Cambodia hace varios años, le dije a nuestra guía que necesitaba un baño, y que sería bueno que nos detuviéramos en la próxima estación de gasolina. Ella rápidamente sacudió la cabeza ante mi ignorante sugerencia, y dijo: "¡Oh, no. Eso no sería bueno. Nos detendremos en una buena casa". Finalmente encontramos una que ella consideró adecuada, y pagó a estos amables extraños un dólar por el uso del excusado "de lujo" que había fuera de la casa. Hasta que hice ese viaje, ignoraba, para vergüenza mía, que gran parte de la población mundial no tiene acceso a un inodoro. Es posible que sea poco refinado dar gracias por esto en una oración, pero para nosotros eso es un asunto de poca importancia, porque vivimos en un país industrializado. En otras partes, la falta de cañerías sanitarias es una de las principales causas de muerte y enfermedad de la niñez.

Después abro el grifo (uno de los seis que hay en mi casa) para tomar agua. Un vaso de agua limpia nunca es una posibilidad para la cuarta parte de la población mundial, razón por la cual mueren más de dos millones de personas cada año por enfermedades contraídas simplemente por beber agua.  Por eso, por cada sorbo que tomo, doy gracias.

Me amarro mis zapatos y salgo a dar mi carrera matutina. Como siempre, el sol está saliendo. Pienso en una cita del escritor escocés George MacDonald, "El mundo está lleno de resurrecciones. Cada noche que se cierra sobre nosotros es una muerte, y quienes han salido fuera de casa temprano y visto el amanecer, saben que es así: el día emerge de la noche como un ser que sale abruptamente de su tumba y escapa hacia la vida". Veo entonces el hermoso amanecer, y oro silenciosamente: "Gracias, Señor, por otra resurrección".

Mientras hago ejercicio escucho mi iPod; una música que me llena de alegría, ánimo, fe y esperanza. Teniendo en cuenta que aproximadamente 15 de cada 1.000 estadounidenses tienen un impedimento auditivo, doy gracias a Dios porque puedo oír las palabras y las melodías que salen de un milagroso dispositivo de tres pulgadas que almacena mis canciones favoritas.

Cuando termino de hacer ejercicio, me meto en mi auto, y voy a desayunar y a leer la prensa del día. Mi corazón se desborda de gratitud mientras saboreo mi sabroso y nutritivo desayuno. Nunca olvidaré las fotos que vi en el periódico, de familias haitianas que hacían galletas con barro, sal y manteca para evitar las punzadas del hambre.

Basta sólo pensar en los detalles más importantes de una hora de mi día, para constatar que tengo mucho por lo cual estar agradecida. De hecho, nuestra capacidad de leer estas palabras de manera impresa, ¡demuestra que somos parte de la población más rica del mundo! Es la gratitud por lo que hemos recibido en este mundo, aunque pensemos en esto sólo durante 60 minutos cada día, lo que nos hace ricos.


08 marzo 2011

Mujer

Hoy se celebra internacionalmente el día de la mujer y he aquí algunas reflexiones al respecto:

En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.  Y yo me quedo con esto último.... desarrollo íntegro como persona... pero.. ¿qué es ser persona?



"Ser persona no es ser una hoja muerta, inerte, seca, sin vida.
Ser persona es ser alguien que sabe quién es y qué es, y que sabe
y puede gobernar su dirección y su rumbo.

El viento sopla en cualquier dirección.
Las hojas muertas son llevadas y traídas en cualquier dirección.
Pero la presona decide su propia dirección.

A veces su dirección es la de la brisa suave y blanda.
Otras veces su dirección es contra vientos huracanados.
Pero la persona sabe quién es, de dónde viene y a dónde va.

Ser persona a favor del viento y contra los vientos.
Ser persona sabiendo que aunque la hoja seca caiga
uno sigue viviendo en el árbol.
La hoja otoñal solo se cae
para dar paso a otra hoja joven y nueva.
La ola se retira de la playa
para dejar lugar a otra nueva ola
¡que alegría ser persona! "
Dario Lostado (Vivir como persona)

Creo que tanto mujeres como hombres debemos aprender a vivir como personas, con caracterísiticas individuales diferentes y únicas, pues no hay un solo ser en este mundo que sea igual a otro, pero al mismo tiempo todos tenemos y compartimos la misma esencia, somos Amor.

"Es bello ser
Ser es existir.
Exisitir es ser expresión del SER, de Dios.
Ser expresión de Dios, es ser mensajero de Dios.
Ser mensajero de Dios es tener una mision encargada por Dios.
Ser es una carta en la baraja del Creador.
Ser es ser una ola del gran océano.
La ola es también océano.
¡Qué alegría es ser océano!
Ser es ser un rayo de sol que llega sin preferencias
a cualquier parte y a cualquier lugar.
¡Qué alegría ser luz de sol!
Ser es ser rayo de luz
que lleva a todos vida, luminosidad, claridad, calor.
Ser es estar aquí, ahí, presente
Ser es ser algo.  No ser nada.
Ser es expresar, hablar, cantar.
Ser es ser el Ser.
¡Qué alegría ser!"
Dario Lostado (Vivir como persona)

Simone de Beauvoir sostiene que "la mujer", o más exactamente lo que entendemos por mujer es un producto cultural que se ha construido socialmente.  La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: como madre, esposa, hija, hermana, tía... etc.... pero no siempre como persona.  Así pues, la principal tarea es reconquistar su identidad de persona desde sus propios criterios.  Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas.

¡Hoy te invito a  celebrar y vivir como persona, y solo se puede ser persona cuando se es libre con verdadera libertad interior, porque no se puede ser feliz sin libertad interior.  Creeme la aventura de ser persona vale la  pena!

07 marzo 2011

Dar y recibir

SOLO POR EL DIA DE HOY DARÉ Y ESTARÉ ABIERTO PARA RECIBIR
Por  Abhishek Thakore
 
Da y recibirás.  
Mira a tu alrededor y notaras que nos han condicionado para querer, querer más y más cosas.  Los anuncios y los medios de comunicación nos han hecho creer que no podremos ser felices hasta que no tengamos determinado producto o servicio.  Nos convirtieron en un niño que siempre quiere. 
 
Cuando empecé a estudiar economía  leí que : “Los quereres del ser humano son ilimitados”.  Ahora más que nunca entiendo la verdad de esta afirmación.  Si un hombre moderno se encuentra la lámpara de Aladino, su primer deseo será poseer algo que no tiene –como un coche o una computadora.  Para el segundo deseo quizá pida una gran mansión o un castillo o fama.  Y estoy seguro que para el tercer deseo, ¡pedirá otros tres deseos!
 
Todos hemos escuchado el cliché:  “El verdadero placer está en dar”, pero nunca lo hemos experimentado en realidad, porque si lo hicieras, verías cuán cierto es.  Antes de entrar en los detalles del tema de dar, necesitas entender cómo hacerlo.  ¡Dar es un arte en sí mismo!
 
Cuando estás dando, lo más importante es la intención que está detrás del acto, ¿por qué estás dando?   Si la acción de dar te hace sentir como si perdieras algo, entonces no es benéfico.   El dar verdadero es por gozo, es para entender las necesidades de los demás y tratar de satisfacerlas.  Entenderás a qué me refiero cuando des y te sientas feliz por ello.
 
La India ha sido una tierra de generosidad.  El rey Harsha Vardhan dio sus joyas y sus ropas para donarlas al pueblo.  Y también Karna, que daba todo lo que se le pedía, incluso dio el escudo protector que lo hacía invencible.  Así es la grandeza de dar.
 
Tienes que ser el que da para experimentar ese gozo, y puedes empezar ahora mismo.  Hay muchas personas a tu alrededor  a quien puedes dar cualquier cosa de valor duradero.  Cuando añades valor a su vida, ellos añadirán valor a la tuya.  Cuando das, recibes.
 
Este universo también funciona en circulación –donde no hay circulación, hay asfixia.  Mira tu cuerpo por ejemplo.  Constantemente está inhalando oxigeno y exhalando bióxido de carbono.  Tu sangre fluye constantemente por todo tu cuerpo; si se bloqueara este flujo, te crearía problemas.  Prueba atándote un cordón en la punta de tu dedo para impedir el flujo de sangre,  pronto se pondrá morado y frío.  Y si pasara mucho tiempo también perdería la sensación.
 
Es una ley universal que todo lo que se estanca, se descompone.  De la misma manera, tú necesitas estar en circulación constante.  Lo que des no tiene que ser costoso. Mira a Sudama, quien tomó tres puños de arroz para su amigo Lord Krishna, pero dio algo.  El hecho en sí es lo que cuenta.
 
Olvídate del costo, lo que des no tiene que ser material, puede ser un simple pensamiento.  Puedes orar por la persona o mandarle bendiciones.  También éstos son actos de dar.
 
Cuando das, creas un vacío en tu interior, y la naturaleza aborrece el vacío.  De manera que más fluirá a tu vida.  El diezmo –dar el diez por ciento de tu ingreso a la iglesia- es una manera excelente de mantener la circulación del dinero.  Comienza a dar ahora y verás el flujo dinámico que pondrás en marcha.  Solo asegúrate de que cuando des, lo hagas con un corazón agradecido y con la intención de beneficiar a la otra persona.
 
El otro componente de dar es recibir.  Verás que cuando empieces a dar, tu vida se llena de regalos.  Aunque debo advertirte algo: ¡no esperes que suceda esto y no des por esa razón!  Sin embargo, cuando los regalos lleguen a ti, acéptalos con agradecimiento.  Sé abierto a recibir también.  ¡Esa circulación hará que tu espiritualidad sea más sana!  Y recuerda, hay más que suficiente para todos en este universo.

06 marzo 2011

La imagen de tus ojos

Eran dos ranas.
Una vivía en Osaka y la otra en Kyoto.
Aquel año había mucha sequía en Osaka y la rana que vivía ahí se dijo:
Me iré a Kyoto donde hay buen paisaje y buena agua.
Pero en Kyoto también había sequía aquel año.
Y la rana de ahí también se dijo:
Me iré a Osaka donde hay buena agua y buen paisaje.
Las dos se pusieron en camino y se encontraron en la mitad del viaje.
Cuando estaban en la cima de un monte cambiando sus impresiones
se hincharon y abrieron los ojos de una manera extremada.
La de Kyoto veía Kyoto reflejada en los ojos de su compañera
La de Osaka veía Osaka reflejada en los ojos de la otra rana.
La de Kyoto dijo: ¡Pero si Osaka es como Kyoto!
La de Osaka dijo: ¡Pero si Kyoto es como Osaka!

Si nos mirásemos a los ojos mutuamente con verdadera mirada de búsqueda y comprensión nos veríamos a nosotros mismos en los ojos y en el alma de los demás.
Todo que veamos en los demás es reflejo de nosotros mismos.

Dario Lostado
(Vivir como persona)

05 marzo 2011

Regalo: Tu vida

El Empaque: Eres un regalo de la vida

Las flores no esperan a que alguien aprecie su belleza, su esplendor no depende del lugar en que las pongan o de  cuanto paguen por ellas, son bellas porque son lo que son, porque disfrutan su propia esencia.

Así que permíteme sugerirte lo siguiente:

Cuida de ti, para que puedas cuidar de tus cercanos
Disfruta de tu vida, para rodearte de gozo, quererte, es la mejor manera de expandir el amor,
Valora tus logros y tus afectos y así crearás seguridad,
Cree con tenacidad en tus sueños, para crecer la esperanza.

Hoy quiero invitarte a descubrir el regalo de cuidarte de una manera muy especial.


Desde que veas el próximo amanecer, celebrarás por 24 horas, la fiesta de tu propia vida, no es un cumpleaños, por que esto no es social, te invito a  tu propia celebración.

Te tratarás como a un tesoro, cuidarás que solo tengas los mejores pensamientos, elegirás para ti, sentir las emociones más gratificantes.

Escogerás los paisajes más gratos, mirarás mil veces una nube, te admirarás de la belleza particular y única de cada persona con quien te cruces, apreciarás cada adorno o cada diseño como el esfuerzo de muchos para que tú hoy lo veas bello.

Disfrutarás de tu cuerpo, de las sensaciones, dejarás que tu piel sea acariciada por el agua o el aire fresco.

Varias veces respirarás profundo para dejar que tu ser se llene de la vida que te rodea.
Escucharas las risas de otros, las palabras cargadas de entusiasmo, el sonido de las hojas jugando con el viento, la hermosa melodía, que alguien, quien sabe donde y hace cuanto tiempo, compuso para alegrar tus oídos

Caminarás cada paso, como si de verdad fuera el último o el primero

Reirás a carcajadas y sobre todo sin motivo alguno.
Descubrirás para tu olfato los más placenteros olores
Saborearas cada bocado de alimento como el manjar más exquisito
Recordaras tus logros y disfrutaras el merecido orgullo
Pensaras con alegría en tus afectos.

Harás algo absolutamente inútil pero delicioso.
Por favor no comiences antes del próximo amanecer, por dos razones: Para que te prepares y sobre todo para que sepas lo  que es la verdadera perdida de tiempo.

Una vez pasado el día contestarás las siguientes preguntas:

- ¿Qué haces diferente en tu vida cuando te cuidas?
- ¿Cómo el cuidarte afecta tu entorno?
- ¿Qué descubriste al cuidarte de esta manera?


Goza con gratitud tus regalos, piensa que si una de las razones por la que haces esfuerzos y sacrificios en tu vida es por el amor que les tienes a otros, al cuidarte estarás cuidando esa maravillosa fuente de amor que eres.


Photo by Edith

04 marzo 2011

Humildad

Una vez, en una pequeña aldea de la Europa oriental, vivía un hombre rico que nunca daba limosna a los pobres ni a ninguna obra de caridad de ningún tipo.  La gente de aquellos lugares nunca lo llamaba por su nombre.  Todos lo conocían como “el avaro”.  Si un mendigo llegaba a la puerta de ese hombre rico, el avaro siempre le preguntaba de dónde era.
-  No puedes venir de ningún lugar por aquí cerca –decía-. ¡A nadie se le ocurre en este pueblo pedirme dinero!

En la misma aldea, vivía un zapatero pobre.  Era un hombre sumamente generoso.  No despedía de su puerta a nadie que tuviera necesidad.  Daba a todo mendigo que veía y a toda buena causa.  Siempre que la calamidad caía sobre una familia, fuera una enfermedad o un accidente, el zapatero estaba dispuesto a ayudar.  “Sólo un poquito –decía-, para que salgas del apuro”.

Un día, el avaro murió.  Todos tienen que morir, tarde o temprano.  Hoy se va alguien; mañana se irá otro.  Un día soy yo, al siguiente eres tú.  Todos tenemos que vaciar este mundo para que otras almas puedan nacer en el planeta.  Cuando el avaro murió, no fue lamentado.  Nadie siguió su féretro hacia su lugar de reposo final.  Nadie oró por él.  De hecho, los ancianos del pueblo decidieron enterrarlo en el último rincón del cementerio, puesto que se había preocupado muy poco por los demás y por su bienestar.
Al pasar los días, el rabino de ese pueblo empezó a oír noticias inquietantes sobre el zapatero.
-  Ya no parece importarle la gente –decían-.  No le da un centavo a nadie.  Se niega a dar para cualquier caridad y a todo mendigo que llega a su puerta, por muy respetable que sea o mucha hambre que tenga.
-  ¿Alguien le ha preguntado al zapatero sobre esto? –inquirió el rabino.
-  Sí –repuso un hombre-. Dice que necesita todo su dinero para sí mismo.
Era muy raro.  El rabino decidió llamar al zapatero y pedirle una explicación.
-  ¿Pasa algo malo?  ¿qué cambió tu corazón?
El zapatero vaciló y, después de una larga pausa, empezó a hablar.
-  Hace muchos años, el hombre a quien llamaban el avaro llegó a mí con una gran suma de dinero.  Me pidió que lo diera en caridad.  Me hizo prometer no revelar nunca su nombre ni nuestro arreglo, mientras él viviera.  Y puesto que me pagaba un pequeño salario por el servicio, acepté.  Una vez al mes, me visitaba tarde en la noche y me entregaba el dinero para dar.  Y si yo no distribuía hasta el último centavo, la siguiente vez que venía estaba muy disgustado.  Yo llegué a ser conocido como un gran benefactor, aunque nunca gasté un centavo de mi propio dinero.  Francamente, me sorprende que nadie me preguntara antes por esto.  ¿Cómo podía un zapatero haber dado tanto dinero como di todos estos años?
El rabino llamó a los aldeanos y les contó la historia.
-  El avaro vivía según las escrituras, guardando su caridad en secreto –dijo el rabino-.  No pedía nada a cambio.  No quería nada para sí mismo.  Esto es signo de un corazón humilde.
La aldea entera caminó hacia el cementerio ese día y oró junto a la tosca y descuidada tumba.  Después de que habían recitado las plegarias para los muertos, el rabino habló con una voz temblorosa:
-  Cuando yo muera, les pido sólo una cosa.  Por favor entiérrenme aquí, junto al hombre humilde conocido como el avaro.

Uno de los signos de humildad es éste:  ni buscar ni esperar crédito por tus acciones.   La mayoría de la gente realiza la cuarta parte de una buena acción y quiere que todo el mundo lo sepa.
La humildad es un logro raro.  Aun hacer el esfuerzo es una labor de amor.  A veces puedes sentir que el corazón te sangra.  En otras ocasiones, sientes que tu corazón se ha secado tanto, que no experimentas nada.  En otros momentos, sientes que tu corazón se eleva, volando de dicha.  La humildad tiene todos estos sabores diferentes.  Tu corazón puede pasar por muy distintos humores y experiencias, pero tú no te detienes allí.  Examinas tus pensamientos, tu habla, tus acciones.  Un corazón vuelto vulnerable por la humildad obtiene la valentía de Dios.  Se vuelve sólido.  Pierde sus emociones caprichosas y queda establecido en la Verdad: el amor de Dios.

Swami Chidvilasananda
(Mi Señor ama un corazón puro)