Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
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08 enero 2026

"NO" - La palabra sanadora más poderosa

No. No me abandonaré más.
No. No cargaré con lo que no me pertenece.
No. No fingiré estar bien para que te sientas cómodo y te evites.
No. No me retraeré para mantener la paz.
No. No me tragaré mi verdad para no ser demasiado.
No. No traicionaré más mi sistema nervioso.

Decir NO no es egoísta. Es sagrado.
Es el alma recordando su propio valor.

NO es la forma de detener el ciclo del trauma a mitad de la frase.
NO es la forma de romper el patrón ancestral de auto-abandono.
NO es la forma de regresar finalmente a ti mismo.

Y aquí está el secreto más profundo:
Este tipo de NO es en realidad un SÍ.
Un SÍ a la vida. Un SÍ a la verdad cruda. Un SÍ a la armonía.
Un SÍ a esa parte de ti que se niega a desaparecer.

Tu NO más suave resuena más fuerte que años de complacer a los demás.
Tu NO tembloroso, que te provoca náuseas, es más valiente que cualquier concepto espiritual.

Así que dilo. Escríbelo. Susúrralo. Grita.
Si es necesario, sacúdelo.
Tu vida se reorganizará en torno a tu sagrado NO.
En el momento en que te digas SÍ a ti mismo/a.

Jeff Foster



25 agosto 2025

Rodeados de Psicópatas

¿Y si la verdadera razón por la que algunas personas te manipulan, agotan o controlan constantemente no fuera tu debilidad, sino que aún no has aprendido su juego? En "Rodeados de Psicópatas", el experto en comportamiento Thomas Erikson (autor de "Rodeados de Idiotas") enfoca su aguda mirada en el tipo de personalidad más peligroso: el manipulador sin conciencia. Basándose en su popular sistema de comportamiento basado en colores, Erikson enseña a los lectores a identificar, comprender y protegerse de la influencia de personas tóxicas, especialmente de aquellas que explotan a otros para su propio beneficio.

Este no es un libro para volverte paranoico, sino una guía para empoderarte. A través de ejemplos de la vida real, consejos prácticos y psicología reveladora, revela cómo dejar de ser un blanco fácil y empezar a establecer límites sólidos. 

Aquí tienes cinco lecciones contundentes de "Rodeados de Psicópatas": 

1. No todos los manipuladores son obvios; algunos se esconden a simple vista 
Los psicópatas no siempre son criminales o sociópatas con un pasado oscuro. Muchos son encantadores, funcionales e incluso admirados. Erikson ayuda a los lectores a detectar señales de alerta sutiles, como los halagos constantes, la superación de límites y el desapego emocional, para que no confundan carisma con carácter.

2. Todos tenemos un "color" y los psicópatas saben cómo explotarlo 
Utilizando su modelo de comunicación de cuatro colores (Rojo, Amarillo, Verde, Azul), Erikson explica cómo los manipuladores adaptan sus tácticas según la personalidad. Por ejemplo, abruman a los Rojos con dominio, cautivan a los Amarillos con entusiasmo, culpabilizan a los Verdes con obligación y confunden a los Azules con contradicciones. Conocer tu "color" te ayuda a reconocer cuándo tus detonantes emocionales se están usando en tu contra. 

3. Decir "no" es tu mejor arma 
Una de las lecciones más empoderadoras es el poder de un límite firme. Los psicópatas prosperan gracias a la vacilación, la culpa y las explicaciones exageradas. Erikson recuerda a los lectores que "no" es una oración completa y que recuperar tu espacio comienza por darte permiso para protegerlo. 4. Los manipuladores usan la confusión como táctica de control Si alguien te deja constantemente con dudas, no es casualidad, es una estrategia. Erikson profundiza en el gaslighting y otros juegos psicológicos que alteran tu percepción de la realidad. La consciencia es el antídoto: cuando detectas el patrón, puedes dejar de jugar.

4. Los manipuladores usan la confusión como táctica de control 
Si alguien te deja constantemente dudando de ti mismo, no es casualidad, es una estrategia. Erikson profundiza en el gaslighting y otros juegos psicológicos que alteran tu percepción de la realidad. La consciencia es el antídoto: cuando detectas el patrón, puedes dejar de jugar. 

5. No eres responsable de curar a un psicópata 
Esta es quizás la verdad más liberadora del libro. Muchas personas empáticas permanecen en dinámicas dañinas con la esperanza de poder "ayudar" o "curar" a la otra persona. Pero Erikson lo deja claro: los psicópatas no buscan ayuda, buscan poder. Tu trabajo no es curarlos. Es liberarte. 

Rodeado de psicópatas es tanto una advertencia como un manual de supervivencia. Ofrece a los lectores las herramientas no solo para identificar a las personas peligrosas, sino también para fortalecer su propio sentido de autoestima y autonomía. Con un tono agudo y a menudo humorístico, Erikson ofrece un llamado convincente a abandonar la manipulación y adentrarse en el autodominio. Ya sea en el trabajo, en las relaciones o en la vida diaria, este libro te capacita para lidiar con personas difíciles y salir de ellas con mayor sabiduría, fortaleza e inquebrantable.



08 julio 2024

El no saber

Estimo altamente estas dos pequeñas palabras: «no sé». Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensión que no cabe en nosotros mismos y hasta el tamaño en el que está suspendida nuestra Tierra diminuta. Si Isaac Newton no se hubiera dicho «no sé», las manzanas en su jardín podrían seguir cayendo como granizo, y él, en el mejor de los casos, solamente se inclinaría para recogerlas y comérselas. Si mi compatriota María Sklodowska-Curie no se hubiera dicho «no sé», probablemente se habría quedado como maestra de química en un colegio para señoritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte muy decente, se le hubiera ido la vida. Pero siguió repitiéndose «no sé» y justo estas palabras la trajeron dos veces a Estocolmo, donde se otorgan los premios Nobel a personas de espíritu inquieto y en búsqueda constante.

También el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente «no sé». Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ningún caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacción consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas «La Obra».

-Wislawa Szymborska |El no saber (fragm)



27 marzo 2023

Está bien

Está bien estar cansado.
Está bien decir que no.
Está bien cancelar planes.
(Sin dar una razón)

Está bien "simplemente no tener ganas"
(Esa es una buena razón)

Está bien no saber nada.
Esta bien irse.
Está bien salir.

Está bien tomarse el tiempo para decidir.
Y tomar espacio para sentir.

Está bien meterse en líos
Está bien sentirse tan incómodo como el infierno.
Está bien temblar.
Está bien estar abajo.
Está bien ser bajo.
Esta bien descansar.
Ser Lo negativo.
La sombra.
Los bits "no deseados".
Estos son tus amigos,
no tus enemigos
(Está bien no entender esto).

Está bien aprender sobre la marcha.
Está bien ser imperfecto cada día
Está bien olvidar quién eres
y a donde vas 
y comenzar de nuevo.

Está bien.

Jeff Foster


17 mayo 2019

Mami me hiciste libre

Mami, tú me enseñaste que no te debo nada, porque el darme la existencia, no fue nunca a forma de sacrificio sobrehumano, sino una entrega elegida.

Me hiciste libre. 

Me enseñaste que ser madre no es ser inmaculada, que no te despoja por arte de magia de tu humanidad, y que ser mujer es mucho mas divino que ser santa. 

Me hiciste libre. 

Me enseñaste que una mujer no viene al mundo a ser "luchadora" o "sacrificada", como tanto nos han querido hacer creer, "a este mundo vienes a ser feliz, hija", siempre me lo dijiste. 

Me hiciste libre. 

Me enseñaste a ser educada y decir "por favor" y "gracias". Y también me enseñaste a decir "NO" y "Yo opino diferente", así como, que las revoluciones más importantes, se viven en silencio y desde adentro. 

Me hiciste libre. 

Gracias a ti soy lo que soy, mami, pero no te debo nada. Porque el lazo que nos une no es de deudas, culpas o biología, es amor del más bonito y puro de todos: el que se elige en libertad y conciencia, día con día. ¡Y eso sí que es para celebrar! Te amo para siempre. 

Maria José Herrera.


07 diciembre 2016

Temporada navideña

Querido Santa...

Desde hace algunos años he observado un fenómeno que me llama la atención, los niños hacen unas listas de regalos interminables y detalladas y sus padres van de tienda en tienda para cumplir con los deseos de sus hijos e hijas. "Sólo van a ser niños una vez", es el argumento que usan quienes se embarcan en este enloquecedor maratón navideño.
De acuerdo, comparado con el resto de nuestra existencia la infancia es un breve periodo, sin embargo es un tiempo crítico en que aprendemos valiosos lecciones. ¿Sabes qué le estás enseñando a tu hijo al cumplir con todos sus caprichos? Sí, disculpa, pero el pan, el techo, la ropa, la educación y el bienestar son necesidades, lo demás son lujos.

1.- Crecí en una generación en que no había listas, cuando me sentaba a escribir mi cartita se me daba una indicación: "recuerda que Santa debe llevar juguetes a más niños y si pides demasiados seguramente alguien se va a quedar sin regalos". Al escribir la carta los niños de mi generación lo hacíamos tomando en cuenta que había otros en los que debíamos pensar.

2.- Nos daban una o dos opciones. De manera que nos obligaban a pensar, comparar entre uno y otro juguete y tomar la mejor decisión. Era un ejercicio no exento de estrés, pero era una situación por la que pasábamos una vez al año. Los padres les queremos ahorrar sufrimiento a nuestros hijos, pero en nuestro afán para protegerlos los estamos dañando. No queremos que se pongan tristes o que se angustien ¿el resultado? Niños que ante situaciones de estrés se ven sobrepasados, niños que no saben lidiar con la tristeza o el enojo.

3.- Al entregarle a los niños cada juguete de la lista impedimos que los niños desarrollen su capacidad de frustración. ¿Va a llorar? Sí, va a sufrir, un poco. Pero va a aprender que las cosas no salen como las planeamos o como queremos. Una valiosa lección para la vida adulta. Si le das a tu hijo cada juguete de la lista no le estás haciendo un favor, lo estás dañando, el día de mañana tu hijo se va a desmoronar cuando viva una decepción amorosa, no logre entrar a la universidad que quería o no consiga el ascenso o empleo que cree que merece.

4.- La gente que carece de capacidad de frustración es incapaz de resignarse, resignarse es un acto de humildad, aprendemos -si es que estamos dispuestos- que el mundo no gira alrededor de nosotros y nuestros deseos.

5.- Al cumplir con estas listas interminables estamos enseñando a nuestros hijos que sus caprichos son nuestras prioridades.

6.- Le estás enseñando a tu hijo que el afecto se compra, que el amor tiene precio.

7.- Estás encaminando a tus hijos en el camino del consumismo. Le compras el juguete de moda para que no se sienta excluido de su grupo de amigos, si en tu círculo social están juzgando a tus hijos por sus posesiones te invito a que reflexiones, no es lo que tenemos lo que nos hace mejores personas.

8.- Parte de ser padres implica tomar decisiones difíciles y decir una pequeña palabra "no" ante peticiones irracionales.

Recuerda que el adulto eres tú.

26 noviembre 2015

El árbol


Había una vez, en las afueras de un pueblo, un árbol enorme y hermoso que vivía regalando a todos los que se acercaban el frescor de su sombra, el aroma de sus flores y el increíble canto de los pájaros que anidaban entre sus ramas.

El árbol era querido por todos, pero especialmente por los niños, que trepaban por el tronco y se
balanceaban entre las ramas con su complicidad complaciente. Si bien el árbol amaba a la gente, había un niño que era su preferido. Aparecía siempre al atardecer, cuando los otros se iban.

-Hola, amiguito-decía el árbol, y con gran esfuerzo bajaba sus ramas al suelo para ayudar al niño atrepar, permitiéndole además cortar algunos de sus brotes verdes para hacerse una corona de hojas aunque el desgarro le doliera un poco. El chico se balanceaba con ganas y le contaba al árbol
las cosas que le pasaban en casa.

Casi de un día para otro, el niño se volvió adolescente y dejó de visitar al árbol.Pasó el tiempo.. y de
repente, una tarde, el árbol lo vio caminando a lo lejos y lo llamó con entusiasmo:
-Amigo… amigo…Ven, acércate…Cuánto hace que no vienes… Trepa y charlemos.
-No tengo tiempo para tonterias-dijo el muchacho.
-Pero…disfrutábamos tanto juntos cuando eras pequeño…
-Antes no sabía que se necesitaba dinero para vivir, ahora busco dinero ¿Tienes dinero para darme?
El árbol se entristeció un poco, pero se repuso enseguida.
-No tengo dinero, pero tengo mis ramas llenas de frutos. Podrías subir y llevarte algunos, venderlos y obtener el dinero que necesitas…
-Buena idea- dijo el muchacho, y subió por la rama que el árbol le tendió para que trepara como cuando era chico.
Y arrancó todos los frutos del árbol, incluidos los que aún no estaban maduros. Llenó con ellos unas bolsas de arpillera y se fue al mercado.
El árbol se sorprendió de que su amigo no le dijera ni gracias, pero dedujo que tendría urgencia por llegar antes de que cerraran los compradores.

Pasaron diez años hasta que el árbol vio pasar otra vez a su amigo.Era ya un adulto.
-Qué grande estás- le dijo emocionado-;ven, sube como cuando eras niño, cuéntame de ti.
-No entiendes nada, como para trepar estoy yo…Lo que necesito es una casa. ¿Podrías acaso darme una?
El árbol pensó unos minutos.
-No, pero mis ramas son fuertes y elásticas. Podrías hacer una casa muy resistente con ellas.
El joven salió corriendo con la cara iluminada. Una hora más tarde, con una sierra cortó cada una de sus ramas, tanto las secas como las verdes. El árbol sintió el dolor, pero no se quejó. No quería que su
amigo se sintiera culpable.
El árbol guardó silencio hasta que terminó la poda y después vio al joven alejarse esperando inútilmente una mirada o gesto de gratitud que nunca sucedió.

Con el tronco desnudo, el árbol se fue secando. Era demasiado viejo para hacer crecer nuevamente ramas y hojas que lo alimentaran. Quizás por eso, porque ya estaba viejo cuando lo vio venir, años después, solamente dijo:
-Hola.¿Qué necesitas esta vez?
-Quiero viajar. Pero, ¿qué puedes tú hacer? Ya no tienes ramas ni frutos que sirvan para vender.
-Que importa, hijo-dijo el árbol-, puedes cortar mi tronco…con él quizá consigas construir una canoa para recorrer el mundo a tus anchas.
-Buena idea-dijo el hombre.
Horas después volvio con una hacha y taló el árbol. Hizo su canoa y se fue.
Del viejo árbol quedó tan sólo el pequeño tocón a ras del suelo. Dicen que el a´rbol aún espera el regreso de su amigo para que le cuetne de su viaje. Nunca se dio cuenta que ya no volvería. El niño ha crecido, pero tristemente se ha vuelto un hombre de esos que nunca vuelven a donde no hay nada más para tomar. El árbol espera, vacío, aunque sabe que no tiene nada más para dar.

LIMITES Y LIBERTAD.

El árbol y el hombre del cuento mostraban formas bien distintas de amor.
En todo caso habrá diferentes maneras de amar, y dependerán de quién soy y no de cuántos quiero. Habría amores buenos y sanos, que sienten aquéllos de corazones buenos y sanos. Y habrá también amores enfermizos, el de los incapaces, el de los manipuladores, el de los posesivos, el de los dependientes, el de los que nunca se dieron cuenta de que el mayor valor de que alguien esté aparece cuando uno se da cuenta de que podría elegir haberse ido.

Aquellos que han aprendido a amar no dependen pero tampoco permiten que otros dependan
de ellos. Saben que de cualquiera de los dos lados de la cadena, el esclavo y el amo son víctimas de la esclavitud y la rechazan de plano.
Aman y ponen limites; Y pretenden ser amados de la misma manera.

Jorge Bucay

31 agosto 2015

La Belleza de un 'No'


"En el árbol de la Vida hay dos pájaros, amigos incondicionales.
Uno de ellos se come el fruto del Árbol; el otro, sin comer, observa..."

- El Rig Veda

Es bastante saludable mantenerse abierto a las opiniones de los demás, escuchar a quienes no están de acuerdo contigo, ser receptivo a cualquier punto de vista de tus opositores, tratar de ver las cosas a través de sus ojos, incluso si finalmente no llegas a aprobar su perspectiva. Pero cuando alguien pasa de un desacuerdo inteligente hacia una crítica mordaz con el fin de abusar, atacar o insultar, y se rehusa al diálogo, entonces estamos hablando ya de algo sumamente diferente.

Ahora, podrías argumentar que su comportamiento está 'permitido', ya que también forma parte de la vida. Pero al mismo tiempo, por supuesto, establecer tus límites, instalarte en tu propio poder y comentar tu experiencia, también está 'permitido'.

Decir 'no' a alguien que es abusivo o que continuamente te perturba no es lo mismo que decirle 'no' a la vida. Para nada. Un pájaro come del árbol, mientras el otro observa, y estos pájaros son amigos incondicionales. En otras palabras, la profunda aceptación de las cosas tal y como son (observar), y una creativa, inteligente y honesta acción para hacer que las cosas cambien (comer del árbol), son no-dos. Decir 'no' a la violencia, al abuso y a la intolerancia, en el momento, ¡es realmente un gran SÍ a la vida! Hablando claramente, un 'no' es realmente un SÍ a lo sagradas que son las cosas, es una afirmación, una validación de la verdad y de lo que es real. Y honra profundamente la vida.

Un transparente 'no' no contiene ningún veneno - en esencia, es sumamente compasivo. ¡Para quien está recibiendo el 'no' podría sonar muy poco compasivo en el momento! Pero tal vez, con el tiempo, y con la debida reflexión, algún día llegue a sentirlo así. Quién sabe. Nosotros sólo podemos expresar nuestra verdad (con la esperanza de que sea de la manera más amable) y seguir adelante.

Jeff Foster

03 julio 2012

7 maneras sencillas de decir NO

Muchas personas sienten verdadero pavor a decir “no”. En el trabajo, en casa, con los amigos,… continuamente hacen cosas que les desagradan solo por no poder decir que no. Se sienten a disgusto y no saben como salir de esa situación.

Tener que alargar la jornada laboral, enfrascarse en trabajos para los que no se está preparado, acudir a eventos sociales por compromiso, no poder disfrutar de un mínimo de tiempo libre por estar ayudando a todos los que nos rodean,…. y así podríamos seguir con la lista de despropósitos que evitables con un “no” a tiempo.

Los motivos que abocan a una persona a no utilizar la palabra “no” son de lo más variados: se pueden enfadar conmigo, no me tendrán en cuenta la próxima vez, no quiero hacer daño al otro, se tiene que cumplir con todo…Y al final el más perjudicado es uno mismo. No se puede ni se debe aceptar todo, pero ¿cómo lo digo para que ni yo ni la otra persona nos sintamos mal? Para ello existen 7 maneras sencillas de decir “no”:

“No me puedo comprometer ahora porque tengo otras prioridades en este momento”. Explicar que hay otras tareas más urgentes que atender y que ya están comprometidas.

“Ahora no es un buen momento como estoy en medio de …”. El caso típico sería recibir una llamada cuando se está en una reunión, en tal caso se puede acordar hablar del tema al finalizar.

“Me encantaría hacerlo, pero …”. Es una forma suave de decir que “no”. Es interesante lo que propones pero ahora no puedo ocuparme de ello o se aleja de mis objetivos.

“Déjame pensarlo primero y me pondré en contacto con usted”. No siempre hay que dar una respuesta en un primer momento, nos podemos reservar un tiempo para pensarlo. También sería educado comunicar a la otra persona en que plazo recibirá la respuesta.

“Esto no se ajusta a mis necesidades actuales, pero lo tendré en cuenta para el futuro”. No estamos juzgando la propuesta, simplemente que no se ajusta a lo que deseamos, aunque dejamos la puerta abierta a que en el futuro nos pueda interesar.

“Yo no soy la mejor persona para ayudar en esto. ¿Por qué no le preguntas a …? “. No te puedo ayudar porque no estoy preparado para ello pero te doy indicaciones de quien puede echarte una mano.

“No, no puedo”. Comprobarás que la reacción no suele ser tan mala como en principio esperabas.

La tarea de decir “no” puede costar llevarla a la práctica pero peor es que nos sintamos mal y vivamos una vida que frecuentemente estará guiada por los demás.