La palabra se forma de los kanjis de los nombres de cuatro árboles —cerezo, ciruelo, melocotonero y ciruelo japonés—; dado que cada uno florece en un momento distinto, ninguno llega tarde: simplemente siguen su propio ritmo.
Cada árbol florece a su manera y en su momento exacto sin competir ni imitar a los demás.
Ninguna flor es superior a otra; todas embellecen el paisaje a su propia manera
Quizás a las personas nos ocurra lo mismo.
Algunas etapas llegan antes y otras tardan un poco más, pero tener ritmos diferentes no significa que algo esté mal, solo es cuestión del tiempo preciso.
Acepta que tus logros y tu crecimiento ocurren a tu propio ritmo.
Concéntrate en tus propias fortalezas y en mejorar tú mismo cada día.
