Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

31 julio 2020

Supera el temor y comienza a aprender

El mi anterior aportación traté acerca de las dificultades que enfrentamos para dejar «la zona de confort», al tiempo de trascender de «la zona de miedo». ¡Ahora podemos entrar en un verdadero oasis para las personas en la vida laboral, uno que podemos llamar «¡la zona de aprendizaje!». Esta zona nos ofrece muchos desafíos, pero también grandes oportunidades para descubrir nuevas habilidades, muchas de las cuales no encontraríamos dentro de la zona de confort.

La zona de aprendizaje involucra el participar en un proceso mediante el cual se pueden adquirir o modificar nuevas habilidades, actitudes, conocimientos, comportamientos o valores a través del estudio, la experiencia, el entrenamiento, la reflexión y la observación. Esto se alinea con las características individuales y el estilo de aprendizaje de cada persona. La mejor metodología incluye brindar las herramientas apropiadas, consistentes con los objetivos previstos.

El aprendizaje generalmente ayuda a la persona que adquiere conocimiento a convertirse en una persona más feliz y más plena. Al descubrir nuevas oportunidades y desentrañar nuevos mundos, el alumno desarrolla un nuevo hábito, una práctica continua de aprendizaje. Existen muchos enfoques para el aprendizaje, pero ninguno es más efectivo que el proceso de que una persona enseñe a otra individualmente.

En el entorno corporativo, esto se conoce comúnmente como mentoría. El mentor y el discípulo, a menudo llamado protegido o mentoreado, se embarcan en un viaje de aprendizaje mutuo, compartiendo experiencias a través de una relación especial en la que ambos aprenden. Personalmente lamento que no fue hasta los 30 años de edad en que experimenté el privilegio de tener un mentor. Si hubiera sido el beneficiario de la tutoría al principio de mi carrera, habría sido un mejor profesional y podría haber evitado muchos de los errores y decisiones equivocadas que tomé.

Desde entonces, descubrí que el aprendizaje exitoso implica un fuerte compromiso tanto del maestro (mentor) como del alumno. El mentor debe hacerlo con la humildad de un estudiante, dando lo mejor a quien o quienes están aprendiendo. Y aquellos a quienes se les enseña deben mostrar el entusiasmo de alguien que recibe un tesoro invaluable.

Ese tipo de enseñanza se remonta a miles de años en el pasado, incluso es una parte fundamental de la Biblia. En un ambiente cristiano, la tutoría se conoce mejor como «discipulado». Este proceso de aprendizaje único involucra al menos dos personajes: uno que se convierte en seguidor de Jesús mientras aprende, y el otro que aprende a ser un seguidor de Jesús de Nazaret mientras enseña.

Este concepto fue tan importante, que es de lo que decidió hablar Jesucristo al dar sus últimas palabras a sus discípulos antes de dejar este mundo en forma corporal. Él dijo: «Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado...» [Mateo 28:19-20]. Esta instrucción, conocida como la «Gran Comisión», representa lo que podríamos llamar hoy el «asunto principal», la verdadera misión de una organización. Él estaba definiendo la verdadera misión para cada uno de sus seguidores: hacer discípulos. Estableció el alcance de su acción: a todas las naciones, y dejó en claro cómo se iba a hacer el proceso: la enseñanza.

Obviamente, la enseñanza y el aprendizaje no se limitan a propósitos espirituales. Toda organización que invierta en actividades de aprendizaje y capacitación, que desarrolle a su personal al máximo de sus capacidades, obtendrá beneficios permanentes. Del mismo modo, la persona que invierte e sí misma en la «zona de aprendizaje» encontrará oportunidades inimaginables. El aprendizaje es una tarea que se comparte. Retener el conocimiento solo para nosotros, es egoísta. Como el apóstol Pablo escribió a su protegido Timoteo: «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» [2 Timoteo 2:2 RVR].

Armados con la experiencia de nuestro tiempo en la zona de aprendizaje, podemos pasar a la última etapa de nuestro viaje de desarrollo profesional: «La zona de crecimiento». Consideraremos esto en una futura edición del «Maná del Lunes».

Por Sergio Fortes


29 julio 2020

Julio, un mes para recordar

Julio es uno de los meses que más me gustan, desde pequeña eran sinónimo de vacaciones, verano, sol y agua, así que independientemente que tomáramos vacaciones fuera de casa, eran días relajados, y además de todo esto, es mi cumpleaños.  Independientemente de que al terminar la carrera y con los nuevos roles laborales y menos tiempo de vacaciones, sigo amando el mes de Julio.

Cosas lindas pasan en julio, o por lo menos eso me gusta pensar cada mes.  Este año para todos ha sido un reto, ha sido tan diferente y a veces hasta sentir la cercanía de la gente y disfrutar un poco el aire libre nos hace sentir culpables, todos queremos lo mejor para los demás, y la distancia social es ahora una forma de decir que nos importan nuestros semejantes.  

Cada año busco hacer cosas gratificantes como auto-regalo de cumpleaños, y agradezco lo bendecida que me siento.  Hoy celebré diferente con menos abrazos pero con mucho cariño.  Este mes hice algo que me encanta (aunque sinceramente con miedo) viajé después de 4 meses de no hacerlo, y me reuní con el amor de mi vida y comimos pastel de Carlo's Bakery, y estuvimos en familia y tranquilos, viendo hermosos atardeceres, pláticas en el balcón y aves alrededor, cine en casa (risas y lágrimas).  Es de bendición estar rodeada de tanto bien en medio de una pandemia y otras situaciones que nos retan a abrir la mente y comprender amorosamente.

No puedo más que estar agradecida por tanto cariño, por tantas bendiciones y por saber que Dios es siempre bueno, sus cuidados están presentes a cada momento, 48 años de vida son testimonio de su misericordia y Gracia.

Gracias, Gracias, Gracias

Edith Reyna




01 julio 2020

Deja enfriar las ganas de comprar

Tal vez te ha pasado esto:

· Ves un producto (¡es hermoso!)
· Te imaginas siendo muy feliz con él
· Visualizas una mejora en tu vida
· Lo compras
· Te alegras por un momento
· Pero pasa el tiempo
· Dejas de usarlo
· Se pasa la emoción
· El producto termina siendo olvidado
· Y tu vida no mejora en realidad

A mí también me ha pasado.

Pero me pasa menos desde que practico el hábito de dejar enfriar la emoción de comprar.

¿En qué consiste?

Pues en eso. En esperar un poco antes de tomar la decisión de comprar algo. (Me refiero a cosas no esenciales, obviamente).

La mayoría de nuestras compras están motivadas por una emoción.

Compramos desde la euforia, dese la ansiedad, desde el aburrimiento, desde el miedo.

Pero las emociones no son permanentes. Las emociones cambian. Así que no tiene sentido comprar algo a partir de un estado emocional que después va a cambiar.

Por eso es importante crear un espacio. Respirar. Permitir que la emoción se disipe para poder decidir desde un estado más calmado y consciente.

Esto puede ayudarnos a:
· No llenarnos de cosas que no necesitamos (y vivir más ligeros)
· No desperdiciar nuestro dinero (y usarlo para algo mejor)
· Reducir nuestra huella ambiental (todo lo que compramos tiene un impacto)
· Ser más conscientes de nuestras emociones (y regalarnos lo que realmente necesitamos, que rara vez es algo material)

Si te interesa empezar a practicar este hábito, estos son algunos pasos que puedes considerar.

Es simple, pero no fácil.

1. Espera una oportunidad
A partir de hoy, cada vez que surja en ti el deseo de comprar algo, será una maravillosa oportunidad para practicar el hábito de dejar enfriar la emoción.

2. Detente y observa
Cuando llegue el momento, haz una pausa y mira lo que está pasando. Date cuenta de que estás a punto de comprar algo que tal vez no necesitas (ni te aportará ningún tipo de valor). Opta por esperar.
Investiga qué emoción está motivando tu deseo de comprar. ¿Es euforia? ¿Excitación? ¿Ansiedad? ¿Miedo ¿Aburrimiento? Tan solo observa e investiga. No te juzgues.

3. Explora la emoción detrás del deseo
Investiga qué emoción está motivando tu deseo de comprar. ¿Es euforia? ¿Excitación? ¿Ansiedad? ¿Miedo ¿Aburrimiento? Tan solo observa e investiga. No te juzgues.

4. Establece la intención de esperar
Quizá quieras esperar un par de días o un par de semanas. Aprovecha este tiempo para seguir explorando tu sentir. ¿Ha cambiado la emoción que experimentaste anteriormente?

5. Decide desde la calma
Una vez que haya pasado el tiempo establecido, vuelve a cuestionar tu intención de comprar. ¿En verdad es algo que aportará valor a tu vida? ¿O es algo de lo cual puedes prescindir? Sé honesto contigo y toma una decisión consciente.

Autoconocimiento emocional
Aunque esta práctica puede parecer muy enfocada en comprar menos, en realidad es un proceso de autoconocimiento y autocuidado.

Conocer nuestras emociones y la manera en la que éstas nos hacen actuar es crucial para llevar una vida más consciente en todos los sentidos. Es muy interesante.

Creo que el consumismo compulsivo y la eterna insatisfacción tienen su raíz (entre otras cosas) en el poco contacto que tenemos con nuestras emociones y en nuestra poca capacidad de procesarlas de manera saludable.

Así que te invito a realizar esta práctica no solo para cambiar tus hábitos de consumo, sino para ir más allá en tu proceso de conocimiento y cuidado personal.

Pedro Campos
La vida Minimal