Es una decisión pendiente.
Lo que te quedes…
tendrán que decidirlo.
Y no a la ligera.
Con presión.
Con culpa.
“¿Debería quedarme con esto?”
“¿Les dolería si no lo hago?”
Esa es la carga.
No porque no les importe.
Porque sí les importa.
No quieren más cosas.
Quieren menos cosas que gestionar.
¿El verdadero regalo?
Que no les quede nada por resolver.
CONSEJO: Resuélvelo ahora.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario