Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

22 septiembre 2015

Profundo respeto


Emil Zátopek fue un gigante del atletismo especialmente en las carreras de larga distancia. Entre sus triunfos figura aun hoy el haber sido la única persona en ganar medalla de oro en los 5000 metros, los 10000 metros y la maratón en los Juegos Olímpicos de Verano de Helsinki, Finlandia, realizados en 1952. Aparentemente su participación en la maratón fue una decisión de último minuto.
 

En 1968 el corredor australiano, Ron Clarke, visitó a Emil en su hogar en la Antigua Checoslovaquia. Emil respectaba las habilidades de Ron, quien había rotó muchas de las marcas de Emil pero que había tenido una serie de incidentes que habían perjudicado su desempeño.

En la ciudad de México, Ron sufrió una enfermedad derivada de la altitud y casi muere en la pista. Por ello, a pesar de su prestigio por haber roto las marcas mundiales en atletismo nunca ganó una medalla de oro olímpica.

Los dos corredores se hicieron amigos y al despedirse en el aeropuerto de Praga, Emil le dió un abrazo a Ron y le entrego un pequeño paquete en su mano al tiempo que le dijo “esto es porque te lo mereces, no porque seamos amigos. Abrelo cuando llegues a Londres”.

Ron empezó inmediatamente a preguntarse qué habría en el paquete. ¿Era contrabando? ¿Era un mensaje que Emil quería sacar a Occidente? Una vez que el aeroplano despegó Ron fue al baño para abrir el paquete. Cuando lo desempaco encontró con su nombre y el día inscrito en su interior, la medalla oro olímpica que Emil recibió al ganar la carrera de 10.000 metros. Ron se sentó allí mismo y empezó a llorar.


No estamos acostumbrados a la generosidad especialmente viniendo de aquellos que han obtenido triunfos sobresalientes. Decimos que la cumbre del éxito es un lugar solitario porque el éxito como el mundo lo concibe te cambia, te vuelve competitivo, desconfiado y egoísta.

Sin embargo, tener éxito en cualquier ámbito no es lo mismo que alcanzar grandeza. La grandeza se gana solo con autenticidad e integridad. Zátopek era esa clase de persona aun antes de que el éxito lo consagrara mundialmente en 1952. Vivía en un país comunista donde su fama se usaba para hacer propaganda, pero eso tampoco lo cambio. El sabía la diferencia entre lo temporal y lo permanente. Una de las características de la grandeza es que quien la alcanza sabe estar presente en la vida de otras personas y expresar su amor y respeto por otros aunque hayan competido para derrotarte.

No hay verdadera amistad sin sacrificio, sin grandeza. El gesto generoso de Zátopek por su amigo Clarke no surgió de la lástima o la compasión, sino de un profundo respeto por alguien que merecía reconocimiento más allá de lo que el mundo es capaz de dar.

No debería desvelarnos tener éxito a la manera del mundo, eso solo nos volverá más vacíos espiritualmente y secos emocionalmente. Un alma generosa es grande porque cada vez que da recibe más de quien es dueño de todo y nos ve con amor incondicional.

En esta generación la falta de respeto es la norma. Aun sin conocer a alguien previamente puedes ser tratado irrespetuosamente, incluso cuando quien es irrespetuoso depende de usted como cliente. Pareciera que cuando hacemos un favor, esto se convierte en una carga para quienes los piden y lo reciben. No pretendo que ignoremos lo que pasa en nuestra cultura, pero si quiero retarlo a que no sigamos la corriente, sino que hagamos una diferencia una persona a la vez adoptando como valor la grandeza, estando presente en la vida de otros y mostrando profundo respeto por quien lo merece y lo necesita.

Que Dios presente oportunidades para que nos ejercitemos en ganar grandeza mostrando profundo respeto por Dios y su creación.

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