Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

20 marzo 2025

Cherry Bloosom

Las diferencias y simbolismos

Las flores del ciruelo simbolizan buena fortuna, renovación, esperanza, vitalidad, resistencia, protección y comienzo de la primavera.

Las flores de durazno simbolizan la renovación, el renacimiento, la longevidad, el amor, el romance, la belleza femenina y la naturaleza impermanente de la existencia. 

🌸Las flores de cerezo simbolizan la renovación, la esperanza, la fugacidad, los nuevos comienzos, la vida y la muerte, la belleza y la violencia, y la naturaleza fugaz de la vida.



16 marzo 2025

Nuevamente llego a Japón

Me parece increíble que mis pies nuevamente llegan a la tierra del Sol Naciente... a Japón, pero considerando que tengo a Dios de mi lado, esto no es más que Gracia, totalmente inmerecido, aunque muy deseado.

Hace unos días en torno a todos los preparativos antes de viajar le comentaba a Valdemar, mi amado esposo, que siempre soñé con ver y estar en la temporada de Sakuras o Cherry Blosoms, o Floración de los Cerezos, pero que además siempre creí que tal vez no me iba a ser posible, por ser una temporada muy deseada por los viajeros, y no me equivoco en decir que no se parece en nada a viajar a Japón en otra temporada. 

Se cumple también un deseo y promesa a mi sobrino Erwin, de acompañarlo a su Graduación de Maestría, ¿Quién iba a decir que un sobrino mío hoy domina el Japonés, ha completado su carrera profesional y además su Post Grado en este hermoso país?, y en verdad que nos llena de orgullo cada uno de sus logros, que no ha sido nada fácil para él dejar a su familia y su país, y moverse de su zona de confort, para avanzar como profesionista, pero Dios lo ha abrazado y lo ha sostenido, y le ha abierto puertas por este lado del mundo, y es una bendición disfrutar estos días con él.

¿Qué nos espera en esté viaje?  Definitivamente estamos expectantes de saber 

¿Qué tesoros encontraremos?  Seguramente muchos, tomados de la mano de Dios y con su favor

¿Qué gran magia verán nuestros ojos? Pronto lo descubriremos por gracia y amor

Por lo pronto, como decía San Francisco de Asis... "que Dios me permita ser siempre un instrumento de paz"

Edith Reyna-Villarreal (Desde Japón)



15 marzo 2025

Gabatte: El arte japonés de avanzar siempre

8 lecciones de Ganbatte: El arte japonés de avanzar siempre por Albert Liebermann: 

1. Ganbatte: haz siempre lo mejor que puedas 
En el corazón de Ganbatte está el compromiso inquebrantable de dar el máximo esfuerzo, independientemente de las circunstancias externas. Esta filosofía anima a las personas a afrontar los desafíos con determinación y entusiasmo. Ya sea que tenga éxito o no, el acto de dar lo mejor de sí mismo fortalece el carácter, la resiliencia y un sentido de orgullo por sus esfuerzos. 

2. Apreciar el progreso incremental 
El concepto japonés de kaizen, o mejora continua, es parte integral de Ganbatte. El éxito a menudo se logra a través de pasos pequeños y consistentes en lugar de pasos gigantes. Esta lección nos recuerda que debemos centrarnos en el progreso diario, por menor que parezca, y celebrar las pequeñas victorias a lo largo del camino. Con el tiempo, estos cambios incrementales se convierten en transformaciones significativas. 

3. Considere los reveses como parte del viaje 
El fracaso no es un callejón sin salida sino un trampolín hacia el crecimiento. En el espíritu de Ganbatte, los reveses son oportunidades para reevaluar, adaptar y fortalecer la resolución. Los japoneses creen que la perseverancia ante el fracaso cultiva la resiliencia y la sabiduría. Cada desafío enseña lecciones valiosas, lo que hace que el éxito final sea aún más significativo. 

4. Manténgase firme en el presente 
La práctica de la atención plena está profundamente arraigada en la filosofía Ganbatte. Al concentrarte en el momento presente, puedes canalizar tu energía hacia lo que realmente importa. Este enfoque reduce la ansiedad sobre el futuro y los arrepentimientos por el pasado, lo que le permite comprometerse plenamente con su tarea actual. Estar presente mejora el rendimiento y aporta claridad a sus objetivos.

5. Encuentre fuerza en la comunidad 
Ganbatte enfatiza el poder del esfuerzo colectivo y el apoyo mutuo. Rodearse de una comunidad sólida de amigos, familiares o colegas puede brindarle aliento y responsabilidad. En la cultura japonesa, el éxito del individuo suele estar ligado al bienestar del grupo. Trabajar juntos fomenta un sentido de pertenencia y un propósito compartido. 

6. Valorar la paciencia y la persistencia 
El éxito rara vez ocurre de la noche a la mañana. La mentalidad Ganbatte nos enseña la importancia del esfuerzo duradero y el compromiso inquebrantable con nuestros objetivos. La paciencia nos permite mantener el rumbo incluso cuando el progreso parece lento. La persistencia garantiza que no nos rendimos ante los desafíos. Juntos, crean las bases para el éxito a largo plazo. 

7. Encuentra la belleza en la disciplina 
La disciplina es la piedra angular de Ganbatte. No se trata de restringirte sino de crear hábitos que se alineen con tus aspiraciones. La disciplina te ayuda a mantenerte concentrado y constante, incluso en los días en que la motivación disminuye. Este enfoque estructurado para la superación personal le permite generar impulso y lograr sus objetivos con propósito y claridad. 

8. Celebre el esfuerzo por encima del resultado 
El verdadero espíritu de Ganbatte radica en valorar el esfuerzo que pones en una tarea en lugar de fijarte únicamente en los resultados. Al priorizar el proceso sobre el resultado, cambia su forma de pensar para apreciar el viaje. Esta perspectiva reduce la presión, fomenta la creatividad y cultiva una sensación de logro simplemente haciendo lo mejor que puede.



11 marzo 2025

El sufrimiento nunca es en vano

En los momentos de tranquilidad en los que el dolor resulta más ensordecedor, en los que el silencio parece burlarse de nuestra angustia más profunda, Elisabeth Elliot no ofrece un tópico, sino un profundo salvavidas espiritual. Este no es un libro sobre cómo escapar del sufrimiento: se trata de transformarlo. 

A partir de una vida marcada por pérdidas extraordinarias, tragedias personales y una fe inquebrantable, Elliot le habla directamente al alma herida y susurra una verdad radical: tu sufrimiento no carece de sentido, no es un castigo, es un viaje sagrado de transformación. Sus palabras no son abstracciones teológicas distantes, sino una sabiduría ganada con esfuerzo y forjada a través de crisoles personales de dolor. Desde el brutal asesinato de su esposo misionero Jim Elliot hasta su trabajo posterior entre las mismas personas que lo mataron, Elliot demuestra una resiliencia espiritual que desafía todo lo que entendemos sobre la respuesta humana al sufrimiento. Aquí hay conocimientos profundos sobre la alquimia espiritual del dolor.

1. El sufrimiento como formación espiritual 
Elliot rechaza la noción de que el sufrimiento sea una interrupción cruel y aleatoria de la vida. Más bien, lo presenta como un proceso deliberado y sagrado de refinamiento espiritual: un crisol donde nuestro carácter más profundo no sólo se revela, sino que se transforma. 

2. El poder redentor de la rendición 
La verdadera curación, según Elliot, comienza no con la resistencia, sino con la rendición radical. Al aceptar nuestro dolor en lugar de luchar contra él, nos abrimos a una comprensión más profunda de la gracia, el propósito y la perspectiva divina. 

3. Significado más allá de la comprensión inmediata 
Elliot desafía la tendencia humana a exigir explicaciones inmediatas por el sufrimiento. Sugiere que el significado a menudo se revela no en el momento del dolor, sino a través de un largo y paciente despliegue de la gracia. 

4. La fe como respuesta activa 
La fe no es una aceptación pasiva sino un compromiso activo y valiente con el dolor. La vida de Elliot demuestra que la verdadera fortaleza espiritual no consiste en evitar las heridas, sino en atravesarlas con dignidad y esperanza.

5. El lenguaje universal del sufrimiento 
El sufrimiento, sostiene Elliot, es una experiencia humana universal que nos conecta más profundamente que nuestras diferencias individuales. Es un ecualizador profundo que invita a la compasión, la comprensión y la humanidad compartida. 

6. Perspectiva transformadora 
El dolor no es sólo algo que nos sucede, sino una oportunidad para un profundo crecimiento personal y espiritual. Elliot invita a los lectores a ver el sufrimiento no como una maldición, sino como un camino potencial hacia una sabiduría más profunda. 

7. El amor como fuerza redentora suprema 
Más allá de las explicaciones teológicas, el mensaje central de Elliot es simple pero revolucionario: el amor trasciende el sufrimiento. Nuestra capacidad de amarnos a nosotros mismos, a los demás y a lo divino es el poder transformador supremo. 

Elliot no ofrece un consuelo fácil, sino una invitación profunda y desafiante a ver nuestro dolor a través de una lente de esperanza, propósito y potencial transformador. Ésta es sabiduría que no sólo habla a la mente, sino que ministra directamente al corazón herido.



10 marzo 2025

Sin explicaciones

"Si quiero, él vivirá hasta mi venida... que a ti, sígueme tú"

"He aprendido a vivir sin una explicación...
No me imagino hablándole a alguien para pedirle una explicación de un acto que me hicieron, pero que a ellos no les da insomnio... de un dolor que ellos no sienten... o de una ofensa de la que se supone no debí de ofenderme... quizá de un rumor o la advertencia de las malas lenguas de las buenas personas sobre lo malo que soy para sus vidas.

Me he conocido y amado lo suficiente en mi vida como para reconocer el patrón que sigue la gente en sus actos... es casi como un: "Yo haría lo mismo." - Reconozco mis sombras... y creo que podría entender 4 de los más grandes descubrimientos de mi vida... al menos lo que he entendido hasta ahora.

1. Mi oscuridad es densa... y la de los demás, se parece mucho a la mía... los humanos creamos patrones, unos muy parecidos.

2. La gente tiene intereses... los intereses cambian... la vida cambia... yo cambio. No puedo pedirle a la gente que me de una explicación de su cambio, si yo también cambio y no estoy dispuesto ni necesito dar explicación a nadie.

3. Me llamaron a sembrar... un labrador no recibe gratitud del suelo... ni del agua... ni del sol... ni de la semilla misma. Quizá, si cuida y espera... verá fruto. Y el fruto, tampoco es muy agradecido que digamos... así que hay que dar y ya.

4. Mi historia no está completa... así que pedir una explicación no aporta nada... no es como que si me dan una buena explicación eso cambie algo de lo que se hizo o yo piense que esa explicación atenuó un poco lo hecho. Para seguir escribiendo mi historia... perdono, olvido, suelto... tomo otro camino... cada vez tengo menos vida, como para detenerme a perder el tiempo por una explicación... explicación que además está cargada de sesgos, justificaciones, miedos, embustes o sinceras ignorancias.

+ Sigo una pequeña regla que he aprendido en la vida:
** Si lo/la amo... no necesito una explicación
** Si lo que me hizo, me hizo dudar de su amor... mi amor no era tan fuerte como yo creía.
** Si mi amor no era tan fuerte... ¿Valdrá la pena amar a medias a una persona? ¿No es mejor dejarle ir?
** Si no puedo dejar ir, porque mi apego es fuerte, o mi ego se aferra a la historia, o mi sed de venganza prevalece... o peor aún, quiero demostrar que se equivocan conmigo... entonces tomo otro camino... un camino donde no necesito explicación y tampoco me la piden.

Esto no tiene que ver con rendir cuentas... eso es otra cosa... esto tiene que ver con la aprobación... jeje... ni que fuera yo tan importante como para que la gente me aprobara... y menos soy importante como aprobar y calificar a alguien... me he quitado de la ecuación de la explicación.

Misael Escorcia 



06 marzo 2025

El estafador que vendió el puente de Brooklyn una y otra vez

En la década de 1900, George C. Parker dominó el arte de vender monumentos emblemáticos de Nueva York que no eran de su propiedad.

A finales del siglo XIX, la ciudad de Nueva York vibraba con potencial y promesas. Con sólo una maleta y tal vez una dirección garabateada en un pedazo de papel, los inmigrantes llegaban por miles cada día, buscando un nuevo comienzo en esta "tierra de oportunidades". 

Muchos procedían de Europa, particularmente de Italia, Irlanda y Alemania; algunos huyen de las dificultades económicas, otros del caos político, pero todos y cada uno de ellos motivados por el sueño de una vida mejor. Sin embargo, la realidad que enfrentaron en Nueva York fue radicalmente diferente de sus expectativas optimistas. 

La ciudad presentaba una dura realidad de discriminación, viviendas superpobladas, escasez de empleo y los desafíos de tratar de descubrir cómo asimilar una cultura que les era tan extraña. 

El Lower East Side de Manhattan se convirtió en un símbolo de esta experiencia inmigrante, repleto de pequeños apartamentos donde las familias se apretujaban o incluso se alojaban con otras familias, malas condiciones sanitarias y de salud, y poca o ninguna agua potable. Casi la mitad de las muertes por incendio de la ciudad ocurrieron allí. (Le recomiendo encarecidamente que consulte el libro de Jacob Riis, Cómo vive la otra mitad, si desea obtener más información y ver más fotografías). Sin embargo, a pesar de los desafíos, estas áreas se convirtieron en puntos de interés cultural, presentando una impresionante mezcla de idiomas, comida y tradiciones. En este contexto, las comunidades se unieron y formaron una sólida red de apoyo a través de sus iglesias, sinagogas y lugares de reunión locales. A medida que llegó más gente, este vecindario se convirtió en una parte central de la mezcla vibrante y diversa que es la sociedad de Nueva York.

Lo que antiguamente se llamaba “El Barrio Judío”, ahora el Lower East Side. Fotografía de Lewis W. Hine en 1912. En medio de todo esto, había quienes buscaban explotar los sueños y las vulnerabilidades de los recién llegados. Un hombre en particular, George C. Parker, hizo del Puente de Brooklyn su escenario. Cualquiera que pasara por allí podría haberle parecido cualquier otro neoyorquino rico. Pero para quienes le prestaban un poco más de atención y miraban más de cerca, él era otra cosa: un maestro de ilusiones y un vendedor de sueños. Y por "sueños" me refiero básicamente al Puente de Brooklyn. Excepto, por supuesto, que en realidad no era el propietario. Pero bueno, muchachos, ese es sólo un pequeño e inconveniente detalle. A quién le importa.

George C. Parker nació en 1860 de inmigrantes irlandeses en la ciudad de Nueva York. Sus primeros años de vida son prácticamente un enigma, pero hay dos cosas sobre él que sabemos con certeza: Parker sabía cómo encantar. Y era un gran estafador que se ganaba la vida mintiendo, engañando y explotando a la gente.

El Puente de Brooklyn no fue elegido por casualidad. A pesar de no estar directamente en la ruta de los barcos con destino a la isla Ellis, siempre ha sido un símbolo imponente de Nueva York. Más importante aún, sirvió como vínculo crucial entre Manhattan y Brooklyn, lleno de miles de peatones, trabajadores y viajeros a diario.

Para llevar a cabo su audaz estafa, la estrategia fue simple. Siempre impecablemente vestido, Parker marcaba primero el área y buscaba una diana. Una vez hecho esto, se acercaba a la víctima, normalmente un inmigrante desprevenido, y se presentaba como un empresario exitoso con una oportunidad aparentemente inofensiva: la posibilidad de operar una cabina de peaje en el Puente de Brooklyn, que, en ese momento, efectivamente cobrar diversas tarifas a los peatones, jinetes y vehículos por cruzar. Según NYC Walks, cruzar el puente a pie costaba solo un centavo, mientras que a un caballo y un jinete se les cobraba 5 centavos, y un caballo y un carro costaban 10 centavos. El transporte de animales de granja implicaba una tarifa de 5 centavos por vaca y 2 centavos por cada oveja o cerdo. 

Parker cambiaría suavemente la narrativa una vez que hubiera medido el interés de su víctima y evaluado su situación financiera. A veces, la oferta de trabajo se convertía en una oportunidad para una asociación comercial, donde sugería que el individuo no sólo podría operar sino también ser copropietario de las cabinas de peaje del puente. Intensificaría aún más la situación para aquellos que pensaba que podían permitirse gastar aún más, introduciendo la idea de que el propio Puente de Brooklyn estaba en venta y que la víctima podría convertirse en su único propietario, controlar todas las operaciones de peaje y obtener enormes ganancias. Esta flexibilidad aseguró que pudiera extraer la mayor cantidad de dinero posible de cada víctima, vendiéndoles no sólo un trabajo o una sociedad, sino el sueño de poseer un pedazo de Estados Unidos. 

El “Gran Puente” 
Después de 14 años de construcción y numerosos contratiempos, el Puente de Brooklyn finalmente se completó en 1883. Fue el primer puente colgante de alambre de acero del mundo y, en ese momento, el más largo de su tipo, extendiéndose a lo largo del East River por 1,595 pies. El proyecto se cobró la vida de aproximadamente 27 almas desafortunadas. Los riesgos procedían de múltiples fuentes: las alturas increíbles, las curvas que sufrían los hombres que trabajaban con aire comprimido bajo el río y el momento general de "ups" que podía proporcionar la seguridad en el lugar de trabajo del siglo XIX. Quiero decir, ¿qué carajo?

De todos modos. Después de tanta charla, Parker pasaría a negociar, ajustando el precio de venta en función de lo que creía que la víctima podría pagar, desde 75 dólares hasta 50.000 dólares, lo que equivale a alrededor de 1,8 millones de dólares en la actualidad. Y luego se fue, con el bolsillo lleno de dinero, riéndose de la facilidad con la que había logrado convertir el icónico puente de Nueva York en su mina de oro personal, y listo para hacerlo todo de nuevo.

Mientras tanto, las pobres víctimas procedieron a hacer lo más obvio: hacer uso de sus nuevas propiedades. Impulsados ​​por el convincente plan de Parker, algunos llegaron incluso a intentar instalar cabinas de peaje en el puente, creyendo genuinamente que tenían derecho a cobrar tarifas a las personas que cruzaban a diario. Sin embargo, esta medida rápidamente llamó la atención de las autoridades. Pero la escena de individuos que reclamaban la propiedad del Puente de Brooklyn era tan extraña que los oficiales no supieron cómo reaccionar inicialmente. Todo lo que pudieron hacer fue cerrar las cabinas de peaje no autorizadas y enviar a la cárcel a quienes las manejaban, quienes fueron básicamente tratados como individuos locos que intentaban un tipo de estafa muy audaz. 

No fue hasta que surgió un patrón, con múltiples "propietarios" presentando historias similares, que las autoridades se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y tomaron medidas proactivas para evitar más estafas, colocando carteles alrededor del monumento que declaraban en términos claros que no estaba a la venta.  

Esta medida puso fin efectivamente a la carrera inmobiliaria de Parker, al menos en el negocio de venta puente. Después de todo, todavía tenía el mausoleo de Ulysses Grant, el Madison Square Garden y el Museo Metropolitano de Arte escondidos en su cartera, listos para la próxima "venta". A pesar de todas sus actividades fraudulentas, Parker logró evadir la captura durante años. Sólo en 1928, después de una vida de estafas y un último cheque sin fondos, la ley lo alcanzó. Fue sentenciado a cadena perpetua obligatoria en la prisión de Sing Sing por fraude, donde pasó los últimos 8 años de su vida.

"Si crees eso, tengo un puente en Brooklyn para vendértelo". Así termina la historia de hoy. Pero que sea un recordatorio para todos nosotros: cuando el trato parece demasiado bueno para ser verdad, tal vez, sólo tal vez, haya un "puente" en ese argumento de venta.




03 marzo 2025

Poema sobre la vejez

¿Qué cuántos años tengo? -
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otros "que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!...
¡Estás muy viejo, ya no podrás!...

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa...

¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso!...
¿A quién le importa?
Tengo los años necesarios para perder ya el miedo
y hacer lo que quiero y siento!!.

Qué importa cuántos años tengo.
o cuántos espero, si con los años que tengo, aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!

José Saramago