Muchos artistas se hicieron uno.
Ya sea pintores o fotógrafos, era, por así decirlo, un deber tener uno de ellos.
Un autorretrato revela muchas cosas de la persona.
¿Está sonriendo?
¿Llorando?
¿Muestra un semblante desencajado?
¿Quizá terror?
Cada expresión nos dice mucho del individuo.
Pero, al final de cuentas, esos semblantes pueden ser actuados y quizá no haya mucho de realidad de la persona en ellos.
A veces nuestras emociones reflejadas en el rostro son solo una máscara y no lo que en realidad llevamos dentro.
En fin.
Pero luego, tratándose de arte, podemos toparnos con algo muy creativo.
Y así me tocó.
Veía una película y en ella mostraban una fotografía cuyo título decía: autorretrato.
Peeeeero… ¡no estaba la imagen de una persona!
Era una fotografía de un mega calendario del artista.
Resulta que dicho artista tenía pegado un mega calendario en la pared de su Taller de Arte.
En él tenía detalladamente la actividad que realizaba cada día. Había mucha claridad. Podías notar a qué hora se levantaba, el tiempo que usaba para leer, para comer, para desplazarse, para producir, etc.
Era una radiografía de su día a día.
Descubrimos a través de esa pieza artística mucho más de lo que podíamos descubrir en un rostro plasmado en una imagen.
Lo que hacemos en el día revela lo que somos, lo que pensamos… y a dónde vamos.
¿Cómo sería tu autorretrato si le tomaran foto a tu calendario?
¿Qué revelaría de ti?
Digno de pensarse.
Cada expresión nos dice mucho del individuo.
Pero, al final de cuentas, esos semblantes pueden ser actuados y quizá no haya mucho de realidad de la persona en ellos.
A veces nuestras emociones reflejadas en el rostro son solo una máscara y no lo que en realidad llevamos dentro.
En fin.
Pero luego, tratándose de arte, podemos toparnos con algo muy creativo.
Y así me tocó.
Veía una película y en ella mostraban una fotografía cuyo título decía: autorretrato.
Peeeeero… ¡no estaba la imagen de una persona!
Era una fotografía de un mega calendario del artista.
Resulta que dicho artista tenía pegado un mega calendario en la pared de su Taller de Arte.
En él tenía detalladamente la actividad que realizaba cada día. Había mucha claridad. Podías notar a qué hora se levantaba, el tiempo que usaba para leer, para comer, para desplazarse, para producir, etc.
Era una radiografía de su día a día.
Descubrimos a través de esa pieza artística mucho más de lo que podíamos descubrir en un rostro plasmado en una imagen.
Lo que hacemos en el día revela lo que somos, lo que pensamos… y a dónde vamos.
¿Cómo sería tu autorretrato si le tomaran foto a tu calendario?
¿Qué revelaría de ti?
Digno de pensarse.
Davo Guzmán

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