Un día durante la I Guerra Mundial, Winston Churchill (1874-1965) visitó Francia como voluntario para observar la lucha de primera mano. Mientras estaba en un refugio construido con sacos de arena en el frente de batalla, le llevaron un mensaje de un general que estaba de visita, un viejo conocido suyo, quien quería verlo.
Churchill recibió instrucciones de caminar hasta un cruce de carretera a tres millas de distancia, donde un automóvil lo recogería. Tras esperar en el cruce por cerca de una hora, llegó uno de los oficiales del general. El auto había sido enviado a otra intersección por error, explicó el hombre, y ahora era demasiado tarde para que la cita tuviera lugar.
Churchill, comprensiblemente molesto, comenzó su largo recorrido de vuelta a las trincheras en la oscuridad mientras empezaba a llover. Silenciosamente, empezó a soltar una correntada de frases condenatorias describiendo al desconsiderado general.
Cuando finalmente alcanzó su campamento, Churchill quedó atónito al encontrar que su refugio había desaparecido. Cinco minutos después de su partida, descubrió luego, un proyectil atravesó el techo, arrasando la estructura y matando al hombre que permanecía dentro.
"Súbitamente sentí que la irritación contra el General X dejaba completamente mi mente”, escribió luego. "Toda queja me abandonó en un destello. Conforme empecé a caminar a mi nueva morada, reflexioné sobre cuan considerado había sido de parte suya desear verme otra vez, y mostrar cortesía hacia un subordinado cuando tenía tanta responsabilidad sobre sus hombros”.
Tampoco nos gusta esperar. Sentimos que perdemos nuestro valioso tiempo nuevamente, y que los atrasos en una fila de un banco, haciendo un tramite, o en una carretera son sencillamente un castigo insoportable.
Las interrupciones y la espera tienen frutos que no podemos seguir ignorando cuando dejamos de luchar y aprendemos de ellos. La interrupción permite evaluar la fibra de nuestro carácter, de qué estamos hechos internamente. Nuestra respuesta habla de lo que realmente somos. Además, las interrupciones son oportunidades para crecer espiritualmente, para cooperar con otro ser humano y reenfocar nuestras prioridades. Nos enseñan a distinguir entre lo urgente y lo importante. Por su parte la espera produce en nosotros paciencia. Un fruto que no se logra pidiéndolo a Dios, sino tomando los atrasos como oportunidad para responder con gracia y sabiduría, aprovechando el momento.
Dios tiene control de todo, incluso las interrupciones y esperas que nos disgustan o irritan. Churchill aprendió humildad, agradecimiento, madurez al reconocer su fragilidad y como la cortesía de un viejo conocido fue el instrumento para preservar su vida. ¿Se imagina Inglaterra sin un líder como Churchill al frente durante la Segunda Guerra mundial? El fruto apacible en nuestras vidas toma tiempo y sus nutrientes son las interrupciones y la espera en relación con otros seres humanos.
Hay dos circunstancias que irritan casi siempre: las interrupciones y la espera. Consideramos nuestro tiempo tan valioso que no nos gusta que nada, ni nadie, nos interrumpa, aun cuando ese alguien sea una persona cercana y ese algo sea permitido por Dios.
Todo empieza con una simple decisión: ¿Vas a aprender o no de las interrupciones y la espera? ¿Vas a ver las circunstancias como una oportunidad o una amenaza? Tú decides.
Una serendipia es ...
Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
12 mayo 2011
11 mayo 2011
Benedicencia
La palabra benedicencia es la gran ausente del diccionario. Si intentas escribirla en tu computadora en un documento de texto, inmediatamente te la corregirá cambiándola por beneficencia. Si insistes, te la subrayará en rojo como un error. Pero el verdadero error consiste en que existiendo el término que indica el vicio, maledicencia, no aparezca el vocablo que indica la virtud.
La benedicencia radica fundamentalmente en hablar bien de los demás. Sin embargo, no se limita sólo a eso. Por un lado, esta virtud nos invita a silenciar los errores y defectos del prójimo, por otra parte, nos estimula a ponderar sus cualidades y virtudes.
Jesucristo nos exhortó a la vivencia de esta virtud cuando dijo a sus discípulos: “amad a vuestros enemigos, haced el bien a quienes os odian, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen” (Lc 6,27-28). La enseñanza del cristianismo no consiste en no odiar, no maldecir, no dañar. Por el contrario, el Maestro nos invita a trabajar en positivo: Amad, bendecid, rogad.
Para vivir la benedicencia es necesario promover los comentarios positivos. Muchos de los conflictos dentro de la familia surgen de alguna palabra hiriente, de frases irónicas o comentarios negativos, etc. La influencia que recibimos de algunos medios de comunicación nos puede inducir a comportarnos de esta manera. Basta encender la televisión para ver cómo se insultan los miembros de distintos partidos políticos, cómo se exageran los errores y defectos de los demás. El 90% de las telenovelas nos muestran cómo surgen las intrigas, en muchos casos debidas a la mentira, a la calumnia y a la difamación.
Se puede crear un ambiente muy positivo si al llegar de la escuela los hijos, en lugar de criticar a sus maestros del colegio, comentaran aquello que han aprendido ese día de ellos. Si la esposa recibe a su esposo, no con una queja por llegar tarde a comer, sino con un saludo cariñoso. Si el esposo al regresar de sus compromisos, comentase los proyectos que tiene en su trabajo y no los defectos que tienen su jefe o sus empleados. Hablar bien no significa mentir, no significa adular, es más bien reconocer las cualidades y virtudes de los demás.
Es importante silenciar los defectos de los demás. En algunos ambientes el chismorreo es la comidilla de todos los días. Esta es la influencia que recibimos diariamente gracias a las “revistas del corazón” y a ciertos programas televisivos que únicamente buscan ventilar las intimidades de los otros. El hombre que domina su lengua es un hombre perfecto, nos dice el apóstol Santiago. Al mismo tiempo, nos advierte que la lengua, aun siendo un miembro muy pequeño, puede ser fuego que incendie el ambiente o un veneno mortífero. Y termina diciendo que no podemos con la misma boca bendecir a Dios y maldecir a los hombres. (cf. St 3,1-12).
Si un día se quemó la cena o no estuvo a tiempo, podemos silenciar este defecto y agradecer a la persona que la preparó. Si mi hermano reprobó 2 materias en el colegio, no tengo por qué irlo pregonando a todo el mundo, más bien podría comentar las materias en las que le ha ido bien. Y si no tengo nada bueno que decir, lo mejor es callar.
Silenciar los errores no significa hacerse de la “vista gorda”, más bien estipula que se comente algo sólo con quien puede poner solución al problema. No significa aprobar los errores y defectos: se busca más bien combatir el error, pero al mismo tiempo conservar la buena fama de quien lo comete.
En una ocasión un penitente se acusó de haber difamado a una persona. El sacerdote le pidió que antes de darle la absolución fuera al día siguiente con una almohada de plumas a la iglesia. Ese día subieron los dos al campanario y el sacerdote le pidió que destruyera la almohada. Al momento las plumas se esparcieron por toda la ciudad. El sacerdote le hizo ver que eso mismo sucedía con la maledicencia y la difamación, no se sabía hasta dónde podían llegar y no había manera de detenerlas o de resarcirlas. A partir de ese momento, después de la absolución, se comprometió a tratar de vivir todos los días la virtud de la benedicencia.
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10 mayo 2011
Las pequeñas cosas
El célebre filósofo Diógenes tenía por vivienda un gran tonel.
Su fama de hombre sabio había llegado a oídos de Alejandro Magno.
Un día, éste lo visitó mientras Diógenes descansaba en su tonel, tomando el sol.
Alejandro se presentó ante él: "Pídeme lo que desees y te lo daré"
"Sólo te pido una cosa -le dijo Diógenes-. Que te apartes de ahí y no me quites el sol"
Cuando más sabio es un hombre, menos cosas desea. Cuanto más orgulloso e ingnorante, menos aprecia las cosas simples y sencillas que suelen ser las más importantes de nuestra vida.
A veces oímos decir: "Daría mi vida por ti". Pero quizá es incapaz de hacer un pequeño sacrificio por la persona amada.
No son grandes esfuerzos y sacrificios los que hay que hacer para demostrar nuestro amor. Sólo hay que demostrarlo en las pequeñas cosas de la vida diaria.
La solidaridad humana suele demostrarse en las catástrofes y acontecimientos graves, pero la gente se olvida de tener la misma solidaridad en las pequeñas necesidades que, a veces, son tan importantes como las de los graves accidentes.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
Su fama de hombre sabio había llegado a oídos de Alejandro Magno.
Un día, éste lo visitó mientras Diógenes descansaba en su tonel, tomando el sol.
Alejandro se presentó ante él: "Pídeme lo que desees y te lo daré"
"Sólo te pido una cosa -le dijo Diógenes-. Que te apartes de ahí y no me quites el sol"
Cuando más sabio es un hombre, menos cosas desea. Cuanto más orgulloso e ingnorante, menos aprecia las cosas simples y sencillas que suelen ser las más importantes de nuestra vida.
A veces oímos decir: "Daría mi vida por ti". Pero quizá es incapaz de hacer un pequeño sacrificio por la persona amada.
No son grandes esfuerzos y sacrificios los que hay que hacer para demostrar nuestro amor. Sólo hay que demostrarlo en las pequeñas cosas de la vida diaria.
La solidaridad humana suele demostrarse en las catástrofes y acontecimientos graves, pero la gente se olvida de tener la misma solidaridad en las pequeñas necesidades que, a veces, son tan importantes como las de los graves accidentes.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
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09 mayo 2011
Enfréntate a tus pensamientos con comprensión
Un pensamiento resulta inofensivo a menos que no los creamos. No son nuestros pensamientos, sino nuestros apegos a ellos, lo que origina nuestro sufrimiento. Apegarse a un pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él. Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo durante años.
La mayoría de la gente cree que "es" lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: "creo que hoy no voy a pensar"? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido a quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad.
Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.
Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Díscutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Ese es el poder de amar lo que es.
Byron Katie
(Amar lo que es)
La mayoría de la gente cree que "es" lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: "creo que hoy no voy a pensar"? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido a quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad.
Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.
Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Díscutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Ese es el poder de amar lo que es.
Byron Katie
(Amar lo que es)
| Photo by Edith |
08 mayo 2011
Un día normal
Bella canción de Juanes!!
Enjoy!
Enjoy!
07 mayo 2011
Ligeros de equipaje
En la novela de Julio Verne “La isla misteriosa”, se habla sobre cinco hombres que se escapan de un campo de prisioneros de una Guerra Civil mediante el robo de un globo. Al elevarse en el aire se dan cuenta que el viento los lleva hacia el océano. Mientras observan cómo la tierra firme desaparece en el horizonte, se preguntan cuánto tiempo logrará permanecer el globo en el aire.
Llegó a mis manos un libro de Anthony De Mello, quien había escrito sobre el principio de viajar ligero de equipaje. Nada de lo que usualmente consideramos esencial para nuestra jornada lo es realmente. Igual que no podemos cambiar nuestro pasado, tampoco podemos conocer nuestro futuro. Solo tenemos el presente, y lo que hagamos en él impactara definitivamente nuestro futuro.
Primero que todo, debes decidir autoevaluarte: ¿Por qué no hacer una evaluación sincera de las cosas que quizá te frenen hoy?
Hoy es todo lo que tienes para decidir correctamente. Todo lo que acumulas en un abrir y cerrar de ojos dejara de ser tuyo para pertenecer a otros, como antes perteneció a otros. Todos tenemos necesidades materiales, pero ellas no son la razón de nuestra vida, ni satisfacerlas es nuestra visión. Debemos vivir por una visión mayor a nuestras necesidades y con peso eterno.
A medida que pasan las horas y el globo se aproxima a la superficie del océano, los hombres deciden que deben arrojar algo pesado a bordo porque no tienen forma de calentar el aire del globo. A regañadientes, arrojan zapatos, abrigos y armas, y los preocupados viajeros sienten que su globo se eleva.Sin embargo, al poco tiempo descubren que el globo se acerca una vez más de forma peligrosa a la superficie de las olas, así que lanzan al mar los alimentos. Para desdicha, esto también fue sólo una solución temporal y la nave amenaza de nuevo bajar los hombres al mar.
Uno de ellos tiene una idea: pueden atar las cuerdas que sostienen la barquilla y sentarse en ellas. Luego sueltan la barquilla que queda debajo de ellos. Al hacerlo, notan cómo el globo se eleva otra vez. A los pocos minutos, divisan tierra. Los cinco saltan al agua y nadan hasta la isla. Estaban vivos debido a que fueron capaces de discernir la diferencia entre lo que era necesario de verdad y lo que no lo era. Las cosas sin las cuales creían que no podrían vivir eran las mismas cargas que casi les cuesta la vida.
Llegó a mis manos un libro de Anthony De Mello, quien había escrito sobre el principio de viajar ligero de equipaje. Nada de lo que usualmente consideramos esencial para nuestra jornada lo es realmente. Igual que no podemos cambiar nuestro pasado, tampoco podemos conocer nuestro futuro. Solo tenemos el presente, y lo que hagamos en él impactara definitivamente nuestro futuro.
Por ello, es necesario autoevaluarnos. Si no lo hacemos será muy difícil que distingamos lo importante de lo urgente, lo eterno de lo temporal, lo esencial de lo superficial. Como los pasajeros en el globo, nos encontramos continuamente expuestos a tocar tierra desastrosamente. Pero, hay preguntas relevantes que nos pueden ayudar a cumplir nuestra misión conforme al plan de Dios y Su propósito, y a la vez alcanzar la meta.
Primero que todo, debes decidir autoevaluarte: ¿Por qué no hacer una evaluación sincera de las cosas que quizá te frenen hoy?
Segundo, necesitas diferenciar entre lo temporal y lo eternos de tus necesidades. Pregúntate, ¿Son necesidades físicas o espirituales tuyas o de alguien que amas? Y ¿Cómo sería tu vida sin ellas?
Tercero, si eliminas de las necesidades temporales, ¿dispondrías de más tiempo para las cosas en tu vida que importan de verdad?
Hoy es todo lo que tienes para decidir correctamente. Todo lo que acumulas en un abrir y cerrar de ojos dejara de ser tuyo para pertenecer a otros, como antes perteneció a otros. Todos tenemos necesidades materiales, pero ellas no son la razón de nuestra vida, ni satisfacerlas es nuestra visión. Debemos vivir por una visión mayor a nuestras necesidades y con peso eterno.
06 mayo 2011
Las crisis
Las crisis o los problemas de la existencia son y deben verse como ocasiones para entender el sentido de nuestra vida o como examen de lo que está ocurriendo en nuestras relaciones personales.
Crisis, etimológicamente signficia "juicio, ocasión para juzgar o reflexionar sobre algo".
Aunque todo lo que nos ocurre es siempre una bendición de la vida, las crisis, tanto económicas como sociales, sentimentales o religiosas, son una bendición muy especial.
Entenderlas es un gran paso en el proceso de madurez de las personas.
Cuando se pasa por esas oscuridades o noches del alma, pareciera que Dios nos ha abandonado. Pero está más presente que nunca.
Las noches oscuras del alma son de la mente, no del espíritu, que siempre está en la luz y es infinitamente luminoso.
Puedes quejarte "amorosamente" ante Dios, sabiendo siempre que detrás o por encima de las nubes oscuras y negras está el sol radiante.
El sol, al ser luz, es siempre inteligencia y vida.
En las noches oscuras no se ve, pero sólo está oculto y no ausente, porque Él es la Presencia permanente.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
Crisis, etimológicamente signficia "juicio, ocasión para juzgar o reflexionar sobre algo".
Aunque todo lo que nos ocurre es siempre una bendición de la vida, las crisis, tanto económicas como sociales, sentimentales o religiosas, son una bendición muy especial.
Entenderlas es un gran paso en el proceso de madurez de las personas.
Cuando se pasa por esas oscuridades o noches del alma, pareciera que Dios nos ha abandonado. Pero está más presente que nunca.
Las noches oscuras del alma son de la mente, no del espíritu, que siempre está en la luz y es infinitamente luminoso.
Puedes quejarte "amorosamente" ante Dios, sabiendo siempre que detrás o por encima de las nubes oscuras y negras está el sol radiante.
El sol, al ser luz, es siempre inteligencia y vida.
En las noches oscuras no se ve, pero sólo está oculto y no ausente, porque Él es la Presencia permanente.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
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