Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

28 mayo 2014

¿Que diferencia hay entre la meditación cristiana y otros tipos de meditación?

¿Qué diferencia hay entre la meditación cristiana y otros tipos de meditación?
-La meditación es una sabiduría espiritual universal, la encontramos en todas las grandes tradiciones religiosas. La meditación es básicamente la práctica espiritual que nos lleva de la mente al corazón. Está basada en el hecho de que Dios trasciende nuestra comprensión, por supuesto que rezamos de muchas maneras diferentes, y la meditación no reemplaza los demás modos de orar, no obstante, sin entender esta oración del corazón, tampoco podemos entender completamente el sentido de las otras formas de oración. Ahora, ¿qué es lo que hace cristiana a la meditación? En primer lugar, nuestra fe, la fe de que Cristo está en nosotros, y, como dice Pablo, nosotros no sabemos cómo orar, pero Dios ora en nuestro interior. Así que podemos empezar con un pequeño granito de fe, lo cual será un elemento central para nuestra meditación cristiana. Además, está el hecho de que meditamos dentro de una tradición histórica y teológica. Muchos cristianos no tenían conciencia de que existía esta tradición cristiana de silencio, así que dejaban su fe para encontrar la meditación en otras tradiciones, eso no es necesario. Lo que hace a la meditación cristiana es también que meditamos con otros cristianos, y cuando hay dos o tres que se reúnen en mi nombre ahí estoy, dijo Jesús.  Estamos enriquecidos por otras formas de oración cristiana, las escrituras y la eucaristía. Yo creo que como cristianos descubrimos que la práctica de la meditación se traduce en nosotros por el amor hacia los demás.

-¿Cuáles son los frutos de la meditación en su vida?
-Puedo decir que, a lo largo de los años, he visto los frutos del Espíritu, estoy siendo menos controlado por el miedo y más consciente de que el amor es la gran fuerza que funciona en el mundo, y me ha hecho menos temeroso del fracaso. Si nosotros vivimos con fe, Dios está siempre con nosotros. También veo el misterio de Cristo de formas que antes no había percibido y me ayuda a ver a Cristo también en la gente que me desagrada. Todavía mantengo todas mis culpas. He descubierto que ser seguidor de Jesús no implica volverme perfecto, sino que significa aceptarme como soy y estar abierto a la gracia.

-¿Qué consejo le daría a aquél que quiere meditar y se aburre, o no logra aquietar su mente?
-Que sean simples, que sean como niños, que sean humildes, que no evalúen su meditación, que encuentren los amigos espirituales que los ayuden a perseverar, y que lo tomen de un día a la vez. Si dejan la meditación por una semana, un año, que vuelvan, y cuando regresen a esos tiempos de meditación a la mañana y a la tarde, la van a ir comprendiendo mejor, y sentirán que el Espíritu los guía.  La ciencia médica afirma que la meditación es buena para nosotros, física y psicológicamente, también las grandes tradiciones, los grandes maestros de la fe apuntan a la oración del corazón, a la contemplación.  Así que con estos consejos de los dos lados, sin tratar de ser perfectos ni de tener éxito, sino aprendiendo a ser y permitiendo que Dios sea en nosotros, sigan este camino paso a paso, y se irán abriendo cada vez más a las riquezas de Cristo.

Padre Laurence Freeman, monje benedictino

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ADICIONALMENTE
Comparto las citas bíblicas respecto a la meditación.

Pregunta: "¿Qué es la meditación cristiana?"
Respuesta:No existen los pasajes bíblicos que usen la frase “meditación cristiana.” Ambas palabras “meditar” y “meditación” se encuentran aproximadamente dieciocho veces en el Antiguo Testamento. Hay dos palabras hebreas que son traducidas como “meditar,” y se encuentran en Génesis 24:63; Josué 1:8; Salmos 1:2, y otros. En el contexto de estos versos, a la palabra hebrea “hagah” se le asigna el significado de “examinar, considerar, imaginar, meditar, lamentar, hablar, estudiar, hablar, expresar, etc.” A la palabra hebrea “aiyach” se le adjudica aún otro significado, cuando es usada en el sentido de considerar, conversar con uno mismo, y por lo tanto en voz alta; para expresar o comunicar, quejas, declarar, meditar, orar, hablar (con Dios en oración), etc.
La palabra “meditación” se encuentra en Salmo 5:1;19:14, y otros. Un verso familiar en Salmo 19:14 dice, “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti…” Él pide que sus palabras y pensamientos sean consistentes. Las palabras de la boca son una farsa si no están sustentadas por la meditación del corazón.

Contrario al pensamiento popular en algunos círculos, la meditación cristiana nada tiene que ver con ninguna práctica que involucre un misticismo oriental como su raíz o modelo. Tales prácticas incluyen lectio divina (lecturas divinas), meditación trascendental, y muchas formas de la llamada oración contemplativa. Éstas contienen en su núcleo una peligrosa premisa, de que podemos “escuchar la voz de Dios,” no a través de Su Palabra, sino a través de revelación extra-bíblica. Hay iglesias en la actualidad que están llenas de gente quienes creen que están escuchando una “palabra del Señor,” contradiciéndose con frecuencia unos a otros y causando interminables disputas y divisiones dentro del Cuerpo de Cristo. En ninguna parte de la Escritura se anima a los cristianos a buscar cualquier sabiduría más allá de la Biblia, la cual es “…inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Si la Biblia es suficiente para equiparnos totalmente para toda buena obra, ¿cómo podemos creer que necesitamos buscar una experiencia mística adicional a ésta?

Para el cristiano, la meditación debe ser únicamente sobre la Palabra de Dios, y lo que ella revela acerca de Él. David encontró que esto es así, y describe al hombre que es “bendecido,” como aquel que “…en la ley de Jehová está su delicia, en su ley medita de día y de noche.” (Salmo 1:1-2, énfasis añadido). La verdadera meditación cristiana es un proceso activo del pensamiento (pensando, resolviendo), donde nos entregamos al estudio de la Palabra, orando sobre ello, y pidiéndole a Dios que nos dé el entendimiento por el Espíritu, Quien habita en el corazón de cada creyente, y Quien ha prometido guiarnos “a toda la verdad” (Juan 16:13). Entonces ponemos esta verdad en práctica, sometiéndonos a ello (las Escrituras) como la regla para nuestra vida y práctica, mientras practicamos nuestras actividades cotidianas. Esto ocasiona el crecimiento y la madurez espiritual en las cosas de Dios, al ser enseñados por el Espíritu Santo.


1 comentario:

  1. Como todo lo que compartes...muy buen artículo...
    Muchas gracias!!!

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