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Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

19 enero 2026

De lo que hablo cuando hablo de correr

Hay libros que tratan menos de lo que dicen ser y más de todo lo que hay bajo la superficie. "De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami, puede que se centre en las carreras de larga distancia, pero en esencia, trata sobre la disciplina de vivir, la soledad de la introspección y la resistencia necesaria para recorrer cualquier camino con sentido. Murakami entrelaza el ritmo de sus kilómetros con el ritmo de su escritura, demostrando que ambos exigen persistencia, paciencia y la disposición a estar a solas con los propios pensamientos. Este no es solo un libro sobre correr; es una meditación sobre el oficio, sobre la resiliencia, sobre el diálogo silencioso entre el cuerpo y el alma cuando el mundo se derrumba. Se convierte en un espejo para quien persigue algo difícil y en un mapa para quienes aprenden a perseverar en el camino. 

Aquí se presentan siete lecciones profundamente reflexivas extraídas de las memorias de Murakami, cada una de las cuales se desarrolla como metáfora y verdad a la vez: 

1. La disciplina es más fuerte que la motivación 
Murakami revela que lo que lo impulsa a superar maratones —y novelas— no son los arrebatos de pasión, sino la disciplina diaria. La motivación puede flaquear, pero la disciplina, practicada con constancia, es la mano firme que construye la resistencia y el éxito.

2. La soledad no es vacío, sino profundidad 
Correr largas distancias refleja la soledad de escribir. En ambos casos, Murakami no encuentra soledad, sino claridad, una oportunidad para escucharse a sí mismo. La soledad, cuando se abraza, puede ser un crisol donde se descubren verdades más profundas. 

3. El cuerpo guarda su propia sabiduría 
Cada carrera le enseña a Murakami que el cuerpo no es simplemente una máquina que se debe impulsar, sino un compañero que se debe respetar. La resistencia requiere escuchar, controlar el ritmo y respetar los límites; lecciones que se extienden a nuestra forma de vivir y trabajar. 

4. La resistencia se construye en lo cotidiano 
Los grandes logros no nacen de momentos extraordinarios, sino de la repetición de pequeñas rutinas sin glamour. Kilómetros recorridos en silencio, palabras escritas en silencio: estos actos aparentemente ordinarios se acumulan en algo extraordinario. 

5. El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional 
Correr inevitablemente trae incomodidad, al igual que la vida y el arte. Murakami traza la línea entre el dolor, que no podemos evitar, y el sufrimiento, que surge de cómo lo entendemos. La resistencia significa aprender a soportar el dolor sin dejar que nos defina.

6. La identidad se forja a largo plazo 
La identidad de Murakami, tanto como corredor como escritor, es inseparable de las largas y solitarias horas que dedica a cada uno. La identidad no se construye en momentos de reconocimiento, sino en el compromiso privado e invisible de seguir presente. 

7. El viaje importa más que la meta 
Ya sea en un maratón o en un manuscrito, Murakami nos recuerda que el verdadero significado no reside en cruzar la meta, sino en quiénes nos convertimos en el camino. El proceso nos transforma mucho más que el resultado. 

En esencia, "De qué hablo cuando hablo de correr" es menos un libro sobre atletismo que sobre el arte de la perseverancia: cómo seguimos avanzando, una milla o una palabra a la vez, a través de las temporadas de esfuerzo y duda. Es un espejo para cualquiera que haya luchado por perseverar, y un mapa para quienes anhelan encontrar significado en el ritmo de la dedicación diaria. Murakami nos recuerda que la carrera que vale la pena correr no es contra los demás, sino contra los límites que nos imponemos.



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