Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

03 marzo 2011

Tener buen humor

Un aforismo oriental dice: "Un anciano malhumorado es una figura cómica".

Quien en su vida no aprende a tener sentido del humor llega a ser, tarde o temprano, una figura cómica y grotesca.

Un rostro serio, siempre dramático y duro, es expresión de una mente rígida y descontenta de sí misma.
Quien está consciente y atento a sí mismo toma con humor y sencillez sus propios fracasos y defectos y no exige a los demás la perfección que él mismo tampoco ha logrado alcanzar.

El perfeccionismo, en cualquiera de sus formas, con frecuencia suele ser una expresión de la autocomplacencia del ego vanidoso.
La perfección es el estado natural del ser interno.  La persona consciente trata de ser expresión fiel y justa de dicho estado, pero con las limitaciones de su personalidad débil, frágil y limitada.

El que es sabiamente consciente de sí, jamás pierde el sentido del humor ante sus propias fragilidades y defectos, ni se ofende cuando los demás los descubren y lo mencionan.

"Eres un inconsciente y un irresponsable", le dijo el amigo.  "¿En qué consiste mi inconsciencia?", preguntó el otro.  "En que te quedas tan tranquilo e impávido ante el problema que tienes en tu familia".  "¿Acaso puedo resolverlos mejor si estoy triste y abatido que si los tomo con serenidad y humor?"

El malhumor y el enfado siempre embotan la mente y ciegan la visión.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

02 marzo 2011

La muñeca de sal

Una muñeca de sal recorrió miles
de kilómetros de tierra firme,
hasta que, por fin, llegó al mar.

Quedó fascinada por aquella móvil
y extraña masa, totalmente distinta
de cuanto había visto hasta entonces.

"¿Quien eres tú?" le preguntó
al mar la muñeca de sal.

Con una sonrisa, el mar le respondió:
"Entra y comprúebalo tú misma"

Y la muñeca se metió en el mar.
Pero, a medida que se adentraba en
él, iba disolviéndose, hasta que
apenas quedó nada de ella.
Antes de que se disolviera el
último pedazo, la muñeca exclamó
asombrada: "¡Ahora ya sé quién soy!".

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

01 marzo 2011

10 cosas que piensas te harán feliz -pero no lo harán

Paradojas comunes que nos impiden vivir nuestra vida de la mejor manera.
By Matthieu Ricard

Evita los impulsos descritos a continuación, comenta Ricard, y estarás en el camino a una vida más feliz. 
  1. Volverte rico, poderoso y famoso.
  2. Pensar que el universo es un ‘pedido por catálogo’ listo a satisfacer todos nuestros deseos.
  3. Anhelar la ‘libertad’ de realizar todos nuestros deseos. Esto no nos hace libres,  sino esclavos de nuestros propios pensamientos.
  4. Buscar el placer excesivo.  Las sensaciones placenteras muy pronto nos aburren y comunmente se tornan poco placenteras.
  5. Tomar venganza de manera maliciosa sobre alguien quien te ha dañado.  Al actuar así te vuelves como ellos y envenenas tu mente.
  6. Asumir que una determinada cosa me hará feliz.  Este tipo de predicciones usualmente no resultan ciertas.
  7. Esperar solamente elogios y nada de críticas.  Sin las críticas no hay progreso.
  8. El ser capaces de deshacernos de nuestros enemigos.  La animosidad no nos da la felicidad.
  9. El nunca enfrentarnos a la adversidad.  El evitar esto nos vuelve débiles y vulnerables.
  10. Concentrar todos tus esfuerzos en cuidar solo de tí.  El altruismo y la compasión son las bases de la felicidad genuina.
Artículo publicado en el portal de The Women on the Web.


Photo by Edith

28 febrero 2011

¿Pato o águila?

Nadie puede hacer que usted preste un buen servicio a sus clientes… y esto porque un buen servicio es una alternativa.

Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto.

Él estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto cuando un taxista se acercó. Lo primero que Harvey notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chofer.
Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión. Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta.

Misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable…

Mi amigo Harvey quedó impactado, especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha

Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, ¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría una soda’. Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomaré la Coca Cola dietética”. Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Times, Sport Illustrated y USA Today…”

Al comenzar el viaje, Wally le pasó a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”.

Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenia el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cuál sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones...

“Dime Wally, le preguntó mi asombrado amigo: ¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre, de hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuché en la radio acerca de Wayne Dyer, un “Gurú” del desarrollo personal.

Él acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás. Él decía: “Para de quejarte”. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se elevan encima del grupo.
Esto me llegó aquí, en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los choferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey.

Si, seguro que si, le dijo Wally. Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente los cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.

Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Wally el taxista tomo una diferente alternativa. El decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

Los patos hacen bulla, las águilas vuelan.

Si quieres resultados diferentes en tu vida no puedes pretender seguir haciendo lo mismo que haces o que los demás hacen. La locura consiste en seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes....

26 febrero 2011

Regalo: La calidez

El Empaque: Los sembradores de calidez
La calidez, la gentileza o la ternura, pueden derretir muros, construir puentes de confianza o crear hermosos paisajes de afecto.

Es sencillo ser cálido y gentil cuando todos a tu alrededor lo son. Sin embargo ¿qué tan consciente eres de la importancia  de crear estos momentos?

Cuando expresas tu calidez te conviertes en un imán que atrae,
que invita, que siembra paz y esperanza en un mundo por lo general duro.
Sin embargo, recuerda que cuando expresas calidez, tu eres la primera persona que la recibe.

Hoy quiero invitarte a disfrutar de tu calidez, y podrás descubrir otra mirada de tu vida

Durante las próximas 24 horas, te invito a convertirte en un
sembrador de gentileza y calidez, no solo con los tuyos, sino con cualquier persona que contactes.
Te sugiero hablar con gentileza, sin sarcasmos o criticas.
Solo comentarios que ayuden a quienes te rodean a sentirse mejor acerca de si mismos.

Si tienes que criticar a alguien hazlo como si fueras a corregir
a tu tía millonaria que te tiene en el testamento.
Te sugiero contacto visual, sonríe a quienes te encuentres, incluidos quienes te sirven.
El vigilante, el cajero, el mesero etc.
Te invito a actuar en forma serena y calmada, escucha con atención y valora honestamente lo que te hablan.

Un punto más, no lo hagas por los demás, hazlo primero por ti ,
Observa como te sientes, que ganas con esta actitud o cómo reaccionan los demás .

Después de trascurridas las 24 horas, contestaras las siguientes preguntas:

¿Cuáles fueron los momentos de calidez que mas disfrutaste?

¿Cuando fue difícil sembrar calidez y lo hiciste, qué te dijiste para mantener ese estado?
  
Menciona tres beneficios para tu vida si decidieras expresar más calidez de la que ahora te permites

La mejor parte de ti está por expresarse, los mayores rechazos están en tu propias fantasías, no lo hagas esperando algo a cambio, solo disfrútalo, es una forma segura de sembrar más bienestar en tu propio mundo.


Photo by Edith

25 febrero 2011

COMPASIÓN

En la edad Media, cuando había numerosos reyes y fortalezas en las cimas de muchas montañas, dos monarcas de reinos vecinos llegaron a una disputa.  A causa de ella, pronto sus ejércitos combatían en los campos y valles que había entre sus castillos.  Al caer la tarde, uno de los reyes fue capturado por el ejército enemigo.  Esa noche, lo arrojaron a un pozo vacío, de modo que no había posibilidad de que escapara.  Acamparon y dieron comienzo a una celebración triunfal que duró toda la noche.  Ahora bien, a medida que la noche transcurría, sucedió que un hombre del lugar, que se consideraba muy enterado, iba pasando por ese camino cuando escuchó una voz que gritaba:
-          ¡Socorro! ¡Ayúdenme!
El hombre encontró el pozo y se asomó:
-          ¿Quién eres? –le preguntó- ¿Y qué haces allá abajo?
-          Soy el rey  -susurró el monarca- ¡Por favor, sálvame! Por favor, por favor, sácame de aquí.

Siendo un tanto instruido, no le tomó mucho al hombre darse cuenta de lo que ocurría.  Encontró una cuerda y ayudó al rey a salir del pozo.  Todo sucedió muy rápida y silenciosamente, y pronto se iban ya alejando del campo enemigo.  Pero en cuanto el monarca estuvo a su lado, hombro con hombro, el sujeto pareció sobrecogido:
-          ¡No puedo creerlo! –dijo-  Te salvé a ti.  ¡He salvado al rey!  ¡Yo! ¿No es maravilloso?
El rey estaba igual de contento:
-          Oh sí –dijo-  Ah, mi buen amigo, te agradezco mucho.  Con todo mi corazón, quiero agradecer a Dios que te haya enviado por este camino.  Gracias, gracias.

Y empezaron a caminar otra vez.  Pero después de algunos pasos, el hombre detuvo al rey diciendo:
-          ¡Pellízcame! ¿Es esto real?  ¡Pellízcame!
El rey lo hizo, y luego el hombre dijo:
-          Éste es el día más grande de mi vida.  Oh rey, ¿te das cuenta?  Yo te salvé.  Yo te salvé a ti.  Espera a que mis vecinos se enteren.  ¡Y la corte!  Supongo que les dirás a todos en la corte.  O sea, a sus ojos, soy un héroe.
Y el rey estuvo de acuerdo.  Prometió decirles a todos lo que había ocurrido y ofreció una serie de recompensas muy generosas.  Dijo que le daría mucho gusto, que estaba agradecido, que nunca olvidaría lo que había pasado.  Pero ahora, si al hombre no le importaba, mejor deberían guardar silencio, pues aún estaban al alcance del enemigo.

-          Ellos están allí –dijo- Están celebrando mi captura.  Si no tenemos cuidado, nos pueden oír.  Así que guardemos silencio y volvamos rápido a la corte.

Y el hombre estuvo de acuerdo.  Luego, dos segundos después, se olvidó.
-          Estoy tan emocionado –dijo-  Tu me vas a presentar con tanta gente y a decirles que te salvé.  Va a ser, va a ser INCREÍBLE.

El rey dejó de caminar.  Muy severo, miró al hombre del lugar y luego miró hacia los cielos.  Entonces el rey dejó escapar un grito:
-          ¡El rey se escapa! –gritó-.  ¡El rey se está escapando!  ¡Atrápenlo!  ¡Atrápenlo!

Los guardias enemigos llegaron corriendo y desde luego que encontraron al rey.  De inmediato volvieron a encadenarlo, junto con el hombre que estaba a su lado, temblando dentro de sus botas.  Cuando iban escoltando al rey de regreso hacia el pozo, uno de los soldados habló:
-          Majestad, podrías haber escapado muy fácilmente.  Ibas ya a la mitad del camino.  ¿Por qué permitiste que te capturaran otra vez?
Y el rey replicó:
-          Prefiero estar aquí en cadenas, que pasar el resto de mi vida en la cárcel de la buena acción de este hombre.


Nunca es fácil cultivar virtudes.  Hay que ir a través de un proceso doloroso, es verdad.  Cuando se trata de ofrecer ayuda a otros, se debe ser especialmente cuidadoso.  Hay que reflexionar en los propios motivos e intereses.  ¿Vas a hacer algo porque te resulta gratificante, o porque hay una recompensa de algún tipo?  ¿O lo estás haciendo porque realmente quieres ayudar?  Tienes que hacer mucha auto-indagación para poder determinarlo; tienes que contemplar cada onda de pensamiento que cruza por tu mente.  Cuando muestras compasión, la otra persona puede a menudo sentir tus motivos con mucha más agudeza que tú.

Swami Chidvilasananda
(Mi Señor ama un corazón Puro)