Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

12 mayo 2011

Interrupciones y espera

Un día durante la I Guerra Mundial, Winston Churchill (1874-1965) visitó Francia como voluntario para observar la lucha de primera mano. Mientras estaba en un refugio construido con sacos de arena en el frente de batalla, le llevaron un mensaje de un general que estaba de visita, un viejo conocido suyo, quien quería verlo.

Churchill recibió instrucciones de caminar hasta un cruce de carretera a tres millas de distancia, donde un automóvil lo recogería. Tras esperar en el cruce por cerca de una hora, llegó uno de los oficiales del general. El auto había sido enviado a otra intersección por error, explicó el hombre, y ahora era demasiado tarde para que la cita tuviera lugar.

Churchill, comprensiblemente molesto, comenzó su largo recorrido de vuelta a las trincheras en la oscuridad mientras empezaba a llover. Silenciosamente, empezó a soltar una correntada de frases condenatorias describiendo al desconsiderado general.

Cuando finalmente alcanzó su campamento, Churchill quedó atónito al encontrar que su refugio había desaparecido. Cinco minutos después de su partida, descubrió luego, un proyectil atravesó el techo, arrasando la estructura y matando al hombre que permanecía dentro.

"Súbitamente sentí que la irritación contra el General X dejaba completamente mi mente”, escribió luego. "Toda queja me abandonó en un destello. Conforme empecé a caminar a mi nueva morada, reflexioné sobre cuan considerado había sido de parte suya desear verme otra vez, y mostrar cortesía hacia un subordinado cuando tenía tanta responsabilidad sobre sus hombros”.

Tampoco nos gusta esperar. Sentimos que perdemos nuestro valioso tiempo nuevamente, y que los atrasos en una fila de un banco, haciendo un tramite, o en una carretera son sencillamente un castigo insoportable.

Las interrupciones y la espera tienen frutos que no podemos seguir ignorando cuando dejamos de luchar y aprendemos de ellos. La interrupción permite evaluar la fibra de nuestro carácter, de qué estamos hechos internamente. Nuestra respuesta habla de lo que realmente somos. Además, las interrupciones son oportunidades para crecer espiritualmente, para cooperar con otro ser humano y reenfocar nuestras prioridades. Nos enseñan a distinguir entre lo urgente y lo importante. Por su parte la espera produce en nosotros paciencia. Un fruto que no se logra pidiéndolo a Dios, sino tomando los atrasos como oportunidad para responder con gracia y sabiduría, aprovechando el momento.

Dios tiene control de todo, incluso las interrupciones y esperas que nos disgustan o irritan. Churchill aprendió humildad, agradecimiento, madurez al reconocer su fragilidad y como la cortesía de un viejo conocido fue el instrumento para preservar su vida. ¿Se imagina Inglaterra sin un líder como Churchill al frente durante la Segunda Guerra mundial? El fruto apacible en nuestras vidas toma tiempo y sus nutrientes son las interrupciones y la espera en relación con otros seres humanos.

Hay dos circunstancias que irritan casi siempre: las interrupciones y la espera. Consideramos nuestro tiempo tan valioso que no nos gusta que nada, ni nadie, nos interrumpa, aun cuando ese alguien sea una persona cercana y ese algo sea permitido por Dios.

Todo empieza con una simple decisión: ¿Vas a aprender o no de las interrupciones y la espera? ¿Vas a ver las circunstancias como una oportunidad o una amenaza? Tú decides.

Photo by Edith

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