Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

30 noviembre 2011

En crisis

La palabra crisis está a menudo en boca de todos para hablar de dificultades en lugar de oportunidades… ¿la vives como la Sirenita o como el cangrejo Sebastián?

¿Recuerdas el cuento? Sirenita se enamora de un príncipe humano y decide cambiar las olas por la tierra firme. Al no contar con el apoyo de su padre, el rey del mar, pacta con la bruja, quien le concede piernas a cambio de su voz. El príncipe se enamoró de ella cuando la oyó cantar en la playa, ahora no la reconoce… así que la Sirenita debe crear y aprovechar todas las oportunidades para conseguir materializar su sueño.

Hay muchos tipos de crisis: económica, profesional, familiar, de pareja, vital, espiritual… normalmente se dan cuando nuestros propósitos, sueños, maneras de ser y de entender el mundo no están alineadas con el modo en que vivimos y se genera una gran tensión entre lo que queremos y lo que hay. Si está en nuestras manos cambiar “lo que hay”, es el momento de plantearse salir de la crisis tomando las riendas de nuestra vida.

Sirenita vivía en una “pecera” de oro, tenía todo lo que una princesa puede desear… menos una vida propia ni oportunidades de descubrir el mundo por ella misma. Al enamorarse de un humano la tensión se hizo evidente y decidió actuar para cambiar su realidad.

¿Que hace Sirenita para gestionar el cambio?

Sirenita tiene un sueño que quiere materializar, puesto que lo siente como un verdadero propósito de vida.

Su familia y amigos no apoyan su decisión, le dicen que lo que desea “no le conviene” y que fuera del mar todo es mucho más complejo y peligroso; Sirenita no hace suyas las creencias limitantes de los demás ¿Cuántos de los que la aconsejan han estado en tierra?

Como confía en si misma y en la vida, hace todo lo posible para que su sueño se convierta en realidad…

Su empresa es difícil pero no se desanima ante los obstáculos: busca maneras de sortearlos, incluso arriesgadas, como pactar con la bruja; a veces la mejor línea para llegar a un objetivo no es la recta…

Aprende a identificar y contar con el apoyo de los verdaderos amigos y crear nuevas alianzas.

En el cuento, el final es feliz: Sirenita y el príncipe se casan, la bruja es vencida, el rey de mar y el resto de la sociedad submarina acepta la nueva situación pero… ¿Qué sería lo peor que le podría haber pasado si su sueño no se hubiera convertido en realidad?
- Habría aprendido un nuevo modo de comunicarse
- Tendría nuevos amigos
- Habría conocido otra cultura
- Seguiría en contacto con el mar, rehaciendo su vínculo desde la tierra.

Cuando emprendes un cambio en la vida siempre hay algo que puedes perder -el apoyo de tu entorno, dinero, reconocimiento, tiempo…
A cambio tienes mucho que ganar: conocimientos, experiencias, aprendizajes, la posibilidad de realizar tus sueños y de conocerte mejor a ti mismo.

Elisenda Pallàs
un artículo de: sloyu.com

29 noviembre 2011

No pierdas el tiempo

En la primavera del 323 antes de Cristo, Alejandro Magno gobernaba un imperio que se extendía desde el Danubio en Europa hasta los picos nevados del Himalaya en el norte de la India.

Antes de una batalla decisiva, cuentan que Alejandro reunió a sus generales y les repartió todos sus bienes. Cuando uno de ellos, extrañado, preguntó cómo es que regalaba todo y se quedaba sin nada, Alejandro respondió: "A mí me queda la esperanza"

Pero la historia de grandes éxitos terminó de repente para Alejandro Magno, cuando a punto de cumplir los 33 años, la fiebre le debilito. Alejandro presintió que su final estaba cerca y convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

- Que su ataúd fuese llevado en hombros por los mejores médicos de la época.

- Que los tesoros que había conquistado, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.

- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro Magno cuales eran sus razones.

Alejandro le explicó:

- Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos, ante la muerte, ya no tienen el poder de curar.

- Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

- Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.


28 noviembre 2011

Vidas devaluadas

Aquel joven estudiante universitario, demacrado, avejentado, con síntomas de sida, me decía con tono derrotista y gran sinceridad: "Vivir o morir es lo mismo.  Esta vida es un asco, y no vale la pena hacer el menor esfuerzo por vivirla".

Le pregunté por qué no se planteaba enfocarla desde otro ángulo, y me dijo que los valores habían desaparecido de su vida.  "Sólo de tu mente -le dije-, porque los valores están siempre ahí y sólo hace falta verlos.  La Vida es en sí lo único que tiene vigencia permanente y no las formas con que ella se reviste".  Él insistió en que todo es egoísmo y explotación, que la gente va a los suyo y nadie se preocupa de los demás.  Le respondí que eso es cierto parcialmente, pero que también hay muchas personas generosas, comprensivas y buenas.

Aquel joven es un ejemplo y prototipo del hedonismo pragmático de nuestro mundo, que destruye los ideales y las aspiraciones humanas más profundas.  Es un ejemplo de desvalorización de la Vida.

Se valoran el placer inmediato y la utilidad material. ¿Qué beneficio voy a sacar de esto?, es la pregunta íntima e inexpresada en palabras, pero fija en casi todos los momentos de la existencia.  No se preguntan "¿Qué puedo hacer yo para ser útil?", sino "¿Qué es lo más útil para mí?".

¿Qué puede esperar una sociedad con tales ideas y sentimientos?  Es la sociedad misma la que está creando dichas mentalidades con las costumbres totalmente hedonistas y con un espíritu práctico groseramente materialista.

Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

Photo by Edith

27 noviembre 2011

Un pavo real en tierra de pingüinos

Este video tiene un contenido profundo y expresa una realidad que nos acerca a entender que la discriminación no permite en muchos casos el progreso de una sociedad y el desarrollo personal de sus individuos.




Enjoy!

26 noviembre 2011

El rey de casi-Todo

El rey de casi-Todo tenía casi todo.  Tenía tierras, ejércitos y tenía mucho oro.  Pero el rey no estaba satisfecho con el casi-Todo.  Él quería Todo.

Era lógico. Quería Todas las tierras. Quería Todos los ejércitos del Mundo. Y quería Todo el oro que hubiese. Entonces, mandó a sus soldados a ir por Todo.

Así fueron conquistadas más tierras. Otros ejércitos fueron dominados, y en sus cofres ya no cabía tanto oro. Pero el rey todavía no tenía Todo. Seguía siendo el rey de casi-Todo. Por eso, quiso más y más.

Quiso las flores, los frutos y los pájaros. Quiso las estrellas y el Sol. Flores, frutos y pájaros le fueron traídos. Se apresaron las estrellas y el Sol también perdió su libertad en sus dominios.

Pero el rey todavía no tenía Todo. Porque teniendo las flores, no podía quitarles la belleza y el perfume. Teniendo los frutos, no podía quitarles el sabor. Teniendo los pájaros, no pudo quitarles el canto. Teniendo las estrellas y el Sol, no podía quitarles la luz. El rey era aún el rey de casi-Todo. Y se puso triste.

Muy triste. Sus reinos eran ahora muy feos. No había flores ni frutos. La noche no tenía estrellas y el día no tenía Sol. Entonces el rey de casi-Todo no quiso nada más.

Devolvió las flores a los campos y ordenó que se entregasen las tierras conquistadas.

Soltó a los pájaros y mandó que distribuyesen las estrellas por el cielo y que liberaran al Sol. Y el rey fue feliz. Su Reino volvía a ser hermoso. Razonablemente hermoso.

En su inmensa alegría, sintió paz y vio que no era más el rey de casi-Todo....
...él ahora lo tenía Todo.


25 noviembre 2011

Virtudes con amor

Todas las cualidades y virtudes lo son auténticamente cuando están presididas por el Amor, sin él se convierten en defectos.  Así:


La inteligencia sin amor te hace perverso
La justicia sin amor te hace implacable
La diplomacia sin amor te hace hipócrita
El éxito sin amor te hace arrogante
La riqueza sin amor te hace avaro
La docilidad sin amor te hace servil
La castidad sin amor te hace orgulloso
La pobreza sin amor te hace amargado
La belleza sin amor te hace ridículo
La verdad sin amor te hace hiriente
La autoridad sin amor te hace tirano
El trabajo sin amor te hace esclavo
La sencillez sin amor te envilece
La oración sin amor te hace introvertido
La ley sin amor te esclaviza
La política sin amor te hace ególatra
La fe sin amor te hace fanático
La religión sin amor te hace inhumano
La cruz sin amor se convierte en tortura
La vida sin amor ... no tiene sentido.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)






24 noviembre 2011

Métodos para resolver un conflicto

Éstas son algunas estrategias que aprendí de David Schwartze, divulgadas en su libro "La magia pensar en grande".

El empleo apropiado de estas técnicas te ayudará a mejorar la calidad de tus relaciones y, por lo tanto, la calidad de tu vida.

1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.

3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.

4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.

6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.

7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.


El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y, por consiguiente, tu vida.


23 noviembre 2011

La primera flor

Sé Tú en dar el primer paso a pesar del error.
Cuando todo y todos caminen errados.
Y todo parezca envuelto en tinieblas
Y nada se pueda vislumbrar

Sé Tú en encender la primera luz
Ofrece la primera flor

Trae luz para los que se encuentran en tinieblas
Una pequeña lámpara de amor brilla más que un reflector.
Cuando el mundo estuviese llorando
Da Tú la primera sonrisa

Sé Tú el corazón que comprende y ama,
Sé los brazos extendidos que confortan
Ofrece Tú la primera flor.

Si sientes que la vida es un inmenso vacío y falta de amor
Sé el primero en Amar

Cuando nadie sepa lo que es confiar en alguien,
hasta tu mismo ya no crees más nada,
Sé el primero en aceptar el desafío
Deposita confianza en el mundo

Cuando alguien estuviera procurando un hombro amigo,
Sé Tú quien ofrezca secar la primera lágrima
Ofrece la primera flor de amistad

Tal vez sea ofertando lo que Tú mismo precisas
Que encontrarás a alguien que te ofrezca la primera flor
Que te extienda la primera mano, el primer hombro

Que encuentre su verdadero amor,
donde menos esperaba encontrar,
Ofertado por una flor.

Cuando el jardín se encuentre seco
Sé Tú el jardinero de mano bendita, sé el primero en regarla
Con las aguas del amor

Cuando la flor estuviese marchita sé el primero en tratarla.
fertilizarla, arrancar la hierba dañina de la desilusión del mundo
en acariciar el pétalo acariciando la flor.

Si las puertas de tu corazón estuvieran cerradas,
Que la flor sea la primera llave.
Si el calor humano le falta sé el primero en dar protección
sé el primer abrigo, la primera estufa para proteger la flor.

Que tu mano sea la primera en levantar a quien cae,
Comprende que el perdón regenera,
da fuerzas para recomenzar, sé el entendimiento que reconstruye
la mano que sustenta La flor de la benevolencia

Todo camino tiene sus piedras y escalones
Toda vía tiene dos manos
Toda vida tiene el tiempo de la muerte

No pierdas tiempo tirando piedras en los errores ajenos
Cuando todo conspira en contra
Sé Tu la esperanza del mañana

No tires la primera piedra, tira la primera y perfumada
flor del amor.

22 noviembre 2011

El roble

En la plaza central del pueblo debían quitar un gran roble, el enorme árbol, que con el paso de los años se había convertido en un símbolo del lugar. Hasta en el escudo del pueblo se dibujaba su silueta. El roble se había enfermado de un extraño virus. Corría el riesgo de caerse y de contagiar a los árboles más cercanos. Ya se había hecho todo lo posible por salvarlo y la triste determinación de derribarlo provocaba en los vecinos una profunda sensación de impotencia.

No es fácil determinar la causa de un problema y no es el camino más agradable tomar la decisión de solucionarlo.

Los leñadores llegaron una mañana con sierras automática y hachas. Los vecinos se reunieron en la plaza para presenciar su caída. Esperaban oír el estrépito producido por el choque del inmenso árbol contra el suelo. Suponían que los hombres empezarían a cortarlo por el tronco principal en un lugar lo más pegado a la tierra. Pero en vez de ésto los hombres colocaron escaleras y comenzaron a podar las ramas más altas

En ese orden de arriba hacia abajo cortan desde las más pequeñas hasta las más grandes. Así cuando terminaron con la copa del árbol, sólo quedaba el tronco central, y en poco tiempo más aquel poderoso roble yacía cuidadosamente cortado en el suelo.

El sol, ahora cubría el centro del parque, su sombra ya no existía, era como si no hubiera tardado medio siglo en crecer, como si nunca hubiera estado allí. Los vecinos preguntaron por qué los hombres se habían tomado tanto tiempo y trabajo para derribarlo. El más experimentado leñador explicó: cortando el árbol cerca del suelo, antes de quitar las ramas, se vuelve incontrolable y en su caída, pueden quebrar los árboles más cercanos o producir otros destrozos. Es más fácil manejar un árbol cuando más pequeño se le hace.

El inmenso árbol de la preocupación, que tantos años ha crecido en cada uno de nosotros, puede manejarse mejor si se lo hace lo mas pequeño posible. Para lograrlo, es aconsejable podar en principio, los pequeños obstáculos que nos impiden el disfrutar de cada día y así ir quitando el temor de que en el intento de librarnos de éstos y mejorar, todo se derrumbe.

En ese orden, quitando del comienzo los pequeños problemas podemos, gradualmente ir llegando al tronco principal de nuestras preocupaciones. Para cambiar hay que realizar una tarea a la vez, quitar las ramas de la preocupación de una en una, ocuparnos y no preocuparnos.

Reconocer nuestros errores y tener el valor para enfrentarlos, establecer las prioridades y los objetivos en la vida y mantener una verdadera determinación para librarnos poco a poco de todo el peso que nos impide trabajar, crecer, disfrutar y vivir, transformando nuestras ansiedades, miedos y preocupaciones en coraje, esperanza y fe.


"Con el paso de los años he aprendido que nada en la vida es irremediablemente trágico; hasta una lágrima al resbalar por la mejilla hace cosquillas."


21 noviembre 2011

Servicio y solidaridad

Es un bello y aleccionador hecho.
Hace unos años, en las Olimpiadas de Seattle para jóvenes con capacidades diferentes, en una de las carreras y a los pocos instantes de darse la salida, uno de los muchachos tropezó y cayó.  Al oír sus quejas y lloros, los demás detuvieron su marcha.  Una muchacha con síndrome de Down se le acercó, le dio un beso y le dijo: "Listo, ahora vas a ganar".

Todos los muchachos entrelazaron sus brazos y llegaron juntos a la meta.  Los espectadores se emocionaron y aplaudieron durante un largo rato.

Aquellos muchachos sabían, como lo sabemos todos nosotros en el fondo, que más importante que ganar es ayudar.

El bien colectivo es más importante que el individual.

Ya conocemos que el gran defecto humano es el individualismo que se origina cuando la persona se considera separada de los demás.  Es lo que podríamos llamar "el pecado original", origen de los demás desaciertos o "pecados".   Todo separatismo es un disparate porque todos somos UNO.

El magnifico ejemplo de verdadera solidaridad y ayuda al más necesitado que nos dieron aquellos muchachos minusválidos fue realmente bello, práctico y conmovedor.

Nos dijeron con su ejemplo que el mejor triunfo es el de todos, que el triunfo individualista no cuenta mucho y sí lo hace el colectivo.

Sería bueno que aprendiéramos la lección.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)


20 noviembre 2011

El cambio

Les recomiendo este vídeo, es más bien una película en partes.
Feliz Domingo!  Enjoy!


19 noviembre 2011

El círculo del 99

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar.

-"Paje" -le dijo- "¿Cuál es el secreto?"
-"¿Qué secreto, Majestad?"
-"¿Cuál es el secreto de tu alegría?"
-"¡No hay ningún secreto, Alteza!"
-"No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira."
-"No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto."
- "¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿Por qué?"
-"Majestad, no tengo razones para estar triste. Amo a Dios sobre todo, su Alteza me honra permitiéndome atenderlo, tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?"

-"Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar," dijo el rey-.
-"Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!!!!"
-"Pero, Majestad, no hay otro secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando..."
-"Vete, ¡Vete antes de que llame al verdugo!"

El sirviente sonrió un poco asustado, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
-"¿Por qué él es feliz?"
-"Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo."
-"¿Fuera del círculo?"
-"Así es."
-"¿Y eso es lo que lo hace feliz?"
-"No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz."
-"A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz."
-Así es.
-¿Y cómo salió?
-Nunca entró
-¿Qué circulo es ese?
-El círculo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.-
-"La única manera para que entendiera, sería mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
-Eso, obliguémoslo a entrar.
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
-No hace falta, Su Majestad.
-Si le damos la oportunidad, él entrará solito, solito. Son pocos los hombres tan grandes que sean capaces de resistir.
-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-No, al contrario. Pensará que es su fortuna.
-Y después, cuando se sienta infeliz, ¿no podrá salir?-
-Si podría, pero muy pocos hombres son capaces de lograrlo. Les llamamos "santos".
-Que esperas, hagamos la prueba.
-Majestad, ¿Está dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
-Sí
-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!
-¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso? Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
-Hasta la noche. Así fue.

Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste.”

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido de la bolsa sobre la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían, ¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60 hasta que formó la última pila: 9 monedas!!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.-“No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
-"¡Me robaron" -gritó- "me robaron, malditos!!"
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.

Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99”.
-“99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. "Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo, pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no."

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguno de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla.

Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.

-“Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera decirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡¡¡Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender.... vender.... Vender.... estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99...

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y amargado.
-"¿Qué te pasa?"- preguntó el rey de buen modo.
-"Nada me pasa, nada me pasa".
-"Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo."
-"Hago mi trabajo, ¿No? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje del círculo del 99.

Es fácil engañarnos creyendo que nuestros talentos, habilidades, experiencias, antecedentes y hasta dones son de nuestra propiedad. Peor aún, creer que son un fin en sí mismo, cuando son simplemente equipamiento para cumplir una misión en esta tierra mayor a nosotros. La codicia y la avaricia comprometen nuestro llamado y dañan a quienes más amamos. Pregúntate honestamente hoy, ¿De quién es todo lo que me ha sido confiado?



18 noviembre 2011

Tu última respiración

Siempre estamos viendo esto por última vez. Nunca podemos estar seguros de contar con otro instante. Esto es precioso y frágil. Siempre es la última vez que verás la silla, la última vez que verás el techo y la última vez que verás la alfombra. Siempre es la última vez que verás tus manos. Y ésta siempre será tu última respiración. Pensar que mañana seguiremos aquí es una muestra de arrogancia extraordinaria. ¿Quién puede dar por sentado que mañana seguirá aquí? ¿Acaso nos lo merecemos? Pero lo más hermoso en que, aun sin merecérnoslo, disfrutamos de ello. Ésa es la gracia. Aunque no nos lo merecemos, disfrutamos de ello... hasta que dejamos de disfrutar.

¡Qué malos, Dios mío, hemos sido! ¡Qué cosas tan feas hemos hecho en nuestra vida! ¡Cómo nos hemos enfadado con los demás! ¡Cuánto les hemos juzgado! ¡Pero la gracia es que, aunque no nos lo merezcamos, esto está, no obstante, aquí! ¡Un auténtico regalo!

No nos merecemos esto. Esto es un regalo que se nos da independientemente de lo que hayamos hecho, independientemente de lo que hayamos logrado o dejado de lograr e independientemente de lo que creamos o dejemos de creer. No somos nada pero, en este mismo instante, se nos ofrece todo. Todo lo que necesitamos. ¡Qué arrogancia pensar que merecemos más! En la raíz de toda búsqueda espiritual está la arrogancia, el narcisismo y el ego. ¡En la raíz está el yo! ¡En la raíz siempre está el yo! ¡Yo me merezco esto! ¡Yo me merezco aquello!

Ahí es donde empieza todo, en el yo. Yo Yo quiero. Yo necesito. Ese "yo", esa persona, que tan sólida y real parece, no está presente en el sueño profundo sin sueños. Ahí sencillamente no hay persona, deseos, objetivos ni necesidades. Es por esto por lo que toda búsqueda se asienta en el vacío, toda búsqueda carece de fundamento, es un mero castillo en el aire.

Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)

17 noviembre 2011

El peligro de cruzar los “límites ecológicos del planeta”

La reunión del XXIII Mind and Life –Mente y Vida- sobre “Ecología, Etica e Interdependencia”, se llevó a cabo recientemente en Dharamsala, India, contando con la presencia de el Dalai Lama y un nutrido grupo de científicos y pensadores.

La profesora Diana Liverman de la Universidad de Arizona fue la primer expositora y ofreció una explicación impresionante sobre la aceleración de los factores, que son por ejemplo, la población mundial, uso del agua, embalse de los ríos, uso de fertilizantes, consumo de papel, número de vehículos, etc., aceleración que ha ocurrido desde los años 50 y que ahora define una nueva era para nuestro planeta. Esta era es llamada la era del antropoceno, que es literalmente, la era de los humanos. Es por primera vez en la historia que las actividades humanas modifican profundamente, y a estas alturas, degradan, al sistema global que sostiene la vida en nuestro planeta.

La profesora Liverman también explicó el concepto de “límites humanos”. Ella definió nueve límites o fronteras planetarias que, al cruzarse, pueden tener efectos destructivos y más aún, catastróficos en el planeta. Estos nueve límites son: cambio climático, pérdida de la biodiversidad, descarga de nitrógeno en la atmósfera y fósforo en los océanos, el agotamiento del ozono en la estratósfera, la acidificación de los océanos, cambios del uso de la tierra, uso global del agua dulce, descarga de aerosoles en la atmósfera, y contaminación química.
Estos factores necesitan ser mantenidos dentro de ciertos límites para poder mantener una distancia segura de un umbral a partir del cual pudiera presentarse un punto de no retorno, y para darnos tiempo a cambiar el curso de acción a fin de disminuir la degradación.

Como se ilustra en los dos diagramas de la gráfica, en 1950 todos los factores medidos permanecían dentro de un límite seguro. (Continúa en la siguiente gráfica)



Los tres principales factores: el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y el flujo del nitrógeno han cruzado hoy los límites y todos los demás se están aproximando a sus límites. Para mayor referencia, una zona de seguridad puede ser comparada a la distancia que hay cuando un coche tiene que reducir la velocidad cuando se aproxima a un acantilado que está más adelante en el camino, para evitar caer en el abismo. Para la mayoría de estos factores, los científicos aún no saben exactamente cuándo el daño será irreversible una vez habiendo cruzado la zona de seguridad.

Ya casi pasamos el tiempo crucial para darnos cuenta de los inmensos beneficios de aprovechar lo mejor de la creatividad humana y desarrollar tecnologías alternativas, aplicando métodos simples para minimizar nuestro impacto en el planeta, y cultivar una vida de simplicidad voluntaria en lugar de continuar con un consumismo a rienda suelta.


Matthieu Ricard

16 noviembre 2011

Tu valor


Si crees que no te valoran como mereces, sácales de su error. Así te ganarás el reconocimiento de los demás aunque no siempre se tome en consideración lo que haces.

Cuando no consigas que otros comprendan tu punto de vista, intenta comprender el suyo. Cabe la posibilidad de que tú estés diciendo una cosa y ellos entiendan otra. El entendimiento puede venir por ambas partes.

No intentes motivarte criticándote a ti mismo, sólo conseguirás sentirte peor. Recuerda, en cambio, tu capacidad y tus habilidades.

Cuando tengas demasiado trabajo, no malgastes tu energía agobiándote por la cantidad de cosas que tienes pendientes. Establece prioridades y confía en tu capacidad.

Cuando estés impaciente esperando algún acontecimiento, considera un regalo el tiempo de espera. Aprovéchalo para saborear lo que tiene que venir y disfruta del momento presente.

Cuando te des cuenta de que tu comportamiento no es razonable, perdónate a ti mismo. Date un paseo o cambia de ambiente. Intenta solucionar lo que te pasa y trata luego de empezar de nuevo.

Cuando el mundo te parezca frío, hostil y poco acogedor, refúgiate en un lugar apacible dentro de ti mismo.

Cuando otros te critiquen, escucha atentamente. Examina si te están proporcionando una información útil  o hablan movidos por sus propios temores y necesidades. Actúa en consecuencia.

Cuando experimentes una pérdida no reprimas tus sentimientos; laméntate, enfádate y llora si quieres. Y no permitas que nadie te diga que no tiene importancia o que deberías haberlo superado ya.

Cherry Hartman



15 noviembre 2011

Pensar en los demás

Una de las formas más dignas de vivir consiste en despreocuparse de uno mismo y preocupares por quienes tenemos alrededor.  En este punto, Confucio no se anda por las ramas: "Solo hay dos caminos: la benevolencia y el egoísmo".  Séneca extiende la benevolencia a los esclavos, pues son seres humanos como sus amos, que respiran y hablan igual que ellos, que gozan y sufren de igual manera.  A Marco Aurelio, gobernante atento, no se le escapa que "hemos nacido para una tarea común, como los pies, como las manos, como los párpados, como las hileras de dientes superiores e inferiores.  De modo que enemistarse y obrar unos contra otros va contra la naturaleza".  Con su habitual perspicacia, Aristóteles extrae de esta evidencia una conclusión de máxima importancia: "Dado que las leyes buscan el bien común, la justicia parece la más perfecta de las virtudes, porque se ejerce a favor de los demás".

Se podría pensar que el bien común se opone al bien particular, pero no es así, pues es lo que beneficia a todos.  En ese sentido se puede entender como bien común lo que permite que cada ciudadano pueda poseer personalmente un cierto bien privado.  Además, la dignidad de cada persona queda realzada en el deber de colaborar al bien común.

Naciones unidas en su célebre Declaración Universal de Derechos Humanos, nos recuerda que los ciudadanos, en la medida de sus facultades, han de dar a sus bienes y actividades un sentido social: "Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que solo en ella se puede desarrollar libre y plenamente su personalidad".  Se abre así el gran campo de las actividades culturales, benéficas, cientificas, asistenciales, deportivas, etc., con sentido social y promovidas por la iniciativa de los ciudadanos.  El hombre no podría vivir fuera de la sociedad, y por ello es una obligación de justicia colaborar en la configuración social, aportando para ello las propias capacidades personales, que solo dentro de la sociedad hemos podido adquirir y desarrollar.

(555 Joyas de la sabiduría)


14 noviembre 2011

Catedrales

Siempre, desde niño, me han llamado la atención esos monumentales y lujosos templos y catedrales, levantados supuestamente en honor de Dios.  Y siempre he pensado que Dios no quiere ni necesita elegantes monumentos artísticos como los templos materiales, sino que prefiere el templo vivo y sagrado del corazón de cada hombre.  Allí se siente en su casa, por el Amor y la calidez del alma de cada uno.

Algunos dicen que ambas cosas son necesarias.  Pero en verdad sólo una cosa es necesaria.  Y todo lo material es solamente necesario para nuestro ser psicofísico.  No para Dios.  No pongamos la pantalla del honor a Dios con el honor que nos damos los seres humanos.

Sólo una cosa es necesaria, dijo Cristo hace 2,000 años.

¿Sirven los elegantes y ricos templos con sus riquezas materiales y artísticas para esa sola cosa necesaria?

Sabemos que lo verdaderamente necesario es adorar y unirse a Dios en espíritu y en verdad como Él ya lo expresó en algún momento.

Si por cada templo material hubiera un corazón que fuera templo vivo y altar del Amor Divino, quizá veríamos a Dios vivir entre nosotros con amor mutuo sin reservas ni misterio.

"Ni en este templo ni en el de Jerusalen adoraréis a Dios, sino que lo adoraréis en espíritu y en verdad", dijo Cristo.

Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

Photo by Edith

13 noviembre 2011

12 noviembre 2011

Neuroproteínas y neuropéptidos

Toda enfermedad orgánica, aunque esté originada en una anormalidad fisiológica, tiene siempre un componente psicológico mayor o menor.

Saber desligarse y "desidentificarse" de las situaciones y acontecimientos negativos es una excelente ayuda para evitar estados estresantes, causantes de diversas disfunciones orgánicas.

Se ha descubierto que las emociones negativas de inquietud, miedo, odio, rencor, malhumor, depresión hacen que se formen neuropéptidos en el cerebro.  Los péptidos son compuestos químicos de dos o más aminoácidos.  Estos neuropéptidos inhiben la función del sistema inmunológico y las neuronas envían mensajes negativos a todo el organismo.

Al contrario, se ha confirmado que los estados de alegría, buen humor, generosidad, paz, seguridad y amor, crean neuropéptidos o neuroproteínas positivas que favorecen el buen funcionamiento del organismo completo.

Sin entrar en mayores datos científicos, sabemos que es un hecho comprobado que las emociones y estados de ánimo positivos ayudan a una mejor salud física y psíquica.
Y al contrario, los estados depresivos y negativos provocan con toda seguridad enfermedades orgánicas.

¡Elige lo que quieres!


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)


11 noviembre 2011

Paz

Era una vez un Gran Samurai que vivía cerca de Tokio. Aunque Viejo, se dedicaba a enseñar el arte zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí. Quería derrotar al Samurai y aumentar su fama. El viejo aceptó el desafío y el joven comenzó a insultarlo. Pateó algunas piedras hacia él, escupió en su rostro, gritó insultos, ofendió a sus ancestros...etc.

Durante horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final del día, sintiéndose ya exhausto y humillado, el guerrero se retiró. Y los alumnos, sorprendidos, preguntaron al maestro como pudo él soportar tanta humillación.

- "Si alguien llega hasta ustedes con un presente, y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el presente?"

- "A quien intentó entregarlo," respondió uno de los discípulos.

- "Lo mismo vale para la injuria, la rabia, la calumnia y los insultos. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los traía consigo."


Fe, perdón y amor, son las tres patas de la silla de la paz, y sin estas no puede sostenerse. Si aceptamos con humildad que necesitamos la paz, debemos crecer en estos tres regalos que se nos confían para mantener esa paz aun en las circunstancias más adversas, llámense pruebas o tentaciones, esto es poner en práctica la fe, el perdón y el amor diariamente y con todos.

Que hoy como el Samurai no cargues la indignación que trae otro

Nadie ni nada puede quitarte tu paz, a menos que tu lo permitas

10 noviembre 2011

El perdón

La idea real del perdón es llegar a sentir que nunca pasó, que nunca te hicieron daño porque en realidad nadie tiene capacidad de hacerte daño. Si alguien te hiere es porque has puesto ese poder en sus manos, y ese alguien no sabe qué hacer con ese poder y te agrede. Tu ser no puede sufrir ataques, y toda defensa que hagas en tu vida va en contra de tu paz. La paz comienza cuando dejamos de querer tener la razón.

El perdón es una llave que cierra ciclos. Independientemente de cómo actúes ante cualquier cosa, ante una institución o una persona, siempre terminarás perdonándote a ti mismo, porque fueron tus pensamientos los que crearon las energías hacia esa persona, institución o cosa.

No seas esclavo de tu pasado, sumergete en los sublimes mares, bucea por las profundidades y nada hacia horizontes lejanos. De ese modo regresarás respetándote a ti mismo, con una nueva fuerza, con una experiencia singular, que al ser relatada hará olvidar el pasado.

Nada real puede ser amenazado, nada irreal existe, en eso consiste la paz de Dios.

Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado.

Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo.
Se perdona en la medida en que se ama.
Aprende a olvidar. El olvido te libera de la venganza y es una manera sutil de perdón.

Perdonar es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos, idiosincracias, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales, que tiene una capacidad limitada y siempre es digna de respeto y amor.

Si acaso todos los hombres nos reconociéramos como hijos pródigos, podríamos vivir la experiencia fuerte del amor misericordioso del Padre.

Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.


09 noviembre 2011

Realiza tu don

No le pidas a Dios que te conceda una brillante carrera profesional,
sino más bien que te enseñe el brillo que hay dentro de ti.

El reconocimiento de nuestro brillo
es lo que lo libera y nos permite expresarlo.

Hasta que no hemos experimentado una conmoción interior,
no se producen efectos externos estables e importantes.

Una vez que la experimentamos,
los efectos externos inevitablemente se hacen notar.

Todos podemos experimentar una conmoción interior;
más aún, estamos codificados para vivirla.

Es nuestro potencial de grandeza.

Nuestros logros no provienen de lo que hacemos,
sino de quiénes somos.

Nuestro poder terrenal es el resultado
de nuestro poder personal.

Nuestra carrera profesional es una extensión
de nuestra personalidad.

La palabra «carisma» fue originariamente un término religioso.
Significa «del espíritu».

Carisma es el poder de llevar a cabo las tareas de la tierra
desde un ámbito interior invisible,
y es el derecho y la función natural
del Hijo de Dios.

Las nuevas fronteras son internas.
La verdadera expansión está siempre dentro de nosotros.

En vez de expandir nuestra capacidad
o nuestra disposición para salir y conseguir algo,
expandamos nuestra capacidad de recibir
lo que ya está aquí para nosotros.


MARIANNE WILLAMSON
(Volver al Amor)



08 noviembre 2011

Amor sencillo pero ...

Poco tiempo antes de la muerte de la madre Teresa de Calcuta, una periodista norteamericana fue a visitarla para conocer la obra que estaba realizando.  Después de informarse y tomar las notas oportunas, el día en que volvía a su ciudad, en Estados Unidos, le dijo a la madre Teresa: "Estoy muy impresionada por su obra.  Dígame, ¿qué puedo hacer por usted?"  La madre Teresa le dijo: "Nada, nada".
"Pero dígame, ¿cómo puedo cooperar con usted?"  Ante la insistencia reiterada de la periodista, la madre Teresa le dijo:  "Bien, si tanto interés tiene en ayudarnos y cooperar, cuando mañana llegue usted a su ciudad, en la noche, antes de irse a dormir, salga a las calles y recoja a los pobres que duermen en las calles.  Será la mejor cooperación".

La periodista esperaba que le pidiera publicar, hablar, escribir algo para dar a conocer aquella obra de la madre Teresa.

No sabemos si la periodista cumplió con el encargo y la cooperación pedida de la madre Teresa.  Pero, lo haya hecho o no, fue una gran enseñanza.

Solemos abundar en palabras, deseos, ofrecimientos, proyectos, alabanzas, pero el servicio es o debe concretarse en hechos.

El amor no es una idea, un concepto bello.  Es una Realidad sentida y concretada en la práctica.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)


07 noviembre 2011

Prudencia

El arte de vivir es, sobre todo, el arte de acertar en nuestras constantes elecciones.  Si un marino es bueno cuando domina el arte de gobernar su barco, del hombre también se podrá decir que es bueno cuando domina el arte de gobernar su propia vida.  El marino necesita conocer la nave y conocer la mar, y también saber a dónde quiere llegar y por qué rutas.  Paralelamente, si el hombre quiere sacar el máximo partido de su libertad, debe conocerse y conocer la realidad, saber qué es lo mejor que puede hacer y elegir los medios oportunos.

Es propio de la libertad tender puentes hacia el futuro.  Puentes desde lo que soy hacia lo que quiero ser.  Pero lo que quiero ser, todavía no es.  ¿Cómo puedo, entonces, dirigirme hacia lo que todavía no es?  El verbo prever es la respuesta.  Prever significa ver lejos (procul videre), anticipar el porvenir (pro videncia).  Y de esas raíces latinas surge la palabra prudencia: el arte de dar los pasos oportunos para conseguir lo que todavía no tengo.

La prudencia es un obsequio difícil de poseer, porque el gobierno más difícil es el gobierno de uno mismo.  Supone colocar y mantener a la razón en el vértice de una pirámide donde se amontonan las libertades, los deberes, las responsabilidades, los sentimientos, los gustos, las afinidades, las manías, las rarezas, las aficiones: toda una fauna difícil de gobernar.

La caprichosa evolución del lenguaje ha hecho que la prudencia pueda ser identificada con dos de sus corrupciones: el apocamiento y la astucia ruin.  Pero, en su origen, prudencia designaba la cualidad máxima de la inteligencia, el arte de elegir bien en cada caso concreto, una vista excelente para ver bien en las situaciones más diversas, una difícil puntería capaz de apuntar en movimiento y acertar sobre un blanco también movil: la vida misma.

El hombre prudente es reflexivo, pues aunque el no y el sí son breves de decir, a veces se deben pensar mucho.  Así sentencia Marco Aurelio: "prudencia quiere decir atención a cada cosa y ningún tipo de descuido".  

Pedir consejo es propio del que aspira a conducirse con prudencia.  Confucio lo recomienda vivamente: "¿Cómo puede haber hombres que obren sin saber lo que hacen?  Yo no querría comportarme de ese modo.  Es preciso escuchar las opiniones de muchas personas, elegir lo que ellas tienen de bueno y seguirlas; ver mucho y reflexionar con madurez sobre lo que se ha visto".

(555 Joyas de la sabiduría)



06 noviembre 2011

Cantar hasta morir

Esta canción me recordó HOY que siempre hay esperanza y todo se puede superar... cantando hasta morir... me encantó

Enjoy!!

05 noviembre 2011

La camisa

Paco de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para hablar. Paco lo acompañó desconfiado.
Antes que su padre dijera algo, Paco dijo irritado:
- "Papa, estoy con muchísima rabia. Joaquín no debió haberme hecho lo que hizo."

Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras este seguía con su reclamo.-
- "Joaquín me humilló delante de mis amigos. -¡Me gustaría que le pasase algo malo!"

El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el fondo y le dijo a Paco:
"- Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está en el tendedero es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tu le envías. Quiero que tires todo ese carbón en la camisa, hasta el último trozo y dentro un rato vuelvo para ver como quedó."

Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. El padre que miraba todo, le preguntó:
"- Hijo, ¿cómo estás ahora?- Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa."

El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo:
"- Ven, quiero que veas una cosa."

El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo.
¡Que susto! Paco solo conseguía ver sus dientes y ojos. Su padre, entonces, le dijo:
"- Viste que la camisa casi no se ensució.... pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti. Aunque consigamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos de esos se quedan siempre en nosotros mismos."

A veces no vemos las manchas en nuestra camisa cuando nos ponemos frente al espejo. Pero si observamos bien, nuestro rostro refleja amargura, enojo contenido, irritabilidad. Las marcas del resentimiento, la falta de perdón y el deseo de venganza se verán en nuestros gestos, y palabras. No hay satisfacción que dure en la venganza. Uno termina peor que aquel o aquella a quien deseaba hacer sentir mal o dar su merecido.

No somos tampoco buenos jueces y sobrestimamos nuestras heridas sobre las que sufren los demás. Esto es más fácil decirlo, pero solo cuando lo hemos vivido nos damos cuenta de nuestro error. Ojala no tengamos que envejecer tanto como para mirar mejor el sendero que transitamos.

04 noviembre 2011

¿Cuál es tu valor?

El joven se acercó al maestro en búsqueda de un poco de sosiego:

- Maestro, -le dijo al viejo- me siento inseguro, nada me resulta como yo quiero. Todos me dicen que soy un tonto y que no sirvo para nada. Sólo me critican, sin valorar lo que hago. ¿Me podrías ayudar?

- Ahora no me es posible muchacho -respondió el anciano-. Tengo mis propios problemas. Más bien ayúdame tú a mí a vender este anillo.

El muchacho recibió la sortija de mala gana pensando que una vez más sus necesidades pasarían a un segundo plano.

- Escucha, -dijo de nuevo el anciano- ve al mercado y ofrécelo, pero de ninguna manera lo vendas por menos de una moneda de oro.

El joven ofreció el anillo a muchas personas.

La mayoría lo desdeñaba con desprecio, unos pocos se reían y escasamente alguno llegaba a mostrar interés.

Alguien le propuso venderlo por dos monedas de plata y un candelabro de bronce, lo cual representaba menos de la mitad de lo que el maestro quería.

El muchacho llegó a la conclusión que el viejo estaba loco, y que esa gran suma que pedía únicamente podría ser el resultado de un alto valor emocional.

Dejando de lado esos razonamientos, el joven persistió haciendo lo mejor para ayudar al anciano, no obstante la tarea le parecía cada vez más difícil.

Desanimado, decidió regresar y contarle al viejo lo acontecido:

- Hice lo posible, pero aun los que parecían ser los más expertos no ofrecían una cantidad ni siquiera cercana a la que tú pides -contó el joven-.

- Tal vez tienes razón. Quizás no conozco su verdadero valor -replicó el maestro-. ¿Por qué no lo llevas donde el joyero y se lo muestras? No lo vendas por ninguna cantidad, sólo cuéntame lo que opina.

Renegando por la terquedad del anciano, el joven llevó la alaja al joyero.

Después de observarla detenidamente un rato, éste le dijo:

- Ésta es una verdadera joya. Dile al maestro que le doy 58 monedas de oro, en realidad puede costar hasta setenta, pero, si tiene prisa, ésa es mi oferta.

Cuando el muchacho, entusiasmado, le contó al viejo, éste tranquilamente respondió:

- Tú eres como una joya valiosa: Si te sientes mal no es porque los demás no te valoren, sino porque tú mismo no te valoras lo suficiente.

Cree en tu valor y en el de lo que haces. Quienes no se percatan de lo que vales lo hacen por ignorancia.

Si actúas sólo por buscar la aprobación de los demás te sentirás frustrado y vacío. Cree en ti y así encontrarás tu propia joya.

03 noviembre 2011

El conocimiento es palabras, la sabiduría es experiencia

"La otra noche estaba leyendo una pequeña historia de Arabia.

Un hombre murió. Tenía diecisiete camellos y tres hijos y dejó un testamento en el que, cuando fue abierto y leído, se decía que la mitad de los camellos eran para el primer hijo, una tercera parte para el segundo y una novena para el tercero.

Los hijos estaban desconcertados. ¿Qué hacer? Diecisiete camellos: la mitad era para el primer hijo. ¿Cortar un camello en dos? Y eso tampoco resolvería mucho, porque la tercera parte era para el segundo. Eso tampoco sería de mucha ayuda, pues la novena parte era para el tercero. Tendrían que matar a casi todos los camellos.

Como era de esperarse, fueron a hablar con el hombre más informado de la ciudad: el Mulá, el experto, el erudito, el matemático. Él meditó largamente en este asunto y se esforzó, pero no pudo encontrar ninguna solución, porque las matemáticas son las matemáticas. Les dijo: "Nunca he dividido camellos en mi vida, todo esto parece una tontería. Pero ustedes tendrán que cortarlos. Tienen que hacerlo si quieren seguir el testamento con exactitud; tienen que dividirlos". Los hijos no estaban dispuestos a cortar los camellos, ¿qué harían ahora? Entonces alguien les sugirió: "Es mejor que vayan a hablar con alguien que sepa de camellos, y no de matemáticas".

Así que fueron a consultarle al jeque de la ciudad, un hombre de edad y sin educación, pero a quien la experiencia le había dado sabiduría. Los hijos le contaron su problema. El viejo se echó a reír. Les dijo: "¡No se preocupen. Es muy simple!". Les prestó uno de sus camellos. Ahora había dieciocho camellos y entonces los dividió. Nueve camellos le fueron entregados al primer hijo, que estuvo muy satisfecho. Seis camellos le fueron entregados al segundo -una tercera parte-, y también quedó muy satisfecho. Y dos camellos le fueron entregados al tercero -la novena parte-, y se sintió igualmente satisfecho. Quedó un camello, el mismo que el jeque les había prestado. Tomó su camello y les dijo: "Pueden irse".

La sabiduría es práctica; el conocimiento es poco práctico. El conocimiento es abstracto, la sabiduría es terrenal; el conocimiento es sólo palabras, la sabiduría es la experiencia".

Osho


02 noviembre 2011

¿Hay vida antes de la muerte?

Sabiendo que es inevitable, muchos nos negamos a integrar la muerte como algo natural en el hecho de vivir.
Pensamos tan poco en la muerte que tenemos que poner un día en el calendario para acordarnos de ella.
Tan alejados estamos de la vida que olvidamos que hay muchas maneras de morir… o de no vivir:

Cada vez que te encierras en ti mismo
Cada vez que permites que te maltraten
Cada vez que dices sí cuando quieres decir no
Cada vez que guardas una sonrisa o un abrazo
Cada vez que no tomas responsabilidad de tu vida
Cada vez que renuncias a poner en práctica tus sueños
Cada vez que te olvidas de compartir con otros tu tiempo y tus riquezas
Cada vez, en definitiva, que no te amas y no amas a los demás pierdes una ocasión de celebrar la vida y trascender la muerte, pues el amor que se da no se pierde.

El siguiente cuento de Anthony de Mello nos habla de la vida y la muerte…

Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.
El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde.
Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico:
- ¿No habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?
- Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo.
- ¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión! – replico enigmáticamente el Maestro.

Elisenda Pallas




01 noviembre 2011

Pedir por alguien más

"Estad quietos y sabed que yo soy Dios"
Tienes una línea directa con tu creador, ¿sabes cuál es? ¡La oración!  Nos enseñaron a orar desde que eramos niños.  Pero estoy seguro que muchos ya olvidamos las oraciones de gratitud que solíamos memorizar en nuestra infancia.

Por lo general, una oración común es más para pedir y menos para agradecer.  Recuerdo que leí una oración que decía: "Dios, por favor dame paciencia ¡pero dámela ya!"  Parece que en este mundo de Yeh dil maange more (el corazón quiere más), Dios se ha vuelto tan sólo un proveedor y un buzón de reclamaciones.  Muchas oraciones tienen el típico "Dios, ¿por qué me hiciste esto a mi?"

Cada quien pide por sí mismo y no hay problema de hacerlo.  Si no has orado últimamente, tienes que empezar.  Y sí, no hay nada malo en pedirle cosas a Dios.  Todo lo que pidas con un corazón sincero se te dará en abundancia.  Pero tienes que pedirlo.

Esto me recuerda la historia de un niño que caminaba con su padre.  En el camino vio una piedra enorme y el niño decidió quitarla.  Trató con todas sus fuerzas hasta que se dio cuenta de que era demasiado pesada.  Finalmente volteo a decirle a su padre:  "Por favor, ayúdame a quitar esta piedra"
El padre sonrió y dijo: "He estado a tu lado todo el tiempo, si lo hubieras pedido antes".

La oración es una forma de liberar al factor Aladino que tienes dentro.  Aladino tenía una lámpara, pero tenía que pedir los deseos -no se le concedieron solitos.  La oración es una forma de pedirle a Dios.  Pero sólo por este día orarás de forma desinteresada, lo harás por alguien más.

Por experiencia, he observado que cuando alguien más pide por ti se vuelve realidad mucho más rápido de lo que tardaría normalmente.  Esa es la magia de pedir por alguien más.  Cuando lo haces estás haciéndolo sin un motivo egoísta y por esa razón es muy efectivo.

¿Por quién orarás?  Mira a tu alrededor y encontrarás la respuesta.  Hay millones en el mundo, las personas que no tienen, los hambrientos, los despojados, los que no tienen qué vestir y que ni siquiera saben que deben orar.  Hay tanta gente enferma que necesita la piedad de Dios.  ¡Sería muy bueno que les hicieras una pequeña recomendación!

La mejor forma de oración es la que viene del instinto y está más allá de las palabras.  Cuando vas a cruzar una calle y un coche se acerca a ti, tu mente no forma una oración, "Por favor, muévete, se acerca el coche..."  Inmediatamente te manda un impulso que te jala hacia atrás.  De igual manera, la forma de oración más grande se hace a través de los sentimientos y no de las palabras.  Observarás el efecto a medida que ores más y más.

Orar por los demás es una de las cosas más nobles que podemos hacer.  Representa nuestra voluntad de añadir valor a la vida de otros y justamente de eso se trata la vida.  Esa oración también hace que te des cuenta de qué afortunado y bendecido eres.  De hecho, una oración honesta es muy poderosa.

Abhishek Thakore