Le pregunté por qué no se planteaba enfocarla desde otro ángulo, y me dijo que los valores habían desaparecido de su vida. "Sólo de tu mente -le dije-, porque los valores están siempre ahí y sólo hace falta verlos. La Vida es en sí lo único que tiene vigencia permanente y no las formas con que ella se reviste". Él insistió en que todo es egoísmo y explotación, que la gente va a los suyo y nadie se preocupa de los demás. Le respondí que eso es cierto parcialmente, pero que también hay muchas personas generosas, comprensivas y buenas.
Aquel joven es un ejemplo y prototipo del hedonismo pragmático de nuestro mundo, que destruye los ideales y las aspiraciones humanas más profundas. Es un ejemplo de desvalorización de la Vida.
Se valoran el placer inmediato y la utilidad material. ¿Qué beneficio voy a sacar de esto?, es la pregunta íntima e inexpresada en palabras, pero fija en casi todos los momentos de la existencia. No se preguntan "¿Qué puedo hacer yo para ser útil?", sino "¿Qué es lo más útil para mí?".
¿Qué puede esperar una sociedad con tales ideas y sentimientos? Es la sociedad misma la que está creando dichas mentalidades con las costumbres totalmente hedonistas y con un espíritu práctico groseramente materialista.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
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