Solo dos.
La niña se pone los zapatos y sale corriendo.
Lo loco es que no se los pone y ya.
Primero jala la parte de atrás del tenis con el dedo.
Luego golpea la punta contra el piso para asegurarse de que le queda bien.
Y entonces sí, corre.
Es un gesto que todos hacemos sin pensar.
Ni lo notas.
Pero Miyazaki, el director, lo notó. Y lo dibujó a mano.
Ya te imaginarás:
Le dijeron que era una pendejada, que nadie iba a verlo...
Que para qué perdía el tiempo animando algo que no cambia nada de la historia.
Y el tipo, en vez de explicarse, se puso a aplaudir.
Lento.
Y dijo que en japonés existe una palabra para lo que hay entre una palmada y otra.
Se llama "Ma" y significa "Vacío."
O sea, tú escuchas las palmadas.
Pero lo que hace que el ritmo funcione no son las palmadas.
Es el silencio entre ellas.
Los zapatos de Chihiro son eso.
Un momento donde no pasa nada importante.
O sea, tú escuchas las palmadas.
Pero lo que hace que el ritmo funcione no son las palmadas.
Es el silencio entre ellas.
Los zapatos de Chihiro son eso.
Un momento donde no pasa nada importante.
Que no empuja la historia y que obvio nadie pidió.
Donde cualquiera hubiera metido otra escena con más cosas "pasando"... el cabrón metió a una niña acomodándose los tenis.
Y eso hace que muchos salgan del cine sintiendo que a alguien le importó.
Todos se acuerdan de las explosiones.
Y aunque pocos se acuerden de las pausas.
Sin ellas, nada de lo demás te hubiera llamado la atención.
Aplausos ahora para él, de mi parte.
Te cuento esto porque esa obsesión me parece hermosa.
Un saludo,
Julián.
Donde cualquiera hubiera metido otra escena con más cosas "pasando"... el cabrón metió a una niña acomodándose los tenis.
Y eso hace que muchos salgan del cine sintiendo que a alguien le importó.
Todos se acuerdan de las explosiones.
Y aunque pocos se acuerden de las pausas.
Sin ellas, nada de lo demás te hubiera llamado la atención.
Aplausos ahora para él, de mi parte.
Te cuento esto porque esa obsesión me parece hermosa.
Un saludo,
Julián.






