Una serendipia es ...
01 enero 2026
Plegaria Hebrea
31 diciembre 2025
Gracias Dios por el 2025, Bienvenido el 2026
Dios es siempre bueno, y nos llena de oportunidades para seguir viendo su bondad.
Me encanta que el calendario nos marque un final, pero sobre todo un inicio. Para muchos es solo un día más, y en verdad lo es, pero esa pequeña pausa nos da la pauta para reflexionar sobre nuestro año, y reconocer en donde fallamos y como podemos mejorar, o bien, cómo seguir haciendo las cosas bien, un momento de reflexión que nos sirve para tomar decisiones, hacer propósitos y tomar el impulso para un refrescante comienzo.
Definitivamente un año de muchos cambios, un año de muchos retos, y un año de enseñanzas, con la responsabilidad personal de las decisiones que tomamos cada día, para mejorar o seguir igual.
Se abre la ventana de agradecimiento por tantas bendiciones por todo lo que llegó, por tanto amor demostrado, por la gente nueva, por tantos buenos momentos, pero también por nuestras pérdidas, por los que ya no están y extrañamos profundamente, en mi caso a mamá.
Estoy segura que Dios ha caminado a mi lado y a nuestro lado en este 2025 que hoy termina, nos ha dado lo necesario y más, también nos ha consolado y lo sigue haciendo hasta hoy.
Que el nuevo año 2026 traiga una visión sana, y corazones dispuestos a cumplir nuestro propósito de vida que Dios ha planeado, un paso a la vez, UN DIA A LA VEZ.
Por un 2026 lleno de Salud, Paz, Amor, Armonía, Entusiasmo, Valentía, Gratitud, Amistad, Familia, Gracia y Misericordia
Que Dios siga siendo el centro de nuestra vida, que cada día nuestro corazón vibre en armonía con Dios, lleno de entusiasmo. Dios es nuestro ayudador, nuestro sustento, nuestro sanador y el que nos mantiene en pie hasta hoy.
Los abrazo con mi corazón
Edith Reyna-Villarreal
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría" Salmos 90:12
29 diciembre 2025
El corazón de una Mujer
La prosa de Angelou es intensa y lírica, con un ritmo que hace que el lector sienta su latido en cada página. No solo se lee su vida, sino que se siente su peso, su triunfo, su anhelo. El libro es a la vez unas memorias íntimas y una reflexión más amplia sobre la raza, la identidad y la feminidad en un mundo que a menudo exigía silencio a las mujeres negras.
Lecciones del Corazón de una Mujer:
5. La resiliencia es una práctica, no un rasgo
24 diciembre 2025
¡Jesús Nació!
Navidad es Jesús sanando nuestra vida
Navidad es Jesús regalando salvación
Navidad es Jesús caminando a nuestro lado
Navidad es Jesús mostrando su interés por nosotros
Navidad es Jesús diciéndonos que también se trata de mi
Navidad es Jesús consolando nuestras pérdidas
Navidad es Jesús que nos sostiene en la absoluta fragilidad de la vida
Navidad es Jesús alegrándose con nosotros
Navidad es Jesús dándonos fuerza de donde no parece que hay
Navidad es Jesús abrazándonos en nuestra tristeza
Navidad es Jesús acompañándonos en nuestra soledad
Navidad es Jesús nuestro mejor regalo.
Jesús abrió un camino directo a Dios a través de su vida, su muerte y su resurrección.
Jesús es la luz del mundo, el gozo de nuestro corazón y la mejor esperanza que esta humanidad necesita.
Edith Reyna-Villarreal
22 diciembre 2025
El que vive sin disciplina muere sin honor
3. La fuerza de la rutina.
6. El Poder de la Reflexión.
20 diciembre 2025
Los Sándwiches de Hernán
A las 3am.
Envueltos en papel aluminio.
Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.
Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.
Sin fallar. Ni un solo día.
Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.
3am. Siempre.
Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el hombre de los sándwiches?"
Nadie sabía.
Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.
"¿Y por qué dejó de venir?"
"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."
La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.
Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."
"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."
"¿Por qué hacía los sándwiches?"
Lucía le contó la historia.
Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.
Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.
Nunca lo encontró.
Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había muerto.
Hernán quedó destruido.
"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría muerto."
Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.
Colgaba la bolsa.
Se iba.
Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.
Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.
Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.
"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."
"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."
Carolina compartió la historia.
Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.
"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."
"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."
Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."
"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."
Carolina organizó algo.
Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.
Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.
Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.
Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.
Lucía estaba ahí. Llorando.
"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."
"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."
Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."
47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.
Los dejan en la misma esquina. A las 3am.
Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.
En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:
"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."
Siempre a las 3am.
"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."
Y siempre aparecen.
¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?
18 diciembre 2025
El cacao es energía, claridad y salud
Miles de años después, la ciencia confirma lo que la sabiduría ancestral intuía, el cacao es energía, claridad y salud. En su forma más pura sin azúcares ni aditivos contiene antioxidantes como la epicatequina, un flavanol que ha demostrado mejorar la circulación, proteger el corazón, reducir la inflamación e incluso apoyar la memoria y el rendimiento físico.
No es casualidad que los aztecas lo bebieran antes de las batallas, que los mayas lo usaran como medicina, o que incluso alcanzara el valor de moneda. El cacao siempre ha sido semilla de fuerza, cuerpo y espíritu.
Hoy, investigaciones modernas con comunidades como los indios Kuna en Panamá que consumen cacao a diario muestran tasas muy bajas de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Estudios en pacientes con diabetes, fumadores y hasta trasplantados de corazón han demostrado que el cacao puro mejora la función vascular, protege tejidos y eleva la vitalidad.
Lo que une a todos estos relatos desde el mito de Quetzalcóatl hasta los laboratorios actuales es lo mismo, el cacao transforma la vida de quien lo bebe.
Recordemos que el cacao no es solo historia ni tradición, es presente y futuro. Una medicina ancestral que hoy puedes llevar a tu mesa, no como un lujo, sino como una herramienta diaria de bienestar, conexión y gratitud.
Haz un pacto contigo: transforma tu taza en un ritual de vida.






