Dios no es un hombre en el cielo, ni un conjunto de creencias, doctrinas o historias antiguas que deban aceptarse o rechazarse.
Dios es simplemente una palabra para el misterio insondable en el corazón mismo de la creación. La fuerza que hace latir tu corazón mientras duermes. La vasta inteligencia que hace crecer la hierba, que transforma una sola célula en un niño y a un niño en un anciano, que convierte el dolor abrasador en profunda sabiduría y transforma estas palabras en algo comprendido, malinterpretado, creído, rechazado, recordado u olvidado.
Dios es el misterio del nacimiento y la muerte, el misterio de la belleza, el misterio de por qué existe algo aquí. Dios es todo lo que no conocemos y no podemos controlar, y también todo lo que conocemos. El misterio que transporta a los planetas por el espacio y te lleva a través de tus días, que sostiene el tiempo mismo y el fin del tiempo. El misterio que estaba aquí antes de que siquiera pensaras en él, y que permanecerá mucho después de que tu último pensamiento haya desaparecido.
Y así, tal vez la fe consista simplemente en relajarse y abandonarse a este misterio inefable. Confiar en él. Rendirse a él. Darse cuenta de que nunca te has sostenido a ti mismo en soledad. Que cada respiración ha sido siempre un regalo, cada latido ha sido siempre un regalo, cada momento de amor, pérdida y alegría ha sido siempre un regalo; cada instante de duda o esperanza, de fe o falta de fe. Un regalo.
Y bajo todos nuestros esfuerzos, todos nuestros temores, todos nuestros intentos desesperados por controlar la vida, hay algo vasto y amoroso que nos sostiene, nos apoya, nos vive y nos respira en cada momento. Llámalo Dios. Llámalo Amor. Llámalo Vida. Llámalo Gracia. No le pongas nombre alguno. El nombre apenas importa.
Cree en ello o no creas. Lo que importa es el profundo alivio de soltar finalmente el control y descubrir que el misterio te ha estado sosteniendo desde siempre. Dentro de ti. A tu alrededor. Por encima y por debajo de ti. Mucho antes de que nacieras.
Dios ha estado contigo, a través de todo ello.
Jeff Foster

No hay comentarios.:
Publicar un comentario