Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: “No podía morir sin ver el mar”. Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.
Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogió una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó: “!Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!”
Por ignorancia, cuando tus expectativas no son satisfechas, te desencantas. El ser liberado sólo espera aquello que ocurre.
Leyenda de India.
Una serendipia es ...
Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
26 septiembre 2013
El mar
23 septiembre 2013
13 consejos que contribuyen a alcanzar la felicidad
La felicidad es el anhelo de cualquier persona, pero muchas veces no se sabe cómo alcanzarla.
Por esto, la Universidad de Harvard diseñó un curso que ayuda a conseguir ese estado, cátedra que se ha convertido en una de las más populares de esa prestigiosa casa de estudios. La clase se llama “Mayor felicidad” y es dictada por Tal Ben-Shahar, un israelí experto en psicología positiva. A pesar de ser un curso electivo, cada semestre 1.400 alumnos de diferentes carreras se inscriben en él.
La cátedra está fundamentada en encuestas y estudios de campo sobre las características y componentes que permiten vivir felizmente.
En ella Ben-Shahar, también conocido como el gurú de la felicidad, entrega 13 consejos que contribuyen a alcanzarla.
Son tips bastante sencillos y fáciles de seguir. Aquí están:
1.- Realiza algún ejercicio:
Los expertos aseguran que hacer actividad física es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo. Treinta minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
3.- Agradece a la vida todo lo bueno que tienes:
Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad.
Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
4.- Sé asertivo:
Pide lo que quieras y di lo que piensas.
Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar la autoestima.
Ser dejado y aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza y desesperanza.
5.- Gasta tu dinero en experiencias no en cosas:
Un estudio descubrió que el 75% de las personas se sentía más feliz cuando invertía su dinero en viajes, cursos y clases.
En tanto, sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
6.- Enfrenta tus retos:
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas.
Escribe pequeñas listas semanales de tareas a realizar y cúmplelas.
7.- Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados:
Llena tu refrigerador, tu computador, tu escritorio, tu dormitorio, en fin, tu vida de recuerdos bonitos.
8.- Siempre saluda y sé amable con otras personas:
Más de 100 investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo.
9.- Usa zapatos que te queden cómodos:
Si te duelen los pies es seguro que te pondrás de mal genio, asegura el doctor Keinth Wapner, Presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
10.- Cuida tu postura:
Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia el frente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
11.- Escucha música:
Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, lo que alegra la vida.
12.- Aliméntate bien:
Lo que consumes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo.
Por esta razón, lo recomendables es comer algo ligero cada tres o cuatro horas para así mantener los niveles de glucosa estables; no saltarse comidas; evitar el exceso de harinas blancas y el azúcar; comer de todo y variar los alimentos.
13.- Arréglate y siéntete atractivo(a):
El 41% de la gente dice que se siente más feliz cuando piensa que se ve bien.
Por esto, la Universidad de Harvard diseñó un curso que ayuda a conseguir ese estado, cátedra que se ha convertido en una de las más populares de esa prestigiosa casa de estudios. La clase se llama “Mayor felicidad” y es dictada por Tal Ben-Shahar, un israelí experto en psicología positiva. A pesar de ser un curso electivo, cada semestre 1.400 alumnos de diferentes carreras se inscriben en él.
La cátedra está fundamentada en encuestas y estudios de campo sobre las características y componentes que permiten vivir felizmente.
En ella Ben-Shahar, también conocido como el gurú de la felicidad, entrega 13 consejos que contribuyen a alcanzarla.
Son tips bastante sencillos y fáciles de seguir. Aquí están:
1.- Realiza algún ejercicio:
Los expertos aseguran que hacer actividad física es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo. Treinta minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
2.- Toma desayuno:
Algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar.
Estudios demuestran que desayunar ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente las actividades.
Algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar.
Estudios demuestran que desayunar ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente las actividades.
3.- Agradece a la vida todo lo bueno que tienes:
Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad.
Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
4.- Sé asertivo:
Pide lo que quieras y di lo que piensas.
Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar la autoestima.
Ser dejado y aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza y desesperanza.
5.- Gasta tu dinero en experiencias no en cosas:
Un estudio descubrió que el 75% de las personas se sentía más feliz cuando invertía su dinero en viajes, cursos y clases.
En tanto, sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
6.- Enfrenta tus retos:
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas.
Escribe pequeñas listas semanales de tareas a realizar y cúmplelas.
7.- Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados:
Llena tu refrigerador, tu computador, tu escritorio, tu dormitorio, en fin, tu vida de recuerdos bonitos.
8.- Siempre saluda y sé amable con otras personas:
Más de 100 investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo.
9.- Usa zapatos que te queden cómodos:
Si te duelen los pies es seguro que te pondrás de mal genio, asegura el doctor Keinth Wapner, Presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
10.- Cuida tu postura:
Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia el frente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
11.- Escucha música:
Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, lo que alegra la vida.
12.- Aliméntate bien:
Lo que consumes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo.
Por esta razón, lo recomendables es comer algo ligero cada tres o cuatro horas para así mantener los niveles de glucosa estables; no saltarse comidas; evitar el exceso de harinas blancas y el azúcar; comer de todo y variar los alimentos.
13.- Arréglate y siéntete atractivo(a):
El 41% de la gente dice que se siente más feliz cuando piensa que se ve bien.
19 septiembre 2013
Sonreir
Sonreír es....
avanzar con gratitud cada paso,
abatir la pena y la desesperanza,
aceptar confiadamente lo que el hoy depare,
abrazar un proyecto y ponerle ganas.
Sonreír es...
alimentar la esperanza cada amanecer,
andar por la vida con alegría y entusiasmo,
acompañar en silencio y mostrar solidaridad,
aplacar los resentimientos y perdonar de corazón.
Sonreír es...
abrir la ventana del alma a tu niño interior,
agradecer cada instante de vida,
atreverte a decirle a la vida que la disfrutas,
acoger a los demás con cariño y calidez.
Sonreír es...
albergar buenos sentimientos en el corazón,
acariciar con la mirada y transmitir amor,
abrigar el buen humor en cada momento,
afirmar que en ti habita la capacidad de ser feliz...
avanzar con gratitud cada paso,
abatir la pena y la desesperanza,
aceptar confiadamente lo que el hoy depare,
abrazar un proyecto y ponerle ganas.
Sonreír es...
alimentar la esperanza cada amanecer,
andar por la vida con alegría y entusiasmo,
acompañar en silencio y mostrar solidaridad,
aplacar los resentimientos y perdonar de corazón.
Sonreír es...
abrir la ventana del alma a tu niño interior,
agradecer cada instante de vida,
atreverte a decirle a la vida que la disfrutas,
acoger a los demás con cariño y calidez.
Sonreír es...
albergar buenos sentimientos en el corazón,
acariciar con la mirada y transmitir amor,
abrigar el buen humor en cada momento,
afirmar que en ti habita la capacidad de ser feliz...
16 septiembre 2013
La pobreza
Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera diferente de amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos.
Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente.
Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor pusimos en ellas.
Seamos los servidores del pobre. Hemos de brindar al pobre un servicio generoso, sincero. En el mundo, a la gente se le paga por su trabajo. Sintámonos pagados por Dios.
Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente.
Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor pusimos en ellas.
Seamos los servidores del pobre. Hemos de brindar al pobre un servicio generoso, sincero. En el mundo, a la gente se le paga por su trabajo. Sintámonos pagados por Dios.
11 septiembre 2013
Hubo un tiempo en que...
Pensé que no podía,
y no pude;
Creí que no sabía nada,
y nada supe;
Pensé que no tendría fuerzas,
y flaqueé;
Creí que era demasiada la carga,
y me caí;
Subestimé mi capacidad,
y no fui capaz.
Luego aprendí....
Que si creo que puedo.....Puedo;
Que sé más de lo que siquiera imagino;
Que tengo las fuerzas que decido tener;
Que no hay carga que mis hombros no puedan soportar;
Que puedo llegar adonde yo me lo proponga.
y no pude;
Creí que no sabía nada,
y nada supe;
Pensé que no tendría fuerzas,
y flaqueé;
Creí que era demasiada la carga,
y me caí;
Subestimé mi capacidad,
y no fui capaz.
Luego aprendí....
Que si creo que puedo.....Puedo;
Que sé más de lo que siquiera imagino;
Que tengo las fuerzas que decido tener;
Que no hay carga que mis hombros no puedan soportar;
Que puedo llegar adonde yo me lo proponga.
05 septiembre 2013
Los cafés pendientes
¿Sabes lo que son los “cafés pendientes”? Es un movimiento que nació en Europa y hoy te lo queremos contar mediante esta breve historia:
“Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos personas y dicen:
- Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres “pendientes”.
Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés:
- Tres son para nosotros, y cuatro “pendientes”.
Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Pregunto:
- ¿Cuáles son esos “cafés pendientes”?
- Espera y verás.
De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:
- ¿Tienen algún café pendiente?
Este tipo de caridad apareció por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida. Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo.
¡Una muy buena idea! ¿No te parece?
“Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos personas y dicen:
- Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres “pendientes”.
Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés:
- Tres son para nosotros, y cuatro “pendientes”.
Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Pregunto:
- ¿Cuáles son esos “cafés pendientes”?
- Espera y verás.
De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:
- ¿Tienen algún café pendiente?
Este tipo de caridad apareció por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida. Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo.
¡Una muy buena idea! ¿No te parece?
04 septiembre 2013
SI yo tuviera un trozo de vida
Si por un momento Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
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