Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

26 enero 2015

Altruismo ante la Violencia

Casí todos los días ocurre una masacre en algún lugar del mundo. Hace unos días el mundo se vió conmovido por el asesinato de 17 personas incluyendo a 12 periodistas y colaboradores de la revista satírica francesa “Charlie Hebdo” en París.

En su trágico delirio los perpetradores de la violencia conmúnmente se perciben a sí mismos como las víctimas y declaran haber sido “humillados”. Pueden ser personas las cuales sus vecinos y parientes describen como “normales” o aún más “personas agradables”. Se tornan ultra violentos a medida que su frustración crece y sus ideologías extremistas llenan el vacío en sus vidas y les ofrece una justificación moral falsa de sus actos. Estos sentimientos pueden surgir al no sentirse integrados a la sociedad, recibir poca empatía, un entendimiento equivocado de sus creencias y valores y no tener acceso a una educación adecuada.

La educación no es solo aprender a leer y escribir; se trata también de educar y ayudar a la gente joven a convertirse en buenos seres humanos. Como decía Aristófanes, “La educación es como el encender una flama, no el llenado de un recipiente.” Aunque los perpetradores de la violencia pueden ser apasionados, inteligentes y osados, carecen de las cualidades del corazón: compasión, empatía y altruismo. Sin embargo, cada ser humano tiene el potencial de transformar y desarrollar esas cualidades.

El respeto necesita ser mutuo. Uno no puede esperar que la religión de uno sea respetada a cualquier costo mientras somos intolerantes de las creencias de los demás y cometemos actos violentos cuando nos sentimos ofendidos. Para ser capaces de disfrutar las libertades fundamentales consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos no podemos ser esclavos de cualquier dogma. Cada uno de nosotros deberíamos de ser libres de proseguir nuestro camino intelectual o espiritual y ser capaces de respetar el que los demás prosigan su camino, sean creyentos o no, religiosos o ateos.

En una reunión de representantes de diversas religiones a la cual atendí durante el Foro Mundial Económico de Davos el Arzobispo Desmond Tutu, ganador del Premio Nobel de la Paz, declaró: “No conozco una religión que permita el matar.” Fue muy revelador que otros líderes religiosos se negaron a respaldar esta idea de Tutu.

Yo sugiero de manera muy humilde que los líderes religiosos, de manera unánime, emitan una declaración en la cual recuerde a sus seguidores la verdad imperativa dentro de la declaración de Tutu. Si las religiones simplemente practicaran el “Trata a los demás como quieres ser tratado”, la humanidad sería mucho mejor.

No hay religión que se libre en este respecto, ni siquiera el budismo ya que, como se ejemplificó con la persecución de los musulmanes en las aldeas de Birmania a manos de monjes budistas, o más bien, ex-monjes ya que en el momento que un monje mata o alienta a alguien más a matar ya ha violado sus votos monásticos. Esto es imperdonable. El Dalai Lama ha repetido incesantemente que, de acuerdo al Budismo, no hay justificaciones para el uso de la violencia.

Como se ha dicho frecuentemente, si todos viviéramos bajo la premisa de “ojo por ojo, diente por diente”, el mundo estaría ciego y chimuelo.

El verdadero altruismo se asocia con apertura, tolerancia y respeto hacia los demás. Nos motiva a ayudar a otros y esforzarnos a aliviar su sufrimiento. La benevolencia hacia otros crea una situación de ganar-ganar.

En un tiempo de retos mundiales, el altruismo es una necesidad más urgente que nunca. Emprendamos un camino espiritual o no, nuestra primer tarea para con nosotros es el convertirnos en mejores seres humanos.


Matthieu Ricard

 

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