
los planes a largo plazo,
las tareas de casa,
las deudas con el banco,
las parcelas,
las joyas,
el coche nuevo que compré para tener status.

todo se pudre,
la ropa se queda colgada
o puesta en su lugar.

se disuelve toda la importancia que pensábamos que teníamos,
la vida continúa,
las personas superan tu ausencia
y siguen sus rutinas normalmente.

Los problemas viven dentro de nosotros.
Las cosas tienen la energía que ponemos en ellas y ejercen en nosotros la influencia que permitimos.

como si nuestra presencia o ausencia no hiciera la menor diferencia.
En realidad, no lo hace.
Somos pequeños, pero prepotentes.
Vivimos olvidando que la muerte siempre esta al acecho.

un parpadeo y al otro ya estás muerto.
El perro es donado y se aferra a los nuevos dueños.

andan de la mano,
van al cine,
se divierten y te olvidan.


son donadas,
algunas tiradas a la basura.

la GENTE MUERE.
Por otra parte, ¿quién espera morir?
Si la gente esperase por la muerte,
tal vez procurara vivir mejor.
Tal vez usara su mejor ropa hoy,
usara su mejor perfume,
viajara hoy,
tal vez la gente comiese el postre antes del almuerzo.
Tal vez la gente esperase menos de los demás, si la gente esperase por la muerte,
tal vez perdonaría más,
reiría más,
apreciara la naturaleza,
tal vez valoraría más al tiempo y menos al dinero.

tal vez entendería que no vale la pena entristecerse con las cosas banales,
oyese más música
y bailase aún cuando no lo sepa hacer bien.

A partir del momento en que la gente nace,
comienza el viaje veloz con destino al fin,
y aún hay quienes viven con prisa!!!
Sin darse el regalo de percibir,
que cada día más es un día menos,
porque la gente muere todo el tiempo,
poco a poco y un poco más,
cada segundo que pasa.

la pregunta:
¿Qué estoy haciendo con el poco tiempo que me queda?
Yo te pregunto: ¿tú cómo estás viviendo o cómo estás muriendo?
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