Un pedacito de vidrio se me enterró en el pie y me duele dar cada paso.
Esperando a que me lo saquen…
Me acordé de DOS historias MUY raras que me contó un amigo.
La primera:
De un obrero que cayó sobre un clavo de 15 centímetros.
Atravesó su bota completa.
El dolor era tan brutal que lo sedaron con fentanilo.
Peeeero….
Al quitarle la bota...
El clavo había pasado entre dos dedos.
No tenía nada… ni sangre, ni medio rasguño. NADA.
(Dudé que fuera cierta. Pero lo es)
Y espera… que la segunda historia es aún mejor.
De otro obrero.
Que le rebotó una pistola de clavos en la cara.
Sintió el golpazo, OBVIO.
Pero se puso hielo, tomó pastillas, y siguió con su vida.
Seis días después, como la “”"muela"””” seguía molestando, fue al dentista.
Radiografía:
Un clavo de 10 cm.
Enterrado en el cráneo.
Entró por el labio.
Seis días vivió pensando que era un moretón.
¿Te das cuenta?
Uno creyó ver el clavo entrar y drama total.
El otro creyó que fue un golpazo nada más, PERO tenía un clavo en el cerebro y le dolía como si fuera un moretón.
Lo loco es...
Que si así funcionan las creencias con clavos gigantescos...
Imagínate con todo lo demás.
Un saludo,
Julián.
PD: Mi pie está bien. Y para mi tranquilidad, no aluciné.
El vidrio sí existía y ya me lo sacaron.
Uno creyó ver el clavo entrar y drama total.
El otro creyó que fue un golpazo nada más, PERO tenía un clavo en el cerebro y le dolía como si fuera un moretón.
Lo loco es...
Que si así funcionan las creencias con clavos gigantescos...
Imagínate con todo lo demás.
Un saludo,
Julián.
PD: Mi pie está bien. Y para mi tranquilidad, no aluciné.
El vidrio sí existía y ya me lo sacaron.

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