Después de la comida que prometimos que sería la última poco saludable.
Después del hábito que juramos dejar por fin.
Después de otro día de sentirnos decepcionados con nosotros mismos.
El lunes se convierte en ese momento mágico donde todo vuelve a empezar.
Una página en blanco.
Un nuevo comienzo.
Una versión de nosotros mismos que por fin lo hace todo bien.
Pero ¿qué sucede cuando llega el lunes una y otra vez y sentimos que estamos empezando de nuevo?
Pero ¿qué sucede cuando llega el lunes una y otra vez y sentimos que estamos empezando de nuevo?
Esa pregunta es el eje central del libro *I’ll Start Again Monday* (Empezaré de nuevo el lunes), de Lysa TerKeurst.
Y, en realidad, no es un libro sobre la comida.
No del todo.
Es un libro sobre las hambres más profundas que llevamos dentro.
Lysa TerKeurst es autora, conferencista y fundadora de Proverbs 31 Ministries; ha dedicado años a escribir sobre la fe, la identidad y las luchas que surgen en el espacio que existe entre lo que creemos y cómo vivimos realmente. En este libro, aborda una de las batallas más personales que muchas personas enfrentan: la relación entre la comida, las emociones, el autocontrol y la vergüenza.
Su enfoque no consiste en crear otro conjunto estricto de reglas. Se trata de comprender por qué buscamos cosas que no pueden satisfacernos plenamente. Porque a menudo el problema no es la comida. El problema es aquello de lo que intentamos escapar. La soledad. El estrés. La decepción. La sensación de que nos falta algo. Una de las ideas más poderosas del libro es que el hambre física no es la única hambre que experimentamos.
Su enfoque no consiste en crear otro conjunto estricto de reglas. Se trata de comprender por qué buscamos cosas que no pueden satisfacernos plenamente. Porque a menudo el problema no es la comida. El problema es aquello de lo que intentamos escapar. La soledad. El estrés. La decepción. La sensación de que nos falta algo. Una de las ideas más poderosas del libro es que el hambre física no es la única hambre que experimentamos.
Hay necesidades emocionales. Necesidades espirituales. El anhelo silencioso de sentirse amado, seguro, valorado y suficiente. Y cuando esas necesidades quedan insatisfechas, a menudo intentamos llenar esos vacíos con consuelos pasajeros. TerKeurst escribe con honestidad sobre sus propias luchas, no desde la supuesta certeza de tenerlo todo resuelto, sino desde la perspectiva de alguien que comprende lo que se siente al hacerse promesas a uno mismo y luego romperlas. Esa honestidad es lo que hace que el libro conecte con el lector.
Ella no escribe desde una posición de superioridad ante la lucha. Escribe desde la perspectiva de alguien que te acompaña en ella. El libro también cuestiona una creencia común: Que el cambio comienza cuando finalmente alcanzamos la disciplina necesaria. TerKeurst propone algo diferente: El verdadero cambio comienza cuando dejamos de sentir vergüenza y empezamos a afrontar nuestras dificultades abiertamente. Porque la vergüenza nos hace escondernos.
La gracia nos da el valor para cambiar.
Hay una ternura que impregna todo el libro, lo que lo convierte más en una conversación sobre la identidad que en un simple plan de dieta.
¿Quién eres cuando fracasas?
¿Quién eres cuando fracasas?
¿Te conviertes en alguien que se rinde?
¿O en alguien que vuelve a intentarlo?
Esa pregunta es importante porque el crecimiento rara vez sigue una línea recta.
Habrá lunes en los que vuelvas a empezar.
Habrá momentos en los que reaparezcan viejos patrones.
Pero el objetivo no es convertirte en una persona que nunca atraviesa dificultades.
El objetivo es convertirte en una persona que sabe cómo retomar el camino.
*I’ll Start Again Monday* es, en el fondo, un recordatorio de que la transformación no se construye a base de perfección.
Se construye mediante pequeñas decisiones repetidas con paciencia y honestidad.
Puede que ese lunes que tanto esperas no sea el día en que todo cambie.
Quizás el verdadero comienzo sea el momento en que dejas de huir de aquellas partes de ti que necesitan sanar.
Algunos libros te ofrecen un plan.
Este te ofrece compasión para el camino.
Y, a veces, eso es precisamente lo que te ayuda, por fin, a seguir adelante.

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