Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

07 abril 2011

Celebra la tristeza

Un místico sufí, muy pobre, marginado, hambriento y cansado de viajar llegó a un pueblo por la noche y nadie le aceptó. Era un pueblo de gente muy ortodoxa y cuando hay musulmanes ortodoxos es muy difícil persuadirles. Ni siquiera querían alojarlo en el pueblo. La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa. Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol. Sus discípulos estaban sentados allí muy deprimidos, muy tristes e incluso enojados.
Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios: "¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito". Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo: "Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche. Hay animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué quieres decir cuando dices: "Siempre me has dado lo que necesito"?
El místico dijo: "Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito. Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera ¿por qué me lo estaría dando? Debe de ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar agradecido. ¡El cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!"

Esta es una actitud que no depende de la situación. La situación no es importante. Celebra, ante cualquier suceso. Si estás triste, celebra por estar triste. Haz la prueba. Haz solamente la prueba y te sorprenderás; sucede. ¿Estás triste? Empieza a bailar, porque la tristeza es muy bella, ¡Silenciosa flor del ser! Baila, disfruta, y de pronto sentirás que la tristeza está desapareciendo; se crea una distancia. Poco a poco olvidarás la tristeza y estarás celebrando. Habrás transformado tu energía.
Esto es alquimia: transformar los metales comunes en el oro más puro. La tristeza, la ira, los celos; metales bajos que pueden ser transformados en oro porque están constituidos por los mismos elementos que el oro. No hay diferencia entre el oro y el hierro, porque tienen los mismos elementos, los mismos electrones. ¿Has pensado alguna vez que un trozo de carbón y el más preciado de los brillantes del mundo son la misma cosa? No hay ninguna diferencia. En efecto, el carbón comprimido por la tierra durante millones de años se convierte en diamante. Sólo una diferencia de presión, pero ambos son carbón, ambos están constituidos por los mismos elementos.
Lo más bajo puede ser transformado en lo más alto. A lo bajo no le falta nada


06 abril 2011

Métodos para ser feliz

- Darte cuenta del dolor, de la aflicción o del desasosiego que sufres y cuál es el motivo; de dónde sale en verdad ese sufrimiento.  Si te sientes molesto, darte cuenta  en seguida de ello, y de dónde nace ese malestar. (Si dices que estás molesto porque alguien se ha portado mal contigo, no se puede entender que tú te castigues porque otro se comporta mal.  Tiene que haber otro motivo más personal y escondido.  Obsérvalo)

- Darte cuenta que el sufrimiento o las molestias se deben a tu reacción ante un hecho o una situación concreta y no a la realidad de lo que está ocurriendo.  (Si vas a ir al campo y llueve, el enfado no está en la lluvia -que es la realidad-, sino en tu reacción porque se han contrariado tus planes).   Solemos echar la culpa a la realidad y no queremos darnos cuenta que son nuestras reacciones programadas las que nos contrarían.  Tenemos unos hábitos inculcados, que funcionan como una maquinita automática: a tal pregunta, tal respuesta; a tal contrariedad, tal reacción.

- Lo importante es el ser, y no el figurar.  La verdad es que estamos tan metidos en esa programación que actuar con claridad de percepción desde esa cultura, casi parece un milagro, y más si pretendemos reacciona sin disgusto.  Hay que despertarse antes para comprender que lo que te hace sufrir no es la vida, sino tus alucinaciones, y cuando consigues despertar y apartas tus sueños, te encuentras cara a cara con tu libertad y con la verdad gozosa.

- Lo cierto es que el dolor existe porque rechazamos que lo único sustancial es el amor, la felicidad, el gozo.  Cuando somos capaces de encontrar el camino despejado, para ese amor-felicidad que somos, nos topamos con el dolor, que no es nada concreto ni sustancial por sí mismo, sino la ausencia de la percepción del amor-felicidad.  Como la oscuridad, que no existe, sino que es consecuencia de la menor percepción de la luz.

- La vida es, en sí, un puro gozo y tú eres amor-felicidad como sustancia y potencial para desarrollar.  Solo los obstáculos de la mente te impiden disfrutarla plenamente.  Son las resistencias que pone tu programación lo que te impide ser feliz.  De no tropezar con tu resistencia, ¿dónde estaría el dolor?  Habría una armonía en ti, igual a la que existe en la naturaleza.  Más aun, pues tú eres rey de esa naturaleza y dotado de una sensibilidad para captar la bondad, la felicidad y la belleza, que te hace creativo y capaz ya, no sólo de ser feliz, sino de dar amor-felicidad a manos llenas.

Con solo observar todo esto ya estás dando un paso para tu despertar.  Todo depende de tu reacción, y ésta depende de tu programación; y si eres capaz de observar esto y comprenderlo, ya tendrás bastante.

Lo más difícil es la capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver significa cambio.

Anthony de Mello
(Autoliberación interior)

05 abril 2011

Entrega vs orgullo

Hace poco tuve un sueño asombroso.  Soñé que nadaba en el mar con varios devotos, y con algunos leones y tigres.  Todos nos divertíamos mucho.  De pronto alguien me gritó: "¡Ahí vienen!  ¡Ya empezaron!"
Alzamos la vista y vimos en el horizonte una serie de olas gigantescas.  Todavía estaban lejos, pero se aproximaban con rapidez.  Eran inmensas, se elevaban en el aire a una altura de no menos de sesenta metros.  Todos los demás eran esplendidos nadadores, pero yo no.  No tenía idea de cómo sortear las olas, no tenía posibilidad de escapar.  Las olas parecían tomar velocidad a medida que se acercaban, y mientras más cerca estaban, más grandes se veían.  Decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme por completo al mar, y dejar que las olas me cubrieran como si ya no tuviera vida.  Conscientemente empecé a entregarme al océano.  Me quedé totalmente serena, inmóvil y sin peso, para que el mar pudiera pasar sobre mí y hacer conmigo lo que quisiera.  En lo más profundo de mi ser sabía que esa era la actitud más valiente que podía tener:  permanecer en ese estado de tranquilidad, en ese estado de meditación, y resistir la tentación de luchar.

En ese estado de paz total, aún oía gritar a los demás: "¡Ahí vienen!  ¡Ahí vienen! ¡Ahí vienen las olas!"  De pronto las olas gigantescas, tan altas como torres, empezaron a romper sobre nosotros.  Todos lucharon por mantenerse a flote.  Finalmente todos lograron dejarse llevar por las olas y salir de allí.

Yo estaba sola bajo el tumultuoso mar; sin embargo, no me sentía indefensa en absoluto.  Mi estado era de una profunda tranquilidad, un estado de profunda meditación.  Mi ser entero estaba bañado por esa energía incondicional al mar y por el contentamiento absoluto en esa entrega.  Había sido mi elección.  Había decidido entregarme conscientemente y, simplemente, estar allí.  Mucho tiempo después encontré que había sido llevada con suavidad a la playa, completamente ilesa.  Mi estado no se había alterado.  Fue la más profunda y dichosa experiencia de estar plenamente protegida.  De manera espontánea, desde las profundidades de mi interior, surgieron estas palabras:  "Soy la hija del mar.  Soy el espíritu del océano".

Todos estaban felices de verme con vida.  Entonces miramos a nuestro alrededor y vimos que uno de los leones, que también había sido arrastrado a la orilla, estaba allí tendido entre horribles dolores.  Al parecer, tenía rota la espalda.  El león creyó que podía luchar contra las olas y vencerlas con un gran alarde de valentía y fuerza.  Pero ahora yacía allí, terriblemente herido.  Apenas podía moverse.  Nos acercamos a él.  Al vernos dijo: "Aprendan todos de mí esta lección.  El mar no me hizo daño, lo que me hizo daño fue mi propio orgullo".


Cuando te sientes indefenso niegas la gracia de Dios.  En el instante en que te vuelves hacia la fuente de la gracia, en el instante en que te vuelves hacia la luz infinita de Dios que hay dentro de tu corazón, encuentras la paz y toda la protección que necesitas.


Swami Chidvilasananda
(Valentía y Contentamiento)

04 abril 2011

Libertad interior

Por Matthieu Ricard

Ser libre es ser amo de uno mismo. Para mucha gente, tal maestría implica libertad de acción, movimiento y opinión, la oportunidad de alcanzar las metas que se han trazado para si mismos. Esta convicción ubica a la libertad afuera de uno mismo y pasa por alto la tiranía de los pensamientos. En efecto, frecuentemente en occidente, la libertad significa poder hacer cualquier cosa que nos plazca y cumplir hasta el más pequeño de nuestros caprichos. Es una idea extraña ya que, al hacer esto, nos convertimos en el juguete de aquellos pensamientos que perturban a nuestra mente, como el pasto que es mecido por el viento de la montaña.
“Para mi, la felicidad podría ser cualquier cosa que yo quisiera sin que nadie opinara al respecto,” expresó una joven inglesa entrevistada por la BBC. ¿Puede la libertad anárquica, la cual tiene como única meta el cumplimiento inmediato de los deseos, traer la felicidad? Hay muchas razones para poner esto en duda. La espontaneidad es una cualidad preciosa siempre y cuando no se confunda con caos mental. Si permitimos que la jauría de deseos, celos, arrogancia y resentimiento corran sin control en nuestra mente, muy pronto se apoderarán de ella. En cambio, la libertad interior es un espacio vasto, claro y sereno que disipa todo sufrimiento y nutre la paz.
La libertad interior está más allá de la dictadura del “yo” y el “mío”, del ego que se enfrenta contra todo aquello que le disgusta y busca desesperadamente apropiarse de todo lo que desea. Aprender a distinguir lo que es esencial, dejándonos de preocupar por todo lo incidental, nos produce un gozo tan profundo, que las fantasías del yo no tienen poder sobre él. “Aquel que experimenta un gozo así, tiene un tesoro en la palma de la mano” dice el proverbio Tibetano.
Así que, ser libre se resume en romper las ataduras de las aflicciones que dominan y nublan la mente. Significa el tomar las riendas de nuestra vida en lugar de abandonarla a las tendencias forjadas por los hábitos y la confusión mental. Si un marinero pierde el control del timón y deja que las velas se agiten con el viento permitiendo que las corrientes se lleven el bote a la deriva, esto no es “libertad” sino “flotar sin rumbo”. La libertad en este caso, sería tomar el timón y navegar hacia el destino elegido.

"Nuestra libertad interior no conoce otros límites que aquellos que le imponemos o que permitimos que se le impongan. Y esa libertad también posee gran poder. Puede transformar a un individuo, permitirle que nutra sus capacidades y que viva cada momento de su vida con total plenitud. Los individuos cambian cuando su consciencia alcanza la madurez, el mundo también cambia, porque el mundo está hecho por individuos.” 
Luca et Francesco Cavalli-Sforza

“La libertad externa que podemos obtener será solo de la proporción exacta a la libertad interior que podamos haber cultivado en un momento dado. Y si esta es la visión correcta de la libertad, nuestra principal energía debería estar concentrada en lograr reformarnos desde adentro.”   Mahatma Gandhi


03 abril 2011

What a wonderful world

Una bella canción que hizo famosa Louis Armstrong
Y la versión que canta Rod Steward, es bastante buena también!!
Enjoy!

02 abril 2011

El cuerpo grita lo que la boca calla

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Dr. Bach


Muchas veces...
El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes "invade" cuando la soledad duele.
 
El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.
El corazón se "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.
La "alergia" aparece cuando el el dolor queda guardado.
Las uñas se "quiebran" cuando las defensas están amenazadas.
El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.
La presión "sube" cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis "paralizan" cuando el niño interior tiraniza.
 
La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad y algo está quemando. 
Y tus dolores "callados". ¿Cómo "hablan" en tu cuerpo?
Elige alguien que te pueda ayudar a "organizar las ideas", "armonizar las sensaciones" y recuperar la alegría.
Todos precisamos saludablemente de "un oyente interesado".
Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

01 abril 2011

Sólo por hoy disfrutaré de las pequeñas cosas

Muchos tenemos una regla preconcebida acerca de cuándo seremos felices, tú también debes tener tus propias ideas al respecto.  Como cuando termines el curso que quieres tomar, o cuando ganes cierta cantidad de dinero; sólo entonces te permitirás ser feliz.  Hasta que lo consigas estarás haciendo algo como gratificación retrasada -estarás posponiendo tu felicidad.

Eso me recuerda una historia del legendario Mulla Nasruddin, cuyo amigo regresaba del mercado.. Había comprado una gallina que iban a cocinar para la cena.  El amigo se veía muy triste y cansado de la vida.  -¿Qué pasa? - le preguntó Mulla.
- Pues que todo está mal.  Estoy buscando la felicidad pero sigo sin encontrarla...
- Ah, entonces ¿no has encontrado la felicidad todavía?
Mientras el amigo negaba con la cabeza, Mulla Nasruddin le arrebató la gallina y salió corriendo.  Preocupado, el amigo corrió desesperadamente detrás de él para recuperar la gallina.  Después de una larga carrera, el amigo por fin alcanzó a Mulla y de inmediato se la arrebató.  Se sentía aliviado y contento por haber recuperado la gallina.
- ¿La encontraste? - preguntó Mulla sonriendo.
- ¿Qué cosa?
- ¡La felicidad!

En cuanto empieces a entender esta bella historia lo comprenderás de repente.  Comprenderás que no necesitas esperar a ser feliz o a disfrutar de las cosas.  La vida está repleta de cosas insignificantes que pueden hacerte muy feliz. Al igual que el éxito, la felicidad tampoco puede ser un destino; es un viaje que emprendes.  Y todo el viaje está lleno de bellos momentos que te provocan gozo.

Mucha gente quiere que pase algo grande y pierde de vista los pequeños placeres de la vida.  Y si tienes la capacidad de verlo, la vida está llena de pequeños bocados de felicidad, y todos son hermosos, si decides disfrutarlos.  Estamos en la búsqueda de ese gran cambio escurridizo antes de permitirnos ser felices.  Y mi pregunta es ¿por qué esperar?

A fin de cuentas, ¿qué pasa cuando alcanzas el punto que has estado esperando?  Sientes un momento de verdadero gozo, pues por un momento tu mente está tranquila.  Tienes una breve visión de tu ser interior.  Pero en el momento en que lo sientes, de inmediato te golpea una sensación de carencia.  Comienzas a sentir un vacío porque ya sucedió algo sobre lo que habías basado tu vida.  ¿Y qué sigue después?

Por el contrario, una vida que se ha vivido sólo por el gozo de vivirla es un arte.  A cada momento  cerca de ti hay señales y eventos que pueden darte un gozo indescriptible - placeres que nunca soñaste.  Sólo necesitas descurir ese gozo, que ya mora en tu interior.

¿En dónde se buscan las cosas triviales?  ¡En todos lados!  La sonrisa de un niño tiene el poder de hacer que un mal día se convierta en uno maravilloso.  Puede ser una flor hermosa o un atardecer o una mariposa.  ¡Puedes sentir gozo mirando algo tan natural y tan perfecto!  Puede ser una plática con un amigo o un chiste que te cuenten, o el canto de un pájaro exótico.

Ese tipo de cosas siempre ha estado a tu alrededor, lo único que tienes que hacer es fijarte.  Tienes que darte cuenta y verás la grandeza, verás la belleza y el gozo que habías estado perdiéndote.  Toma esta tarea como un manjar -bocado a bocado.  Y no se te olvide disfrutar cada bocado, al final será más de lo que hubieras logrado si te comieras todo de una sola vez.  Recuerda, las cosas triviales forman la felicidad verdadera.

Abhishek Thakore