¿El día más bello?
Hoy
¿El obstáculo más grande?
El miedo
¿La raíz de todos los males?
El egoísmo
¿La peor derrota?
El desaliento
¿La primera necesidad?
Comunicarse
¿El misterio más grande?
La muerte
¿La persona más peligrosa?
La mentirosa
¿El regalo más bello?
El perdón
¿La ruta más rápida?
El camino correcto
¿El resguardo más eficaz?
La sonrisa
¿La mayor satisfacción?
El deber cumplido
¿Las personas más necesitadas?
Los padres
¿La cosa más fácil?
Equivocarse
¿El error mayor?
Abandonarse
¿La distracción más bella?
El trabajo
¿Los mejores profesores?
Los niños
¿Lo que más hace feliz?
Ser útil a los demás
¿El peor defecto?
El malhumor
¿El sentimiento más ruin?
El rencor
¿Lo más imprescindible?
El hogar
¿La sensación más grata?
La paz interior
¿El mejor remedio?
El optimismo
¿La fuerza más potente del mundo?
La fe
¿La cosa más bella de todo?
El Amor
Madre Teresa de Calcuta
Una serendipia es ...
Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
30 septiembre 2011
29 septiembre 2011
Amar las limitaciones propias y ajenas
Mira hacia las personas que conoces y que te gustan. Míralas como egoístas, después como tontas. Piensa en las ocasiones en que podrían ser inmaduras y mezquinas, después miedosas y confusas, y por último, inocentes, sin culpa.
Mira a las personas que admiras, sobre las que has leído, a las cuales has orado. Míralas como egoístas, tontas, inmaduras y mezquinas, miedosas y confusas, inocentes, sin culpa.
Piensa en ti mismo. Mírate como tonto, egoísta, mezquino, confuso, ignorante, inocente, sin culpa.
¿Hay algunas características que no serías capaz de aceptar ni estarías dispuesto a aplicarte a ti mismo o a ellas?
¿Quedarías desilusionado si lo que se dice sobre ellas o sobre ti fuese verdad?
¿Las amas aún más por todas sus limitaciones y flaquezas?
¿Puedes aceptarlas como simplemente humanas?
¿Las aceptas como personas que se pueden amar?
¿Logras ver cómo Dios puede amar todas las idiosincrasias de todas las personas, así como sus imperfecciones y virtudes?
Nunca te enamoras de alguien. Te enamoras por las ideas esperanzadas y por los sentimientos agradables que creas con respecto a alguien.
Nunca confiaste en nadie; confiaste sólo en tu juicio sobre la persona. Cuando tu juicio sobre una persona cambia, se transforma también tu confianza.
Anthony de Mello
(Ejercicios de superación)
Mira a las personas que admiras, sobre las que has leído, a las cuales has orado. Míralas como egoístas, tontas, inmaduras y mezquinas, miedosas y confusas, inocentes, sin culpa.
Piensa en ti mismo. Mírate como tonto, egoísta, mezquino, confuso, ignorante, inocente, sin culpa.
¿Hay algunas características que no serías capaz de aceptar ni estarías dispuesto a aplicarte a ti mismo o a ellas?
¿Quedarías desilusionado si lo que se dice sobre ellas o sobre ti fuese verdad?
¿Las amas aún más por todas sus limitaciones y flaquezas?
¿Puedes aceptarlas como simplemente humanas?
¿Las aceptas como personas que se pueden amar?
¿Logras ver cómo Dios puede amar todas las idiosincrasias de todas las personas, así como sus imperfecciones y virtudes?
Nunca te enamoras de alguien. Te enamoras por las ideas esperanzadas y por los sentimientos agradables que creas con respecto a alguien.
Nunca confiaste en nadie; confiaste sólo en tu juicio sobre la persona. Cuando tu juicio sobre una persona cambia, se transforma también tu confianza.
Anthony de Mello
(Ejercicios de superación)
28 septiembre 2011
Sembrar dátiles
En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
- Déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste.
- Diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
- Te agradezco tus monedas, amigo.
- Ya ves, a veces pasa esto …
- Tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara.
- Parecía cierto y sin embargo, mira ya coseché una bolsa de monedas.
- Y además la gratitud de un amigo.
Todos los días debemos de sembrar algo, sin importar si vemos los frutos o no
Cuento Sufi
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
- ¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.
- Contigo, contestó Eliahu sin dejar su tarea.
- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro, contestó el viejo.
- ¿Qué siembras aquí, Eliahu?
- Dátiles, respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- ¡Dátiles!, repitió el recién llegado muy sorprendido.
- El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo.
- Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos.
- Contigo, contestó Eliahu sin dejar su tarea.
- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro, contestó el viejo.
- ¿Qué siembras aquí, Eliahu?
- Dátiles, respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- ¡Dátiles!, repitió el recién llegado muy sorprendido.
- El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo.
- Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos.
- Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?
- Setenta.
- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer.
- Recién después de ser palmeras adultas estan en condiciones de dar frutos.
- Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años.
- Pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras.
- Deja eso y ven conmigo.
- Setenta.
- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer.
- Recién después de ser palmeras adultas estan en condiciones de dar frutos.
- Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años.
- Pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras.
- Deja eso y ven conmigo.
- Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró.
- Otro que tampoco soñó con probar esos dátiles.
- Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto.
- Aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
- Me has dado una gran lección, Eliahu.- Otro que tampoco soñó con probar esos dátiles.
- Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto.
- Aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
- Déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste.
- Diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
- Te agradezco tus monedas, amigo.
- Ya ves, a veces pasa esto …
- Tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara.
- Parecía cierto y sin embargo, mira ya coseché una bolsa de monedas.
- Y además la gratitud de un amigo.
Todos los días debemos de sembrar algo, sin importar si vemos los frutos o no
Cuento Sufi
27 septiembre 2011
¿Por qué ser bueno?
¿Por qué muchas personas quieren ser buenas?
Son muchas y variadas las razones y los motivos prar ser buenos. Unos quiere ser buenos para verse buenos. Otros para que los vean y los tengan por buenos. Otros porque quieren obedecer el mandamiento de ser buenos. Otros para ir al Cielo. Otros para tranquilizar su conciencia y sentirse en paz.
Algunos pocos quieren ser buenos porque simple y llanamente son conscientes de lo que son y quieren cumplir su misión y su naturaleza.
Este último es el único fin y objetivo puro y natural. La bondad sólo es auténticamente buena cuando se practica o se busca por sí misma, sin otros fines espurios o egoístas.
Recuerdo a aquel niño que decía que quería ser santo para que lo pusieran en los altares como esos santos que hay en las iglesias.
Le pregunté a una señora por qué hacía las obras de caridad y me contestó con todo el aplomo: "¿Y cómo, si no es así, me voy a ganar el Cielo?"
Kant, un filósofo racionalista, decía que hay que hacer el bien por el bien mismo y no por otra razón o motivo.
Sería muy últil analizar por qué hacemos las obras buenas que hacemos en la vida.
Si somos sinceros, es posible que nos llevemos algunas sorpresas.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
Son muchas y variadas las razones y los motivos prar ser buenos. Unos quiere ser buenos para verse buenos. Otros para que los vean y los tengan por buenos. Otros porque quieren obedecer el mandamiento de ser buenos. Otros para ir al Cielo. Otros para tranquilizar su conciencia y sentirse en paz.
Algunos pocos quieren ser buenos porque simple y llanamente son conscientes de lo que son y quieren cumplir su misión y su naturaleza.
Este último es el único fin y objetivo puro y natural. La bondad sólo es auténticamente buena cuando se practica o se busca por sí misma, sin otros fines espurios o egoístas.
Recuerdo a aquel niño que decía que quería ser santo para que lo pusieran en los altares como esos santos que hay en las iglesias.
Le pregunté a una señora por qué hacía las obras de caridad y me contestó con todo el aplomo: "¿Y cómo, si no es así, me voy a ganar el Cielo?"
Kant, un filósofo racionalista, decía que hay que hacer el bien por el bien mismo y no por otra razón o motivo.
Sería muy últil analizar por qué hacemos las obras buenas que hacemos en la vida.
Si somos sinceros, es posible que nos llevemos algunas sorpresas.
Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
26 septiembre 2011
El cuarto de triques no debería existir
En una ocasión antes de dar inicio a mi sección diaria "Semillas para el espiritu" del programa "Muy buenos días", me dijo Mario el presentador: Jaime, hay una niña discapacitada que vive con su tía en un tugurio, en condiciones infrahumanas, y que necesita una silla de ruedas.
Ese día conté el caso de esta niña y hable de la importancia del servicio amoroso y de dar sin esperar retribución. Recuerdo haber dicho enfáticamente que aquellas cosas inutilizadas tras seis meses, ya no nos pertenecen y, por lo tanto, deben darse a alguien que las necesite.
Expliqué con claridad que los cuartos de triques, donde se guardan cobijas, herramientas, cuadros, bicicletas, coches de niños, juguetes, etc., etc., no deberían existir.
Al final de mi sección llamaron alrededor de 100 personas, 99 de las cuales dijeron que también necesitaban una silla de ruedas, y sólo una señora ofreció una silla que podían pasar a recoger.
Le dije que sería una buena idea que fuera ella misma al estudio de televisión, para que juntos se la entregaramos a la niña, que vivía en el barrio Simón Bolivar. La señora me respondió que confiaba en mí, que no había problema en que recogieran la silla, y yo le comenté que no era cuestión de confianza sino de sentir la satisfacción de entregarla personalmente.
"Yo quiero que usted me acompañe y experimente el placer tan grande que es dar, y la felicidad que se siente al servir. Usted no tiene ni la menor idea de lo rico que es experimentarlo". Le expliqué entonces que una cosa es conocer a fondo una manzana, su textura, su color, y su forma, y otra cosa meterle un buen mordisco y experimentar su sabor.
Después de esto, ella accedió y nos fuimos al cerro del Ahorcado, en Ciudad Bolivar. Al sentir el frío y la podredumbre del ambiente, la señora quiso devolverse, pero finalmente llegamos al cuarto oscuro y denso en donde se encontraba aquella criatura de doce años.
Según nos contaron, los senos incipientes de la niña estaban totalmente estropeados por los callos y las llagas, pues llevaba gran parte de su vida arrastrándose por el piso como una culebra.
Al levantarla de la cama sentí un olor peor que el de las alcantarillas. Entonces la sentamos en la silla de ruedas y fuimos a dar una vuelta. En cuanto la niña salió a la luz del sol y vio la montaña, empezó a dar unas risotadas exageradas. Por un momento creí que tenía algún retraso, pero lo que sucedía realmente era que nunca había salido a dar un paseo y en pleno 2009 no había visto un camión.
Continuamos nuestro paseo hasta llegar a la esquina donde nos dijeron que preparaban un asado muy rico y decidimos probar. Mientras comíamos, la señora lloraba y lloraba. Le pregunté entonces por qué lloraba tanto y me contestó: Jaime, usted no tiene la menor idea del motivo por el que lloro. Le contesté que en efecto, ella debía sentirse feliz al hacer tan buena obra por aquella niña.
Entonces me miró y me dijo: Lloro Jaime, porque tuve esa silla de ruedas en el garage de mi casa por más de ocho años. Lloro de pensar que esa niña se arrastró durante todos estos años y que esa silla se estuvo oxidando por falta de uso. Lloro por las oportunidades que tuve de ayudar a otros y no haber hecho nada.
Así pues, el dolor se produce cuando no actuamos. Con cariño Jaime Jaramillo (creador de la fundación Niños de los Andes)
Un niño puede estar necesitando algo de lo que tu tienes abandonado en el cuarto de los triques.
¿Eres de esas personas que guardan todo, porque son "cosas que algún día pueden servir"... pero llevan años en el cuarto de los triques de tu casa?
No acumules cosas que ya no necesitas, a otras personas les hacen falta... Esas muletas que usaste cuando te rompiste la pierna, ya no las necesitas, pero hay otras personas que sí las necesitan. Esas cobijas que ya no usas, las necesita aquel indigente que se muere de frío en invierno.
¿Recuerdas esos pantalones que te pusiste una sola vez, porque viste que tu amiga tenía unos iguales... no pienses: ¡cómo los voy a regalar si están nuevecitos!... No se regala solo lo viejo e inservible, eso no tiene ningún merito, cuando se da de corazón, se da lo que a ti te gustaría que te dieran si estuvieses necesitado.
Desocupa hoy mismo tu cuarto de triques y regala un poquito de felicidad a esos niños o personas mayores que están sufriendo carencias.
Dice Dios en su Palabra: "comete pecado todo el que sabe hacer el bien, y no lo hace" Santiago 4:17
Ese día conté el caso de esta niña y hable de la importancia del servicio amoroso y de dar sin esperar retribución. Recuerdo haber dicho enfáticamente que aquellas cosas inutilizadas tras seis meses, ya no nos pertenecen y, por lo tanto, deben darse a alguien que las necesite.
Expliqué con claridad que los cuartos de triques, donde se guardan cobijas, herramientas, cuadros, bicicletas, coches de niños, juguetes, etc., etc., no deberían existir.
Al final de mi sección llamaron alrededor de 100 personas, 99 de las cuales dijeron que también necesitaban una silla de ruedas, y sólo una señora ofreció una silla que podían pasar a recoger.
Le dije que sería una buena idea que fuera ella misma al estudio de televisión, para que juntos se la entregaramos a la niña, que vivía en el barrio Simón Bolivar. La señora me respondió que confiaba en mí, que no había problema en que recogieran la silla, y yo le comenté que no era cuestión de confianza sino de sentir la satisfacción de entregarla personalmente.
"Yo quiero que usted me acompañe y experimente el placer tan grande que es dar, y la felicidad que se siente al servir. Usted no tiene ni la menor idea de lo rico que es experimentarlo". Le expliqué entonces que una cosa es conocer a fondo una manzana, su textura, su color, y su forma, y otra cosa meterle un buen mordisco y experimentar su sabor.
Después de esto, ella accedió y nos fuimos al cerro del Ahorcado, en Ciudad Bolivar. Al sentir el frío y la podredumbre del ambiente, la señora quiso devolverse, pero finalmente llegamos al cuarto oscuro y denso en donde se encontraba aquella criatura de doce años.
Según nos contaron, los senos incipientes de la niña estaban totalmente estropeados por los callos y las llagas, pues llevaba gran parte de su vida arrastrándose por el piso como una culebra.
Al levantarla de la cama sentí un olor peor que el de las alcantarillas. Entonces la sentamos en la silla de ruedas y fuimos a dar una vuelta. En cuanto la niña salió a la luz del sol y vio la montaña, empezó a dar unas risotadas exageradas. Por un momento creí que tenía algún retraso, pero lo que sucedía realmente era que nunca había salido a dar un paseo y en pleno 2009 no había visto un camión.
Continuamos nuestro paseo hasta llegar a la esquina donde nos dijeron que preparaban un asado muy rico y decidimos probar. Mientras comíamos, la señora lloraba y lloraba. Le pregunté entonces por qué lloraba tanto y me contestó: Jaime, usted no tiene la menor idea del motivo por el que lloro. Le contesté que en efecto, ella debía sentirse feliz al hacer tan buena obra por aquella niña.
Entonces me miró y me dijo: Lloro Jaime, porque tuve esa silla de ruedas en el garage de mi casa por más de ocho años. Lloro de pensar que esa niña se arrastró durante todos estos años y que esa silla se estuvo oxidando por falta de uso. Lloro por las oportunidades que tuve de ayudar a otros y no haber hecho nada.
Así pues, el dolor se produce cuando no actuamos. Con cariño Jaime Jaramillo (creador de la fundación Niños de los Andes)
Un niño puede estar necesitando algo de lo que tu tienes abandonado en el cuarto de los triques.
¿Eres de esas personas que guardan todo, porque son "cosas que algún día pueden servir"... pero llevan años en el cuarto de los triques de tu casa?
No acumules cosas que ya no necesitas, a otras personas les hacen falta... Esas muletas que usaste cuando te rompiste la pierna, ya no las necesitas, pero hay otras personas que sí las necesitan. Esas cobijas que ya no usas, las necesita aquel indigente que se muere de frío en invierno.
¿Recuerdas esos pantalones que te pusiste una sola vez, porque viste que tu amiga tenía unos iguales... no pienses: ¡cómo los voy a regalar si están nuevecitos!... No se regala solo lo viejo e inservible, eso no tiene ningún merito, cuando se da de corazón, se da lo que a ti te gustaría que te dieran si estuvieses necesitado.
Desocupa hoy mismo tu cuarto de triques y regala un poquito de felicidad a esos niños o personas mayores que están sufriendo carencias.
Dice Dios en su Palabra: "comete pecado todo el que sabe hacer el bien, y no lo hace" Santiago 4:17
Etiquetas:
compasión,
dar,
entrega,
generosidad,
hacer el bien,
historia
25 septiembre 2011
Que canten los niños
Una bella canción con un recordatorio que debemos ser como niños. Y lo que significa escuchar a los niños que expresan con pureza lo que quieren y sienten.
Enjoy!
24 septiembre 2011
Algunas Frases
La humildad no implica que pensemos menos de nosotros mismos, sino que pensamos menos en nosotros mismos. --Ken Blanchard
Una vez que termina el juego, el rey y el peón regresan a la misma caja. --Proverbio italiano
El corazón, al igual que la uva, es dado a entregar su cosecha en el mismo momento en que parece estar aplastado. --Roger Houseden
Cuando las telarañas se unen, pueden atar a un león. --Proverbio etíope
Lo más grande en este mundo no consiste tanto en dónde estamos parados como en qué dirección nos estamos moviendo. --Johann Wolfgang von Goethe
La voluntad necesita ser más fuerte que la habilidad. --Muhammad Alí
Un verdadero amigo nunca se entremete en nuestro camino a menos que vayas cuesta abajo. --Arnold Glasgow
Auto-disciplina es cuando nuestra conciencia nos pide hacer algo y no le contestamos. --W.K. Hope
No podemos tener un mejor mañana si seguimos pensando acerca del ayer todo el tiempo. --Charles F. Kettering
Sólo aquellos que se atreven a fracasar en grande llegan a realizar grandes logros. --Robert F. Kennedy
Una vez que termina el juego, el rey y el peón regresan a la misma caja. --Proverbio italiano
El corazón, al igual que la uva, es dado a entregar su cosecha en el mismo momento en que parece estar aplastado. --Roger Houseden
Cuando las telarañas se unen, pueden atar a un león. --Proverbio etíope
Lo más grande en este mundo no consiste tanto en dónde estamos parados como en qué dirección nos estamos moviendo. --Johann Wolfgang von Goethe
La voluntad necesita ser más fuerte que la habilidad. --Muhammad Alí
Un verdadero amigo nunca se entremete en nuestro camino a menos que vayas cuesta abajo. --Arnold Glasgow
Auto-disciplina es cuando nuestra conciencia nos pide hacer algo y no le contestamos. --W.K. Hope
No podemos tener un mejor mañana si seguimos pensando acerca del ayer todo el tiempo. --Charles F. Kettering
Sólo aquellos que se atreven a fracasar en grande llegan a realizar grandes logros. --Robert F. Kennedy
La habilidad podrá llevarnos a la cima, pero se necesita carácter para permanecer allí. --John Wooden
Tan sencillo como pueda sonar, todos necesitamos intentar ser la mejor persona posible: tomando las mejores decisiones y sacándole el máximo provecho a los talentos que nos han sido dados. --Mary Lou Retton
El temor es solo tan profundo como lo permita la mente. --Proverbio japonés
Hay dos opciones primordiales en la vida: aceptar las condiciones tal como existen o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. --Denis Waitley
Nosotros somos el único problema que jamás tendremos y también somos la única solución. --Bob Proctor
Son nuestras escogencias --y no la suerte-- la que determinan nuestro destino. --Jean Nidetch
El gozo es el sentimiento de sonreírnos por dentro. --Melba Colgrove
Una persona que tenga objetivos muy claros conseguirá avanzar incluso en las condiciones más difíciles. Una persona que no tenga ninguna clase de objetivos no conseguirá avanzar ni siquiera en las condiciones más favorables --Thomas Carlyle
Tan sencillo como pueda sonar, todos necesitamos intentar ser la mejor persona posible: tomando las mejores decisiones y sacándole el máximo provecho a los talentos que nos han sido dados. --Mary Lou Retton
El temor es solo tan profundo como lo permita la mente. --Proverbio japonés
Hay dos opciones primordiales en la vida: aceptar las condiciones tal como existen o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. --Denis Waitley
Nosotros somos el único problema que jamás tendremos y también somos la única solución. --Bob Proctor
Son nuestras escogencias --y no la suerte-- la que determinan nuestro destino. --Jean Nidetch
El gozo es el sentimiento de sonreírnos por dentro. --Melba Colgrove
Una persona que tenga objetivos muy claros conseguirá avanzar incluso en las condiciones más difíciles. Una persona que no tenga ninguna clase de objetivos no conseguirá avanzar ni siquiera en las condiciones más favorables --Thomas Carlyle
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





