Hola:
Yo tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue.
Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti. Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles.
Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.
A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?
Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mí, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.
Sólo te escucho decirme: “Cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.
¿Qué haces tú?
Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas día con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.
Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.
Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas a chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…
¿Vas comprendiendo?
Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad”.
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.
Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma. ¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?
La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad.
Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.
Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.
Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte.
Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: “¿Por qué apareció este síntoma en mi vida”, “qué querrá decirme?” ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora? ¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?
Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.
Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo qué trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo.
Y entre más rápido hagas conciencia del porqué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré. Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir.
Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.
Por favor, déjame sin trabajo, O ¿Piensas de verdad que yo disfruto lo que hago? Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita. Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.
Estoy harto de que digas:
“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.
“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.
“Siempre yo con mi migrañas”.
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás. Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada que me presumes, realmente estás diciendo:
“¡Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!”
¡Por favor, toma conciencia, reflexiona y actúa!
¡Cuanto más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!
ATTE: EL SÍNTOMA
Edgar Mendizábal
Una serendipia es ...
Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
31 julio 2015
29 julio 2015
Dáte cuenta de tus pensamientos
Cuando un sentimiento o un pensamiento surge, tu intención no debería ser perseguirlo, odiarlo, preocuparte o asustarte. ¿Qué deberías hacer entonces con ellos? Simplemente reconocer su presencia.
Por ejemplo, cuando nace un sentimiento de tristeza, inmediatamente reconócelo: “Un sentimiento de tristeza ha ocurrido en mi”. Si el sentimiento continúa, entonces sigue reconociéndolo: “Un sentimiento de tristeza sigue ocurriendo en mi”. Si te surge un pensamiento como: “Es tarde y los vecinos están haciendo mucho ruido”. Reconoce el pensamiento en cuanto surge. Si el pensamiento continua ahí, sigue reconociéndolo. Si surgen otros pensamientos o sientes otras emociones, actúa de la misma manera.
Lo principal es no dejar que ningún pensamiento o sentimiento ocurra dentro de ti sin que tú te des cuenta. Eres como el guardián del palacio que conoce perfectamente cuáles son los movimientos en el área que vigila. Si no hay pensamientos ni sentimientos presentes, entonces reconócelo así.
El practicar de esta manera te vuelve consciente de tus pensamientos y sentimientos. Si sigues practicando pronto tendrás el control de tu mente.
Thich Nhat Hanh
Por ejemplo, cuando nace un sentimiento de tristeza, inmediatamente reconócelo: “Un sentimiento de tristeza ha ocurrido en mi”. Si el sentimiento continúa, entonces sigue reconociéndolo: “Un sentimiento de tristeza sigue ocurriendo en mi”. Si te surge un pensamiento como: “Es tarde y los vecinos están haciendo mucho ruido”. Reconoce el pensamiento en cuanto surge. Si el pensamiento continua ahí, sigue reconociéndolo. Si surgen otros pensamientos o sientes otras emociones, actúa de la misma manera.
Lo principal es no dejar que ningún pensamiento o sentimiento ocurra dentro de ti sin que tú te des cuenta. Eres como el guardián del palacio que conoce perfectamente cuáles son los movimientos en el área que vigila. Si no hay pensamientos ni sentimientos presentes, entonces reconócelo así.
El practicar de esta manera te vuelve consciente de tus pensamientos y sentimientos. Si sigues practicando pronto tendrás el control de tu mente.
Thich Nhat Hanh
28 julio 2015
Resiliencia
El puente de Brooklyn que atraviesa el río Este uniendo a la Isla de Manhattan con Brooklyn es un puente milagroso. In 1863, un creativo ingeniero llamado John Roebling tuvo la inspiración para este puente espectacular. Roebling había hecho una importante carrera desarrollando "puentes suspendidos". Sin embargo, expertos constructores de puentes que había consultado en sus viajes le habían recomendado que abandonará la idea, que no podía lograrse.
Roebling convenció a su hijo, Washington, quien era un joven estudiante de ingeniería que el puente podría construirse. Juntos desarrollaron los conceptos de como podía lograrse y como superar los obstáculos que traería.
Con gran entusiasmo e inspiración, contrataron un equipo y comenzaron a construir su puente soñado.
El proyecto solo tenían unos meses de construcción cuando un accidente en un en el sitio le costó la vida a John Roebling en 1869 debido a una infección mal atendida.
Su hijo Washington asumió la supervisión de la obra pero, al año siguiente, cuando trataba de extinguir el fuego de un incendio en un pozo de cimentación, el aire comprimido le causó CDS (enfermedad de descompresión) quedando con daño cerebral e incapaz de hablar o caminar. Todos sintieron que el proyecto debía abandonarse dado que los Roeblings eran los únicos que sabían como debía construirse el puente.
Aun cuando Washington no podía moverse o hablar, su mente era tan aguda como siempre, y tenía todavía un ardiente deseo de completar la construcción del puente. Le vino una idea cuando se recuperaba en la cama del hospital, y desarrolló un código de comunicación.
Todo lo que podía mover era un dedo, así que tocó el brazo de su esposa, Emily Warren, con ese dedo, golpeteando un código para comunicarle lo que debía decir a los ingenieros que estaban construyendo el puente.
Por trece años, Washington golpeteó sus instrucciones con su dedo mientras su esposa, que había aprendido a su lado ingeniería de puentes , transmitía instrucciones y supervisaba la obra con su marido ausente como ingeniero en jefe, hasta que el espectacular puente de Brooklyn fue finalmente completado.
La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Esto incluye la capacidad para superar traumas psicológicos y físicos. La familia Roening había tenido un pasado difícil. John dejó Prusia con su hermano porque no había futuro para él como ingeniero, sin embargo tuvo que convertirse en granjero para sobrevivir cuando llego a Estados Unidos antes de retomar su llamado. Su hijo Washington luchó en la guerra de secesión norteamericana y sobrevivió numerosas batallas, mientras su esposa Emily debió convertirse en su enfermera y colega para completar su sueño.
Nadie viene a este mundo a vivir en un lecho de rosas. En esta tierra somos formados para dejar un legado que inspire a las siguiente generaciones. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso Dios declaró que tendría que ganarse el pan con el sudor de su frente y Eva pariría sus hijos con dolor. No fue un castigo, sino la consecuencia de su desobediencia. La humanidad nunca aprende en un contexto ideal y libre de problemas. Nadie crece sin desafíos, o madura sin aprender a enfrentar conflictos.
La vida nos ayuda a ser resilientes, a luchar por nuestro sueños, a conectar nuestros deseos con el corazón de Dios.
Se nos ha equipado para el desafío de la vida, Dios nos ha dado dones, talentos, nos ha permitido adquirir habilidades, crear conocimiento. No, nos dijo que este mundo estaría libre de aflicción pero nos mostró a través de Su hijo, Jesucristo, que podíamos vencer las circunstancias adversas, las aflicciones.
Años atrás experimente la resiliencia de forma muy personal. Uno de mis hijos tuvo problemas de adicción y debió permanecer un año en un centro para sanar. Esto causó dolor a todos en la familia, pero me impactó especialmente en mi forma de ver la vida. Mi hijo fue resiliente, se recuperó y pudo desarrollarse como un hombre íntegro y valiente. Ni él ni yo hemos olvidado lo vivido, porque perdonar y perdonarse a uno mismo no implica olvidar. Somos la suma de nuestras experiencias, pero nuestras decisiones intencionales nos mueven del pecado a la gracia, del fracaso a la victoria.
El mundo puede quebrantarnos, pero eso nos hace más fuertes donde somos lastimados.
Nadie que viva en negación puede adquirir resiliencia, puede vencer la aflicción que la vida inevitablemente traerá consigo. Es mejor dar la cara a los problemas que nos desafían, y recordarles que tenemos una misión en este mundo, que Dios esta con nosotros, y que con El de nuestro lado podemos cumplir el propósito de Dios para esta vida temporal.
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27 julio 2015
Gaslighting: Personas que controlan tu vida sembrando dudas
Hay personas que te hacen dudar poniendo en entredicho continuamente tus sentimientos, ideas, creencias y decisiones. Estas personas minan tu seguridad, hasta el punto en que dejas de confiar en tus capacidades. Entonces se “apropian” de tu vida, sin que te des cuenta. Se trata de un fenómeno conocido como gaslighting.
Este término se puso de moda en los años ’60 para indicar la intención de manipular la percepción de la realidad de una persona. Sin embargo, sus raíces son aún más profundas ya que proviene de una obra de teatro titulada “Gas Light”, que también fue llevada al cine. En la versión cinematográfica, Ingrid Bergman sufría el acoso de su esposo, quien intentaba convencerla de que estaba loca. Para lograr su cometido, manipulaba diferentes objetos de su entorno y cuando Ingrid Bergman le hacía notar esas variaciones, afirmaba que estaba equivocada y que estaba perdiendo la cabeza.
En la actualidad este término se sigue usando para indicar una forma de abuso mental que se caracteriza por manejar la información de manera selectiva, para confundir a la víctima, haciendo que dude de su memoria, percepción o incluso de su cordura. Su principal objetivo es desorientar a la persona, haciendo que su sentido de la realidad y autoconfianza se tambaleen, para ponerla a su merced.
De hecho, el gaslighting es una forma de abuso mental mucho más común de lo que podríamos pensar, sobre todo en las relaciones de pareja o entre padres e hijos. Básicamente, ocurre cada vez que alguien nos miente deliberadamente con el objetivo de alterar nuestra percepción de las circunstancias y sacar provecho de ello, aunque saben de sobra que tenemos razón.
Sin embargo, el gaslighting suele ser difícil de detectar porque casi nunca implica el uso de la violencia. De hecho, esa persona suele comportarse de manera muy amable e incluso pone a su víctima en un pedestal, para que no ponga en duda sus intenciones. En muchos casos, el manipulador se autoproclama como defensor de la víctima, cuando en realidad lo que intenta es someterla.
Gaslighting: Un in crescendo de manipulación
Es fácil pensar que nunca caeríamos en una manipulación tan “burda”, pero cuando las emociones entran en juego, lo improbable se vuelve probable. De hecho, el gaslighting es un complejo mecanismo de proyección e introyección de los conflictos psíquicos en el que intervienen dos personas:
-Manipulador: Por una parte, hallamos a la persona manipuladora, que proyecta sus conflictos sobre su víctima, para mantener incólume su propia identidad y sentir que tiene el control.
-Víctima: Por otra parte, hallamos a la víctima, que normalmente es una persona que tiene una relación afectiva con el manipulador y que acepta como propios los conflictos de este.
La víctima no confía en sus propios juicios, idealiza al manipulador y asume su sentido de la realidad. Normalmente se trata de una persona insegura, que necesita la aprobación externa. Aunque en algunos casos, cuando el gaslighting se extiende a lo largo de los años, la seguridad y autoconfianza de una persona pueden comenzar a tambalearse, de forma que esta llega a aceptar la realidad que le impone el otro, sobre todo si confía en esa persona.
Obviamente, una forma tan refinada de manipulación emocional no ocurre de la noche a la mañana.
Fase 1: En la primera etapa, cuando alguien intenta imponerte otra realidad, lo normal es que presentes resistencia y la rebatas. Puedes discutir durante horas sobre el argumento, hasta que llegas a sentirte francamente ridículo, pero no logras llegar a ningún acuerdo porque la otra persona no da su brazo a torcer. De hecho, es probable que discutas sobre cosas que no deberían ser motivo de discusión, como tus sentimientos u opiniones. Sin embargo, discutes porque alguien está intentando decirte cómo debes sentirte o pensar. En esta etapa, todavía crees en ti, pero comienzas a poner en duda tus creencias.
Fase 2: En la segunda etapa comienzas a considerar el punto de vista de la otra persona e incluso lo entiendes, así que te esfuerzas porque comprenda a su vez tu perspectiva. No obstante, te asusta lo que su punto de vista desvela sobre ti, lo que crees que dice sobre tus creencias y valores. En este punto, el objetivo de la discusión ya no es ganar y demostrar que tienes razón, sino tan solo probar que eres una buena persona, que eres valioso. Se trata de un cambio de objetivo importante porque demuestra que has dejado de creer en tus argumentos y que estás luchando solo por demostrar tu valía.
Fase 3: En la tercera etapa comienzas a dudar seriamente de ti y te preguntas “¿qué hay de malo en mí?” Comienzas a considerar que su punto de vista es normal y que el tuyo es erróneo, pierdes la habilidad para juzgar tus propios pensamientos y sentimientos porque usas el rasero de otra persona. En este momento, has abrazado por completo la perspectiva del manipulador, dudas de ti y comienzas a temerle a sus críticas, hasta tal punto que puedes obsesionarte por no cometer un error. En esta fase, ya no crees que eres una persona valiosa, has entregado tu capacidad de decisión y autoestima.
¿Por qué una persona cae en esta trampa?
Existen tres características que hacen que una persona sea más proclive a ser víctima del gaslighting:
Necesidad de tener la razón. Una persona que siempre quiere tener la razón, es más propensa a sufrir este tipo de manipulación porque también suele enzarzarse en discusiones que se desvirtúan del tema principal y entran en el peligroso terreno de la subjetividad. Además, el deseo de tener razón también implica una visión en blanco y negro del mundo, por lo que cuando sus argumentos pierden solidez, tendrá la tendencia a asumir los de la otra persona, sin darse cuenta de que ambos argumentos son simplemente perspectivas diferentes.
Necesidad de aprobación. La necesidad constante de aprobación desvela a una persona insegura, una persona que se pliega con facilidad ante los deseos de los demás solo para obtener su beneplácito. Obviamente, el manipulador aprovecha esta debilidad a su favor. Una persona que necesita la aprobación de los demás estará sometida a estos, por lo que será muy vulnerable a la manipulación.
Necesidad de afecto. El gaslighting suele ocurrir entre personas que mantienen una estrecha relación afectiva. De hecho, a menudo la víctima idealiza al manipulador, a quien lo ve como un “salvador” o “defensor”. Obviamente, si no existiese ese vínculo emocional, sería mucho más fácil romper la relación o detener la manipulación antes de que esta adquiriera proporciones mayores.
¿Cómo enfrentar el gaslighting?
La mejor solución para no caer en este tipo de manipulación es aprender a detectarla a tiempo. Es importante que seas capaz de identificar a este tipo de personas. De hecho, cuando alguien te hace sentir mal continuamente, te hace dudar de ti mismo y disminuye tu autoconfianza, haciendo tambalear tu seguridad, es porque se trata de una persona tóxica y debes mantenerte con todos los sentidos alertas cuando te relacionas con ella.
También debes ser consciente de que una persona puede no compartir tus sentimientos e ideas, puede no estar de acuerdo con ellos e incluso puede que no los entienda, pero no debe dudar de su existencia, después de todo, no está dentro de ti para afirmarlo o negarlo con certeza. Por tanto, si una persona pone en duda tus sentimientos e ideas con frecuencia, es probable que lo haga solo para minar tu autoestima y manipularte. No dejes que nadie ponga en duda lo que sientes o piensas.
Por último, considera que con estas personas, es mejor no discutir, porque su objetivo no es comprenderte sino manipularte. La persona que recurre al gaslighting no necesita tener razón, tan solo necesita que tú creas que la tiene. Por eso, hará todo lo posible por manipular tu percepción de los hechos. La clave radica en impedírselo y, para ello, es conveniente que no te involucres en discusiones que no son objetivas.
Jennifer Delgado
Lo comparto porque yo viví una situación así... si lo podemos detectar es bueno estar alertas. -Edith
Este término se puso de moda en los años ’60 para indicar la intención de manipular la percepción de la realidad de una persona. Sin embargo, sus raíces son aún más profundas ya que proviene de una obra de teatro titulada “Gas Light”, que también fue llevada al cine. En la versión cinematográfica, Ingrid Bergman sufría el acoso de su esposo, quien intentaba convencerla de que estaba loca. Para lograr su cometido, manipulaba diferentes objetos de su entorno y cuando Ingrid Bergman le hacía notar esas variaciones, afirmaba que estaba equivocada y que estaba perdiendo la cabeza.
En la actualidad este término se sigue usando para indicar una forma de abuso mental que se caracteriza por manejar la información de manera selectiva, para confundir a la víctima, haciendo que dude de su memoria, percepción o incluso de su cordura. Su principal objetivo es desorientar a la persona, haciendo que su sentido de la realidad y autoconfianza se tambaleen, para ponerla a su merced.
De hecho, el gaslighting es una forma de abuso mental mucho más común de lo que podríamos pensar, sobre todo en las relaciones de pareja o entre padres e hijos. Básicamente, ocurre cada vez que alguien nos miente deliberadamente con el objetivo de alterar nuestra percepción de las circunstancias y sacar provecho de ello, aunque saben de sobra que tenemos razón.
Sin embargo, el gaslighting suele ser difícil de detectar porque casi nunca implica el uso de la violencia. De hecho, esa persona suele comportarse de manera muy amable e incluso pone a su víctima en un pedestal, para que no ponga en duda sus intenciones. En muchos casos, el manipulador se autoproclama como defensor de la víctima, cuando en realidad lo que intenta es someterla.
Gaslighting: Un in crescendo de manipulación
Es fácil pensar que nunca caeríamos en una manipulación tan “burda”, pero cuando las emociones entran en juego, lo improbable se vuelve probable. De hecho, el gaslighting es un complejo mecanismo de proyección e introyección de los conflictos psíquicos en el que intervienen dos personas:
-Manipulador: Por una parte, hallamos a la persona manipuladora, que proyecta sus conflictos sobre su víctima, para mantener incólume su propia identidad y sentir que tiene el control.
-Víctima: Por otra parte, hallamos a la víctima, que normalmente es una persona que tiene una relación afectiva con el manipulador y que acepta como propios los conflictos de este.
La víctima no confía en sus propios juicios, idealiza al manipulador y asume su sentido de la realidad. Normalmente se trata de una persona insegura, que necesita la aprobación externa. Aunque en algunos casos, cuando el gaslighting se extiende a lo largo de los años, la seguridad y autoconfianza de una persona pueden comenzar a tambalearse, de forma que esta llega a aceptar la realidad que le impone el otro, sobre todo si confía en esa persona.
Obviamente, una forma tan refinada de manipulación emocional no ocurre de la noche a la mañana.
Fase 1: En la primera etapa, cuando alguien intenta imponerte otra realidad, lo normal es que presentes resistencia y la rebatas. Puedes discutir durante horas sobre el argumento, hasta que llegas a sentirte francamente ridículo, pero no logras llegar a ningún acuerdo porque la otra persona no da su brazo a torcer. De hecho, es probable que discutas sobre cosas que no deberían ser motivo de discusión, como tus sentimientos u opiniones. Sin embargo, discutes porque alguien está intentando decirte cómo debes sentirte o pensar. En esta etapa, todavía crees en ti, pero comienzas a poner en duda tus creencias.
Fase 2: En la segunda etapa comienzas a considerar el punto de vista de la otra persona e incluso lo entiendes, así que te esfuerzas porque comprenda a su vez tu perspectiva. No obstante, te asusta lo que su punto de vista desvela sobre ti, lo que crees que dice sobre tus creencias y valores. En este punto, el objetivo de la discusión ya no es ganar y demostrar que tienes razón, sino tan solo probar que eres una buena persona, que eres valioso. Se trata de un cambio de objetivo importante porque demuestra que has dejado de creer en tus argumentos y que estás luchando solo por demostrar tu valía.
Fase 3: En la tercera etapa comienzas a dudar seriamente de ti y te preguntas “¿qué hay de malo en mí?” Comienzas a considerar que su punto de vista es normal y que el tuyo es erróneo, pierdes la habilidad para juzgar tus propios pensamientos y sentimientos porque usas el rasero de otra persona. En este momento, has abrazado por completo la perspectiva del manipulador, dudas de ti y comienzas a temerle a sus críticas, hasta tal punto que puedes obsesionarte por no cometer un error. En esta fase, ya no crees que eres una persona valiosa, has entregado tu capacidad de decisión y autoestima.
¿Por qué una persona cae en esta trampa?
Existen tres características que hacen que una persona sea más proclive a ser víctima del gaslighting:
Necesidad de tener la razón. Una persona que siempre quiere tener la razón, es más propensa a sufrir este tipo de manipulación porque también suele enzarzarse en discusiones que se desvirtúan del tema principal y entran en el peligroso terreno de la subjetividad. Además, el deseo de tener razón también implica una visión en blanco y negro del mundo, por lo que cuando sus argumentos pierden solidez, tendrá la tendencia a asumir los de la otra persona, sin darse cuenta de que ambos argumentos son simplemente perspectivas diferentes.
Necesidad de aprobación. La necesidad constante de aprobación desvela a una persona insegura, una persona que se pliega con facilidad ante los deseos de los demás solo para obtener su beneplácito. Obviamente, el manipulador aprovecha esta debilidad a su favor. Una persona que necesita la aprobación de los demás estará sometida a estos, por lo que será muy vulnerable a la manipulación.
Necesidad de afecto. El gaslighting suele ocurrir entre personas que mantienen una estrecha relación afectiva. De hecho, a menudo la víctima idealiza al manipulador, a quien lo ve como un “salvador” o “defensor”. Obviamente, si no existiese ese vínculo emocional, sería mucho más fácil romper la relación o detener la manipulación antes de que esta adquiriera proporciones mayores.
¿Cómo enfrentar el gaslighting?
La mejor solución para no caer en este tipo de manipulación es aprender a detectarla a tiempo. Es importante que seas capaz de identificar a este tipo de personas. De hecho, cuando alguien te hace sentir mal continuamente, te hace dudar de ti mismo y disminuye tu autoconfianza, haciendo tambalear tu seguridad, es porque se trata de una persona tóxica y debes mantenerte con todos los sentidos alertas cuando te relacionas con ella.
También debes ser consciente de que una persona puede no compartir tus sentimientos e ideas, puede no estar de acuerdo con ellos e incluso puede que no los entienda, pero no debe dudar de su existencia, después de todo, no está dentro de ti para afirmarlo o negarlo con certeza. Por tanto, si una persona pone en duda tus sentimientos e ideas con frecuencia, es probable que lo haga solo para minar tu autoestima y manipularte. No dejes que nadie ponga en duda lo que sientes o piensas.
Por último, considera que con estas personas, es mejor no discutir, porque su objetivo no es comprenderte sino manipularte. La persona que recurre al gaslighting no necesita tener razón, tan solo necesita que tú creas que la tiene. Por eso, hará todo lo posible por manipular tu percepción de los hechos. La clave radica en impedírselo y, para ello, es conveniente que no te involucres en discusiones que no son objetivas.
Jennifer Delgado
Lo comparto porque yo viví una situación así... si lo podemos detectar es bueno estar alertas. -Edith
23 julio 2015
Kafka y la muñeca
Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia muy
insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una
niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
- “Por favor no me llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras ...“- Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca . La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:
-" ‘mis viajes me han cambiado … “ -
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca . En resumen, decía: -" Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“- .
Kafka y la Muñeca... la omnipresencia de la pérdida.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
- “Por favor no me llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras ...“- Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca . La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:
-" ‘mis viajes me han cambiado … “ -
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca . En resumen, decía: -" Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“- .
Kafka y la Muñeca... la omnipresencia de la pérdida.
22 julio 2015
El poder de la presencia
Estaba conversando con un hombre joven acerca del tema de soltar sus ideas respecto al futuro, sus imágenes sobre 'cómo debería ser' su vida, y la importancia de estar presente aquí y ahora, aceptándose tal y como es.
Él me dijo: Bueno Jeff, si sólo hay este momento, sólo ahora, entonces me voy a suicidar.
Por un momento, él había perdido toda esperanza. El suicidio parecía como la solución más lógica.
Yo me mantuve presente. Escuchando. Validando su dolor. Me metí en su mundo.
Descubrir la presencia es algo que puede impactar el sistema, puede organizar de una manera diferente toda la psique, y liberar sentimientos profundamente enterrados. Eso es algo que yo ahora entiendo muy bien. Yo mismo estuve en esa misma posición.
- Entiendo. Puede surgir mucho miedo cuando perdemos toda esperanza.
- Sí, me siento aterrorizado.
- ¿En dónde sientes ese terror? ¿Puedes sentirlo en tu cuerpo?
- Sí. Está ardiendo... en mi pecho.
- Perfecto. Mantente ahí, por un momento. Siente su poder.
Silencio...
- Siento como.... como si quisiera matar a alguien. Me siento tan jodidamente enojado contigo en este momento. Me has despojado de todo...
Me mantuve presente.
- Sí. Sí. ¿Dónde sientes esa ira?
- En mi vientre, en mi garganta, en mi pecho...
- ¿Cómo se siente?
- Es como... Fuego. Rabia. Algo volcánico. Como... si pudiera destruir todo un universo.
- Sí. Estás sintiendo tu propio poder. Es enorme. Ya no tienes que negarlo más, o actuar sobre él, sólo sentirlo ahora, dejar que arda, honrarlo.
- ¡Guau! Es enorme.
- Es tuyo. Sólo déjalo ser. Deja ser a esas sensaciones en tu vientre, en tu corazón, en tu garganta. Respira en ellas, a través de ellas...
- Quiero gritar.
- Grita.
- YO... ¡ODIO ESTA VIDA DE MIERDA!
- ¡Más fuerte!
- ¡ODIO LA VIDA! ¡ODIO A TODO EL MUNDO! ¡ODIO A MIS PADRES! ¡TE ODIO A TI!
Me mira. Nuestros ojos se encuentran. Se echa a llorar. Se desploma, su cuerpo se relaja, y respira profundamente de nuevo. Su ira fue reconocida - por vez primera - con amor, con aceptación. Algo se liberó, algo muy viejo. Algo desagradable había sido aceptado.
- ¡Dios mío. Dios mío! Por primera vez en mi vida, sinceramente, por primera vez en mi vida me siento como si estuviera... vivo. Me siento como mí mismo.
Es increíble... el poder que hay en el simple hecho de mantenernos presentes. Escuchando. Haciendo menos. Permitiendo que el otro pase por lo que tiene que pasar, sin tratar de corregirlo o salvarlo. Quitándole sus falsas esperanzas, dejándolos con una nueva esperanza. Confiando en su proceso. Confiando en la vida. Confiando en los misterios que guarda la inteligencia del amor.
Jeff Foster
Él me dijo: Bueno Jeff, si sólo hay este momento, sólo ahora, entonces me voy a suicidar.
Por un momento, él había perdido toda esperanza. El suicidio parecía como la solución más lógica.
Yo me mantuve presente. Escuchando. Validando su dolor. Me metí en su mundo.
Descubrir la presencia es algo que puede impactar el sistema, puede organizar de una manera diferente toda la psique, y liberar sentimientos profundamente enterrados. Eso es algo que yo ahora entiendo muy bien. Yo mismo estuve en esa misma posición.
- Entiendo. Puede surgir mucho miedo cuando perdemos toda esperanza.
- Sí, me siento aterrorizado.
- ¿En dónde sientes ese terror? ¿Puedes sentirlo en tu cuerpo?
- Sí. Está ardiendo... en mi pecho.
- Perfecto. Mantente ahí, por un momento. Siente su poder.
Silencio...
- Siento como.... como si quisiera matar a alguien. Me siento tan jodidamente enojado contigo en este momento. Me has despojado de todo...
Me mantuve presente.
- Sí. Sí. ¿Dónde sientes esa ira?
- En mi vientre, en mi garganta, en mi pecho...
- ¿Cómo se siente?
- Es como... Fuego. Rabia. Algo volcánico. Como... si pudiera destruir todo un universo.
- Sí. Estás sintiendo tu propio poder. Es enorme. Ya no tienes que negarlo más, o actuar sobre él, sólo sentirlo ahora, dejar que arda, honrarlo.
- ¡Guau! Es enorme.
- Es tuyo. Sólo déjalo ser. Deja ser a esas sensaciones en tu vientre, en tu corazón, en tu garganta. Respira en ellas, a través de ellas...
- Quiero gritar.
- Grita.
- YO... ¡ODIO ESTA VIDA DE MIERDA!
- ¡Más fuerte!
- ¡ODIO LA VIDA! ¡ODIO A TODO EL MUNDO! ¡ODIO A MIS PADRES! ¡TE ODIO A TI!
Me mira. Nuestros ojos se encuentran. Se echa a llorar. Se desploma, su cuerpo se relaja, y respira profundamente de nuevo. Su ira fue reconocida - por vez primera - con amor, con aceptación. Algo se liberó, algo muy viejo. Algo desagradable había sido aceptado.
- ¡Dios mío. Dios mío! Por primera vez en mi vida, sinceramente, por primera vez en mi vida me siento como si estuviera... vivo. Me siento como mí mismo.
Es increíble... el poder que hay en el simple hecho de mantenernos presentes. Escuchando. Haciendo menos. Permitiendo que el otro pase por lo que tiene que pasar, sin tratar de corregirlo o salvarlo. Quitándole sus falsas esperanzas, dejándolos con una nueva esperanza. Confiando en su proceso. Confiando en la vida. Confiando en los misterios que guarda la inteligencia del amor.
Jeff Foster
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20 julio 2015
Causa - efecto
El gran filósofo Ralph Waldo Emerson, decía que sólo las personas superficiales creen en la suerte. Y agregaba que, en cambio, las personas fuertes creen que las cosas no suceden por suerte, sino por ley… la ley de causa y efecto.
El error viene cuando las personas creen que la riqueza es un accidente, un asunto de azar.
El Mahatma Gandhi decía que una de las creencias que destruyen al ser humano es querer “riqueza sin trabajo”.
Es realmente triste ver cómo la gente espera resultados sin hacer nada. Los pobres creen en la lotería, en el bingo, en la rifa…
Amigos, la gente quiere bajar de peso sin hacer ejercicios y comiendo lo mismo. La gente quiere ganar más, sin prepararse más…
Causa y efecto, dice la máxima. Si usted quiere éxito, usted tiene que asumir el compromiso de pagar el precio por adelantado… el triunfo no es gratuito.
Y preste especial atención a su mundo interior…
Usted proyecta lo que tiene dentro. Así que cuando se es rico internamente, se es rico externamente.
Y es que la abundancia no es tener, sino una manera de ser. No es algo que se adquiere, es algo con lo que sintonizamos.
Parafraseando la vieja máxima bíblica, así como las fuentes de agua salada jamás dan agua dulce, los pensamientos de pobreza jamás dan riqueza. Tal como es el pensamiento es la acción. Recuerde: hay dinero en todos lados, solo hay que saber ganarlo.
El error viene cuando las personas creen que la riqueza es un accidente, un asunto de azar.
El Mahatma Gandhi decía que una de las creencias que destruyen al ser humano es querer “riqueza sin trabajo”.
Es realmente triste ver cómo la gente espera resultados sin hacer nada. Los pobres creen en la lotería, en el bingo, en la rifa…
Amigos, la gente quiere bajar de peso sin hacer ejercicios y comiendo lo mismo. La gente quiere ganar más, sin prepararse más…
Causa y efecto, dice la máxima. Si usted quiere éxito, usted tiene que asumir el compromiso de pagar el precio por adelantado… el triunfo no es gratuito.
Y preste especial atención a su mundo interior…
Usted proyecta lo que tiene dentro. Así que cuando se es rico internamente, se es rico externamente.
Y es que la abundancia no es tener, sino una manera de ser. No es algo que se adquiere, es algo con lo que sintonizamos.
Parafraseando la vieja máxima bíblica, así como las fuentes de agua salada jamás dan agua dulce, los pensamientos de pobreza jamás dan riqueza. Tal como es el pensamiento es la acción. Recuerde: hay dinero en todos lados, solo hay que saber ganarlo.
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