Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

26 junio 2017

La bondad y el bondadoso

La bondad no hace diferencias, porque es un don que tiene la gente, no una herramienta, quien es bondadoso no selecciona, es como la luz de la vela, no palidece ante alguien que no gusta de ella. "la luz es luz" independientemente de quien la observe.

El bondadoso lo es consigo mismo y con todos sus semejantes, incluyendo cualquier ser vivo, como plantas y animalitos, porque la bondad es una cualidad nacida del corazón y reconoce a cuanto en este mundo "siente".

Bondad es bondad, puede cambiar su luz de lugar, pero nunca su esencia de regalar. Nacemos con ella y nunca falla, pero hay que mantenerla en su natural estado de pureza, solo así, podemos llamarnos Bondadosos.


Lucia Toranzo N.


23 junio 2017

Diferencias entre Padre, Papá y Papi

Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.

La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema.

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá.  El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza.  Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.

A diferencia del padre, el papá era "tolerante". Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja:  Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.

El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa.

Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha.  Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.

Y entonces vino papi.

Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica.  Papi, me llevo el coche, dame para gasolina, voy a salir, vas por mi hasta que yo te diga, etc.  Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta.  Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos:  ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan! si acaso te voltean a ver o te dirigen la mirada.

No sé qué seguirá después de papi.  Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.

Yo estoy aterrado,....... después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietos y nietas han empezado a llamarme:

*"pa"...*

CREO QUE QUIEREN DECIR: .."PA QUE SIRVES?... "la puritita verdad, por lo que veo los "padres" según este análisis, estamos a punto de extinguirnos.

Gilberto Marcos


20 junio 2017

Buenos padres

Los buenos padres no le dan a su hijo todo lo que necesita, le enseñan que él es capaz de conseguir lo que quiere.

Los buenos padres no buscan hacer feliz a su hijo, le enseñan que la felicidad depende de cada uno.

Los buenos padres no le dan oportunidades a su hijo, le enseñan a buscarlas, a crearlas y a aprovecharlas.

Los buenos padres no le dan a su hijo lo mejor para que sea feliz, le enseñan a disfrutar y a encontrar lo mejor, aún en lo más sencillo.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a superar siempre a los demás, le enseñan a superarse a sí mismo.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a decir todo lo que piensa, le enseñan que lo que pensamos no es la verdad absoluta y que debemos ser cautelosos al expresar nuestras opiniones, teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.

Los buenos padres no le resuelven los problemas a su hijo, le enseñan a asumir responsabilidad y a aprender de sus errores. Los buenos padres no les enseñan a sus hijos a evitar los fracasos, le muestran que el fracaso es parte del camino hacia el éxito.

Los buenos padres no convencen a su hijo de su importancia en la sociedad, le enseñan que sirviendo se volverá importante para ella.

Los buenos padres no le enseñan a su hijo a ser crítico y resentido ante las injusticias, le enseñan a contribuir en paz y a construir la justicia.

Carlos Devis


19 junio 2017

¡No te metas en mi vida!

Una vez en que me encontraba profundizando en mis estudios sobre la Familia; sus valores, sus principios, sus riquezas, sus conflictos, recordé una ocasión en que escuché a un joven gritarle a su padre:
¡NO TE METAS EN MI VIDA!

Ésa frase caló hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo y la comento en mis conferencias con padres e hijos. Si en vez de pastor, hubiese optado por ser padre de familia, ¿qué respondería a esa pregunta inquisitiva de mi hijo?

Esta podría ser mi respuesta:

HIJO, UN MOMENTO, NO SOY YO EL QUE ME METO EN TU VIDA, ¡TU TE HAS METIDO A LA MÍA!

Hace muchos años, gracias a Dios, y por el amor que mamá y yo nos tenemos, llegaste a nuestras vidas, ocupaste todo nuestro tiempo, aún antes de nacer, mamá se sentía mal, no podía comer, todo lo que comía lo devolvía, y tenía que guardar reposo. Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla.

Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir. Los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti, en un buen médico que atendiera a mamá y la ayudara a llevar un embarazo saludable, en medicamentos, en la maternidad, en comprarte todo un guardarropa. Mamá no veía algo de bebé, que no quisiera para ti, una cuna, un moisés, todo lo que se pudiera, con tal de que tú estuvieras y tuvieras lo mejor posible.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Llegó el día en que naciste. Hay que comprar algo para darles de recuerdo a los que te vinieran a conocer, (DIJO MAMÁ), hay que adaptar un cuarto para el bebé. Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Empezaste a caminar, yo no sé cuándo he tenido que estar más detrás de ti, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico o a ver el partido de mi equipo favorito, porque para cuando acordaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme y entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve, que entrar contigo a la escuela, que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado, un rato, ese día en el salón para que fueras tomando confianza.

A las pocas semanas no sólo ya no me pedías que no me fuera, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Seguiste creciendo, ya no querías que te lleváramos a tus reuniones, nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después. Porque ya eres "cool", no querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos perfectos "desconocidos" para ti.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Cada vez sé menos de ti por ti mismo, sé más por lo que oigo de los demás, ya casi no quieres hablar conmigo, dices que nada más te estoy regañando, y todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles de mí. Pregunto, con todos esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes.

Mamá se la pasa en vela y de pasada no me deja dormir a mí diciéndome que no has llegado y que es de madrugada, que tu celular está desconectado, que ya son las 3:00 y no llegas. Hasta que por fin podemos dormir cuando acabas de llegar.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Ya casi no hablamos, no me cuentas tus cosas, te aburre hablar con viejos que no entienden el mundo de hoy. Ahora sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la universidad, o salir; o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención...


¿NO TE METAS EN MI VIDA? Pero estoy seguro que ante estas palabras " NO TE METAS EN MI VIDA", podemos responder juntos.

HIJO, Yo no me meto en tu vida, TÚ te has metido en la mía, y te aseguro, que desde el primer día, hasta el día de hoy, no me arrepiento que te hayas metido en ella y la hayas cambiado ¡¡PARA SIEMPRE!! Mientras esté vivo, me meteré en tu vida, así como tú te metiste en la mía, para ayudarte, para formarte, para amarte, y para hacer de ti un ¡HOMBRE DE BIEN!

¡Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de AMAR!

PAPÁS: ¡¡ MUCHAS GRACIAS!! por meterse en la vida de sus hijos, ahhh más bien --corrijo-- por haber dejado ¡¡¡que sus hijos se metan en sus vidas!!! Y para ustedes hijos: VALOREN A SUS PADRES, NO SON PERFECTOS, PERO LOS AMAN, Y LO ÚNICO QUE DESEAN ES QUE USTEDES SEAN CAPACES DE SALIR ADELANTE EN LA VIDA Y TRIUNFAR COMO ¡HOMBRES DE BIEN !

La vida da muchas vueltas, y en menos de lo que ustedes se imaginen alguien te dirá. . . ¡NO TE METAS EN MI VIDA!

Hoy es un buen día para preguntarse dónde están sus hijos y cuál es su legado en ellos. Si usted quiere ser solo "amigo" de sus hijos como esta de moda, nunca será realmente un padre y sus hijos se lo reclamaran más adelante. Lo digo por lo que he visto repetirse una y otra vez. Usted y yo fuimos llamados a ser padres, no un amigo más de sus hijos e hijas. Debemos aprender a ser firmes con amor, a decir no aunque se disgusten, y lo odien momentáneamente. Ser padre es tanto un llamado como una bendición para los que anhelan lo mejor para sus hijos y que saben por experiencia que Dios al hijo que ama lo disciplina con amor.


Juan Carlos Flores Zúñiga
FUNDACION LIDERINNOVA


13 junio 2017

Ten hijos

Si yo pudiera dar un solo consejo para mis amigos sería este: Tengan hijos. Al menos uno, pero si es posible 2, 3, 4… Nuestros hermanos son el puente a nuestro pasado y el puerto seguro para el futuro.

Pero tengan hijos. 
Los hijos nos hacen mejores seres humanos. 
Lo que un hijo hace por ti, ninguna otra experiencia lo hará. 

Viajar por el mundo te convierte en alguien exitoso y es gratificante, la independencia es riquísima. Aun así nada te cambiara de la manera tan permanente que te cambia un hijo. 

Olvídate de esa historia de que los hijos cuestan. Los hijos te hacen una persona de consumo consciente y económico: pasas a comprar ropa en outlet y no en Calvin Klein, porque al fin y al cabo es sólo ropa. Y tus tenis del año pasado todavía están nuevos y cómodos, duran 5 años mas… ya tienes otras prioridades y sólo un par de pies. Trabajas con más ganas y dedicación, después de todo existe un pequeño ser totalmente dependiente de ti, y eso te convierte en un profesional con un empuje que ninguna otra situación te daría. 

Los hijos nos hacen superar todos los límites. Comienzas a preocuparte de hacer algo por el mundo. Separar la basura, trabajo comunitario, productos que utilizan menos plástico. 

Eres el ejemplo de ser humano de tu hijo y nada puede ser más grande que eso. 

La alimentación pasa a importar, ya no es buena opción comer entre comidas chocolates con Coca-Cola, le ofreces plátano y agua. Comienzas a cuidar más tu salud, comes las verduras que dejó en su plato. Plantas en tu jardín para tener alimentos frescos. Puedes dejar las sodas incluso semanas. 

Un hijo te da unos 25 años más de vida. 
Crees más que nunca en Dios y hasta aprendes como rezar.  En la primera enfermedad de tu hijo, casi como instinto te arrodillas y pides a Dios que cuide de él. 
Y así, tu hijo te enseña como tener fe y gratitud como ningún cura, pastor o líder religioso es capaz. Te enfrenta a tu propia sombra. 

Un hijo trae a flote tus peores defectos cuando se tira en el piso del supermercado porque quiere unas galletas. Tienes ganas de gritar, golpear, salir corriendo, te sientes agresivo, impaciente y autoritario. Pero te das cuenta del amor que le tienes y con ese amor lo educas. Aprendes a respirar profundo, agacharte, extenderle la mano a tu hijo y entender la situación a través de sus pequeños ojitos. 

Un hijo te hace ser una persona más prudente, Nunca más vas a volver a conducir sin cinturón, manejar de forma arriesgada, o beber y conducir, por el simple hecho de que no puedes morir (no tan temprano) ¡¿Quién criaría y amaría a tus hijos de la misma forma en tu ausencia?! Un hijo te hace querer más que nunca estar vivo… 

Pero si aun así no crees que estos motivos valen la pena, que sea por ese encanto indescifrable que los hijos tienen… 
Ten hijos para sentir el olor de sus cabellos siempre perfumados, para tener el placer de sentir sus pequeños bracitos alrededor de tu cuello, para escuchar tu nombre (ahora mamá o papá) con esa vocecita chillona. 
Ten hijos para recibir esa sonrisa y abrazo apretado cuando llegas a casa y sentir que eres la persona más importante del mundo entero para ese pequeño ser. 
Ten hijos para tener besos con ese aliento que ningún listerine ofrece. 
Ten hijos para ver en ellos tu misma sonrisa y el caminar de su papá, y entiendan la importancia de tener una parte suya suelta por el mundo. 
Ten hijos para re-aprender la delicia de un baño con espuma, de un chorro de agua en el calor, de correr con el perro, de comer mango sin limpiar. 
Ten hijos, sabiendo que muy poco te enseñará. 
Ten hijos porque precisamente tienes mucho que aprender. 
Ten hijos porque el mundo necesita que seamos mejores personas en esta vida.


12 junio 2017

¿Cuál es tu historia con papá?

Que fácil es pensar en lo que hizo o debió hacer mi papá.

Hoy pienso en lo que el hizo por mi que valoro y agradezco

Pienso en lo que hizo con su vida para hacerla mas difícil y también se lo agradezco por que me fortalecí con las dificultades y pude sacar lo mejor de mi.

Lo más importante no es como fue tu papá contigo, porque él fue o será el papá que es y eso
no depende de ti.

Si piensas que tu papá fue un buen padre para ti, valora lo que el sembró en tu alma y que hoy cultivas con tus actitudes cada día y si piensas que no fue un buen padre recuerda que tu relación con el no es a través de los hechos sino de lo que piensas.

Que en ti solo crecen los pensamientos que alimentes

Hoy te invito a que te trates en tus pensamientos como hubieras querido que tu papá te tratara.

Si querías que estuviera mas presente contigo, sal de tus pensamientos, especialmente los tormentosos y disfruta lo que hoy tienes.

Si querias que te tratara mejor, tratate mejor en tus pensamientos, cuidate de esos pensamientos
en los que te arrastras, te menosprecias o invalidas.

¿Acaso esos pensamiento son verdad?
¿te parecen justos contigo?
¿los aceptarías de alguien más?
Hablate, como le hablas a tu ser mas querido.

Si quisieras que él te valorara mas, valora tus logros, reconoce con generosidad tus avances tus luchas, lo que has crecido, tu coraje, tu compromiso por ser una mejor persona por ayudar a los tuyos y a otros.

Si quisieras que él hubiera sido mas compasivo, se mas compasivo contigo, reconoce que tus errores son parte de tu aprendizaje, que has pagado ya precios altos por ellos para que te sigas castigando con tus pensamientos.

Hoy en este momento tienes toda la oportunidad de ser el mejor padre tuyo.

¿Por qué ultimas tu relación con tu papá? Es solo la historia que tú te quieras contar.
Con ella puedes sufrir o ser feliz y solo tu decidirás.

Feliz dia, cada dia

Carlos Devis


09 junio 2017

Hacia una economía solidaria

El mundo tiene suficiente para las necesidades de todos, pero no lo suficiente para la codicia de todos. – Gandhi

La economía debe existir para servir a la sociedad, no para que la sociedad sirva a la economía. También debe beneficiar a la sociedad en su conjunto.

Sin condonar la imposición de restricciones esterilizadoras al espíritu de empresa, la innovación y la prosperidad, la regulación económica debe impedir que los impulsados únicamente por el propio interés aprovechen las complejidades del sistema financiero para desviar una cantidad desproporcionada de recursos en comparación con su contribución al conjunto. Como dijo el escritor francés Daniel Pennac, "La felicidad individual debe tener resultados colectivos, en el que la sociedad no es más que el sueño de un depredador".

El Estado debe proteger a los débiles, garantizar que el trabajo de todos sea remunerado de manera justa y garantizar que los privilegiados y los más ricos no ejerzan su poder para influir en las decisiones políticas a su favor.

Una economía se vuelve disfuncional cuando aquellos que han hecho una contribución negativa a la sociedad son los que cosechan la mayor recompensa. Un ejemplo sería el autócrata que se vuelve inmensamente rico al apropiarse de los recursos naturales de su país, o incluso el banquero que recibe bonos colosales a pesar de que sus acciones han colocado a la sociedad en una situación precaria.

Una economía sana no debe dar paso a desigualdades desproporcionadas. Esto no se refiere a las formas naturales de disparidad que se manifiestan en cualquier comunidad humana, sino más bien a una desigualdad extrema que deriva no de las disposiciones reales de las personas, sino de los sistemas económicos y políticos que están sesgados para promover esta iniquidad.

Nada de esto es inevitable, y es totalmente posible poner las cosas en un rumbo diferente, siempre que haya una voluntad popular y política para hacerlo. Incluso en el mundo de la economía, el respeto a los valores humanos ejemplificados por el altruismo no es un sueño idealista sino una expresión pragmática de la mejor manera de lograr una economía justa y una armonía a largo plazo. Para ser armonioso, la búsqueda de la prosperidad debe acomodar una aspiración para el bienestar de todos los ciudadanos y el respeto por el medio ambiente. Los economistas podrían argumentar que no es su trabajo ser altruistas o compasivos, pero si dicen que no "cuidan" a la sociedad, ya no es aceptable. Es por eso que necesitamos una economía más cuidadosa.

Homo Economicus, Racional, Calculador y Egoísta

El concepto de "humano económico", Homo economicus, apareció a finales del siglo XIX como una respuesta crítica a los escritos de John Stuart Mill  sobre economía política. Esto implica una representación teórica de las relaciones entre los seres humanos, identificándolos como agentes egoístas capaces de hacer elecciones racionales que optimicen sus posibilidades de satisfacer sus propias preferencias y promover sus propios intereses.

Esta concepción de la economía es a la vez simplista y errónea. Como dice el ganador del Premio Nobel y profesor de Harvard Amartya Sen: "Tomar el egoísmo universal como leído puede muy bien ser delirante, pero convertirlo en un estándar para la racionalidad es totalmente absurdo".

Cualquier teoría de la economía que excluye el altruismo es fundamentalmente incompleta y disminuida. Sobre todo está en desacuerdo con la realidad, y como tal está condenada a fallar. Esencialmente los complejos modelos matemáticos creados por los economistas neoclásicos para tratar de explicar los comportamientos humanos se basan en presupuestos que son en su mayor parte falsos, ya que la mayoría de las personas no son totalmente egoístas.

Las emociones, las motivaciones y los sistemas de valores influyen indudablemente en la toma de decisiones económicas. Dado que este es el caso, es mejor que estas emociones sean positivas y sus motivaciones sean altruistas. ¿Por qué no introducir la voz del cuidado en la economía, en vez de satisfacernos con la voz de la razón, una voz necesaria pero insuficiente en la que los economistas ponen demasiada importancia?

Matthieu Ricard
(En defensa del altruismo)


07 junio 2017

El valor del desastre

Las instalaciones de la compañía del inventor Thomas Alva Edison en West Orange, New Jersey, fueron seriamente dañadas por un incendio una noche a finales de 1914. Edison perdió cerca de un millón de dólares en equipo, junto con muchos documentos conteniendo el detalle de sus invenciones.

Caminando entre los restos carbonizados de sus sueños y esperanzas la mañana siguiente, el inventor de sesenta y siete años dijo,
-"Hay valor en el desastre. Todos nuestros errores fueron consumidos por el fuego. Ahora podemos comenzar de nuevo."



Casi todos nos hemos enfrentado a la calamidad y al desastre en distintas áreas de la vida.  No recuerdo sin importar cuan dolorosa que haya sido la situación, que haya decidido rendirme. Pero el trabajo de comenzar de nuevo nunca estuvo exento de un periodo de duelo y hasta de depresión.

Cuando fracasamos el mundo de repente se nos viene abajo, nuestro optimismo es anulado y tratamos de encontrar culpables. Si hemos aprendido de los fracasos anteriores seguramente culparemos menos las circunstancias y las personas para concentrarnos mas en nosotros antes de echar a andar de nuevo.

Sin embargo, he aprendido algo mas por experiencia espiritual y mediante creyentes como Edison que sufrieron grandes embates en sus carreras y vidas personales. Dios puede hacer una gran diferencia, no necesariamente para prevenir el fracaso, eso equivaldría a usarlo como superstición, sino para aprender y crecer a través de esos desastres.

Hoy quiero compartir con usted tres de esas lecciones brevemente:

1. Acepte su cuota de responsabilidad por lo ocurrido, pero no se atormente culpándose,

2. No culpe a nadie, menos a Dios, mas bien ore para que Dios le enseñe lo que tiene que aprender, y
3. No mire mas atrás, enfóquese en el siguiente paso y empiece de nuevo a edificar.
Dios nos creo para caminar hacia adelante

Sin importar cual sea el desastre o fracaso que haya experimentado, recuerde que nadie tiene éxito en nada, sin haber pasado y aprendido del fracaso. Cualquiera que sea la crisis que este pasando, Dios nos da la capacidad de comenzar de nuevo. Disfrute el viaje. No se ate al pasado que no puede cambiar.

Que hoy empieces a ver oportunidad donde antes solo veías amenaza y desastre.


02 junio 2017

La vida se va rápido

Esta vida se va a ir rápido,
no pelee con la gente, 
no critique tanto su cuerpo. 

No se queje tanto. 
No pierda el sueño por las cuentas. 
No deje de besar sus amores. 
No se preocupe tanto en dejar la casa impecable. 
Los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno, no se dedique a acumular herencia. 
Permitir tener los perros más cerca . 
No te pongas a guardar las copas. 
Utilice la nueva vajilla, no economice su perfume favorito, pontelo para pasear contigo mismo,
gasta tus tenis favoritos, repita sus ropas favoritas, ¿y qué? 
Si no está mal, ¿por qué no ahora? 
¿Por qué no darse una huida? 
¿Por qué no orar en vez de esperar a orar antes de dormir? 
¿Por qué no llamar ahora? 
¿Por qué no perdonar ahora? 

Se espera mucho para la Navidad, el viernes, un año más cuando se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto... Mira, no existe el todo perfecto. 
Los seres humanos no pueden lograr esto porque simplemente no se hizo para completarlo aquí. 
Aquí es una oportunidad de aprendizaje. 
Así que toma esta prueba de vida y hacerlo ahora ... 
ame más, 
perdone más, 
abrace más, 
viva más intensamente 
y dejar el resto en las manos de Dios. 

Papa Francisco


01 junio 2017

La mente de los animales

Durante los últimos quince años el etólogo cognitivo Marc Bekoff ha estado dando a conocer historias de muchas clases de emociones de animales, desde chimpancés compasivos hasta hienas arrepentidas. El primatólogo Frans de Waal ha escrito sobre el altruismo , la empatía y la moralidad de bonobos y otros simios.

Un aluvión de recientes investigaciones sobre perros y gatos ha revelado su capacidad de "reflejar las emociones de sus dueños", y los estudios sobre fluctuaciones hormonales. El resultado de estos estudios está cambiando los debates SOBRE LA MENTE DE LOS ANIMALES de 《¿Tienen emociones?. 《 A ...que clase de emociones tienen y por qué las sienten?

Como el neurólogo Antonio Damasio ha sostenido, las emociones son una parte necesaria de la conducta social de los animales. Sea de manera consciente o inconsciente, condicionan nuestra conducta, ayudándonos a huir de los peligros, a buscar placer, evitar el dolor o establecer vínculos en otros compañeros adecuados. Estas emociones son fruto de un proceso evolutivo muy útil: el de tenerle cariño a otros seres que nos protegerán, alimentarán, divertirán, acicalarán, nos procurarán alimentos o nos harán la vida más agradable y divertida.

En la actualidad, los investigadores ya no siguen debatiendo sobre si los animales son o no conscientes, sino en que grado lo son. LOS HUMANOS debemos ser muy cuidadosos al atribuir estados emocionales a la conducta de los animales... sabiendo que muchas veces somos el reflejo de esas emociones.

 《Bueno- prosiguió el gato-, tú sabes que un perro gruñe cuando está enojado y mueve la cola cuando está contento. Pues bien yo gruño (ronroneo) cuando estoy contento ..》

Creo que podría retornar y vivir con los animales, ellos son tan plácidos y autónomos
Me detengo y los observo largo rato.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad de un cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo así lo acepto
-Walt Whitman.


Respetar a los animales nos hace mejores, sin caer en extremos del tipo: No tienen sentimientos frente a poseen derechos y deberes como un ciudadano más. Relacionarnos con ellos nos ayuda a «aprender a cuidar» pero también a recibir afectos sencillos que no son tan fáciles de obtener de
otros humanos. Respetar a los animales no es confundirlos con humanos, las jerarquías son funcionales, sino que se lo pregunten a los padres que son amigos de sus hijos.
El animal debe tener claro su lugar en la familia y no ser el dominante, para evitar problemas. Es importante conocer sus reglas de pensamiento, y las diferencias con la interpretación humana.




31 mayo 2017

Opinión vs conocimiento

Cada vez que te sorprendas al enojarte frente a una opinión contraria a la tuya, es porque probablemente sabes, en el fondo de tu corazón, que no tienes tan buenos fundamentos para sostener esa creencia.

Las pasiones, como se ha visto a través de la historia, se desatan solo sobre cuestiones de opinión, no de conocimiento. Por eso, por ejemplo, se ha perseguido a las personas por motivos teológicos, médicos o alimentarios, pero nunca por discrepancias en matemáticas. 

Igual sucede con la comida...! La gente defiende su gula, no su salud! Prefieren correr el riesgo de intoxicar a sus hijos antes que investigar y convencerse de no comer "X" o "Y" que tanto placer les brinda...

Donnato de la O



30 mayo 2017

Nadie dijo, nunca

Habría deseado amar menos.
Haber mantenido mi corazón cerrado a la intimidad.
Habría deseado estar más distraído,
más en mi cabeza, menos en mi cuerpo.
Haber sentido menos. Haber planeado mejor.
Haber viajado menos. Haber tomado menos riesgos.

Me habría gustado reír menos.
Haber tomado la vida con mucha más seriedad.
Haber sido menos espontáneo, menos juguetón.

Me habría gustado conocer todas las respuestas.
O no haber hecho tantas preguntas.

Me habría gustado sentir menos alegría.
Haber derramado menos lágrimas.
Haber sentido menos angustia.
Haber sido menos vulnerable.

Me habría gustado elegir el camino de la seguridad y el confort.
Haberme quedado bajo el resguardo de lo conocido.
Haber seguido el camino prescrito por los demás.

Me habría gustado no haber bajado el ritmo tantas veces
para abrazar toda la gloria.

Me habría gustado estar menos vivo.

Nadie dijo, nunca.

Jeff Foster


29 mayo 2017

La mentira descubierta

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. 

Estábamos bien en el interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine. 

Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad. Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller. Cuando me despedí de mi padre él me dijo: Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos. 
Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película de John Wayne, que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. 
Él me preguntó con ansiedad: - ¿Por qué llegas tarde? 
Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller. - Algo no anda bien en la manera como te he criado puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. 
Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. 
Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto. 
Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo... así que yo conduje el auto 5 horas y media detrás de él... viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho. 
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir. 

Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso... Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos ¿hubiese aprendido la lección? ¡No lo creo! Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo.  Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer. 

¡Éste es el poder de la vida sin violencia! “Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión” -Albert Einstein- 

Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi


26 mayo 2017

La gente sincera es Sin Cera

Esto viene del mundo griego antiguo, cuando los artesanos y escultores vendían sus esculturas, máscaras y artesanías resanadas con cera y cal... cubrían los defectos de la obra ante los ojos de sus clientes. 

A veces, el engaño era tan elaborado y artificioso que costaba más trabajo hacer el resane que volver a fabricar la escultura... Casi siempre que el comprador se daba cuenta... lanzaba la obra contra la cabeza del vendedor y gritaba "koinos reup" (Traicionaste la amistad o la comunidad) [Corrupción] 

No se a ti... pero a mi se me notan cada vez más mis errores, defectos y roturas... La vida me ha llevado por caminos muy calientes donde la cera se derrite y me exhibe... eso es bueno para el comprador... cada vez hay menos engaño... pagas por lo que ves... Y LO QUE VES, ES LO QUE HAY. 

Misael Escorcia

"Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera." 1 Timoteo 1:5


25 mayo 2017

¡Me gusta el olor de la gente feliz, huele a esperanza!

Hay días en los que decidimos ponernos las sonrisas que los demás nos regalan.

Es casi inevitable que la esperanza que irradian nos haga sentir bien; y es que la alegría se contagia, sobre todo cuando viene de gente maravillosa.

Esto ocurre porque cierta gente tiene la capacidad de hacernos sentir bien, esta capacidad de arroparnos y darle una vuelta a nuestra tuerca cada día, es lo que nos engancha y nos hace adictos al bienestar común y a la magia de las sonrisas, las buenas palabras y las buenas intenciones.

Así que no es de extrañar que nos guste rodearnos de gente así, pues son quienes más nos aportan, y siempre volveremos a sus brazos, a sus miradas y a sus sonrisas, su olor nos impregna, huelen a esperanza, son nuestro refugio, una y otra vez.


24 mayo 2017

El Poder de la conciencia colectiva

Un agricultor tenia el mejor cultivo de maíz.
Cada año llevaba su maíz a la feria del estado donde le galardonaban.
Un año un periodista lo entrevistó y se enteró de algo interesante acerca de como cultivaba su maíz.
El reportero descubrió que el agricultor compartía su semilla de maíz con sus vecinos.

"Cómo puede darse el lujo de compartir sus mejores semillas de maíz con sus vecinos cuando están entrando en competencia con la suya cada año? ¿Por qué lo hace señor?" Preguntó el reportero.

El granjero respondió:
"Porque el viento recoge el polen del maíz maduro y lo mezcla de campo en campo.
Si mis vecinos cultivan maíz inferior, la polinización cruzada degradará de manera constante la calidad de mi maíz.
Si quiero cultivar buen maíz debo ayudar a mis vecinos a cultivar maíz bueno también."

Así es con nuestras vidas...
Los que quieren vivir de manera significativa deben ayudar a enriquecer las vidas de los demás, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca.

Y aquellos que eligen ser felices ayudan a otros a encontrar la felicidad, porque el bienestar de cada uno está ligado al bienestar de todos...

Llámalo poder de la colectividad...
Llámalo un principio de éxito...
Dí que es una ley de la vida...

¡El hecho es que ninguno de nosotros realmente gana hasta que todos ganamos!


23 mayo 2017

Escucha el revoloteo

Si las mariposas pueden vivir en el estómago,
Si las nubes se levantan y los pajarillos cantan,
Si los probables son posibles,
Si los posibles son alcanzables,
Si lo que querías no se cumplió y lo que se cumplió no lo buscabas,
Si detrás de cada pregunta está la misma mirada,
Si el espejo no te devuelve la imagen que deseabas,
Si los días se hacen años y los años se van volando,
Si mañana será mejor que ayer pero hoy no haces nada,
Si llevas toda la vida esperando desesperada,

Entonces, princesa, hija mía…
Levántate. Despierta. Y escucha el revoloteo.

Eleva el ancla, la mirada y el alma.
Surca el mar desconocido y atrévete a perderte en el infinito
pues no hay horizonte difuso sino destino aún no escrito....

Angel Gris


22 mayo 2017

Lecciones que aprendí cuando me deshice de todo lo innecesario

“La simplicidad es la máxima satisfacción” -Leonardo da Vinci-

Siempre me consideré una persona minimalista que apreciaba y valoraba lo poco que tenía, o al menos que lo intentaba. Pero mi armario lleno de ropa, así como la gran cantidad de libros que se amontonaban en mis estanterías e invadían otros muebles indicaban todo lo contrario. Poseía demasiados objetos decorativos, diseñados con otro propósito. Así fue como empecé a deshacerme de todo lo innecesario. Fue entonces cuando surgieron 5 lecciones que aprendí y que modificaron por completo mi vida.

1. Ahora sí uso lo que tengo

Una de las primeras lecciones que aprendí es que más objetos no implica más opciones. De hecho, tardé mucho en darme cuenta de que a pesar de toda la ropa que tenía en mi armario siempre terminaba poniéndome lo mismo. Algunas prendas las consideraba solo para momentos especiales, otras eran demasiado nuevas como para ponérmelas en mi día a día. Al final quedaban relegadas al fondo del armario, donde las únicas prendas útiles eran tres o cuatro contadas.

Así que lo que hice fue “hacer limpieza”. Me deshice de todo aquello a lo que no le daba uso y también empecé a utilizar lo que tanto me gustaba: dejé de imaginar cómo sería un estreno y me puse a estrenar. De hecho, hasta descubrí prendas que no sabía que tenía y que me encantaban. ¿Cómo podía haberlas dejado relegadas a un segundo lugar?

2. Me lo pienso dos veces antes de comprar algo


Sin duda alguna, el paso anterior fue esencial para llegar a esta otra lección. Cuando fui consciente de la ropa que tenía, pero de la que no me había dado cuenta, ya no tenía necesidad de comprar esas prendas que quería.

Lo mismo me ocurrió con objetos, libros y otros enseres. Sé que la publicidad intenta vender y nos hace creer que necesitamos algo que en realidad no es así. Un nuevo ordenador, un nuevo chocolate, la mejor de las plantillas para los pies… En fin, demasiados elementos que al final terminan sin ser utilizados o ingeridos.

En cuestión de alimentos, ¿qué probabilidad hay de que los tome antes de que caduquen? Esta es una pregunta que siempre me hago, sobre todo cuando paso por la parte de los lácteos. Comprar alimentos para que se estropeen no tiene sentido, así como comprar cosas para que tan solo ocupen espacio. ¡Este es muy valioso!

3. Menos cosas, menos tiempo

Lo mejor de tener menos es que las actividades de limpieza se reducirán de forma considerable. Personalmente, me llevaba un tiempo atroz limpiar todo el baño porque entre la ropa sucia, los productos para cabello y cuerpo, revistas, demasiadas toallas… Era un verdadero caos. Qué decir de la habitación, repleta de libros que jamás iba a leer. Al final terminaba pasando más tiempo trasladando los objetos de un lugar a otro que en limpiar.

Por eso, al tener solo lo justo y necesario, lo que realmente voy a usar, puedo aprovechar mejor mi tiempo y eso siempre es algo que se tiene que agradecer. El tiempo es muy valioso y cuanto menos lo perdamos invirtiéndolo en acciones innecesarias mucho mejor. Así que menos cosas me permitían limpiar y ordenarlo todo mucho más rápido.

4. Empecé a centrarme en el presente

Una de las penúltimas lecciones que aprendí fue que todo ese desorden que me rodeaba estaba muy relacionado con mi pasado y mi presente. Había elementos de los que no me quería deshacer porque me recordaban a un momento en especial o eran un regalo. Sin embargo, no les iba a dar uso, ya sea porque no me gustaban o porque estaban estropeados e inutilizados.

Otros, como ya mencioné al principio, se acumulaban por el miedo a poder necesitarlas en un futuro. Hasta que fui consciente de que si en algún momento quería algo podría comprarlo, sin necesidad de guardarlo hasta ese momento. Porque, tal vez, quizás ese momento jamás surgiría y, entonces, la acción no tendría sentido alguno.

Por eso, empecé a centrarme más en el presente, valorando lo que tenía, desechando lo que sobraba, liberándome de esos “y si…”, olvidándome de esos “es que me recuerda a…”. El coleccionismo con una justificación previsora se terminó. 

5. Yo no soy mis cosas

Esta es una de las últimas lecciones que aprendí y que me resultaron verdaderamente útiles. Muchas veces pensamos que somos lo que poseemos, quizás porque lo dotamos de un gran valor. Pero, al final son todo objetos, así que me hice una pregunta, ¿qué ocurriría si se me quemase el coche, por ejemplo? Me sentiría mal, sí, pero se puede reemplazar.

Recuerdo una noticia en un pueblo de Alicante, hace unos meses, que relataba como un hombre había muerto por intentar evitar que una gran riada arrastrase su coche. ¿La consecuencia? Murió ahogado. ¿De verdad vale la pena dar la vida por lo material?

Deshacerme de lo que sobraba en mi vida me abrió los ojos ante nuevas perspectivas. Las lecciones que aprendí me enseñaron que puedo querer lo que tengo, darle valor, pero jamás convertirme en una esclava de estos objetos ni permitir que ellos sean los que definan mi vida. Porque lo material no da la felicidad y, aunque sí aprecie algunos objetos. Así, ¿cuánto dinero he perdido en aquellos que nunca tendrán una verdadera utilidad? ¿Cuánto nuevo no ha entrado a mi vida por no tener espacio para ello?

“Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas” -Dalai Lama-

Raquel Lemos Rodríguez


12 mayo 2017

La soberbia pierde al hombre

Muchas cosas se arreglan sencillamente con una disculpa a tiempo, con no seguir en el error, con aceptación, preguntando simplemente o actuando con humildad.

Somos todos seres humanos en busca de otros seres humanos y el encontrarlos nos provoca empatía, nos lleva a bajar la guardia, pero la soberbia es la voz del ego lastimado o confrontado con la verdad y solo opera cuando se han acabado las razones, cuando la inseguridad es tal, que nos obliga a acorazarnos.

De fondo la soberbia busca reconocimiento, sin ningún sustento, no es muestra de carácter, es testimonio de debilidad y más de fondo la raíz es el miedo, porque entre más duras se colocan las sinrazones, más miedo tienen de caer, de verse expuestas.

Colaborar con los cambios, no cerrarse ante ellos y estar siempre dispuestos a aprender nos hace flexibles y más aptos para sobrevivir, para crecer, la humildad es siempre la herramienta del sabio que educa a su ego para trabajar a su favor, que gana simpatias y que en base al respeto por la verdad, obtiene siempre aceptación.

La soberbia nos aleja de la gente, nos cierra los caminos, nos infla sin elevarnos, tan solo para hacernos caer. "Tened compasión del soberbio, se haya perdido y no lo quiere decir, si le acaricia a contrapelo se defenderá, si lo hace a favor, puede que se ponga a llorar".

"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano" San Agustin.


10 mayo 2017

Por esas madres diferentes

Hoy brindemos por las Madres diferentes, por las que son causa y no solo origen, por las que adoptan, por las que crean, por las que eligen, por todas las que tienen por profesión el cuidar, por las que amparan, por las que protegen, por las que hacen de este, un mundo mejor.

Por las que son hermanas, tías, abuelas, vecinas y se hicieron cargo, por quienes fueron encima de la sangre en la misión de educar y cuidar, por las que dieron sin créditos, por las que amaron con réditos, porque quien es adulto, entiende que la maternidad más que un instinto, es una elección de vida, hay quien quiso y no pudo, hay quien pudo y no quiso, hay a quien le robaron el tiempo, hay a quien se le fue entre las manos.

Por todas ellas que hicieron nidos con sus propias plumas y canciones inventadas en sus desvelos, por quienes lo enfrentaron solas, por quienes eligieron quedarse y siguen presentes en sus frutos, gracias a ellas este mundo es diferente y les está agradecido.

Lucia Toranzo N.

08 mayo 2017

Lente de contacto

Brenda era una joven mujer que fue invitada a escalar rocas. Aunque esto le causaba mucho miedo, fue con su grupo a un tremendo risco de granito. A pesar de su temor, se colocó el equipo, tomó un extremo de la cuerda y comenzó a enfrentar la roca.

En determinado momento, llegó a un borde, donde pudo tomar un respiro.Mientras estaba ahí, la cuerda de seguridad golpeó contra un ojo de Brenda y le sacó su lente de contacto. Bueno, ahí estaba ella en el borde de la roca, con cientos de metros bajo ella y cientos de metros sobre ella.Por supuesto que buscó y buscó, esperando que hubiera caído en el borde, pero simplemente no estaba el lente.

Ahí estaba ella, lejos de casa, con su vista borrosa. Empezó a sentir desesperada y comenzó a enfadarse, por lo que oró al Señor para que la ayudase a encontrar su lente.  Cuando llegó a la cima, un amigo examinó su ojo y su ropa buscando el lente, pero no lo pudieron encontrar. Se sentó, desalentada, con el resto de la gente, esperando a que los demás llegaran a la cima.

Miró hacia las montañas, pensando en un verso de la Biblia acerca de que los ojos del Señor observan toda la tierra y pensó:-"Señor, Tú puedes ver estas montañas. Tú conoces cada piedra y cada hoja, y Tú sabes exactamente dónde está mi lente de contacto. Por favor ayúdame."

Finalmente, bajaron. Al pie de la montaña había un nuevo grupo de alpinistas comenzando a enfrentar el risco.Uno de ellos gritó:-"¡Oigan, jóvenes! ¿Alguien perdió un lente de contacto?"

Bueno, esto hubiera sido suficientemente inquietante, pero... ¿Sabes cómo el alpinista vio el lente de contacto? Una hormiga se movía lentamente a través de la roca, cargando el lente.

Brenda me dijo que su padre era caricaturista. Cuando ella le platicó esta increíble historia de la hormiga, la oración y el lente de contacto, él dibujó una caricatura de una hormiga cargando un lente de contacto, diciendo:-"Señor, no sé por qué Tú quieres que yo cargue esta cosa. No puedo comérmela, y está extremadamente pesada. Pero si eso es lo que Tú quieres que yo haga, yo la cargaré para Ti."

Somos creación de Dios, no somos Dios. Tenemos una mirada corta, aunque Dios nos sugiere muchas veces que adoptemos la mirada larga, su perspectiva divina. No pude empezar a vivir esto realmente hasta que deje de preguntar ¿por qué? y me enfoque más en el ¿para qué? Todo tiene un propósito, nada ocurre por accidente, usted y yo somos parte de un plan sobrenatural, y nuestros destinos y experiencias se cruzaran tarde o temprano, sea a través de nuestras virtudes o defectos, nuestros frutos o magros resultados.

Dios no juega a los dados escribió Einstein. Ya lo creo. Entiendo que muchas cosas que hago porque El las ha puesto en mi corazón no producen el fruto que pienso deberían, pero como la hormiguita debo replantear mi pregunta respondiendo este es parte del plan, gracias Señor por cumplir con mi parte aunque no conozca todos los detalles.

Creo que probablemente nos haría bien a algunos de nosotros decir hoy:"Señor, no sé por qué quieres que yo lleve esta carga. No veo nada bueno en ello y es bastante pesada. Pero si Tú quieres que yo la cargue, lo haré para Ti...".


01 mayo 2017

¿Qué te está deteniendo?

Olvídate de esa labor. Comienza esa relación.
O emprende esa labor. Olvídate de esa relación.
Da el paso.

Di sí cuando realmente quieras decir sí.
Di no cuando realmente quieras decir no.
Quédate. O vete.
O lo que sea.

Pero no creas la mentira
de que hay algo que te está ‘deteniendo’
para vivir tu verdad.

Nada te detiene,
porque eres Vida.
Eres Libre.

Lo único que te ‘detiene’
es el miedo, la culpa y la vergüenza.

Sin embargo, ¡incluso eso es mentira!
Porque el miedo, la culpa y la vergüenza
no tienen poder sobre ti.
Son sólo sentimientos.

Es tu rechazo a enfrentarlos
y a sentirlos
y a acogerlos
lo que te detiene.
¡Así que no pueden detenerte!

Olvídate de esa labor. Comienza esa relación.
O emprende esa labor. Olvídate de esa relación.
Di sí cuando realmente quieras decir sí.
Di no cuando realmente quieras decir no.
Quédate. O vete. O aguarda.
Da el maldito paso.

¡Y siente el miedo, la culpa, la vergüenza!
Deja que vivan en ti.
¡Deja que ardan!
¡Aleluya!
¡Da el paso de todos modos!
Incluso con el desasosiego.
Incluso con el miedo.
Qué más da.
Son sólo sentimientos.
Puedes abrazarlos.
Puedes incluirlos
en tu nueva vida.

¡Da el paso! ¡Sí!
Tiembla, suda, y da el paso.
Siéntete libre al fin.
Siéntete vivo al fin.
Temblando, sí, ¡pero vivo!

Jeff Foster


28 abril 2017

Dos formas de ver la vida

Un famoso escritor estaba en su sala de estudio. Él tomo la pluma y comenzó a escribir:
El año pasado, tuve una cirugía y me quitaron la vesícula biliar. Tuve que quedarme pegado a la cama debido a esta cirugía por un largo tiempo. 
El mismo año en que llegue a la edad de 60 años y que tuve que renunciar a mi trabajo favorito. Había pasado 30 años de mi vida en esta editorial. 
El mismo año que experimenté el dolor por la muerte de mi padre. 
Y en el mismo año mi hijo fracaso en su examen médico, porque él tuvo un accidente de coche. Tuvo que quedarse en la cama en el hospital con el yeso durante varios días. La destrucción del coche fue otra pérdida. 
Al final escribió: ¡Ay! Eran tan malos años !!

Cuando la esposa del escritor entró en la habitación, encontró a su marido mirando triste perdido en sus pensamientos. Desde detrás de la espalda ella leyó lo que estaba escrito en el papel. Salió de la habitación en silencio y volvió con otro papel y lo colocó al lado del papel de su marido. Cuando el escritor vio el papel, se encontró con esto escrito en él:
El año pasado finalmente me deshice de mi vesícula biliar debido a que había pasado años con el dolor. Cumplí 60 con buena salud y me retiré de mi trabajo. Ahora puedo utilizar mi tiempo para escribir algo mejor con un mayor enfoque y paz. 
El mismo año, mi padre, a la edad de 95, sin depender de nadie o sin ninguna condición crítica conoció a su Creador. 
El mismo año, Dios bendijo a mi hijo con una nueva vida. Mi coche fue destruido, pero mi hijo se mantuvo con vida sin obtener ninguna discapacidad. 
Al final, ella escribió: Este año fue una inmensa bendición de Dios y pasó BIEN !! 

¿Te das cuenta? Los mismos incidentes, pero con diferentes puntos de vista.

En la Vida Cotidiana debemos ver que No es la Felicidad la que nos hace AGRADECIDOS
Sino que el AGRADECIMIENTO es el que nos hace FELICES.
SIEMPRE, SIEMPRE, PERO SIEMPRE hay algo que AGRADECER.


27 abril 2017

Una carta para Vincent Van Gogh

Me hubiera encantado conocerte, Vincent. Haber estado allí contigo, en ese umbral donde lo sin forma se convierte en forma, haber estado allí en ese precipicio vertiginoso en el que penetramos la vida y somos penetrados a cambio, sin protección, sin respuestas. El campo que todo verdadero artista conoce, teme y al que se siente atraído; del que huye, y al que termina regresando porque no tiene otra opción más que formar parte de él. El campo en el que el yo y el mundo y los otros se disuelven y donde sólo hay girasoles de amarillo brillante y campos de trigo bailando y cielos relucientes estallando con estrellas y estruendosos océanos pintados de añil y blanco y cada sombra teñida de verde y sin un sitio para llamar a casa, excepto allí, en el ver mismo. Un mundo al borde de las lágrimas, al borde de las estrellas, sin alguien que pueda entender, excepto el que deja de intentarlo.

El ver. ¡El ver! ¡A un pelo de la locura, a un pelo del éxtasis! Me hubiera gustado abrazarte ahí, amigo mío. Recordarte que estabas a salvo. Que tu soledad era sagrada y que tu desesperación no era vergonzosa y que incluso tus fantasías e impulsos secretos más oscuros no eran un error, no eran una maldita equivocación o un signo de tu fracaso o prueba de tu enfermedad o el testimonio de que no estabas destinado para este mundo. No, tus defectos humanos no eran nada menos que arte, el arte futuro, como lo llamaste, donde el campesino es rey y el momento más ordinario contiene toda la inmensidad. El arte futuro de ver cada maldita sombra de nuestra imperfecta humanidad como una expresión de la divinidad, la misma divinidad que infundió esos campos de trigo en los que desapareciste por días enteros, pintando, pintando siempre, pintando para siempre. Tus sentimientos eran girasoles también, tu alegría y tu dolor eran tan inmensos y llenos de vida como esos cielos estrellados y océanos, todos estallando con color y luz y un movimiento estremecedor, y todas las sensaciones extrañas surgiendo a través de tu cuerpo, todos los traumas que jamás te atreviste a tocar, fueron hermosos, también, Vincent, y no una amenaza. Para mí, de todos modos. Y para muchos otros que recorren este extraño camino del despertar. Tuviste una familia que nunca conociste. Ojalá nos hubiéramos conocido.

En un campo de trigo en Auvers, una fresca tarde de verano perdiste toda esperanza, o tal vez intuiste una esperanza tan vasta e inalcanzable que finalmente rompió tu espíritu y te disparaste en el pecho con un revólver y dos días más tarde, en una pequeña habitación en el ático, tu corazón se detuvo y te volviste infinito. O el infinito te llevó de vuelta a tus amados campos de trigo, pero ahora inseparable de ellos: de regreso a la luz, de regreso a la madre, de regreso a Casa, y encontraste el más profundo tipo de descanso que jamás conociste en tu corta vida.

En esa pequeña habitación te rodearon de girasoles y dalias amarillas y tus últimas pinturas, y lloraron y recordaron, y ninguna iglesia habría podido contenerte de todos modos.

Tenías entonces 37 años.

Oh, no creo que hayas estado loco. Me parece que estabas demasiado vivo para este mundo. Te sentiste conmovido hasta las lágrimas por los pajares y los comedores de patatas, por las prostitutas y las raíces de los árboles. Creo que viste tan profundo y tan vívidamente y no encontraste ningún hogar aquí porque te sentías constantemente desgarrado por esa doble atracción del cielo y la tierra y tal vez nadie te enseñó cómo aceptarte a ti mismo en la misma forma en que tú aceptabas la luz siempre cambiante sobre esos pajares.

Oh. Me hubiera gustado conocerte, amigo. Eso es todo.

Gracias por tu coraje. Gracias por ayudarnos a ver. Gracias por los girasoles, los lirios, los campos de trigo, el almendro, las noches estrelladas.

Jeff Foster


26 abril 2017

Siete virtudes

義 Gi - justicia(decisiones correctas)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

勇気 Yuuki - Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

仁 Jin - Benevolencia

Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

礼 Rei - Respeto

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

誠 Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra", no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

名誉「名譽」Meiyo - Honor

Es la virtud más importante de todas. El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. No puede ocultarse de sí. En caso de quedar mancillado, la única forma de restaurarlo es mediante el Seppuku.

忠義 Chuugi - Lealtad

Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.


25 abril 2017

Por qué las casualidades no existen

Dicen que “la frontera entre el mundo de los sueños y nuestra consciencia, tal vez, resulte la sincronicidad”. Lo cierto es que determinados sucesos o personas, aparecen en nuestras vidas a veces casi “de repente”, muchas entran sin avisar y nos acompañan durante un cierto tiempo, aportándonos parte de su esencia y ayudándonos a descubrir aspectos de nosotros mismos, que sin su ayuda, nunca hubiéramos averiguado. Estas coincidencias necesarias o encuentros reveladores, trazan nuestro propio mapa personal y nos impulsan al cambio, por más resistencias que uno pueda tener. Tras su marcha, generalmente dolorosa, uno no vuelve a sentirse el mismo y cuando transcurrido el tiempo se echa la vista atrás, no podemos por más que uno quiera, evitar sonreír.

¿Qué es la sincronicidad?

A todos nos ha podido pasar, encontrarnos de repente por la calle a alguien que no veíamos hace años pero que casualmente, la noche anterior soñamos con él; o abrir un libro y encontrar la respuesta que estábamos buscando hace meses sin haberlo hecho con ese propósito. Esto responde al fenómeno de la sincronicidad, que sucede cuando “dos sucesos sin relación entre sí tienen lugar al mismo tiempo y adquieren sentido para uno”. De ahí la impresión de magia. Se trata de un azar singular cargado de sentido y sometido, en parte, a la suerte. Son hechos simbólicos que nos conectan con nuestro psiquismo, creando unos hilos invisibles que aportan significado únicamente a quien lo experimenta. Para un observador externo sin conocer el contexto, carecería de sentido.

La acausalidad de los sucesos es lo que crea, parte de su efecto enigmático. Pese a ello, aparece en el momento exacto y dándonos la respuesta necesaria. La sincronicidad se manifiesta curiosamente en momentos en los que nuestra psique está más receptiva a los acontecimientos que pueden incidir en nuestro comportamiento.

El término se lo debemos al psicólogo Carl Jung, padre de la sincronicidad, quien llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, y que en determinados momentos ejercemos una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Tal vez, responda a aspectos inconscientes reprimidos que se vean forzados a salir a través de determinadas experiencias conscientes. Sea como sea, lo cierto es que las personas que creemos en ello, lo hemos experimentado.

Cómo favorecer que la sincronicidad ocurra

Es importante, entender el efecto revelador que puede tener sobre uno y, saber extraer la lectura de ello. Para favorecer una actitud adecuada, es necesario seguir unas pautas muy básicas:

Lo primero que debemos hacer, es abandonar el escepticismo y darnos el permiso de creer en ello. Pues quien no cree difícilmente le ocurrirá. En segundo lugar, es importante mantener una actitud receptiva, es necesario saber que nuestra atención crea la intención. Nuestras intenciones ejercen una influencia sobre el acontecer y el orden de probabilidades de las personas con las que nos relacionamos directa e indirectamente. Y por último, estar abiertos al cambio, resistirse a ello es reprimir nuestro potencial.

Qué debemos aprender de ello

Siempre que vivamos una sincronicidad es necesario analizarla a fondo porque seguro que contiene un mensaje importante para nosotros. Por lo tanto, la sincronicidad se beneficia de nuestra actitud intuitiva y nuestra atención. Cuanto más atentos estemos a lo que vivimos y cómo lo vivimos, esas secuencias sincrónicas más se repetirán. Conviene estar pendientes de en qué momento aparece y, sobretodo, qué efecto tiene sobre nosotros y qué significación le otorgamos.

Poner conciencia a los procesos sincrónicos que nos ocurran es expandir nuestra visión de la experiencia, dotar de un sentido a nuestra vida, anticiparnos o poder prever y prevenir ciertos acontecimientos y en definitiva, vivir más en sintonía con nuestro entorno.


24 abril 2017

Nunca te adaptes a lo que no te hace feliz

A veces lo hacemos, nos adaptamos a lo que no nos hace feliz como quien se calza un zapato a la fuerza pensando que es su talla, y al poco, descubre que es incapaz de caminar, de correr, de volar…La felicidad no duele y por tanto no debe oprimir, ni rozar ni quitar el aire, sino permitirnos ser libres, ligeros y dueños de nuestros propios caminos.

Hace unos años una marca de jabones que comercializaba su producto para entornos laborales lanzó al mercado una gama en concreto que obtuvo bastante éxito. Impresa en la propia pastilla de jabón aparecía la frase “Happiness is Busyness” (felicidad es estar ocupado).

El mundo prefiere sabiamente la felicidad a la sabiduría -Will Durant-

Si bien es cierto que líneas como el concepto de “flujo” Mihaly Csikszentmihalyi enfatiza la idea de que concentrarnos en una tarea en cuerpo y alma puede darnos la felicidad, en esta ecuación debe añadirse sin duda el factor que hace referencia a si esa tarea nos es significativa o no.  De hecho, muchos trabajadores veían con triste ironía el eslogan de esos jabones, porque no todos se sentían felices por llevar a cabo una tarea que, si bien les aportaba una remuneración económica, lo que no tenían era bienestar psicológico.

Podríamos decir, casi sin temor a equivocarnos, que una buena parte de nosotros nos adaptamos casi a la fuerza a muchas de nuestras rutinas cotidianas, incluso siendo conscientes de que no nos hacen felices (o utilizando el símil de los zapatos, que nos hacen ampollas). Es como ir en el interior de una noria que nunca para de girar. El mundo, la vida, acontece nerviosa y perfecta ahí abajo, inaccesible y risueña, mientras nosotros seguimos cautivos de nuestras rutinas …
Nos adaptamos para sentirnos seguros

De niños nuestros padres nos ataban con un doble nudo los zapatos o zapatillas para que no se desataran y no tropezásemos. Nos arropaban bajo las mantas y la colcha con sumo cariño, subían hasta arriba las cremalleras de nuestros abrigos y chaquetas para que estuviéramos bien calentitos, atendidos, cuidados.

Muchas de esas veces estábamos algo incómodos por toda esa presión corporal, pero si había algo que sentíamos era seguridad. A medida que nos hacemos mayores y adquirimos responsabilidades de adultos, esa necesidad por sentirnos seguros sigue muy presente. Sin embargo, esta indefinible pulsión por la búsqueda continua de seguridad muchas veces no dirige nuestro comportamiento desde nuestra consciencia.

Por curioso que parezca, el más sensible frente a esta necesidad es nuestro cerebro. No le agradan los cambios, los riesgos ni aún menos las amenazas. Es él quien nos susurra aquello de “adáptate aunque no seas feliz, porque la seguridad garantiza la supervivencia”. Sin embargo, y esto debemos tenerlo claro, la adaptación no siempre no va de la mano de la felicidad; entre otras razones porque esta adaptación muchas veces no se produce.

Hay quien sigue manteniendo el vínculo de su relación de pareja sin que exista un amor real, sin que haya una complicidad auténtica ni aún menos felicidad. Lo importante para algunos es escapar de la soledad y para ello no dudan en adaptarse a la talla de un corazón que no va con el suyo.

Lo mismo ocurre a nivel laboral. Son muchas las personas que optan por mostrar lo que se conoce como “un perfil bajo”. Alguien dócil, manejable, alguien que llega a bajar méritos y estudios cuando redacta su currículum porque sabe que es el único modo de adaptarse a determinadas jerarquías empresariales.

Es como si en nuestra mente existiera un nuevo eslogan grabado, como el de la empresa de jabones citada al inicio: “Adaptarse o morir, renunciar para subsistir”.

Ahora bien… ¿de verdad merece la pena morir de infelicidad?

Para ser feliz hay que tomar decisiones

A pesar de que nuestro cerebro sea resistente al cambio y nos invite elegantemente a permanecer en nuestra zona de confort, está diseñado genéticamente para hacer frente a los desafíos y sobrevivir ante ellos. De hecho, hay un dato relacionado con esto mismo que nos invita a la reflexión.

La felicidad no está en el exterior, sino en el interior, de ahí que no dependa de lo que tengamos sino de lo que somos -Pablo Neruda-

Los investigadores Richard Herrnstein y Charles Murray definieron hace unos años un concepto denominado “Efecto Flynn”. Se ha observado que año a año las puntuaciones del cociente intelectual siguen subiendo. Esto se debe, entre otros factores, a que la vida moderna actual está cada vez más llena de estímulos: tenemos más acceso a la información, interactuamos más y nuestros niños de ahora procesan cada vez más rápido todos estos datos, todos estos estímulos relacionados con las nuevas tecnologías.

Ahora bien, hay un aspecto esencial del que psicólogos, psiquiatras, sociólogos y antropólogos son muy conscientes: un CI elevado no siempre va de la mano de la felicidad. Parece que eso de ser feliz y disponer de un entramado neuronal más extenso y fuerte no siempre garantiza nuestro bienestar psicológico. Es extraño y desolador a la vez.

¿Qué está pasando entonces? Nos hemos adaptado a esta sociedad de la información pero a la vez, nos recluimos en nuestras zonas de confort como quien mira la vida pasar, inventando un sucedáneo felicidad, una marca blanca que ha instantes caduca y nos aboca al estrés y la ansiedad…

Se nos olvida, tal vez, que para ser feliz hay que tomar decisiones, que hay que librarnos de los zapatos ajustados y atrevernos a caminar descalzos, se nos olvida que el amor no tiene por qué doler, que la docilidad en el trabajo nos acaba quemando y que a veces, hay que hacerlo, hay que desafiar a quién nos somete y salir por la puerta de entrada para crear nuestro propio camino. Nuestra propia felicidad.

¿Qué tal si empezamos hoy mismo?

Valeria Sabater


22 abril 2017

La desaparición de la realidad

John Lennon afirmó que la vida es lo que sucede mientras hacemos otros planes. La sustancia del acontecer se nos escapa; vivimos más en la evocación del pasado o el anhelo del futuro que en las fugitivas exigencias del presente. Los dibujos en las cuevas de Altamira demuestran que al ser humano nunca le ha bastado cazar un bisonte: necesita representarlo. Calentarse las manos en el fuego es un acto tangible que sirve para pensar en otra cosa.

Durante milenios, la res cogitans ha sido la especie más distraída del planeta. Esta capacidad de evasión explica que Cervantes haya concebido el Quijote en una cárcel y que Newton haya pensado algo especial al ver caer una manzana. Pero también nos mete en apuros; cuando tu pareja dice la alarmante frase "tenemos que hablar", en vez de concentrarte en lo que dice, piensas en Messi. Aunque así ejerces la mayor destreza de la "cosa pensante", eso sólo acarrea problemas.

La lengua inglesa inventó un refrán amable para que los abstraídos regresen al mundo: "A penny for your thoughts". Hoy en día es imposible usarlo sin caer en bancarrota. Pagar un penique cuando los otros se evaporan sólo puede llevarnos a la ruina. La realidad ha sido relevada por lo que ocurre en las pantallas.

El documental Ronaldo aborda la vida relativamente privada del célebre delantero del Real Madrid que también responde a un apodo alfanúmerico de cyborg: CR7. Una escena de la película captura el sentido de la fe en la era mediática. Cristiano asiste a una iglesia para bautizar a su sobrino. Se trata de un acto familiar, sin mayores lujos. El sacerdote preside la liturgia hasta revelar al verdadero Dios: pide fotografiarse con CR7.

En 2013, el Diccionario Oxford eligió a selfie como palabra del año. De este modo definió a una época donde lo importante no es vivir un suceso sino registrarlo. La gente no va al Louvre a ver la Gioconda sino a fotografiarla o, para ser exactos, a fotografiarse al lado de ella. La identidad, que desde Parménides dependía de lo que eres en forma indivisible, se ha convertido en simulacro.

El año pasado recorrí en Seattle los lugares icónicos del rock en el coche de una mujer que organiza tours privados. Comenzamos en el sitio donde Nirvana tocó por primera vez y terminamos en el restaurante donde Kurt Cobain cenó por última vez, pasando por la tumba de Jimi Hendrix y el auditorio donde se consagró Pearl Jam. En cada escala, ella se decepcionó de que yo no tomara fotos. Habíamos congeniado por una de esas "señales" de la trivia rocanrolera (Jeff Beck nos parecía el mejor guitarrista de todos los tiempos), pero ni siquiera esta complicidad frenó su desilusión. En una banca junto a la casa de Kurt Cobain, donde la gente deja toda clase de exvotos, dijo con pesadumbre: "Esto no está funcionando". Entonces le tomé una foto. Salió con cara triste, como si yo acabara de quemar el legendario suéter blanco del poeta Grunge.

De manera emblemática, otras palabras del año escogidas por el Diccionario Oxford aluden a la evanescente condición de la realidad. En 2014, la seleccionada fue vape, que se refiere al vapor inhalado en un cigarro electrónico, es decir, a un falso tabaco. En 2015, triunfó emoji, nombre japonés de los emoticones, que resumen el despecho con un corazón partido y la ternura con un koala. Este proceso de separación filológica de lo real tenía que desembocar en la palabra de 2016: "posverdad". No hay nada nuevo en que se digan mentiras o en que se distorsionen los datos; lo sorprendente es la condición dominante de las simulaciones, comenzando por los tuits de Donald Trump. ¿La "cosa pensante" se disoció de la verdad para ser la "cosa virtual" que pronto será la "cosa delirante"?

Ante la representación hegemónica de la verdad creada por la cultura dominante, Foucault encomió el papel emancipador del pensamiento, señalando que la lucha contra la representación es la lucha contra la repetición hegemónica. Una apuesta de la diferencia en contra de la semejanza.
Cuando las niñas de hoy sean abuelas, ¿tendrán nietas capaces de ver los millones de selfies de su infancia? ¿Existirá la especie más allá de sus imágenes?

La vida se transforma en lo que no sucede mientras hacemos otras cosas.


Juan Villoro

21 abril 2017

El amor y la muerte

El amor está compuesto de contrarios pero que no pueden separarse y que viven sin cesar en lucha y reunión con ellos mismos y con los otros.

Estos contrarios, como si fuesen los planetas del extraño sistema solar de las pasiones, giran en torno a un sol único. Este sol también es doble: la pareja. Continua transmutación de cada elemento: la libertad escoge servidumbre, la fatalidad se transforma en elección voluntaria, el alma es cuerpo y el cuerpo es alma. 

Amamos a un ser mortal como si fuese inmortal. Lope lo dijo mejor: a lo que es temporal llamamos eterno. Sí, somos mortales, somos hijos del tiempo y nadie se salva de la muerte. No sólo sabemos que vamos a morir sino que la persona que amamos también morirá. 

Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran al cuerpo y extravían al alma. 

Pero el amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte. Por el amor le robamos al tiempo que nos mata unas cuantas horas que transformamos a veces en paraíso y otras en infierno. De ambas maneras el tiempo se distiende y deja de ser una medida.

Octavio Paz


20 abril 2017

No podemos leer la mente

Si quiero o necesito algo,
Siempre puedo pedirlo.
Tengo derecho a pedirlo.
Pedir no es ser egoísta, poco amistoso o narcisista.
Pedir puede ser una expresión de amor, también.
Una forma de conectarme a través de mi vulnerabilidad.

No espero que alguien más me lea la mente,
que mágicamente sepa lo que quiero, necesito o siento,
que me satisfaga automáticamente,
sin que yo tenga que expresarlo.

No confundiré amor con ‘leer la mente’.
(Esta es una herida profunda que proviene de nuestra infancia).
Siempre puedo pedir.
Pedir no es lo mismo que exigir.
(Independientemente de lo que hayamos aprendido).
Al pedir, le doy a la otra persona la libertad
de que me proporcione lo que quiero, o no.
De que me escuche, o no.
De que me tome en serio, o no.
De que sea empático y cariñoso, o de que me avergüence por ello.

Al pedir, descubro a la otra persona.
Puedo conocerla más profundamente.
Al exigir, existe la amenaza de un castigo.
Al exigir, hago de la otra persona mi esclavo.
Al pedir, hay espacio.
Cabida para el sí y el no.

Al pedir, hay amistad, respeto, confianza.
¡Y yo no pretendo leer la mente!
No pretendo que puedo saber mágicamente
lo que alguien más siente, quiere o necesita.
En lugar de eso, puedo investigar.
Ofrecer mi respeto a través de preguntar.
O propiciar el espacio para que el otro se pueda expresar.
De cualquier manera, puedo escuchar sus deseos.
Incluso si provocan algún malestar en mí.
Y acepto que a veces puedo estar atascado
en mis propias proyecciones.

No leo la mente.
Así que no debo sentirme culpable
por no comprender enteramente
la experiencia de alguien más.
Por mucho que realmente me importe.
Y nadie más lee tampoco la mente.
Así que no debo castigar a nadie,
o tratar de hacerlo sentir mal,
por no verme, conocerme, cumplirme.
¡Qué alivio!
Ser plenamente responsable de mi propia felicidad.
Y de expresar la verdad.
Y estar completamente abierto
para ponerlo en práctica.


Jeff Foster


10 abril 2017

Caminaba entre todos los demás

Caminaba el hombre entre todos los demás, con tal dignidad que le es propia a quien en la confianza de ser hijo del Altísimo, cumple cabalmente su destino.

Ante el dolor del látigo y las espinas, mostraba su mensaje: “no soy carne, no soy cuerpo y tampoco Ustedes lo son”, vayamos un paso adelante, que protegidos estamos en cualquier umbral.

Ante una mente que sabe de juicios injustos, ofensas y desatinos ajenos, mostraba también: “no soy mente, no soy ninguna idea, ni Ustedes lo son” sigamos hacia arriba, donde reside el corazón.

Ante las lágrimas de una Madre y el desconcierto de sus discípulos, siguió mostrando: “no soy sentimientos que terminan en esta tierra, ni apegos que hagan sufrir, ni Ustedes lo son”, continuemos el ascenso con certeza en la luz y el reencuentro.

Ante la soledad de la más sublime entrega total, mostró el mayor de los ejemplos “Yo soy espíritu, el divino, el incorruptible e inmortal”, Padre: "en tus manos encomiendo mi espíritu y el de Ustedes también".

“Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Y respondió el otro, reprendiéndole: ¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. Y le dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 39-43).

"No he venido a traer mensajes de dolor, he venido a mostrarles la luz en el camino de la vida"



03 abril 2017

Despertar

¿Has notado la luz reflejándose en la hierba seca?
¿Has escuchado el viento cantando entre las ramas del árbol?
¿Has sentido el viento en tu rostro, la luz del sol en tu cuerpo?
¿Has notado cómo tu mente estaba en silencio, aunque fuera sólo un momento, y cómo al hacerlo la sensación de Vida se hacía más y más intensa?

¿Has notado cómo hasta los objetos más pequeños y normales dejan de serlo, y brota de ellos la luz del Ser, la luz de la Vida?
¿Has notado cómo desaparece el yo, y todo es Vida y energía, júbilo e intensa Presencia?
¿Has notado cómo, aunque la mente vuelva con su cháchara, hay algo que ha cambiado de forma profunda e inexplicable?
No necesitas estar ante un lugar de pasmoso asombro.
La mente es una gran devoradora adicta al asombroso continuo.
Sólo es necesario estar serena y plenamente alerta y consciente.
Sólo es necesario Despertar. Aunque sea por breves instantes.
El sueño irá siendo cada vez menos pesado.
La conciencia cada vez más lúcida y clara.
El proceso de despertar no puede detenerse cuando llega la mañana.
Sólo la fiebre o la enfermedad nos mantendría dormidos.

Está amaneciendo.
Abramos los ojos a la Vida.

© Yolanda Calvo Gómez


27 marzo 2017

La base de un cerebro sano es la bondad

Cuando estaba en mi segundo año en Harvard se cruzó en mi camino la meditación y me fui a la India a investigar cómo entrenar mi mente. Obviamente mis profesores me dijeron que estaba loco, pero aquel viaje marcó mi futuro.

...Así empiezan las grandes historias.

Descubrí que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación. Y cuando desde la neurociencia me dediqué a investigar las bases de las emociones, me sorprendió ver cómo las estructuras del cerebro pueden cambiar en tan sólo dos horas.

¡En dos horas!

Hoy podemos medirlo con precisión. Llevamos a meditadores al laboratorio; y antes y después de meditar les tomamos una muestra de sangre para analizar la expresión de los genes.

¿Y la expresión de los genes cambia?

Sí, y vemos como en las zonas en las que había inflamación o tendencia a ella, esta des­ciende abruptamente. Fueron descubrimientos muy útiles para tratar la depresión. Pero en 1992 ­conocí al Dalái Lama y mi vida cambió.

Un hombre muy nutridor.

“Admiro vuestro trabajo, me dijo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”.

Un enfoque sutil y radicalmente distinto.

Le hice la promesa al Dalái Lama de que haría todo lo posible para que la amabilidad, la ternura y la compasión estuvieran en el centro de la investigación. Palabras jamás nombradas en ningún estudio científico.

¿Qué ha descubierto?

Que hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.

¿Y qué tiene que ver eso con el cerebro?

Los circuitos neurológicos que llevan a la empatía o a la compasión son diferentes.

¿Y la ternura?

Forma parte del circuito de la compasión. Una de las cosas más importantes que he descubierto sobre la amabilidad y la ternura es que se pueden entrenar a cualquier edad. Los estudios nos dicen que estimulando la ternura en niños y adolescentes mejoran sus resultados académicos, su bienestar emocional y su salud.

¿Y cómo se entrena?

Les hacemos llevar a su mente a una persona próxima a la que aman, revivir una época en la que esta sufrió y cultivar la aspiración de librarla de ese sufrimiento. Luego ampliamos el foco a personas que no les importan y finalmente a aquellas que les irritan. Estos ejercicios reducen sustancialmente el bullying en las escuelas.

De meditar a actuar hay un trecho.

Una de las cosas más interesantes que he visto en los circuitos neuronales de la compasión es que la zona motora del cerebro se activa: la compasión te capacita para moverte, para aliviar el sufrimiento.

Ahora quiere implementar en el mundo el programa Healthy minds (mentes sanas).

Fue otro de los retos que me lanzó el Dalái Lama, y hemos diseñado una plataforma mundial para diseminarlo. El programa tiene cuatro pilares: la atención; el cuidado y la conexión con los otros; la apreciación de ser una persona saludable (encerrarse en los propios sentimientos y pensamientos es causa de depresión)...

...Hay que estar abierto y expuesto.

Sí. Y por último tener un propósito en la vida, algo que está intrínsecamente relacionado con el bienestar. He visto que la base de un cerebro sano es la bondad, y la entrenamos en un entorno científico, algo que no se había hecho nunca.

¿Cómo se puede aplicar a nivel global?


A través de distintos sectores: educación, sanidad, gobiernos, empresas internacionales...

¿A través de los que han potenciado este mundo oprimido en el que vivimos?


Tiene razón, por eso soy miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

¿Y cómo les convence?

Mediante pruebas científicas. Les expongo, por ejemplo, una investigación que hemos realizado en distintas culturas: si interactúas con un bebé de seis meses a través de dos marionetas, una que se comporta de forma egoísta y otra amable y generosa, el 99% de los niños prefieren el muñeco cooperativo.

Cooperación y amabilidad son innatas.

Sí, pero frágiles, si no se cultivan se pierden, por eso yo, que viajo muchísimo (una fuente de estrés), aprovecho los aeropuertos para enviar mentalmente a la gente con la que me cruzo buenos deseos, y eso cambia la calidad de la experiencia. El cerebro del otro lo percibe.

Apenas un segundo para seguir en lo suyo.

La vida son sólo secuencias de momentos. Si encadenas esas secuencias, la vida cambia.

Cultivar la amabilidad es mucho más efectivo que centrarse en uno mismo. Son circuitos cerebrales distintos. A mí no me interesa la meditación en sí misma sino cómo acceder a los circuitos neuronales para cambiar tu día a día, y sabemos cómo hacerlo.

Richard Davidson