Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

07 marzo 2011

Dar y recibir

SOLO POR EL DIA DE HOY DARÉ Y ESTARÉ ABIERTO PARA RECIBIR
Por  Abhishek Thakore
 
Da y recibirás.  
Mira a tu alrededor y notaras que nos han condicionado para querer, querer más y más cosas.  Los anuncios y los medios de comunicación nos han hecho creer que no podremos ser felices hasta que no tengamos determinado producto o servicio.  Nos convirtieron en un niño que siempre quiere. 
 
Cuando empecé a estudiar economía  leí que : “Los quereres del ser humano son ilimitados”.  Ahora más que nunca entiendo la verdad de esta afirmación.  Si un hombre moderno se encuentra la lámpara de Aladino, su primer deseo será poseer algo que no tiene –como un coche o una computadora.  Para el segundo deseo quizá pida una gran mansión o un castillo o fama.  Y estoy seguro que para el tercer deseo, ¡pedirá otros tres deseos!
 
Todos hemos escuchado el cliché:  “El verdadero placer está en dar”, pero nunca lo hemos experimentado en realidad, porque si lo hicieras, verías cuán cierto es.  Antes de entrar en los detalles del tema de dar, necesitas entender cómo hacerlo.  ¡Dar es un arte en sí mismo!
 
Cuando estás dando, lo más importante es la intención que está detrás del acto, ¿por qué estás dando?   Si la acción de dar te hace sentir como si perdieras algo, entonces no es benéfico.   El dar verdadero es por gozo, es para entender las necesidades de los demás y tratar de satisfacerlas.  Entenderás a qué me refiero cuando des y te sientas feliz por ello.
 
La India ha sido una tierra de generosidad.  El rey Harsha Vardhan dio sus joyas y sus ropas para donarlas al pueblo.  Y también Karna, que daba todo lo que se le pedía, incluso dio el escudo protector que lo hacía invencible.  Así es la grandeza de dar.
 
Tienes que ser el que da para experimentar ese gozo, y puedes empezar ahora mismo.  Hay muchas personas a tu alrededor  a quien puedes dar cualquier cosa de valor duradero.  Cuando añades valor a su vida, ellos añadirán valor a la tuya.  Cuando das, recibes.
 
Este universo también funciona en circulación –donde no hay circulación, hay asfixia.  Mira tu cuerpo por ejemplo.  Constantemente está inhalando oxigeno y exhalando bióxido de carbono.  Tu sangre fluye constantemente por todo tu cuerpo; si se bloqueara este flujo, te crearía problemas.  Prueba atándote un cordón en la punta de tu dedo para impedir el flujo de sangre,  pronto se pondrá morado y frío.  Y si pasara mucho tiempo también perdería la sensación.
 
Es una ley universal que todo lo que se estanca, se descompone.  De la misma manera, tú necesitas estar en circulación constante.  Lo que des no tiene que ser costoso. Mira a Sudama, quien tomó tres puños de arroz para su amigo Lord Krishna, pero dio algo.  El hecho en sí es lo que cuenta.
 
Olvídate del costo, lo que des no tiene que ser material, puede ser un simple pensamiento.  Puedes orar por la persona o mandarle bendiciones.  También éstos son actos de dar.
 
Cuando das, creas un vacío en tu interior, y la naturaleza aborrece el vacío.  De manera que más fluirá a tu vida.  El diezmo –dar el diez por ciento de tu ingreso a la iglesia- es una manera excelente de mantener la circulación del dinero.  Comienza a dar ahora y verás el flujo dinámico que pondrás en marcha.  Solo asegúrate de que cuando des, lo hagas con un corazón agradecido y con la intención de beneficiar a la otra persona.
 
El otro componente de dar es recibir.  Verás que cuando empieces a dar, tu vida se llena de regalos.  Aunque debo advertirte algo: ¡no esperes que suceda esto y no des por esa razón!  Sin embargo, cuando los regalos lleguen a ti, acéptalos con agradecimiento.  Sé abierto a recibir también.  ¡Esa circulación hará que tu espiritualidad sea más sana!  Y recuerda, hay más que suficiente para todos en este universo.

06 marzo 2011

La imagen de tus ojos

Eran dos ranas.
Una vivía en Osaka y la otra en Kyoto.
Aquel año había mucha sequía en Osaka y la rana que vivía ahí se dijo:
Me iré a Kyoto donde hay buen paisaje y buena agua.
Pero en Kyoto también había sequía aquel año.
Y la rana de ahí también se dijo:
Me iré a Osaka donde hay buena agua y buen paisaje.
Las dos se pusieron en camino y se encontraron en la mitad del viaje.
Cuando estaban en la cima de un monte cambiando sus impresiones
se hincharon y abrieron los ojos de una manera extremada.
La de Kyoto veía Kyoto reflejada en los ojos de su compañera
La de Osaka veía Osaka reflejada en los ojos de la otra rana.
La de Kyoto dijo: ¡Pero si Osaka es como Kyoto!
La de Osaka dijo: ¡Pero si Kyoto es como Osaka!

Si nos mirásemos a los ojos mutuamente con verdadera mirada de búsqueda y comprensión nos veríamos a nosotros mismos en los ojos y en el alma de los demás.
Todo que veamos en los demás es reflejo de nosotros mismos.

Dario Lostado
(Vivir como persona)

05 marzo 2011

Regalo: Tu vida

El Empaque: Eres un regalo de la vida

Las flores no esperan a que alguien aprecie su belleza, su esplendor no depende del lugar en que las pongan o de  cuanto paguen por ellas, son bellas porque son lo que son, porque disfrutan su propia esencia.

Así que permíteme sugerirte lo siguiente:

Cuida de ti, para que puedas cuidar de tus cercanos
Disfruta de tu vida, para rodearte de gozo, quererte, es la mejor manera de expandir el amor,
Valora tus logros y tus afectos y así crearás seguridad,
Cree con tenacidad en tus sueños, para crecer la esperanza.

Hoy quiero invitarte a descubrir el regalo de cuidarte de una manera muy especial.


Desde que veas el próximo amanecer, celebrarás por 24 horas, la fiesta de tu propia vida, no es un cumpleaños, por que esto no es social, te invito a  tu propia celebración.

Te tratarás como a un tesoro, cuidarás que solo tengas los mejores pensamientos, elegirás para ti, sentir las emociones más gratificantes.

Escogerás los paisajes más gratos, mirarás mil veces una nube, te admirarás de la belleza particular y única de cada persona con quien te cruces, apreciarás cada adorno o cada diseño como el esfuerzo de muchos para que tú hoy lo veas bello.

Disfrutarás de tu cuerpo, de las sensaciones, dejarás que tu piel sea acariciada por el agua o el aire fresco.

Varias veces respirarás profundo para dejar que tu ser se llene de la vida que te rodea.
Escucharas las risas de otros, las palabras cargadas de entusiasmo, el sonido de las hojas jugando con el viento, la hermosa melodía, que alguien, quien sabe donde y hace cuanto tiempo, compuso para alegrar tus oídos

Caminarás cada paso, como si de verdad fuera el último o el primero

Reirás a carcajadas y sobre todo sin motivo alguno.
Descubrirás para tu olfato los más placenteros olores
Saborearas cada bocado de alimento como el manjar más exquisito
Recordaras tus logros y disfrutaras el merecido orgullo
Pensaras con alegría en tus afectos.

Harás algo absolutamente inútil pero delicioso.
Por favor no comiences antes del próximo amanecer, por dos razones: Para que te prepares y sobre todo para que sepas lo  que es la verdadera perdida de tiempo.

Una vez pasado el día contestarás las siguientes preguntas:

- ¿Qué haces diferente en tu vida cuando te cuidas?
- ¿Cómo el cuidarte afecta tu entorno?
- ¿Qué descubriste al cuidarte de esta manera?


Goza con gratitud tus regalos, piensa que si una de las razones por la que haces esfuerzos y sacrificios en tu vida es por el amor que les tienes a otros, al cuidarte estarás cuidando esa maravillosa fuente de amor que eres.


Photo by Edith

04 marzo 2011

Humildad

Una vez, en una pequeña aldea de la Europa oriental, vivía un hombre rico que nunca daba limosna a los pobres ni a ninguna obra de caridad de ningún tipo.  La gente de aquellos lugares nunca lo llamaba por su nombre.  Todos lo conocían como “el avaro”.  Si un mendigo llegaba a la puerta de ese hombre rico, el avaro siempre le preguntaba de dónde era.
-  No puedes venir de ningún lugar por aquí cerca –decía-. ¡A nadie se le ocurre en este pueblo pedirme dinero!

En la misma aldea, vivía un zapatero pobre.  Era un hombre sumamente generoso.  No despedía de su puerta a nadie que tuviera necesidad.  Daba a todo mendigo que veía y a toda buena causa.  Siempre que la calamidad caía sobre una familia, fuera una enfermedad o un accidente, el zapatero estaba dispuesto a ayudar.  “Sólo un poquito –decía-, para que salgas del apuro”.

Un día, el avaro murió.  Todos tienen que morir, tarde o temprano.  Hoy se va alguien; mañana se irá otro.  Un día soy yo, al siguiente eres tú.  Todos tenemos que vaciar este mundo para que otras almas puedan nacer en el planeta.  Cuando el avaro murió, no fue lamentado.  Nadie siguió su féretro hacia su lugar de reposo final.  Nadie oró por él.  De hecho, los ancianos del pueblo decidieron enterrarlo en el último rincón del cementerio, puesto que se había preocupado muy poco por los demás y por su bienestar.
Al pasar los días, el rabino de ese pueblo empezó a oír noticias inquietantes sobre el zapatero.
-  Ya no parece importarle la gente –decían-.  No le da un centavo a nadie.  Se niega a dar para cualquier caridad y a todo mendigo que llega a su puerta, por muy respetable que sea o mucha hambre que tenga.
-  ¿Alguien le ha preguntado al zapatero sobre esto? –inquirió el rabino.
-  Sí –repuso un hombre-. Dice que necesita todo su dinero para sí mismo.
Era muy raro.  El rabino decidió llamar al zapatero y pedirle una explicación.
-  ¿Pasa algo malo?  ¿qué cambió tu corazón?
El zapatero vaciló y, después de una larga pausa, empezó a hablar.
-  Hace muchos años, el hombre a quien llamaban el avaro llegó a mí con una gran suma de dinero.  Me pidió que lo diera en caridad.  Me hizo prometer no revelar nunca su nombre ni nuestro arreglo, mientras él viviera.  Y puesto que me pagaba un pequeño salario por el servicio, acepté.  Una vez al mes, me visitaba tarde en la noche y me entregaba el dinero para dar.  Y si yo no distribuía hasta el último centavo, la siguiente vez que venía estaba muy disgustado.  Yo llegué a ser conocido como un gran benefactor, aunque nunca gasté un centavo de mi propio dinero.  Francamente, me sorprende que nadie me preguntara antes por esto.  ¿Cómo podía un zapatero haber dado tanto dinero como di todos estos años?
El rabino llamó a los aldeanos y les contó la historia.
-  El avaro vivía según las escrituras, guardando su caridad en secreto –dijo el rabino-.  No pedía nada a cambio.  No quería nada para sí mismo.  Esto es signo de un corazón humilde.
La aldea entera caminó hacia el cementerio ese día y oró junto a la tosca y descuidada tumba.  Después de que habían recitado las plegarias para los muertos, el rabino habló con una voz temblorosa:
-  Cuando yo muera, les pido sólo una cosa.  Por favor entiérrenme aquí, junto al hombre humilde conocido como el avaro.

Uno de los signos de humildad es éste:  ni buscar ni esperar crédito por tus acciones.   La mayoría de la gente realiza la cuarta parte de una buena acción y quiere que todo el mundo lo sepa.
La humildad es un logro raro.  Aun hacer el esfuerzo es una labor de amor.  A veces puedes sentir que el corazón te sangra.  En otras ocasiones, sientes que tu corazón se ha secado tanto, que no experimentas nada.  En otros momentos, sientes que tu corazón se eleva, volando de dicha.  La humildad tiene todos estos sabores diferentes.  Tu corazón puede pasar por muy distintos humores y experiencias, pero tú no te detienes allí.  Examinas tus pensamientos, tu habla, tus acciones.  Un corazón vuelto vulnerable por la humildad obtiene la valentía de Dios.  Se vuelve sólido.  Pierde sus emociones caprichosas y queda establecido en la Verdad: el amor de Dios.

Swami Chidvilasananda
(Mi Señor ama un corazón puro)


03 marzo 2011

Tener buen humor

Un aforismo oriental dice: "Un anciano malhumorado es una figura cómica".

Quien en su vida no aprende a tener sentido del humor llega a ser, tarde o temprano, una figura cómica y grotesca.

Un rostro serio, siempre dramático y duro, es expresión de una mente rígida y descontenta de sí misma.
Quien está consciente y atento a sí mismo toma con humor y sencillez sus propios fracasos y defectos y no exige a los demás la perfección que él mismo tampoco ha logrado alcanzar.

El perfeccionismo, en cualquiera de sus formas, con frecuencia suele ser una expresión de la autocomplacencia del ego vanidoso.
La perfección es el estado natural del ser interno.  La persona consciente trata de ser expresión fiel y justa de dicho estado, pero con las limitaciones de su personalidad débil, frágil y limitada.

El que es sabiamente consciente de sí, jamás pierde el sentido del humor ante sus propias fragilidades y defectos, ni se ofende cuando los demás los descubren y lo mencionan.

"Eres un inconsciente y un irresponsable", le dijo el amigo.  "¿En qué consiste mi inconsciencia?", preguntó el otro.  "En que te quedas tan tranquilo e impávido ante el problema que tienes en tu familia".  "¿Acaso puedo resolverlos mejor si estoy triste y abatido que si los tomo con serenidad y humor?"

El malhumor y el enfado siempre embotan la mente y ciegan la visión.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

02 marzo 2011

La muñeca de sal

Una muñeca de sal recorrió miles
de kilómetros de tierra firme,
hasta que, por fin, llegó al mar.

Quedó fascinada por aquella móvil
y extraña masa, totalmente distinta
de cuanto había visto hasta entonces.

"¿Quien eres tú?" le preguntó
al mar la muñeca de sal.

Con una sonrisa, el mar le respondió:
"Entra y comprúebalo tú misma"

Y la muñeca se metió en el mar.
Pero, a medida que se adentraba en
él, iba disolviéndose, hasta que
apenas quedó nada de ella.
Antes de que se disolviera el
último pedazo, la muñeca exclamó
asombrada: "¡Ahora ya sé quién soy!".

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

01 marzo 2011

10 cosas que piensas te harán feliz -pero no lo harán

Paradojas comunes que nos impiden vivir nuestra vida de la mejor manera.
By Matthieu Ricard

Evita los impulsos descritos a continuación, comenta Ricard, y estarás en el camino a una vida más feliz. 
  1. Volverte rico, poderoso y famoso.
  2. Pensar que el universo es un ‘pedido por catálogo’ listo a satisfacer todos nuestros deseos.
  3. Anhelar la ‘libertad’ de realizar todos nuestros deseos. Esto no nos hace libres,  sino esclavos de nuestros propios pensamientos.
  4. Buscar el placer excesivo.  Las sensaciones placenteras muy pronto nos aburren y comunmente se tornan poco placenteras.
  5. Tomar venganza de manera maliciosa sobre alguien quien te ha dañado.  Al actuar así te vuelves como ellos y envenenas tu mente.
  6. Asumir que una determinada cosa me hará feliz.  Este tipo de predicciones usualmente no resultan ciertas.
  7. Esperar solamente elogios y nada de críticas.  Sin las críticas no hay progreso.
  8. El ser capaces de deshacernos de nuestros enemigos.  La animosidad no nos da la felicidad.
  9. El nunca enfrentarnos a la adversidad.  El evitar esto nos vuelve débiles y vulnerables.
  10. Concentrar todos tus esfuerzos en cuidar solo de tí.  El altruismo y la compasión son las bases de la felicidad genuina.
Artículo publicado en el portal de The Women on the Web.


Photo by Edith