Una serendipia es ...

Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.

10 agosto 2011

Amar es darse

Seamos siempre fieles en las cosas pequeñas, 
porque en ellas está nuestra fuerza. 

Para Dios nada es pequeño, todas las cosas son infinitas. 
Practica la fidelidad en las cosas más insignificantes, 
no por ellas mismas sino por la grandeza que es la voluntad de Dios, 
que yo respeto muchísimo.

No busquéis hacer obras espectaculares. 
Deliberadamente hemos de renunciar a todo deseo 
de ver el fruto de nuestro trabajo. 

Hacedlo todo lo mejor que podáis y dejad el resto en manos de Dios. 
Lo que importa es el regalo de nuestro Yo, 
el grado de amor que ponemos en cada uno de nuestros actos.
No os dejéis desanimar por ningún fracaso 
mientras lo hayáis hecho lo mejor posible. 
Tampoco os gloriéis de vuestros éxitos y atribuidlo todo a Dios 
con profunda gratitud.

Si os sentís desanimados, eso es señal de orgullo 
porque demuestra que habéis puesto la confianza en vuestro poder. 
Jamás os preocupéis de las opiniones de los demás. 
Sed humildes y no seréis molestados. 

El señor me ha querido aquí y aquí estoy. 
Él dará la solución.
Cuando atendemos a los enfermos y desamparados 
lo que tocamos es el cuerpo sufriente de Cristo, 
y ese contacto nos hace heroicos; 
nos hace olvidar la repugnancia y nuestras tendencias naturales. 

Necesitamos los ojos de la fe profunda para ver a Cristo 
en el cuerpo desgarrado y las ropas sucias bajo las cuales 
se esconde el más hermoso entre los hijos de los hombres. 

Necesitamos las manos de Cristo 
para tocar esos cuerpos heridos por el dolor y el sufrimiento. 

El amor intenso no mide, solo da.

Madre Teresa

09 agosto 2011

Cuando...

Cuando veas una planta hermosa, déjate sentir su encanto, y agradece a Dios su existencia. 
Cuando veas un amanecer o una puesta de sol, déjate envolver en su majestuosidad, que se extiende por todo el cielo.  Observa cómo se despliega la más prodigiosa combinación de colores:  cada amanecer es único, cada atardecer, irrepetible.  Agradece a Dios la existencia del sol.  Comprende que cada uno de tus días es igual de incomparable e igual de celestial.

Cuando mires las estrellas y la luna en el cielo nocturno, déjate colmar de sentimientos tiernos, y agradece a Dios su existencia.
Cuando recibas cumplidos de los demás, deja que conforten tu corazón, y agradece a Dios esa manifestación de gracia.
Cuando estés afligido por problemas y calamidades inesperados, también agradece a Dios su existencia.  Ten la certeza de que Él te protegerá y que quiere que obtengas de ellos una o dos lecciones.  Eso es cantar la gloria de Dios.

Cuando esperas que las personas hagan algo por ti y no cumplen con tus expectativas, tenles buenos sentimientos de todas maneras.  No cambies tu buena opinión de ellas.  Eso es cantar la gloria de Dios.

Cuando nada parezca marchar como tú quieres, sigue manteniendo tu compostura interna, tu deleite interno, y ofrece tu gratitud a Dios.  Tal vez Dios quiere que sea de alguna otra manera.  Eso es cantar la gloria de Dios.

Swami Chidvilasananda
(Entusiasmo)

08 agosto 2011

¿Somos una ola o el mar?

La ola no existe sin el mar.  Y el mar, tal como el mar es, no existe sin olas.  Uno y otras solamente pueden existir unidos.

Se usa frecuentemente el símil del mar y la ola para expresar que Dios es el mar, y cada uno de nosotros es una ola en este inmenso mar divino.

Muchos de los seres humanos son olas inconscientes de pertenecer al mar.  Se sienten autónomos, separados y sin relación con las demás olas.

Están todas las olas en una necesaria e inevitable  relación e interdependencia.  Las luchas entre unas olas y otras son una verdadera locura, enajenación e insensatez.

Las olas, fluctuantes, inestables, frágiles y siempre cambiantes, son cada una de nuestras personas humanas.  Lo sepa la ola o no, siempre depende del mar y pertenece al mar.  Es magnífico pertenecer al mar infinito de la Divinidad.

Todas las olas, hijas del mismo mar.
Algunas olas humanas, las personas, se envanecen con estúpida altanería y se creen superiores a las otras olas porque tienen un poco más de espuma o fuerza en su movimiento.

La arrogancia es una gran desgracia humana.


Dario Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)

Photo by Edith

06 agosto 2011

La vida es un espejo

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:

La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad.

La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.

"El que quiera ser amado, que ame".

05 agosto 2011

La voz del cantante llena la sala

Oído a la salida de un concierto:
"¡Vaya un cantante!  Su voz llenaba la sala"
"Es cierto.  Varios de nosotros tuvimos que abandonar la sala para dejarle sitio".

¡Curioso! Pueden ustedes conservar sus asientos, señoras y señores; la voz del cantante llenará la sala, pero no ocupará ningún espacio.

* * *

Oído en una sesión de orientación espiritual:
"¿Cómo puedo amar a Dios tal como dicen las Escrituras?
¿Cómo puedo darle todo mi corazón?"

"Primero debes vaciar tu corazón de todas las cosas creadas".

¡Engañoso! No temas llenar tu corazón con las personas y las cosas que amas, porque el amor de Dios no ocupará espacio en tu corazón, del mismo modo que la voz del cantante no ocupa espacio en la sala de conciertos.

* * *

El amor no es como una hogaza de pan.  Si doy un pedazo de la hogaza, me quedará menos pan que ofrecer a los demás.  El amor se parece más al pan eucarístico.  Cuando lo recibo, recibo a Cristo en su totalidad.  Pero no por ello recibes tú menor parte de Cristo; tú también recibes a Cristo entero; y también el otro; y el de más allá.

Puedes amar a tu madre con todo tu corazón; y a tu esposa; y a cada uno de tus hijos.  Lo asombroso es que el dar todo tu corazón a una persona no te obliga a dar menos a otra.  Al contrario, cada una de ellas recibe más.  Porque si sólo amas a tu amigo y a nadie más, de hecho lo que le ofreces es un corazón bastante pobre.  Tu amigo saldrá ganando si ofreces también tu corazón a los demás.

Y Dios saldría perdiendo si insistiera en que le entregaras tu corazón únicamente a Él.  Regala tu corazón a otros: a tu familia, a tus amigos... y Dios saldrá ganando cuando le ofrezcas a Él todo tu corazón.

Anthony de Mello
(El canto del pájaro)

04 agosto 2011

Espejo de las relaciones

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una entidad única. Esto implica ver todas las cosas del mundo, ver a todas las personas del mundo y darnos cuenta que estamos mirando otra versión de nosotros. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de atemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos de nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.
Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si careces de la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos  multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos.

Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

Deepak Chopra