Cuando leí esta historia, me agradó por su simplicidad.
Un ángel se presentó a un monje que llevaba ya unos años de retiro en silencio y le dijo: "Dios me envía para que le pidas algo y te lo concederá. Sea lo que sea, Él te lo otorgará"
El monje, asombrado pero sereno, le contestó: "Yo no quiero nada. No necesito nada".
El ángel insistió en su mensaje diciendo que debía llevar su petición a Dios. El monje siguió insistiendo en que nada deseaba pues se sentía feliz sin nada.
Cuando el ángel le insistió que era una orden divina por la que debía pedir algo a Dios, el monje muy sencillamente le dijo: "Bueno, si he de pedirle algo, le pido que me conserve sin deseos como hasta ahora".
Qué distinta esta actitud de la de tantos creyentes que sólo acuden a Dios para pedir y pedir cosas materiales y solución a sus pequeños problemas egoístas.
Ser feliz, sin deseos, mantenernos libres de deseos. He ahí la sabiduría.
Darío Lostado
(Despertar a la conciencia día a día)
Una serendipia es ...
Una serendipia es un descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado. Así que espero que lo que aquí encuentres sea afortunado y útil para tu crecimiento, además que sea inesperado pues siempre se recibe todo gratamente cuando no tienes expectativas.
31 octubre 2011
30 octubre 2011
Los 7 fantasmas
Es siempre bueno analizar nuestros pensamientos y saber si son realidad o sólo creados por nosotros mismos. Muy interesante video!
Enjoy!
29 octubre 2011
La paciencia
Un joven letrado acababa de aprobar las oposiciones de mandarín. Antes de tomar posesión de su primer destino oficial, organizó una fiesta con sus condiscípulos para celebrar el acontecimiento. Durante la velada, uno de sus amigos , que ocupaba un cargo desde hacía algún tiempo, le dio un consejo:
- Sobre todo, no olvides esto: la mayor virtud del mandarín es la paciencia.
El funcionario novato saludó respetuosamente al veterano y le agradeció cordialmente esta preciada recomendación.
Un mes más tarde, durante un banquete, el mismo amigo le recomendó una vez más que se esforzase mucho en la paciencia. Nuestro joven letrado le dio las gracias con una sonrisa divertida.
Al mes siguiente, se cruzaron en los pasillos cubiertos con fieltro de un ministerio. El veterano agarró por la manga al principiante, se lo acercó de un tirón y le sopló al oído su sempiterno consejo. Contraviniendo la acolchada etiqueta que era de rigor en los edificios oficiales, el otro retiró bruscamente su manga de seda y exclamó:
- ¿Me tomas por un imbécil o qué? ¡Es la tercera vez que me repites lo mismo!
Mientras un cortejo de dignatarios indignados se volvía, el mentor declaró:
-¿Ves?, hago bien en repetirlo ¡Mi consejo no es tan fácil de poner en práctica!
Un momento de cólera es quemar en un instante la madera acumulada desde hace mucho tiempo.
- Sobre todo, no olvides esto: la mayor virtud del mandarín es la paciencia.
El funcionario novato saludó respetuosamente al veterano y le agradeció cordialmente esta preciada recomendación.
Un mes más tarde, durante un banquete, el mismo amigo le recomendó una vez más que se esforzase mucho en la paciencia. Nuestro joven letrado le dio las gracias con una sonrisa divertida.
Al mes siguiente, se cruzaron en los pasillos cubiertos con fieltro de un ministerio. El veterano agarró por la manga al principiante, se lo acercó de un tirón y le sopló al oído su sempiterno consejo. Contraviniendo la acolchada etiqueta que era de rigor en los edificios oficiales, el otro retiró bruscamente su manga de seda y exclamó:
- ¿Me tomas por un imbécil o qué? ¡Es la tercera vez que me repites lo mismo!
Mientras un cortejo de dignatarios indignados se volvía, el mentor declaró:
-¿Ves?, hago bien en repetirlo ¡Mi consejo no es tan fácil de poner en práctica!
Un momento de cólera es quemar en un instante la madera acumulada desde hace mucho tiempo.
28 octubre 2011
Cámbiate a ti mismo
¿Qué hacer con las personas que son malagradecidas, no confiables, despreciables, egoístas?
Aquí hay un milagroso e inefable camino para cambiarlas (por lo menos en relación contigo).
Cámbiate a ti mismo. Cuando cambies, ellas cambiarán. El problema no está del todo en ellas, sino en la forma en que interaccionas con ellas. El problema está en las exigencias y expectativas que tienes para con ellas. Acaba con eso y ve lo que sucede. Dí a cada una de ellas: "No tengo derecho de exigir o de esperar algo de ti"
Y si alguna te exige algo que te molesta, sientes un fuerte deseo de que ella cambie o se detenga en su actitud.
¿Notas que estás esperando que ella cambie en vez de cambiar tú y crecer solo? Es muy probable que ella esté esperando que tú cambies primero. De esta forma, un abismo se abrirá entre ustedes, y esa relación podrá continuar siendo dolorosa por años, cada uno esperando que el otro cambie o muera.
¿Qué es más exacto: "yo me siento bien porque el mundo está bien" o "el mundo está bien porque yo me siento bien"?
Anthony de Mello
(Ejercicios de superación)
Aquí hay un milagroso e inefable camino para cambiarlas (por lo menos en relación contigo).
Cámbiate a ti mismo. Cuando cambies, ellas cambiarán. El problema no está del todo en ellas, sino en la forma en que interaccionas con ellas. El problema está en las exigencias y expectativas que tienes para con ellas. Acaba con eso y ve lo que sucede. Dí a cada una de ellas: "No tengo derecho de exigir o de esperar algo de ti"
Y si alguna te exige algo que te molesta, sientes un fuerte deseo de que ella cambie o se detenga en su actitud.
¿Notas que estás esperando que ella cambie en vez de cambiar tú y crecer solo? Es muy probable que ella esté esperando que tú cambies primero. De esta forma, un abismo se abrirá entre ustedes, y esa relación podrá continuar siendo dolorosa por años, cada uno esperando que el otro cambie o muera.
¿Qué es más exacto: "yo me siento bien porque el mundo está bien" o "el mundo está bien porque yo me siento bien"?
Anthony de Mello
(Ejercicios de superación)
27 octubre 2011
El helecho y el bambú
Un día decidí darme por vencido...renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad... quería renunciar a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
-"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió...
-" Mira a tu alrededor", El dijo: "Ves el helecho y el bambú?"
-"Sí", respondí.
-"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú." Dijo Él. "En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo. "En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. "No renuncié" dijo. "Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir. "No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar" Él me dijo. "¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?"
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-"No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros" Me dijo. "El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso". "Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
-"¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté.
-"¿Qué tan alto crecerá el bambú?" Me preguntó en respuesta.
-"¿Tan alto como pueda?" Indagué.
Espero que estas palabras puedan ayudarte a entender que Dios nunca renunciará a ti. Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.
La felicidad te mantiene Dulce
Los intentos te mantienen Fuerte
Las penas te mantienen Humano
Las caídas te mantienen Humilde
El éxito te mantiene Brillante.
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
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Etiquetas:
aceptación,
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experiencias,
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humildad,
madurez,
renuncia
26 octubre 2011
¿Qué clase de negocio es ese?
Jaime Jaramillo es un consultor exitoso, que dedica gran parte de su tiempo a ayudar a personas necesitadas.
Un día, mientras conducía su automóvil por una importante avenida de Bogotá, se detuvo en un semáforo en rojo.
De repente se le acercó a la ventana un hombre humilde, que en uno de sus brazos llevaba una herida mal cicatrizada, y le dijo:
- Por favor, caballero, una limosna, que no tengo trabajo, y además necesito ayuda para mandarme a curar este brazo.
Jaime, compungido, le contestó al señor:
- No se preocupe, yo le puedo ayudar. Yo conozco médicos en el mejor hospital de la ciudad y sin cobrarle le ayudarán a curarse ese brazo. Venga, súbase y lo llevo en seguida para que lo atiendan.
El señor se quedó mirando a Jaime desconcertado, se rascó la cabeza con la otra mano y le respondió:
- Muchas gracias por su oferta, pero no me vaya a dañar mi negocito.
Algunas veces es más fácil sacarle provecho a nuestros problemas que decidir resolverlos definitivamente. Por ejemplo, nos quejamos una y otra vez de ellos, buscamos la atención y la compasión de los demás. Hasta los usamos como excusa para encargarles nuestras responsabilidades a otros; pero, a la postre, no tomamos las decisiones necesarias para solucionarlos.
Un día, mientras conducía su automóvil por una importante avenida de Bogotá, se detuvo en un semáforo en rojo.
De repente se le acercó a la ventana un hombre humilde, que en uno de sus brazos llevaba una herida mal cicatrizada, y le dijo:
- Por favor, caballero, una limosna, que no tengo trabajo, y además necesito ayuda para mandarme a curar este brazo.
Jaime, compungido, le contestó al señor:
- No se preocupe, yo le puedo ayudar. Yo conozco médicos en el mejor hospital de la ciudad y sin cobrarle le ayudarán a curarse ese brazo. Venga, súbase y lo llevo en seguida para que lo atiendan.
El señor se quedó mirando a Jaime desconcertado, se rascó la cabeza con la otra mano y le respondió:
- Muchas gracias por su oferta, pero no me vaya a dañar mi negocito.
Algunas veces es más fácil sacarle provecho a nuestros problemas que decidir resolverlos definitivamente. Por ejemplo, nos quejamos una y otra vez de ellos, buscamos la atención y la compasión de los demás. Hasta los usamos como excusa para encargarles nuestras responsabilidades a otros; pero, a la postre, no tomamos las decisiones necesarias para solucionarlos.
25 octubre 2011
Estar aquí y ahora
"He oído un chiste judío. Dos viejos amigos se encontraron después de muchísimos años. Entonces un amigo le dijo al otro: "No te he visto en 25 años. ¿Cómo está tu chico, tu hijo Harry?".
El otro dijo: "Eso es un hijo. Es un gran poeta. En todo el país se oye su voz, se cantan sus canciones, y los que entienden de poesía dicen que tarde o temprano le darán el Premio Nobel".
El otro amigo dijo: "¡Maravilloso! Y háblame de tu segundo hijo, Benny. ¿Cómo está?".
El amigo dijo: "Estoy muy contento con mi segundo hijo. Es un líder, un gran líder político. Tiene miles y miles de seguidores, y estoy seguro de que tarde o temprano va a ser el primer ministro de este país".
Entonces el amigo dijo: "¡Caray! ¡Qué afortunado eres! ¿Y qué hay de tu tercer hijo, Izzie?".
El padre se puso muy triste y dijo: "¿Izzie? Izzie no ha cambiado. Es sastre. Pero te aseguro que si no fuera por Izzie estaríamos todos muriéndonos de hambre".
Pero el padre estaba triste porque Izzie es sólo un sastre. Y el poeta y el gran político, el gran líder... son sueños. Izzie es la realidad..., el sastre. "Pero si no fuera por Izzie, estaríamos todos muriéndonos de hambre", dijo.
No podrías existir si no fuera por este momento. Eso es real. Pero nunca estás contento con él. Eres feliz en tus sueños del futuro sobre premios Nobel, primeros ministros... Ahora mismo, "Izzie" es sólo sastre. Tu realidad es donde estás enraizado; tus sueños no son tu base. Son falsos. Acepta tu realidad en el momento presente. Percíbela, afróntala sea la que sea, y no dejes que la mente se vaya al futuro. El futuro es deseo. Si no puedes estar aquí y ahora, entonces todo es sólo un sueño.
Osho
El otro dijo: "Eso es un hijo. Es un gran poeta. En todo el país se oye su voz, se cantan sus canciones, y los que entienden de poesía dicen que tarde o temprano le darán el Premio Nobel".
El otro amigo dijo: "¡Maravilloso! Y háblame de tu segundo hijo, Benny. ¿Cómo está?".
El amigo dijo: "Estoy muy contento con mi segundo hijo. Es un líder, un gran líder político. Tiene miles y miles de seguidores, y estoy seguro de que tarde o temprano va a ser el primer ministro de este país".
Entonces el amigo dijo: "¡Caray! ¡Qué afortunado eres! ¿Y qué hay de tu tercer hijo, Izzie?".
El padre se puso muy triste y dijo: "¿Izzie? Izzie no ha cambiado. Es sastre. Pero te aseguro que si no fuera por Izzie estaríamos todos muriéndonos de hambre".
Pero el padre estaba triste porque Izzie es sólo un sastre. Y el poeta y el gran político, el gran líder... son sueños. Izzie es la realidad..., el sastre. "Pero si no fuera por Izzie, estaríamos todos muriéndonos de hambre", dijo.
No podrías existir si no fuera por este momento. Eso es real. Pero nunca estás contento con él. Eres feliz en tus sueños del futuro sobre premios Nobel, primeros ministros... Ahora mismo, "Izzie" es sólo sastre. Tu realidad es donde estás enraizado; tus sueños no son tu base. Son falsos. Acepta tu realidad en el momento presente. Percíbela, afróntala sea la que sea, y no dejes que la mente se vaya al futuro. El futuro es deseo. Si no puedes estar aquí y ahora, entonces todo es sólo un sueño.
Osho
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